Marcada por el Alfa Eterno - Capítulo 40
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- Capítulo 40 - 40 CAPÍTULO 40 – LA ÚLTIMA LÍNEA QUE NO PUEDO CRUZAR
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40: CAPÍTULO 40 – LA ÚLTIMA LÍNEA QUE NO PUEDO CRUZAR 40: CAPÍTULO 40 – LA ÚLTIMA LÍNEA QUE NO PUEDO CRUZAR Nunca había sentido tanta claridad.
Ni siquiera cuando creí comprender la marca.
Ni siquiera cuando enfrenté la sombra.
Esta claridad no venía de mí.
Venía de aquello que me esperaba al otro lado de la línea.
Porque el origen no me estaba forzando.
Me estaba invitando.
Era como un reflejo extendiendo la mano, esperando que yo recordara que alguna vez fuimos uno.
Y lo más peligroso… es que por primera vez, no sentía rechazo.
Sentía nostalgia.
El mundo reaccionaba a cada paso que daba.
La luz cambiaba sutilmente.El aire vibraba.Las personas me miraban como si estuvieran viendo un eclipse…no sabiendo si debían rezar o correr.
No era que controlara la realidad.
Era que la realidad estaba empezando a responderme.
No como amenaza.
Como código.
Yo era la actualización.
El parche final.
El regreso a fábrica.
Y a cada segundo, me costaba más querer ser otra cosa.
Kael regresó al pueblo esa noche.
Ya no se veía enfermo.
Ya no se veía humano.
Pero no era sombra.
No era origen.
Era algo nuevo.
Su cuerpo seguía siendo suyo.
Pero su mirada… tenía un segundo ritmo detrás.
Como si dos existencias compartieran espacio sin fusionarse.
El precio de liberarse del vínculo no fue muerte.
Fue dualidad.
Un ser dividido… que el mundo ya no sabía cómo clasificar.
Y cuando lo abracé, sentí que el vínculo no estaba roto.
Solo era… opcional.
Libre.
Y eso dolió más que haberlo perdido.
Porque ahora me tocaba a mí decidir si quería seguir conectada.
Con él.
O con todo.
Angelina empezó a deteriorarse.
No su cuerpo.
Su mente.
Demasiados recuerdos.Demasiadas voces.Demasiados linajes superpuestos.
El peso de la memoria ancestral la estaba quemando desde dentro.
Pero aún así, sonrió.
—Siempre supe que no iba a llegar al final —dijo—.
Ese no era mi papel.
Y tenía razón.
Nunca fue destinada a sobrevivir.
Fue destinada a recordar lo necesario para que otros sobrevivieran.
Y con el último aliento lúcido, dijo la frase que se convertirá en el centro de todo lo que viene: “La primera llave no murió derrotada.
Murió eligiendo.” Y entonces supe lo que había hecho: Se sacrificó en el momento exacto para que yo pudiera tomar la decisión que ella no alcanzó a completar.
Un cierre incompleto, esperando el mío.
La sombra apareció debilitada, más fragmentada que nunca.
Su voz era casi un susurro.
Pero lo que dijo fue la revelación final: —El origen no quiere destruir el mundo.
Quiere corregirlo.
Y ahí lo entendí todo.
El origen no está en guerra.
No está en venganza.
Está ejecutando una actualización.
Y el mundo que conocemos… es la versión corrupta.
La sombra fue un parche.
La marca, un sistema de control.
Las llaves, accesos temporales.
Pero ahora el programa está reiniciando.
Y yo soy la única versión que puede decidir si se reinicia con todo… …o si se preserva lo imperfecto.
Lo humano.
Lo libre.
Y la sombra, con los pocos fragmentos que le quedan, dijo su última verdad: “Si cruzas esa línea… no volverás.” No me advirtió.
Me pidió que entendiera el precio.
Porque cruzar no significaba convertirse en monstruo.
Significaba dejar de ser incompleta.
Y esa tentación… es más peligrosa que cualquier amenaza.
El origen ya decidió su final.El único final que falta… es el mío.
Y cuando elija… todo cambiará.
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