Marcada por el Alfa Eterno - Capítulo 35
- Inicio
- Todas las novelas
- Marcada por el Alfa Eterno
- Capítulo 35 - 35 CAPÍTULO 35 – CUANDO KAEL ME DEJÓ ATRÁS
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
35: CAPÍTULO 35 – CUANDO KAEL ME DEJÓ ATRÁS 35: CAPÍTULO 35 – CUANDO KAEL ME DEJÓ ATRÁS No me abandonó por miedo.
Me abandonó porque fue la primera persona que entendió lo que yo aún me negaba a aceptar: Yo ya no estaba perdiéndome.
Estaba convirtiéndome.
Y si él se quedaba a mi lado… o terminaría arrastrado conmigo o sería forzado a matarme.
Así que se fue antes de que la decisión lo destruyera.
Y esa fue la única forma de amor que pudo darme.
No hubo despedida.
Solo un silencio pesado, brutal, inevitable.
Yo sentí el vínculo temblar a la distancia.
No romperse.
Congelarse.
Como si incluso el poder entendiera que obligar al otro sería injusto.
Kael se llevó el poder que compartimos con él.
Y eso significaba que ahora existían dos fragmentos libres fuera del control del origen.
El equilibrio estaba roto.
Las consecuencias estaban en camino.
El origen lo sintió de inmediato.
Mi marca ardió como si se rehusara a estar incompleta.
“Regresa a mí.” Ya no era invitación.
Era orden.
Pero yo todavía tenía voluntad.
La mía.
Y respondió con lo único que aún me pertenecía: No.
El mundo tembló como si la palabra hubiera sido blasfemia.
Tal vez lo era.
Pero era la única defensa que aún tenía.
Angelina fue la primera en encontrarme después de la partida de Kael.
Ya no temblaba.
Ya no parecía víctima.
Parecía alguien que acababa de recordar quién era.
Y su mirada estaba fija en mis manos.
—La marca te está consumiendo… pero no como pensamos —dijo.
No le pedí explicación.
Ella la dio.
Porque la verdad ya no podía detenerse.
—No nace contigo.
Se te hereda.
Se traslada.
Como si el origen intentara dividirse entre cuerpos para existir sin romper el mundo.
La frase cayó como un veredicto.
La marca no era destino.
Era vehículo.
Un pedazo vivo del origen esperando reunirse.
Y yo era la última pieza funcional.
—¿Y tú?
—pregunté—.
¿Por qué te afecta también?
Su silencio lo explicó antes de que ella misma lo dijera: —Mi linaje fue uno de los primeros en portar la marca.
No como llave.
Como contenedor fallido.
No elegida.
Descendiente.
Otra pieza defectuosa de un rompecabezas que nunca debió existir.
Y eso la hacía parte de mí más de lo que quería aceptar.
La sombra apareció sin forma definida.
Apenas un remanente.
Fragmentada.
Como si su existencia estuviera deshaciéndose cada segundo que el origen avanzaba.
Ya no era un enemigo.
Era un testigo exhausto.
Se arrodilló frente a mí.
Algo que jamás habría hecho en otro tiempo.
—No puedo contenerlo más —dijo—.
Si no decides ahora… ya no habrá decisión posible.
Ni para ti.
Ni para Kael.
Ni para nadie.
Yo respiré hondo.
Y sentí la vida temblar.
Porque estaba empezando a entender: El origen no venía a destruir el mundo.
Venía a reclamarlo.
Como algo que le pertenece.
Como si la realidad fuera un torso incompleto intentando recuperar sus órganos.
Nosotros éramos los órganos.
Piezas vivas e inútiles sin su cuerpo.
Y él quería recomponerse.
La última aparición del origen en este capítulo no tuvo forma ni voz.
Solo cuatro palabras dentro de mi mente: “Ya no necesito pedir.” No lo dijo con amenaza.
Lo dijo con certeza.
Porque, si yo no elegía… él estaba listo para elegir por mí.
Y en ese momento supe: Kael no me dejó atrás para salvarse.
Me dejó atrás para darme tiempo.
Y ese tiempo ahora se estaba agotando.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com