Marco Titán: Re: Génesis - Capítulo 8
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8: Diferente bucle, mismo resultado 8: Diferente bucle, mismo resultado Grey salió pitando, recorriendo los pasillos a toda velocidad.
Tomó una curva tras otra hasta detenerse en un pequeño recoveco, jadeando.
Conocía muy bien ese recoveco.
Durante su primer intento, se había dado cuenta de que la curvatura de las paredes de la cueva concentraba el sonido de forma natural hacia su posición.
Cuando necesitaba descansar, ese era su lugar predilecto, y podía oír con facilidad hasta el más mínimo sonido que se acercara.
Además, no estaba en la ruta directa hacia la sala segura ni hacia el campamento de los goblins.
Supuso que, como había pasado tanto tiempo allí la primera vez, esa era la verdadera razón por la que no se había topado con los demás.
«Esto es una mierda».
Grey se golpeó suavemente la nuca contra las paredes, acurrucándose mientras su respiración se ralentizaba.
El hedor que emanaba de él lo asaltó de repente.
No era su cuerpo, sino la sangre y los diversos pegotes de saliva de goblin con los que había acabado pringando su cuello forrado de piel.
Pero, por mucho que apestara, no podía quitárselo.
«Supongo que lo único que puedo hacer ahora es… sentarme y esperar».
Atrapado en sus pensamientos, con la adrenalina abandonando su cuerpo en un flujo constante, el peso de todo aquello se le vino encima.
El sonido de algo que se acercaba lo puso en alerta un instante, pero luego el ruido se desvaneció y se quedó solo una vez más.
Grey cerró los ojos.
Su respiración se volvió rítmica.
Quizá hacía falta ser un loco para dormir en un lugar así, pero él ya había aceptado el papel.
…
—¿Qué ha pasado?
¿Qué ha pasado?
Ray salió corriendo y encontró a Fitz y a May de pie, uno cerca del otro, pero no había ningún peligro a la vista.
El corazón se le salía del pecho y parecía dispuesto a ensartar una roca si hacía falta.
—Había… Había alguien aquí.
Se fue por allí —señaló May—, pero creo que… —May se sonrojó como si no quisiera pronunciar esas palabras.
Ya había tenido que explicar una vez que Grey parecía un pervertido, corriendo por ahí con ropa femenina y poco más que sus bóxers.
No quería tener que hacerlo de nuevo.
Por suerte, Fitz intervino.
—Había alguien más, pero era una sola persona y huyó.
Probablemente le asuste que seamos tantos, así que eso es bueno.
Ray frunció el ceño.
—¿No deberíamos intentar añadirlo al equipo?
Cuantos más seamos, mejor, ¿no?
Ellos tres no habían llegado juntos.
Se habían acabado encontrando en la sala segura y decidieron formar un equipo por seguridad y conveniencia.
Tenía sentido añadir a uno más si eso ayudaba.
Pero Fitz negó con la cabeza.
—May dijo que ese tipo iba corriendo por ahí en calzoncillos.
Está claro que le falta un tornillo.
No hay nada peor que un compañero estúpido, estamos mejor sin él.
Oh, mira.
El humo se está disipando.
¿Qué encontraste al final?
—¿Al final?
—Ray enarcó las cejas como si recordara su tarea—.
Cierto, había una puerta de madera con una grieta.
Hay un goblin ahí dentro que parece que duerme de pie.
—¿Un goblin?
¿Que duerme de pie?
¿Es un jefe de campamento?
La introducción en la sala segura decía que tendríamos que vencerlo para salir del tutorial.
—Creo que sí —asintió Ray.
—Es muy probable.
Parece que ese loco se ha encargado del campamento por nosotros.
Ahora solo tenemos que luchar contra el jefe y salir de aquí.
Si nos damos prisa, podemos estar entre los primeros y conseguir la recompensa que mencionaba la introducción.
Había una recompensa por completar el mundo del tutorial más rápido que los demás.
Fitz no sabía exactamente qué tal iban en comparación, pero teniendo en cuenta que acababan de terminar la introducción en la sala segura, tenían que ir bastante bien, ¿no?
El hecho de que hubiera grietas en la puerta del jefe era otra ventaja.
Podían examinar el interior y trazar un plan antes de entrar.
Prácticamente, les habían servido esta oportunidad en bandeja de plata.
—Hagámoslo.
Un destello de entusiasmo brilló en los ojos de Fitz.
—
Grey abrió los ojos.
No se había dormido, solo había descansado un poco.
No sabía si era una jugarreta de su mente, pero ahora no sentía la misma fatiga que solía sentir tras un entrenamiento intenso.
¿Era porque no había sido tan duro como pensaba?
¿O era otra cosa?
Impulsándose para levantarse y salir del recoveco, aterrizó suavemente en el suelo.
«A ver si ya han terminado de luchar contra el jefe, entonces».
Era un poco deprimente no poder aprovecharse de su propio y duro trabajo, pero sabía que había tomado la decisión más inteligente.
No solo tenían ellos la ventaja numérica —y la arquera con la que de verdad no quería lidiar—, sino que además tenían esos trajes de interfaz.
Casi lo había olvidado, pero después de que no lograra elegir un arma, esa voz mecánica había intentado darle un +1 a su Fuerza.
Al final, el intento fracasó, pero eso significaba que la gente a su alrededor estaba recibiendo mejoras en su estado físico que él no.
De por sí ya serían más fuertes que los goblins, y esto solo los haría aún más fuertes.
«Como os pille, cabrones».
Grey apretó los dientes.
Si alguna vez le ponía las manos encima al ingeniero que montó los brazos mecánicos que se suponía que debían vestirlo, se aseguraría de hacerle pasar el peor rato de su vida.
«Bueno… joder».
Grey se detuvo en seco al girar una esquina, y le tembló el labio.
Estaba a punto de entrar en el pasillo donde se encontraba la sala segura.
Desde el recoveco, tenía que pasar por aquí para volver al campamento y salir de esta zona del tutorial.
Pero acabó viendo algo que no se esperaba, aunque quizá debería haberlo hecho.
Una joven conocida yacía muerta frente a la sala segura, y de su cuerpo manaba sangre.
La única diferencia era que la flecha se le había clavado en la garganta, seccionándole una arteria antes de partirse contra el suelo.
Bucle diferente, mismo resultado.
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