Marea Alta - Capítulo 15
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- Capítulo 15 - 15 Capítulo 15 – Silencio entre las olas
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15: Capítulo 15 – Silencio entre las olas 15: Capítulo 15 – Silencio entre las olas CUBIERTA DEL TEMPESTAD NEGRA – NOCHE PROFUNDA Lili yace envuelta en mantas, empapada, con el cabello enredado como algas sobre su rostro pálido.
Naomi se encuentra de rodillas a su lado, presionando su pecho con ritmo preciso, intentando sacar el agua de sus pulmones.
Los piratas miran en silencio.
El mar, por un momento, parece contener el aliento.
NAOMI (gritando) — ¡Vamos, mi señora… vamos…!
(golpea el pecho una vez más) Y entonces… LILI (de pronto, escupe agua con fuerza) — ¡Khah!…
¡khh!…
khhh…
El sonido rompe el silencio como un trueno.
Joseph, que se mantenía de pie a un metro de distancia, cierra los ojos un segundo.
Naomi rompe en llanto al verla respirar, aunque los ojos de Lili siguen cerrados.
Su cuerpo ha reaccionado… pero no ha despertado.
NAOMI (llorando) — Gracias… gracias… Joseph se acerca, se arrodilla, aparta un mechón del rostro de Lili y la observa en silencio.
La toma con suavidad entre sus brazos.
JOSEPH (voz grave) — Ya estás a salvo, reina mía… AURORA REAL – MOMENTOS DESPUÉS El ataque termina.
Los hombres de Joseph cargan lo que pueden: objetos de valor, provisiones, algunos mapas.
Solo diez de las doncellas son encontradas y subidas al Tempestad Negra.
El resto… COMPARTIMIENTO OCULTO – AURORA REAL …permanece en silencio dentro de un compartimiento oculto en el almacén de provisiones, el mismo que Lili les había indicado horas antes.
Se abrazan, conteniendo la respiración mientras escuchan pasos arriba, luego el silencio… y después, solo el mar.
MAR ABIERTO – AMANECER El Tempestad Negra se aleja, sus velas negras ondeando al viento.
El cielo comienza a teñirse de naranja y dorado.
Las aguas, agitadas por la noche de batalla, ahora descansan.
En cubierta, Joseph se mantiene de pie junto a la puerta del camarote donde han llevado a Lili.
Su mirada está fija en el horizonte, pero su mente… en el pasado.
Naomi está junto a su señora, vigilándola con devoción.
Alan se acerca al capitán.
ALAN (voz baja) — Solo tomamos la mitad, el resto se escondió.
¿Volvemos por ellas?
JOSEPH (sin voltear) — No.
— Esta batalla terminó.
ALAN (asintiendo) — ¿Y la princesa?
JOSEPH — Que respire… es todo lo que importa ahora.
Alan lo observa unos segundos, luego se aleja en silencio.
Joseph cierra los ojos un momento… el sol toca su rostro.
El día comienza, pero el destino… apenas ha despertado.
BARCO DEL PRÍNCIPE – MAR ABIERTO – AMANECER Una densa columna de humo se eleva a lo lejos, como una señal muda en el horizonte.
El vigía, en la parte más alta del mástil, grita con voz tensa.
VIGÍA — ¡Fuego al noreste!
¡Fuego en el agua!
CAMAROTE DEL PRÍNCIPE – INSTANTES DESPUÉS El príncipe Renjiro Valemont, con el cabello desordenado y los ojos hinchados por el vino y la falta de sueño, se despereza molesto al escuchar el alboroto.
La cortesana que yace en su cama ni se inmuta.
Un GUARDIA REAL irrumpe.
GUARDIA — Alteza… hay humo.
Podría ser un navío en problemas… o el navío.
Renjiro se incorpora de golpe.
En segundos se coloca su abrigo y sale a cubierta con el ceño fruncido.
CUBIERTA – BARCO DEL PRÍNCIPE El humo es cada vez más visible.
Renjiro entorna los ojos, observa la línea borrosa de un barco a la distancia.
Algo en su interior se remueve.
RENJIRO (grave) — ¡A toda vela!
¡Acelerad!
¡Que las velas tiemblen si deben hacerlo!
(grita hacia el timonel) — ¡Ahora!
MAR ABIERTO – MINUTOS DESPUÉS El barco del príncipe se acerca rápidamente.
