Marcada por el Alfa Eterno - Capítulo 32
- Inicio
- Todas las novelas
- Marcada por el Alfa Eterno
- Capítulo 32 - 32 CAPÍTULO 32 – AQUELLO QUE ESPERA DETRÁS DE MI NOMBRE
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
32: CAPÍTULO 32 – AQUELLO QUE ESPERA DETRÁS DE MI NOMBRE 32: CAPÍTULO 32 – AQUELLO QUE ESPERA DETRÁS DE MI NOMBRE No fue una voz.
Fue un recuerdo que no era mío.
Un lugar que nunca había visto, pero reconocí al instante.
Oscuridad líquida, infinita.
Latidos sin cuerpo.
Ecos de un idioma anterior a cualquier lenguaje.
Y en medio de esa inmensidad… un susurro.
No ordenaba.
No pedía.
Invitaba.
Kira.
No como llamado.
Como reconocimiento.
Como si siempre hubiera sido parte de él.
Y lo estaba reclamando.
El despertar fue abrupto.
No porque me asustara.
Porque no pude distinguir si ese lugar era sueño o memoria.
Kael me observaba desde la otra esquina del cuarto.
No con preocupación.
Con miedo.
No a mí.
A lo que estaba empezando a ver en mí.
—Te está cambiando —dijo.
—Lo sé.
—¿Puedes detenerlo?
No respondí.
Porque la verdad era que aún no sabía si quería detenerlo.
Kael ya no respiraba como humano.
Ya no parpadeaba con ritmo estable.
El vínculo había dejado de corromperlo… pero ahora lo estaba reescribiendo.
No era dolor.
Era evolución forzada.
Como si el origen estuviera ajustándolo también, preparándolo.
No como Alfa.
Como contraparte.
Como guardián, o sacrificio, o llave secundaria.
Tal vez ambas cosas.
Y él lo sabía.
Por eso dijo lo que llevaba días guardándose: —Si terminas siendo parte de él… quiero que me dejes decidir qué hacer con lo que me convierta.
No supe contestar.
Porque no sabía qué iba a ser yo.
Ni él.
Ni nosotros.
La sombra apareció horas después.
No en el altar.
En mi habitación.
Pequeña.
Distorsionada.
Como si el mundo ya no la reconociera como autoridad.
Y por primera vez… no vino a controlar.
Ni a amenazar.
Vino a pedir.
—Ayúdame —dijo.
No a mí.
A Kael.
Se arrodilló frente a él, casi temblando.
—Eres lo único que puede contenerla si ella se entrega.
Yo quise intervenir.
Kael levantó la mano para detenerme.
—¿Qué quieres decir con contener?
—preguntó.
La sombra no dudó.
“Si Kira se fusiona con el origen… no quedará nada humano en ella.Y tú serás lo último que recuerde.” El silencio fue brutal.
No porque no lo esperáramos… sino porque ahora tenía forma.
Se había convertido en posibilidad real.
Kael me miró.
No con miedo.
Con una decisión silenciosa.
Y la sombra terminó con la frase que destruyó lo poco que quedaba de certeza: “Si llega el momento… tendrás que ser tú quien la mate.” No contesté.
No lloré.
No grité.
Solo respiré.
Porque sabía que no estaba mintiendo.
Sabía que ese escenario podía suceder.
Sabía que yo misma lo había provocado.
Y aún así… una parte de mí seguía pensando en aceptar la llamada.
Esa noche, no dormí.
Ni quería dormir.
Pero el origen no pidió permiso.
Me arrastró de nuevo al lugar oscuro.
Esta vez, no como visitante.
Como huésped.
Y esta vez no dijo mi nombre.
Lo recordó como si lo hubiera creado él: “Kira no es tu nombre.Es tu llave.” Y entonces lo vi.
No era enemigo.No era dios.No era sombra.
Era la fuente.
El primer error.
La primera voluntad.
El origen de todo.
Y mientras su presencia se expandía sin forma, sin cuerpo, sin moral… entendí la verdad que nadie me había dicho: Yo no estaba luchando contra él.
Estaba volviendo a él.
El vínculo no me ataba.
Me guiaba de regreso.
Y si daba un paso más… ya no habría vuelta atrás.
Ni para mí.
Ni para el mundo.
Al despertar, el capítulo termina con la única pregunta que importa ahora: ¿Y si el origen no quiere destruir el mundo… sino completarlo conmigo dentro?
Porque si esa es la verdad… entonces el enemigo no es él.
El enemigo soy yo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com