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Marea Alta - Capítulo 22

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  4. Capítulo 22 - 22 Capítulo 22 – Venenos Silenciosos
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22: Capítulo 22 – Venenos Silenciosos 22: Capítulo 22 – Venenos Silenciosos MAR ABIERTO – AMANECER BRUMOSO – JUSTICIA DEL ALBA EN CURSO El viento empuja las velas del elegante navío.

El mar está inquieto, como el alma de quien lo navega.

A lo lejos, solo niebla y horizonte.

CAMAROTE DEL PRÍNCIPE RENJIRO – SEMIOSCURO – MAÑANA TEMPRANO La luz entra a medias por la ventana.

El lugar es ordenado, casi ceremonial.

Renjiro, de pie frente al escritorio, observa un mapa, pero no lo ve.

Sus pensamientos están en otra parte.

RENJIRO (voz baja, para sí mismo) — Seis días… (pausa, apretando los puños) — Seis días detrás de esa escoria.

Golpea el escritorio con fuerza.

El tintero se vuelca, tiñendo de negro parte del mapa.

El príncipe no se inmuta.

Camina de un lado a otro como fiera enjaulada.

RENJIRO (pensativo, con amargura) — ¿Estará viva?

¿Sana…?

(pausa más oscura) — ¿O…?

Se lleva la mano a la frente.

Las palabras le envenenan la lengua.

RENJIRO (furioso, entre dientes) — ¿La habrá mancillado ese bastardo?

PASILLO DEL BARCO – MOMENTOS DESPUÉS Dos guardias murmuran entre sí, uno de ellos tiene una hoja con informes traídos por aves mensajeras desde puertos cercanos.

El otro asiente con gesto grave.

GUARDIA 1 — Dicen que el Tempestad Negra estuvo en la isla sin ley… vendiendo mujeres del séquito real.

Las doncellas de la futura reina.

GUARDIA 2 — Todas manchadas por piratas, según se comenta.

Pero de la princesa…

ni rastro confirmado.

GUARDIA 1 (con tono inquietante) — Aunque algunos susurran que el capitán…

se la quedó para él.

Que no la vende porque…

la guarda en su camarote.

CAMAROTE DEL PRÍNCIPE – INSTANTES DESPUÉS Renjiro recibe los rumores.

Lee el papel, lo arruga con tanta fuerza que le tiembla el brazo.

Se queda inmóvil, con la mirada clavada en la pared.

RENJIRO (susurrando con furia) — Esa basura pirata…

¡Se atreve a tocar lo que me pertenece!

Levanta la cabeza lentamente.

Sus ojos arden.

La sombra de un hombre obsesionado lo cubre por completo.

RENJIRO (en voz alta, para sí mismo) — No importa cuántos barcos tenga que hundir…

ni cuántos puertos deba quemar.

(pausa intensa) — ¡La recuperaré!

(gritando con rabia) — ¡Y lo mataré!

PALACIO IMPERIAL DE VALEMONT – SALÓN DEL CONSEJO – DÍA Un mensajero con el uniforme de la armada imperial entra jadeando, cubierto de polvo y sudor.

La sala está repleta de ministros, duques y miembros de la familia real.

El Rey está sentado en su trono elevado.

observa con rigidez contenida.

MENSAJERO (agitado, con la voz temblorosa) — Majestad… Damas y caballeros… Ha llegado un ave del Este… (pausa) — El Saito Aurora Real… ha sido atacado.

Hundido.

Un silencio brutal se apodera del salón.

El sonido de un abanico cayendo al suelo retumba como trueno.

Michel Saito  (Madrastra de Lili desde el fondo, pálida como la nieve) — …¿Y mi hija?

MENSAJERO (mirándola con pesar) — No hay registro oficial… pero los pocos sobrevivientes hablan de un ataque coordinado.

(pausa más grave) — La princesa Lili Saito fue… secuestrada.

CASA DEL DUQUE SAITO – SALÓN PRINCIPAL – MINUTOS DESPUÉS Una explosión de emociones sacude la casa aristocrática.

El DUQUE SAITO, furioso, lanza una copa contra la chimenea.

DUQUE SAITO (gritando) — ¡¿Dónde estaba la seguridad imperial?!

¡¿Cómo permitieron esto?!

¡Mi hija estaba en manos de la corona!

