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Marea Alta - Capítulo 25

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  4. Capítulo 25 - 25 Capítulo 25– El Deseo de la Libertad
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25: Capítulo 25– El Deseo de la Libertad 25: Capítulo 25– El Deseo de la Libertad ISLA DE THALOR – ACANTILADO AL ATARDECER El mar golpea suavemente las rocas.

El sol comienza a ocultarse detrás de la bruma, tiñendo de dorado los restos olvidados de Thalor, la isla maldita que alguna vez fue un refugio real.

Joseph y Lili están en silencio.

Caminan por un antiguo sendero de piedra que da hacia un mirador natural.

Desde ahí se ve todo el océano.

Lili lleva un vestido sencillo, ya sin corsé ni joyas.

El viento juega con su cabello.

Joseph está detrás de ella, con las manos en los bolsillos, observándola sin que lo note.

JOSEPH — Siempre quise traerte aquí.

Lili gira, sorprendida por su voz.

LILI — ¿Aquí?

JOSEPH (asintiendo) — A un lugar donde nadie pudiera darte órdenes… ni encerrarte… ni venderte como si fueras una joya.

Ella lo mira con atención.

Su voz es más suave ahora, como si él le hablara no solo a ella, sino también a un recuerdo.

JOSEPH — Mi deseo no es que te quedes conmigo, Lili… — Es que seas feliz.

Y libre.

La palabra golpea el alma de Lili como una ola violenta.

Sus ojos se agrandan.

El mundo parece desvanecerse por un instante… FLASHBACK – PALACIO DE VALEMONT – JARDINES SECRETOS – AÑOS ATRÁS JARDINES ESCONDIDOS – DÍA Una pequeña Lili, de unos 6 años, corre descalza entre los arbustos.

Su vestido real está arrugado y su moño mal puesto.

Se detiene bajo un roble grande, donde alguien la espera.

El niño sucio de ojos penetrantes —el pequeño “Zorro”— la observa mientras mastica un pan con mermelada que ella le acaba de entregar.

NIÑO JOSEPH (con la boca llena) — ¡Sabe mejor que lo que tiran los nobles!

NIÑA LILI (riendo) — ¡Claro que sí!

Yo lo escondí de la cocina.

Se sientan juntos en el suelo, entre raíces.

Lili apoya su cabeza en sus rodillas.

NIÑA LILI — A veces desearía no ser princesa.

— Solo quiero… ser libre.

Hacer lo que yo quiera.

Casarme con quien quiera.

Vivir como quiera.

El niño la observa en silencio, atento.

NIÑA LILI (mirándolo) — ¿Tú eres libre?

NIÑO JOSEPH (tras pensarlo) — No.

Pero puedo correr.

Y nadie me busca.

NIÑA LILI — Yo no puedo correr sin que alguien me persiga… Se quedan en silencio.

El viento mueve las hojas.

Sus manos se rozan sin querer.

Por un segundo, dos niños diferentes sueñan lo mismo.

REGRESO AL PRESENTE – ACANTILADO DE THALOR Lili aprieta los labios.

Tiene los ojos brillantes.

Respira hondo, volteándose hacia Joseph.

LILI (en voz baja) — ¿Tú… recuerdas aquel día?

JOSEPH (sin mirarla) — Nunca lo olvidé.

Tú fuiste la única persona que me vio… y no me tuvo miedo.

Ella se acerca.

El sol acaricia sus rostros.

Están cerca.

Muy cerca.

LILI — ¿Y tú… me tuviste miedo alguna vez?

Joseph la observa.

Su voz se rompe en honestidad pura.

JOSEPH — No.

— Pero sí tuve miedo de quererte.

Porque sabía que no podía tenerte.

Silencio.

El viento se lleva las palabras.

Ella cierra los ojos, como si necesitara contener todo lo que acaba de sentir.

LILI (casi sin voz) — Ser libre… Una pequeña sonrisa se dibuja en sus labios.

Por primera vez, su mirada no tiene cadenas.

FLASHBACK – PALACIO DE VALEMONT – JARDINES SECRETOS – TARDE La luz del sol se cuela entre las ramas altas de los árboles.

La pequeña LILI, con su vestido claro manchado de tierra, está sentada sobre el césped, descalza.

A su lado, el niño de mirada intensa, Joseph, mordisquea el último trozo de pan con mermelada.

Ambos están ocultos bajo un gran roble en una esquina olvidada del jardín.

Un escondite que solo ellos conocen.

NIÑA LILI (mirando el cielo entre las ramas) — ¿Sabes una cosa?

— Me gusta mucho el príncipe… es valiente, y todos dicen que es perfecto para mí.

Joseph no responde.

Se limita a mirar una mariposa que pasa volando cerca.

NIÑA LILI (bajando la voz) — Pero… no quiero ser reina.

NIÑO JOSEPH (confundido) — ¿No quieres?

NIÑA LILI (mueve la cabeza) — No… — Todos piensan que eso es lo mejor que me puede pasar, pero… yo solo quiero ayudar a los demás… — Quisiera recorrer el mundo, ver los ríos, las aldeas, tocar música o preparar medicinas… — Hacer feliz a la gente.