Los restos del Aurora Real comienzan a ser visibles.
Las velas imperiales… destrozadas.
El mástil principal inclinado.
Parte de la cubierta, ennegrecida.
RENJIRO (murmullo) — No… no puede ser… AURORA REAL – CUBIERTA – MOMENTOS DESPUÉS El príncipe Renjiro sube abordo.
Sus botas resuenan en la madera húmeda y salpicada de sangre seca.
Su mirada se oscurece.
Frente a él, los cuerpos de los caballeros reales: jóvenes aún con sus espadas en mano, hombres experimentados con las insignias de la corona aún en el pecho… todos caídos.
RENJIRO (con rabia contenida) — ¿Quién fue…?
— ¿Qué maldito se atrevió a tocar un barco imperial…?
Da una patada a un casco caído.
Uno de los comandantes del barco se acerca, sudoroso, visiblemente afectado.
COMANDANTE — No… no hubo aviso, Alteza.
El ataque fue rápido, preciso.
Tomaron todo lo que pudieron.
Luego desaparecieron.
Renjiro aprieta los dientes.
Su voz tiembla, no de miedo… sino de frustración.
RENJIRO — Busquen.
Revisen cada rincón.
Si la princesa vive… si aún respira… ¡quiero encontrarla ahora!
Los soldados comienzan a abrir puertas, mover restos, llamar por ella, revisar bodegas, habitaciones, escondites.
CAMAROTE REAL – AURORA REAL – MINUTOS DESPUÉS Renjiro entra lentamente.
El camarote está en caos: joyas rotas, ropa esparcida… pero ningún signo de lucha dentro.
Su mirada se detiene en el tocador vacío.
El lugar donde debería estar el collar que Lili siempre tenia… está vacío.
RENJIRO (entre dientes) — No se lo llevó por voluntad propia… Se gira, la furia encendida en su rostro.
CUBIERTA – AURORA REAL – CONTINUACIÓN Uno de los soldados grita desde la zona inferior del barco.
SOLDADO — ¡Sobrevivientes!
¡Encontramos a algunas doncellas escondidas en el compartimiento del almacén!
RENJIRO — ¡Tráiganlas a cubierta!
¡Ahora!
El príncipe observa las olas mientras sus puños se cierran lentamente.
RENJIRO (para sí) — Lili… no importa quién te tenga.
— Volverás a mí.
Quieras o no.
CUBIERTA – AURORA REAL – MINUTOS DESPUÉS Varias doncellas, sucias, temblorosas y heridas, son escoltadas a la cubierta.
Algunas se abrazan entre sí.
Otras lloran en silencio.
El príncipe Renjiro, de pie frente a ellas, observa cada rostro con ansias que se transforman rápidamente en desilusión.
RENJIRO (con voz áspera) — ¿Dónde está la princesa?
¿¡Dónde está Lili Saito!?
Las doncellas bajan la mirada, aún en estado de shock.
Una de ellas, María, intenta hablar entre sollozos.
MARÍA — Yo… yo la vi… ella nos dijo que nos escondiéramos… que no hiciéramos ruido… luego escuché gritos… pasos… y después… nada… Renjiro se inclina, la toma del brazo.
RENJIRO — ¿La viste huir?
¿La viste luchar?
¡¿Está viva?!
Otra doncella, con la cara arañada y el vestido rasgado, murmura apenas coherente.
DONCELLA 2 — Una sombra… fuego… ruido… un monstruo de ojos dorados… Una tercera doncella comienza a gritar sin control.
DONCELLA 3 (gritando) — ¡Nos iban a matar!
¡Nos iban a matar!
¡Se la llevaron!
¡Se la llevaron a ella!
Renjiro retrocede, furioso.
Apreta los puños con tanta fuerza que sus nudillos se tornan blancos.
Su respiración se vuelve errática.
Mira al mar, al lugar donde alguna vez navegó confiado en su linaje y poder.
RENJIRO — ¡Silencio!
(grita a sus soldados) — ¡Llevadlas abajo!
¡No sacaremos nada de ellas así!
Los soldados obedecen con rapidez.
Renjiro queda solo en cubierta por unos segundos.
El viento le revuelve la capa, pero no más que su orgullo.
RENJIRO (entre dientes, con odio creciente) — Ese pirata… (espeta) — Me arrebató lo que es mío… — Por derecho.
— Y lo pagarás… con tu vida.
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