CONSEJERO SAITO (con voz quebrada) — Hay rumores… dicen que un barco pirata conocido como el Tempestad Negra fue quien lideró el ataque… y que ella… No termina la frase.

Nadie se atreve a decir lo que susurra el pueblo.

PALACIO IMPERIAL – SALÓN PRIVADO DE LA EMPERATRIZ – MÁS TARDE La emperatriz, sola, cierra lentamente una caja de madera donde guardaba los bordados para el vestido nupcial de Lili.

Sus manos tiemblan.

Respira hondo.

EMPERATRIZ (susurrando, fría como el acero) — Ese salvaje…

ese capitán… (pausa) — No sabe a quién robó.

CONSEJO DE GUERRA – NOCHE Generales, nobles y estrategas debaten furiosamente sobre cómo proceder.

Los SAITO exigen una respuesta inmediata.

La corona discute si esto es suficiente motivo para declarar la Guerra Pirata total en las rutas del Este.

DUQUE SAITO (con voz cortante) — No me interesa la diplomacia.

¡Exijo que se movilice la Flota del Sol!

ALMIRANTE DEL REINO — El príncipe Renjiro ya está en búsqueda.

Pero su juicio… está nublado por las emociones.

MINISTRO DE GUERRA (grave) — Y mientras tanto, los rumores crecen.

(pausa) — En Valemont y en los reinos vecinos… la imagen de la futura reina se ve manchada por esta tragedia.

CAPILLA REAL – AMANECER DEL DÍA SIGUIENTE Una doncella deja flores frente a un altar donde cuelga un retrato de Lili con el estandarte del compromiso real.

VOZ FEMENINA (OFF) (voz triste del pueblo) — Pobre doncella del reino… ¿vivirá aún?

(pausa) — ¿O será solo un nombre que el mar se tragó?

BARCO DE GUERRA “JUSTICIA DEL ALBA” – CAMAROTE DEL PRÍNCIPE – NOCHE El príncipe RENJIRO, desaliñado y con el rostro desencajado por la ira contenida, lee una carta sellada con el emblema real.

Su mano tiembla.

La arruga.

La lanza al fuego sin dudar.

RENJIRO (furioso, hablando solo) — ¡¿Regresar?!

¿Ahora que sé que sigue viva?

(pausa, se acerca al mapa del Este, lo marca con furia) — No… No sin ella.

No sin mi reina.

CUBIERTA DEL BARCO – MINUTOS DESPUÉS La brisa nocturna sopla con fuerza.

Algunos marineros cuchichean a la distancia.

Uno de los SUBALTERNOS del príncipe se acerca, cauteloso, intentando razonar con él.

SUBALTERNO (titubeando) — Alteza… Si me permite…

(pausa) — Los rumores sobre la princesa Saito… son cada vez más… explícitos.

(baja la voz) — Dicen que ya no es…

digna.

Que el pirata…

Silencio.

Un clic seco interrumpe todo: el príncipe saca lentamente su pistola dorada y apunta a la cabeza del joven.

RENJIRO (voz baja, peligrosa) — ¿Acaso me lo estás confirmando, gusano?

SUBALTERNO (temblando) — No, yo… solo… repito lo que se dice en la isla… RENJIRO (con una sonrisa torcida, apretando el gatillo sin titubeos) — Entonces, que se calle la isla.

¡DISPARO!

El joven cae muerto al instante.

Nadie en cubierta se atreve a moverse.

CAMAROTE DEL PRÍNCIPE – MOMENTOS DESPUÉS Renjiro guarda la pistola con calma, su rostro ya no muestra furia, sino una extraña serenidad.

Mira el reflejo de sí mismo en el vidrio de la ventana.

La tormenta lo observa de fondo.

RENJIRO (susurrando con perversidad) — Aunque su cuerpo esté mancillado… (pausa, sonrisa amarga) — Siempre fue mía.

Siempre lo será.

— Y si la virtud le fue arrebatada… aún así sabrá servirme.

(pausa más oscura) — Como mi esposa… o como mi entretenimiento.

MAR ABIERTO – EL “JUSTICIA DEL ALBA” NAVEGANDO El barco real continúa su curso con fuerza.

Un cuerpo es arrojado al mar.

La tripulación calla.

El silencio pesa más que el viento.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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