Y a mí misma.

Joseph deja de masticar.

Sus cejas se fruncen ligeramente, como si intentara entender por qué eso le suena tan imposible y, al mismo tiempo, tan hermoso.

NIÑA LILI (mirando el suelo) — Mamá está enferma.

Todos en palacio fingen que no pasa nada, pero yo escucho… — Dicen que su corazón está débil, que puede no despertar un día.

Silencio.

El sonido lejano de un cuervo rompe la calma.

Lili junta sus pequeñas manos como si rezara, pero sin palabras.

NIÑA LILI (susurrando) — Si pudiera pedir un deseo, no sería ser reina.

— Sería… que ella se cure.

— Y que yo pudiera elegir qué hacer con mi vida.

Joseph la mira.

La observa con una mezcla de compasión y admiración que ni él mismo comprende.

NIÑO JOSEPH (lento) — Entonces… si fueras libre… ¿qué harías primero?

NIÑA LILI (sonríe tímidamente) — Iría a donde nadie me conozca.

Me cambiaría el nombre.

— Y empezaría de nuevo.

Tal vez en una aldea cerca del mar.

— Tal vez contigo.

Joseph se ruboriza un poco, pero no dice nada.

Solo mira al cielo con ella.

NIÑA LILI (riendo con dulzura) — Pero no le digas a nadie… ¿sí?

NIÑO JOSEPH (serio, con un leve asentimiento) — Nunca.

Ambos extienden el dedo meñique.

Sellan una promesa que, con los años, será enterrada bajo el dolor, la traición y el mar… pero que hoy, en Thalor, vuelve a respirar.

REGRESO AL PRESENTE – THALOR – MIRADOR DEL ACANTILADO Lili tiene los ojos cerrados.

El viento le acaricia el rostro.

Joseph la observa en silencio, sin interrumpirla.

Ella habla apenas con un hilo de voz.

LILI — Tú… ¿tú también lo recordabas?

Joseph asiente sin decir palabra.

Se ha quedado sin aire.

LILI (con una sonrisa melancólica) — El zorro y la princesa fugitiva… ACANTILADO DE THALOR – ATARDECER El sol cae lento sobre el horizonte, tiñendo el mar de naranjas y dorados.

El viento sopla con una brisa salada, meciendo la capa de Joseph y los cabellos sueltos de Lili.

Ambos siguen en silencio.

El recuerdo aún flota entre ellos, tan real como el sonido de las olas rompiendo abajo.

LILI (sin mirarlo) — ¿Por qué no me lo dijiste antes?

Joseph permanece en silencio.

Su mandíbula se tensa.

Mira al suelo.

LILI (más suave) — No solo que eras aquel niño… sino todo lo demás.

— Que tú… también sufrías en ese palacio.

JOSEPH (sin levantar la mirada) — Porque no quería que me vieras así.

LILI (confundida) — ¿Así?

JOSEPH (al fin levanta la vista, su voz firme pero temblorosa) — Como el bastardo invisible que creció alimentándose de migajas… — Como el idiota que robaba pan para sobrevivir mientras tú aprendías a sonreír para la corte.

Pausa.

Respira profundo.

JOSEPH (más bajo) — Porque si te lo decía… me ibas a mirar con pena.

— Y yo no soportaría tu lástima.

Lili da un paso hacia él.

La distancia entre ambos se acorta, pero no desaparece.

LILI (mirándolo con ternura) — No te miro con lástima, Joseph.

JOSEPH (desviando la mirada) — Lo hacías… cuando aún no sabías que era yo.

— Esa mirada… esa forma en que me desafiabas, con rabia, con orgullo… — Me recordabas a esa niña.

A ti misma.

Se ríe con tristeza.

JOSEPH — Siempre tan testaruda… tan libre… aunque no te dejaran serlo.

LILI (lo interrumpe) — No era libre.

— Pero tú… tú me hacías sentir que podía serlo.

Joseph la mira.

Por primera vez en mucho tiempo, sus ojos no llevan sarcasmo, ni lujuria, ni rabia.

JOSEPH (susurrando) — Nunca quise encadenarte, Lili.

— Lo juro por la memoria de esa tarde, bajo el roble.

— Si te traje conmigo… fue porque no soportaba la idea de que murieras en ese ataque.

— Porque cuando te vi, otra vez… no eras una princesa.

— Eras mi niña del pan con mermelada.

Silencio.

Lili traga saliva.

Su expresión se suaviza.

Está temblando por dentro.

LILI (muy bajito) — ¿Y ahora?

¿Qué soy para ti?

Joseph no responde de inmediato.

Da un paso al frente, muy lento, hasta quedar frente a ella.

Sus voces son un susurro compartido por el viento.

JOSEPH — Ahora… eres lo único que me queda del niño que fui.

— Y si tengo que dejarte ir para que seas libre… — Lo haré.

Lili cierra los ojos.

Una lágrima le cae.

No sabe si es tristeza o gratitud lo que le oprime el pecho.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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