Marcada por el Alfa Eterno - Capítulo 28
- Inicio
- Todas las novelas
- Marcada por el Alfa Eterno
- Capítulo 28 - 28 CAPÍTULO 28 – LA TERCERA OPCIÓN
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
28: CAPÍTULO 28 – LA TERCERA OPCIÓN 28: CAPÍTULO 28 – LA TERCERA OPCIÓN El mundo trató de obligarme a elegir entre dos sacrificios.
Salvarlo o salvarme.
Pero por primera vez desde que la marca despertó, pude ver la trampa completa: Ambas opciones conservaban el orden.Ambas servían al destino.Ambas me convertían en lo que se esperaba de mí.
Y yo no nací para completar un ciclo.
Nací para romperlo.
Así que elegí lo que nadie antes había intentado.
No completar el vínculo.
No destruirlo.
Reescribirlo.
Sabía dónde hacerlo.
El altar.
No el de la sombra.
El original.
El primero.
El que la llave ancestral usó para abrir la puerta por primera vez.
Ese lugar no era solo una herida.
Era el núcleo.
El origen.
El error inicial.
Y si quería destruir la ley… debía sabotearla desde su raíz.
Kael apenas podía caminar.
El vínculo incompleto lo estaba desintegrando desde adentro.Toda fuerza que usaba… lo acercaba más a la muerte.
Pero aun así me siguió.
No porque creyera en mi plan.
Porque no quería morir lejos de mí.
Y eso, dicho en silencio, me dolió más que cualquier grito.
El altar nos recibió como siempre: Frío.Negro.Expectante.
Pero esta vez no reaccionó a la sangre.
Reaccionó a mi decisión.
El suelo tembló antes siquiera de que levantara la mano.
La sombra lo sintió.
Y apareció.
Físicamente.
No como voz.No como reflejo.
Como cuerpo.
Oscuro.Incompleto.Pero real.
Y furioso.
“Eso.
No.
Se hace.” Su voz no era grito.
Era sentencia.
Era ley antigua tratando de aplastarme.
Kael cayó de rodillas al sentir su presencia.
El Alfa caído retrocedió con una mezcla de terror y fascinación.
Pero yo no me moví.
Por primera vez, no sentí miedo.
Sentí claridad.
No voy a elegir tu destino ni el de ellos.
Voy a crear el mío.
La sombra respondió como un dios insultado.
“La llave no crea.
Abre.” —Entonces voy a ser la excepción —dije.
Y la marca estalló.
No con oscuridad.
Con fractura.
Algo en el vínculo se partió.
No se completó.No se destruyó.
Se reconstruyó.
Dividido en tres.
Uno para mí.Uno para Kael.Y uno que no pertenecía a ninguno.
Un vínculo sin sacrificio directo.
Un error en la ley.
Una anomalía.
Y el altar empezó a sangrar luz oscura como si intentara expulsar lo que estaba creando.
La sombra rugió.
No de dolor.
De pánico.
“No entiendes lo que estás haciendo.” —Sí entiendo —dije—.
Estoy cambiando las reglas.
Ya no soy llave.
Soy ruptura.
El altar respondió.
Grietas.Ecos.Energía sin forma.
Y en ese momento supe que lo había logrado.
Había creado una tercera opción.
Una opción que no sacrificaba a Kael ni me liberaba de la marca… pero convertía el poder en algo que no podía ser controlado por ninguno.
Ni el pueblo.Ni la sombra.Ni el destino.
Algo nuevo.
Kael gritó.
No por dolor.
Por cambio.
Sus ojos no eran dorados.
Ni negros.
Eran ambas cosas.
La marca seguía allí.
Pero no lo estaba devorando.
Estaba redimensionándose.
Convirtiéndose en vínculo… sin esclavitud.
Y por primera vez, Kael respiró sin que se le quebrara el alma.
—¿Qué hiciste…?
—susurró, temblando.
—Lo imposible —respondí—.
Convertí el vínculo en elección.
La sombra avanzó.
Más sólida.
Más real.
Más peligrosa.
Pero ya no era una figura omnipotente.
Era una entidad herida.
Un dios al que le habían arrancado una ley.
Y eso… la hacía vulnerable.
—Te crees libre —susurró—.
Pero solo has retrasado lo inevitable.
—No —respondí—.
He demostrado que no todo es inevitable.
Y por primera vez… la sombra no tuvo respuesta.
Solo silencio.
Y retroceso.
No desapareció.
No huyó.
Solo observó.
Como si estuviera analizando la anomalía que acababa de nacer.
Sabía que había perdido… pero aún no entendía cómo.
Eso la hacía peligrosa.
Pero por primera vez, no tenía el control.
Yo sí.
El Alfa caído cayó de rodillas, casi riéndose, casi llorando.
—Lo hiciste…Lo que nadie intentó.Ni siquiera ella.
Y entendí algo doloroso: La primera llave no había fallado.
La habían traicionado antes de terminar.
Yo había terminado lo que ella no pudo.
Y al hacerlo… había declarado guerra al destino entero.
Cuando salimos del altar, Kael se sostuvo en mi hombro.
No débil.
Renacido.
Y me dijo con voz baja, honesta, rota: —Te seguiré a donde vayas.Incluso si eso destruye al mundo.
Y por primera vez en toda esta historia… supe que no estaba sola.
** Pero la sombra observó desde la grieta abierta…
Y dijo la frase que me heló la sangre: “Ahora que rompiste la ley… yo ya no soy el enemigo.” Y supe que algo peor acababa de despertar.
Algo más antiguo que la sombra.Algo que ella misma había temido.Algo que ahora tenía vía libre… gracias a mí.
Y la tercera opción… había abierto una cuarta consecuencia.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com