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Marea Alta - Capítulo 4

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  4. Capítulo 4 - 4 Capítulo 4 – La Corona y el Vicio
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4: Capítulo 4 – La Corona y el Vicio 4: Capítulo 4 – La Corona y el Vicio Palacio Real de Valemont – Ala del Príncipe Heredero.

Medianoche.

El aroma del incienso se mezclaba con el del vino derramado.

Las cortinas ondeaban por la brisa, dejando entrever sombras danzantes sobre las paredes doradas.

La música suave de cuerdas resonaba desde el fondo del salón, donde tres mujeres reían entre cojines y sedas, semidesnudas.

En el centro del caos exquisito, Renjiro Valemont descansaba como un rey sin corona, rodeado de placer.

Una de las cortesanas se acercó a su oído.

Cortesana: —Mi príncipe… ¿otra copa?

¿O prefiere que le lea sus destinos en el cuerpo?

Renjiro (sonríe): —Prefiero callarte con los labios, pero tu entusiasmo me divierte.

Las risas continuaron.

Copas se chocaron.

Un laúd desafinado sonaba desde un rincón.

De pronto, las puertas se abrieron.

Lili Saito, aún vestida con su atuendo de cena real —impecable, rígido, elegante— fue escoltada por un sirviente hasta el umbral.

Sirviente (titubeante): —S-su alteza pidió que… que la lady viniera.

Renjiro alzó su copa, como si fuera lo más natural del mundo.

Renjiro: —Lili.

Qué puntual.

Ven.

Únete.

Hoy celebramos… la paz del reino.

¿O la libertad del cuerpo?

—Tú elige el motivo.

Las mujeres se rieron, una incluso hizo ademán de invitarla a sentarse.

Lili (firme, sin moverse del marco): —Si esto es lo que ofreces como futuro esposo… temo que hasta las pesadillas son más respetables.

Renjiro (burlón): —¿Aún tan rígida?

¿Nunca has sentido curiosidad?

Podrías aprender algo de ellas.

O enseñarles tú, si te atreves.

Lili (sin levantar la voz): —Tú te rodeas de carne fácil porque temes que una mujer con dignidad te desarme sin tocarte.

—No me interesa educar bestias.

Por un segundo, el aire se cortó.

Una de las cortesanas hizo ademán de cubrirse.

Otra se alejó con incomodidad.

Renjiro (sonriendo oscuro): —Eres fuego bajo mármol, Lili.

Algún día… arderás.

Lili (girando para irse): —Y tú… serás cenizas antes de notarlo.

La puerta se cerró tras ella.

El silencio duró apenas unos segundos antes de que las risas regresaran, como si nada hubiera ocurrido.

Pero los ojos del príncipe quedaron fijos en la puerta cerrada.

Renjiro (pensando): Tan fría.

Tan perfecta.

Tan imposible… Y sin embargo, la quiero más que a cualquiera de estas sombras.

Esa noche, mientras el príncipe se perdía entre risas prestadas, la verdadera reina caminaba sola por los pasillos, más fuerte que nunca.

Recuerdos Renjiro (con las manos en la espalda): —Han pasado diez años… pero tu postura sigue igual.

Tensa.

Lili: —Y tú sigues igual.

Altanero.

Renjiro (sonríe con ironía): —¿No estás emocionada por nuestro compromiso?

¿Por el trono?

Lili (seca): —Estoy aquí para cumplir un pacto.

No para fingir entusiasmo.

Renjiro (se detiene, la observa): —Has crecido.

Pero sigues siendo una muñeca de porcelana.

Hermosa, frágil.

Perfecta.

Lili (mirándolo a los ojos): —Y tú… sigues siendo un niño disfrazado de príncipe.

Pero las máscaras no duran para siempre.

Un tenso silencio.

Luego, el sonido de pasos les interrumpe.

El momento se rompe.

En la torre del reloj, el cielo comienza a nublarse.

Las gaviotas vuelan en círculos, inquietas.

Como si algo se acercara desde el mar… Capítulo 4 – Parte II: Grietas en el Mármol Palacio Real de Valemont – Alas Norte.

Noche profunda.

Las puertas de la habitación de Lili se cerraron de golpe tras ella.

Naomi apenas pudo seguirle el paso.

Naomi (preocupada): —Mi lady… ¿qué sucedió?

Lili (con voz baja, quebrada): —No digas nada.

Se quitó los guantes con violencia, luego los pendientes.

Caminaba como si quemara el suelo con cada paso.

Se detuvo frente al espejo.

Por un instante… se vio a sí misma.

Majestuosa.

Intachable.

Hermosa.

Pero rota.

El mármol comenzaba a resquebrajarse.

Lili (susurrando): —Me invitó a su cama… Delante de cortesanas… como si fuera una de ellas… Como si mi nombre, mi honor, mi infancia, todo lo que soy… no significara nada.

Naomi: —Él no es digno de usted, mi lady.

Lili (sorprendentemente amarga): —No.

Pero yo sigo aquí, ¿no es así?

Se giró.

Los ojos se le humedecían, pero no lloró.

Lili (con rabia contenida): —¿De qué sirve ser perfecta, si no me ven como persona?

Solo como adorno.

Como un premio.

Como un trofeo virgen para una bestia vestida de príncipe.

Fuera de los recuerdos A la mañana siguiente – Comedor real.

El ambiente estaba lleno de luz, frutas frescas, pan caliente y copas brillantes.

La corte desayunaba con calma.

Risas diplomáticas.

Murmullos suaves.

El Príncipe Renjiro, impecable, bajó con su típica sonrisa.

Se sentó frente a Lili, quien ya estaba ahí, recta como una escultura.

Renjiro (como si nada): —¿Dormiste bien, prometida?

Lili no respondió.

Renjiro (con fingida ternura): —Estás más hermosa que ayer.

El descanso te sienta.

Algunas damas rieron con nerviosismo.

Naomi bajó la mirada.

Lili seguía en silencio, cortando su fruta con elegancia… hasta que el cuchillo se detuvo.

Renjiro: —Espero que lo de anoche no haya herido tu delicada sensibilidad.

No fue personal.

Solo una fiesta.

Silencio.

Entonces, Lili se levantó de golpe, la silla arrastrándose con fuerza sobre el mármol.

Todos la miraron.

Por primera vez… su rostro estaba alterado.

Lili (voz alta, firme, temblorosa): —¿Una fiesta?

Renjiro (desconcertado): —¿Disculpa?

Lili (gritando): —¿Tú crees que invitarme a revolcarme entre tus cortesanas como si fuera otra más es una broma, una trivialidad, un juego?

Los murmullos cesaron.

Lili: —¡Soy la hija de un duque, no tu entretenimiento nocturno!

¡Soy tu prometida, no tu criada!

¡Y si no puedes respetarme, entonces no me mires!

¡Ni me hables como si te perteneciera!

El príncipe estaba mudo.

Algunos miembros de la corte apenas podían disimular su asombro.

El rey no estaba presente, pero la escena bastaría para llenar el palacio de rumores.

Lili respiraba agitadamente.

Por fin… bajó la mirada.

Con dignidad, giró y salió del comedor sin decir más.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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