Marcada por el Alfa Eterno - Capítulo 6
- Inicio
- Todas las novelas
- Marcada por el Alfa Eterno
- Capítulo 6 - 6 CAPÍTULO 6 – EL ECO EN LA SANGRE
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
6: CAPÍTULO 6 – EL ECO EN LA SANGRE 6: CAPÍTULO 6 – EL ECO EN LA SANGRE Al día siguiente, desperté con fiebre.
No un resfriado.
No agotamiento.
Era como si mi cuerpo hubiera dejado de ser mío y estuviera ajustándose a algo que aún no sabía manejar.
Cada latido se sentía profundo, como si hubiera eco dentro de mis venas.
La marca ardía, pero ya no como una quemadura.
Ardía como una respiración ajena debajo de mi piel.
Como si alguien, desde otro lugar, exhalara a través de mí.
Me levanté tambaleándome, me miré al espejo.
La marca se había extendido otra vez.
Ya no era un símbolo aislado; las líneas negras parecían raíces, ramas, venas… conectándose hacia mi cuello y mi hombro.
—No.
No.
No —susurré.
Intenté frotarla.
Rasparla.
Borrarla.
Nada.Solo pulsaba.Como si estuviera viva.
Angelina golpeó la puerta.
—¿Kira?
Están preguntando por ti para la prueba de sonido.
¿Estás lista?
Me forcé a vestirme, tapando la marca con una camiseta y una chaqueta.
No podía mostrársela.
No sabía qué significaba, pero sabía que no era normal.
Y sabía que nadie podía verlo aún.
Mientras caminábamos, Angelina me hablaba de flores, de música, de la cena… pero yo no escuchaba.
Cada paso me hacía sentir el bosque respirando detrás de las casas.
Sentía algo moviéndose más allá de los árboles.
Algo que esperaba.
Y peor aún… Lo sentía dentro de mí también.
Ese día, el pueblo me miraba diferente.
Ya no eran miradas curiosas.
Eran… atentas.
Estudiaban cada gesto, cada movimiento.
Algunos parecían respetuosos.
Otros… temerosos.
Y un hombre, uno que no conocía, murmuró al pasar: —Ya despertó.
Sentí frío pese al sol.
Angelina me abrazó.
—¿Ves?
Lo sabía.
Le caes bien a la gente.
Sí.Como si fuera un anuncio de tormenta.
Más tarde, durante la prueba de sonido, la marca empezó a brillar.
No luz normal.Un brillo oscuro, como tinta humedecida con fuego.Y entonces lo escuché.
Un latido que no era el mío.
No venía de mi pecho.Venía de la marca.
Tum.Silencio.Tum.
Como si algo estuviera intentando sincronizarse conmigo.
La sensación me dobló las rodillas.
Me agarré al micrófono para no caer.
—¡Kira!
—gritó Angelina.
—Estoy bien —mentí—.
Solo… el aire.
Pero el aire no tenía corazón.
Yo sí.
Y ahora… tenía dos.
Me escapé en cuanto pude.
Fui al bosque.
Él ya estaba allí.
A veces me preguntaba si Kael podía leerme el pensamiento o simplemente me esperaba siempre.
No estaba humanamente vestido esta vez.
Solo pantalones.
Sin zapatos.
Sin camisa.
Como si el bosque y él fueran lo mismo.
Y por primera vez, no me miró con intensidad.
Me miró con miedo.
—Demasiado rápido —murmuró.
—¿Qué me pasa?
—escupí de golpe—.
Esto… esto no es solo una marca.
Está creciendo.
Está latiendo.
Y lo siento como si fuera parte de mí.
Kael caminó hacia mí despacio, como si acercarse pudiera romper algo.
—La marca responde a lo que eres —dijo—.
Y ahora que estás aquí, se está despertando.
—¿Despertando qué?
—Tu linaje.
No dije nada.
No podía.
El aire había dejado de entrar bien en mis pulmones.
—¿Qué linaje?
Sus ojos bajaron.
Por primera vez, no parecía seguro.
Parecía… culpable.
—Tu sangre no viene de un solo mundo.
Sentí el piso desaparecer bajo mis pies.
—Eso no tiene sentido.
—Lo tendrá —dijo—.
Pero cuando lo sepas todo, no vas a desear haberlo sabido.
Iba a gritarle, pero el viento cambió antes de que pudiera decir nada.
Un sonido atravesó el bosque.
No un aullido.
No un animal.
Una voz.
Susurrada.
Distorsionada.
Como si hablara desde debajo de la tierra y dentro de mi cabeza al mismo tiempo.
Kira.
Sentí la marca latir con violencia.
Caí de rodillas.
Kael gruñó como un animal y se interpuso entre el bosque y yo, como si pudiera enfrentar algo que no tenía forma.
—¡Fuera!
—rugió.
Pero la voz volvió.
No para él.Para mí.
Kira.
La escuché como si me estuviera llamando desde dentro del pecho.
Como si una parte de mí respondiera sin permiso.
Mi visión se oscureció por un segundo.
Y por primera vez sentí algo peor que miedo.
Sentí reconocimiento.
Como si conociera esa voz desde antes de nacer.
Me cubrí los oídos y grité.
—¡Haz que pare!
Kael me agarró, me sostuvo, me obligó a verla a los ojos.
—Escúchame.
Tienes que resistirlo.
No le respondas.
Esa cosa no te ama.
No te necesita.
Te quiere como puente.
—¿Puente?
—jadeé.
—Para cruzar.
La voz se apagó.El bosque quedó en silencio.
Y yo, temblando en sus brazos, entendí algo: No estaba siendo elegida.Estaba siendo reclamada.
Y lo que me marcó primero… No era humano.Ni lobo.Ni vivo como nosotros.
Era otra cosa.
Y había empezado a despertar dentro de mí.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com