Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Marea Alta - Capítulo 23

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Marea Alta
  4. Capítulo 23 - 23 Capítulo 23 – La Decisión de Naomi
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

23: Capítulo 23 – La Decisión de Naomi 23: Capítulo 23 – La Decisión de Naomi CAMAROTE DEL CAPITÁN – AMANECER LILI está sentada en una silla, con la espalda recta, la mirada baja.

Frente a ella, sobre la cama, Naomi duerme con el costado vendado.

El sol apenas entra por la ventana.

Lili no ha dormido en toda la noche.

El silencio pesa.

Sus dedos juegan nerviosamente con el borde de su vestido.

Su mirada se clava en la respiración tranquila de Naomi… hasta que sus ojos se humedecen.

LILI (voz suave, temblorosa) — ¿Por qué… hiciste algo tan tonto… Naomi?

FLASHBACK – NOCHE ANTERIOR CUBIERTA DEL TEMPESTAD NEGRA – POCO DESPUÉS DE QUE LA TRIPULACIÓN PARTIERA La niebla comienza a asentarse.

Un barco más pequeño se acerca en silencio.

Unos pasos pesados resuenan en cubierta.

Un HOMBRE ENCAPUCHADO, de complexión robusta, sube al barco sin ser visto por nadie.

La puerta del camarote está cerrada… pero no por mucho tiempo.

CAMAROTE DEL CAPITÁN  Lili y Naomi escuchan un golpe.

Luego otro.

Lili se levanta, preocupada.

La puerta se abre con fuerza.

El HOMBRE entra con paso decidido, la mirada sombría.

HOMBRE ENCAPUCHADO (voz ronca) — ¿Dónde está la joya de Valemont?

Lili retrocede instintivamente.

NAOMI se interpone de inmediato.

NAOMI (firme, sin dudar) — ¡Soy yo!

¡Soy la princesa Lili Saito!

Lili la mira, horrorizada, negando con la cabeza.

LILI (susurrando) — Naomi… no… El hombre la observa fijamente.

Una sonrisa torcida se dibuja en su rostro.

HOMBRE ENCAPUCHADO — Perfecto.

La recompensa será igual de dulce.

Naomi lanza una mirada a Lili.

Lo último que alcanza a decirle antes de empujarla hacia atrás es: NAOMI — ¡Corre!

El hombre saca un cuchillo.

NAOMI lo enfrenta con nada más que coraje.

Lili intenta quedarse, pero otra explosión afuera sacude el barco.

Gritos.

Un segundo barco ha llegado.

El caos inicia.

Lili huye, desesperada, mientras escucha el sonido de un golpe sordo.

PRESENTE – CAMAROTE DEL CAPITÁN – MAÑANA Lili cierra los ojos con fuerza, ahogando el sollozo que se escapa.

Se pone de pie y acaricia con suavidad el cabello de Naomi.

LILI (en susurro) — Me protegiste… como siempre.

— Y yo no pude hacer nada por ti.

La puerta se abre con un leve chirrido.

Joseph aparece en silencio, sin chaqueta, con los nudillos vendados.

La observa en silencio desde el umbral.

Lili no lo mira, pero siente su presencia.

JOSEPH (en voz baja) — ¿Cómo está?

LILI (sin voltearse) — Estable.

Gracias a Alan.

Pausa incómoda.

Él da un paso más cerca.

JOSEPH — Hiciste bien en huir.

Si no lo hubieras hecho… LILI (interrumpiéndolo, finalmente girándose) — Si ella no se hubiera interpuesto… habría muerto yo.

Silencio.

Sus ojos se encuentran.

Él da un paso más, pero ella no retrocede.

LILI (fría) — ¿Hasta cuándo planeas jugar a protegerme… mientras me encierras?

JOSEPH (con tono bajo) — Hasta que dejes de fingir que no sabes quién eres.

— O hasta que admitas que…

tú también te estás rompiendo por dentro.

CAMAROTE DEL CAPITÁN – MAÑANA AVANZADA La atmósfera es tensa.

Lili da un paso hacia Joseph, los ojos firmes, la voz temblando de rabia.

Él permanece quieto, como si supiera que lo que está por venir no se puede esquivar.

LILI (con la voz contenida) — ¿Qué es lo que planeas hacer conmigo, capitan?

— ¿Venderme como al resto?

¿Entregarme como mercancía a algún duque enfermo que te ofrezca oro suficiente?

JOSEPH (frunce el ceño) — No seas ridícula.

LILI (alza la voz) — ¿¡Ridícula!?

