Marcada por el Alfa Eterno - Capítulo 31
- Inicio
- Todas las novelas
- Marcada por el Alfa Eterno
- Capítulo 31 - 31 CAPÍTULO 31 – CUANDO EL ORIGEN LLAMA MI NOMBRE
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
31: CAPÍTULO 31 – CUANDO EL ORIGEN LLAMA MI NOMBRE 31: CAPÍTULO 31 – CUANDO EL ORIGEN LLAMA MI NOMBRE No soñé.
Fui soñada.
Fui observada.
Fui llamada.
No por la sombra.
No por la marca.
Por algo que estaba debajo de todo eso, antes de todo eso, esperando mucho antes de que yo existiera.
Una presencia sin forma, sin cuerpo, sin voz… pero con un nombre: El mío.
Kira.
No lo pronunció.
Lo recordó.
Como si me hubiera conocido primero.
Y el mundo entero, por un instante, pareció recordarlo también.
Desperté sin aliento.
El altar seguía temblando a kilómetros de distancia.
No porque alguien lo tocara.
Porque algo desde el fondo del mundo le estaba respondiendo.
Y el mensaje era claro: No busco tu poder.
Busco tu regreso.
Como si yo fuera parte de algo que había sido separado.Como si siempre hubiera estado incompleta.Como si mi alma fuera un fragmento perdido del origen.
Y eso era peor que cualquier amenaza anterior.
Porque ya no era destino.
Era identidad.
Kael despertó también.
Pero no como Alfa.
No como humano.
No como sombra.
Como transición.
La tercera opción había funcionado… pero no como imaginé.
Ya no necesitaba mi marca para mantenerse vivo.Ya no estaba conectado a la muerte del vínculo incompleto.
Pero tampoco era libre.
Sus ojos no eran dorados.
Ni negros.
Ni humanos.
Eran fractales.
Grietas vivientes.
Como ventanas a algo que aún no existía por completo.
Y cuando habló, su voz tenía un eco que no pertenecía a este mundo.
—Lo escucho también —dijo, sin asombro.
Sin miedo.
Y esa frase fue la confirmación.
El origen no me había llamado solo a mí.
Lo había llamado a él.
Porque ahora Kael también era un fragmento.
Una llave incompleta que ya no pertenecía al ciclo original.
Una anomalía como yo.
Una chispa de algo que no debía existir.
El pueblo entró en pánico.
No por la sombra.
No por el origen.
Por nosotros.
Porque ya no éramos parte del sistema.
Éramos la ruptura del sistema.
Y la ruptura siempre se erradica.
—Debemos eliminarlos —dijo uno de los ancianos—.
Ya no representan equilibrio.
La guardiana se mantuvo en silencio, atormentada por la culpa.
Porque ahora veía el resultado de siglos de obediencia.
Ellos no protegían al mundo.
Lo disfrazaban.
Lo mantenían dormido.
Y yo lo acababa de despertar.
La sombra apareció sin amenaza.
Sin forma definida.
Sin fuerza.
Era más pequeña.
Más débil.
Más rota.
Como si mi tercera opción hubiera empezado a deshacerla también.
—Estás destruyendo la estructura —susurró—.
Y no sabes lo que vendrá detrás de eso.
Pero esta vez no estaba hablando como enemigo.
Estaba hablando como advertencia.
Como guardián que había perdido el control sobre aquello que debía contener.
Y por primera vez… la sombra me parecía menos monstruo que víctima.
Un muro condenado a fracturarse.
Un sacrificio eterno.
Una cadena que ahora, gracias a mí, había perdido sentido.
Me atreví a preguntarle lo que nadie se atrevió jamás: —¿Qué eres realmente?
La sombra respondió con la verdad que siempre evitó: “Soy lo que queda de él.” Y el mundo se detuvo por completo.
Él.
No “eso”.Él.
El origen había tenido forma.
Había tenido voluntad.
Había tenido nombre.
Y la sombra era su resto, su cicatriz, su contrapeso.
Yo no había desbloqueado un mal desconocido.
Había liberado al ser al que ella había sido creada para sustituir.
El enemigo no es la sombra.
La sombra es lo que queda del enemigo.
Y ahora… el enemigo está volviendo por lo que es suyo.
Incluyéndome.
El capítulo termina con una sola frase: “Kira” —susurró el origen en mi sangre—.
“No vine a destruirte.
Vine a completarte.” Y esa fue la peor amenaza de todas.
Porque por primera vez… sentí que una parte de mí quería decir que sí.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com