Estoy secuestrada en tu barco.

Me quitaste todo.

— ¡Incluso la libertad de morir con dignidad si eso hubiera sido necesario!

Joseph da un paso hacia ella, la mirada oscurecida.

JOSEPH — Te salvé la vida, princesa.

Dos veces.

LILI — ¡Y arruinaste lo que quedaba de ella!

¿Tienes idea de lo que están diciendo en los reinos?

¿Sabes lo que va a pasar si regreso?

JOSEPH (más bajo, casi gruñendo) — ¿Y si no regresas?

Ella lo mira, incrédula.

LILI — ¿Eso quieres?

¿Retenerme aquí para siempre?

¿Ser tu adorno en una prisión flotante?

¿Un trofeo más de tus conquistas?

Joseph se acerca más.

La mira fijamente.

Su voz baja, pero firme.

JOSEPH — No eres un trofeo.

Ni para mí… ni para nadie.

LILI (con amargura) — ¿Entonces por qué me tratas como si lo fuera?

Pausa.

Los dos se miran, respirando agitadamente.

Joseph baja la mirada por un instante, como si luchara contra algo en su interior.

Luego la alza de nuevo.

Sus ojos no muestran furia… muestran algo más profundo: culpa, deseo, miedo.

JOSEPH — Porque si acepto lo que realmente eres para mí… — …todo se vendría abajo.

LILI se queda helada.

Pero rápidamente recompone su expresión con sarcasmo.

LILI — Qué conveniente.

Se gira, lista para salir.

Joseph la sujeta del brazo, con fuerza, pero sin herirla.

JOSEPH (grave) — No vuelvas a correr.

LILI (desafiándolo con la mirada) — No vuelvas a tratarme como si no tuviera opción.

Se suelta y sale del camarote, dejando a Joseph solo, con la respiración agitada y el rostro sombrío.

Una pausa.

Luego él lanza su puño contra la pared con fuerza, pero sin emitir palabra alguna.

MUELLE JUNTO AL TEMPESTAD NEGRA – TARDE La luz dorada del atardecer pinta los mástiles del Tempestad Negra.

Las últimas cajas con objetos robados y mercancía valiosa son subidas a bordo.

El bullicio habitual ha cesado.

Ya no hay risas entre la tripulación, solo movimientos rápidos y órdenes urgentes.

ALAN (mirando alrededor con preocupación) — Ya se acabó.

Vendimos todo… Las joyas, las mujeres… hasta los estandartes reales.

— Esta isla empieza a oler a problemas.

Joseph camina por la pasarela con paso firme.

Está de mal humor, pero no grita.

No necesita hacerlo.

Su sola presencia impone.

Alan se le acerca.

ALAN — La isla está caliente, capitán.

Se rumorea que el príncipe está a dos jornadas… y no viene solo.

JOSEPH (mira al horizonte) — Lo sé.

Por eso nos vamos esta noche.

ALEX (aparece entre sombras, con su chaqueta desabrochada y el rostro serio) — Mi gente me lo confirmó.

El Justicia del Alba ya cruzó las rocas grises.

Lo más probable es que ancle aquí en menos de dos días.

JOSEPH — No podemos darnos ese lujo.

ALEX — Tampoco puedes cargar con lo que aún llevas a bordo… no sin consecuencias.

Joseph lo mira con dureza, pero Alex no baja la mirada.

Ambos saben de qué están hablando: Lili.

JOSEPH (frío) — Es mi decisión.

Y no la cambiaré.

Alex asiente, en silencio.

Sabe que no puede convencerlo.

CUBIERTA DEL TEMPESTAD NEGRA – MINUTOS DESPUÉS Los hombres trabajan con rapidez.

Se izan las velas.

Las anclas se levantan.

El viento comienza a soplar con fuerza.

Naomi, aún convaleciente, observa desde una pequeña ventana junto a Lili, quien permanece en silencio.

NAOMI (débilmente) — ¿Ya nos vamos?

LILI (sin apartar la vista del mar) — Al parecer… sí.

— Otra vez… rumbo a lo desconocido.

MAR ABIERTO – NOCHE CAYENDO El Tempestad Negra comienza a alejarse del muelle.

Las luces de la isla desaparecen lentamente en la distancia.

El rugido del mar reemplaza los murmullos de la tripulación.

Las velas se inflan con el viento, como si el barco supiera que su tiempo allí ha terminado.

Joseph se encuentra en el timón, con el rostro sombrío, mirando al cielo.

Sabe que el juego de sombras y secretos no ha terminado… solo ha cambiado de escenario.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo