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MARSHMELLO - Capítulo 11

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Capítulo 11: Capitulo 11

3 de junio de 2011 — 2:00 p. m. Nueva York

El sedán negro avanzaba con suavidad por las calles de Manhattan, mezclándose entre taxis amarillos, autobuses y el flujo constante de la ciudad. Afuera, Nueva York seguía siendo Nueva York: ruido, bocinas, gente apurada, edificios interminables.

Pero dentro del auto, el ambiente era completamente distinto.

El silencio pesaba.

Nadie hablaba.

Ni siquiera la radio estaba encendida.

Neytan iba sentado en el asiento trasero, mirando por la ventana sin realmente ver nada. Su reflejo aparecía y desaparecía en los vidrios de los edificios mientras el auto avanzaba. No estaba nervioso de la forma común. No sudaba. No temblaba.

Era otro tipo de tensión: la certeza de que algo iba a cambiar para siempre.

En el asiento delantero, Andrés conducía con ambas manos firmes sobre el volante. Su expresión era seria, concentrada, como si estuviera repasando mentalmente cada palabra que diría en los próximos minutos.

A su lado, Elena apretaba las manos sobre sus rodillas.

Matías, sentado junto a Neytan atrás, miraba el piso del auto, respirando lento.

El sedán giró finalmente hacia la entrada de un edificio residencial de alto nivel, moderno, de fachada limpia y vigilancia permanente. Andrés bajó la velocidad y el vehículo descendió por la rampa hacia el garaje subterráneo.

El eco del motor retumbó suavemente hasta que el auto se detuvo.

Andrés apagó el motor.

Durante unos segundos, nadie se movió.

Fue Andrés quien rompió el silencio.

Escuchen bien dijo con voz baja pero firme. Sus padres están ahí arriba.

miró por el retrovisor a los tres

No importa lo que pase… ustedes no saben nada. Nada de contratos, nada de disqueras, nada de números, nada de escenarios.

hizo una pausa

De eso hablamos solo Neytan y yo.

Elena giró la cabeza de inmediato.

Tío… dijo, con la voz contenida no puedo fingir que no sé nada.

miró a Neytan

Es mi hermano. No voy a dejarlo solo con mamá y papá.

Matías asintió al instante.

Elena tiene razón añadió. No voy a quedarme callado mientras le reclaman por algo que hizo bien.

miró a Neytan

Es nuestro hermano mayor.

Neytan cerró los ojos por un segundo y luego habló con calma.

Sabíamos que este día iba a llegar.

abrió los ojos y miró a Andrés

Solo nos dieron cinco meses… y ya se cumplieron.

respiró hondo

Mamá y papá ya lo saben, ¿verdad, tío?

Andrés no lo negó.

Sí respondió. Lo supieron hace un mes.

apoyó un codo en el volante

Me preguntaron directamente si tú estabas en la industria musical.

Si eras tú el que cantaba Fade Into Darkness, Feel So Close… Love Me Again.

Matías frunció el ceño.

¿Y les dijiste que no?

Claro que lo negué respondió Andrés.

pero luego bajó la voz

Pero reconocieron tu voz, Neytan.

Son tus padres.

No se convencieron.

Elena tragó saliva.

Entonces… nos están esperando.

Sí dijo Andrés.

Y van a preguntar desde el primer minuto.

Por eso les digo: ustedes no intervienen.

miró a Neytan

Tú y yo hablaremos.

Elena y Matías asintieron, aunque con evidente tensión.

Las puertas del auto se abrieron.

Los cuatro bajaron y caminaron hacia el ascensor del garaje. El sonido de sus pasos resonaba en el espacio cerrado. Andrés presionó el botón.

Piso 20.

El ascensor subió en silencio.

Cada número que se iluminaba parecía marcar una cuenta regresiva.

Finalmente, las puertas se abrieron.

El pasillo del piso 20 era amplio, alfombrado, elegante. Luz cálida, paredes claras, silencio absoluto. Caminaron hasta la puerta número 55.

Andrés sacó las llaves.

Las introdujo lentamente.

Giró.

La puerta se abrió.

Elena entró primero.

Luego Neytan.

Después Matías.

Y por último Andrés, cerrando la puerta tras ellos.

Avanzaron unos pasos… y se detuvieron.

En la sala estaban sus padres.

Michael Quandt

Un hombre de 36 años, piel blanca, cabello negro perfectamente peinado, ojos marrón oscuro. Vestía de forma sencilla pero elegante: camisa clara, pantalón oscuro, reloj clásico en la muñeca izquierda. Su postura era recta, firme. No levantó la voz.

No necesitaba hacerlo.

Michael Quandt estaba sentado en el sofá, con las manos entrelazadas, observando en silencio.

Sarah Quandt

A su lado, Sarah Quandt, también de 36 años.

Piel blanca, cabello negro cayendo suavemente sobre los hombros, ojos azules profundos, intensos. Vestía de manera sobria, pero había en su mirada algo imposible de ocultar: preocupación mezclada con decepción contenida.

Ambos levantaron la vista al verlos entrar.

Elena fue la primera en hablar.

Hola, mamá…

luego miró a su padre

Hola, papá.

Matías la siguió.

Hola, mamá. Hola, papá.

Neytan dio un paso al frente.

Hola, mamá.

Hola, papá.

Andrés cerró la puerta con cuidado y añadió:

Hola, hermano…

miró a Sarah

Cuñada.

El silencio volvió a apoderarse de la sala.

Sarah fue la primera en ponerse de pie.

Siéntense dijo con voz tranquila, pero firme.

Todos obedecieron.

Michael no apartó la mirada de Neytan ni un segundo.

Finalmente habló.

Hijo… dijo con calma absoluta

Necesitamos que nos digas la verdad.

hizo una pausa

Sin rodeos.

Sarah cruzó las manos sobre su regazo.

Desde hace meses continuó ella escuchamos canciones en la radio, en internet…

miró directamente a Neytan

Y reconocemos tu voz.

Michael añadió:

Fade Into Darkness.

Feel So Close.

Love Me Again.

Elena bajó la mirada.

Matías apretó los puños.

Neytan respiró profundo.

No había más escapatoria.

Sí dijo finalmente.

Soy yo.

El silencio que siguió fue más pesado que cualquier grito.

Sarah cerró los ojos por un segundo.

¿Desde cuándo? preguntó.

Desde enero respondió Neytan.

Michael se inclinó hacia adelante.

¿Y por qué no nos lo dijiste?

Neytan sostuvo la mirada de su padre.

Porque sabía que no lo aprobarían.

Sarah abrió los ojos de nuevo, con brillo en ellos.

No es que no apoyemos la música dijo.

Es que nos mentiste.

Andrés intervino con calma.

Michael… Sarah…

ambos lo miraron

Déjenme explicarles cómo ocurrió todo.

Michael levantó la mano.

Lo escucharemos dijo.

Pero primero…

miró de nuevo a Neytan

Queremos saber si entiendes la magnitud de lo que hiciste.

Neytan no dudó.

Sí, papá.

La entiendo.

La voz de Neytan llenó la sala mientras terminaba de explicar todo. El silencio que siguió fue pesado, denso, casi irrespirable. Michael Quandt permanecía de pie frente al sofá, con los brazos cruzados, el ceño fruncido, procesando cada palabra. Sarah Quandt, sentada a su lado, tenía las manos entrelazadas, los ojos brillantes, luchando por mantener la calma.

Neytan respiró hondo y continuó.

Les conté cómo terminó separándose la banda en la que tocaba… dijo con la voz firme, aunque cargada de emociones. Todo fue por diferencias creativas. Yo tocaba la guitarra, componía, arreglaba errores en vivo… pero el vocalista quería que todo girara alrededor de él. Exageraba en la melodía, cantaba fuera de tiempo, se dejaba llevar por el ego. Muchas veces tenía que corregir sus fallos mientras seguía tocando.

Hizo una pausa breve.

En uno de nuestros conciertos, un buscatalentos nos estuvo observando desde el público. Al terminar, se acercó y me entregó una tarjeta. Yo la guardé. Meses después, la banda se rompió definitivamente. El vocalista dijo que era su banda y que nadie más importaba. No escuchaba opiniones, empezó a enfrentar el baterista con el vocalista… ese mismo día me fui.

Andres, apoyado contra la pared, asintió lentamente. Él ya conocía esa parte de la historia, pero escucharlo frente a los padres era distinto.

Cuando la banda se separó continuó Neytan llamé al número de la tarjeta. Me dijeron que solo querían contratarme como músico por verme tocar guitarra. Pero les dije que quería demostrar todo mi talento. Me dieron una hora para llegar a la disquera.

Sarah llevó una mano a su boca, sorprendida.

Llamé al tío Andrés dijo Neytan, mirándolo y él me llevó. Entramos juntos. Les mostré lo que podía hacer… y en cuarenta minutos creé Fade Into Darkness usando ideas descartadas, melodías que tenía guardadas. También canté. No usé letra escrita, improvisé todo y lo grabé en una sola toma.

Michael abrió ligeramente los ojos.

El director de sonido del estudio dijo: “Fírmenlo ahora mismo” añadió Neytan. Me preguntaron qué nombre artístico quería. Elegí Marshmello. El tío Andrés revisó el contrato completo y no encontró nada fuera de lo normal.

Andres habló por primera vez, con tono serio.

Lo revisé línea por línea. Era limpio.

Después hice la sesión de fotos continuó Neytan, el traje, el casco… Volví al estudio y creé Force y Celebrate. Y de ahí en adelante… ya saben lo demás. Las canciones, los lanzamientos, el éxito como productor EDM.

Neytan bajó la mirada.

Mis hermanos no sabían nada… recién ahora se están enterando de que yo soy Marshmello.

Michael rompió el silencio, su voz grave resonó en la sala.

Elena. Matías. Los miró directamente. ¿Ustedes lo sabían?

Matías respiró profundo antes de responder.

Yo lo descubrí semanas después. Escuché Fade Into Darkness más de treinta veces… reconocí su voz. Fui a hablar con él y me lo confirmó. No dije nada porque sabía que no era mi secreto.

Elena asintió.

Yo lo descubrí en mi cumpleaños dijo con una pequeña sonrisa nerviosa. Encontré en su laptop grabaciones, posibles pistas, proyectos sin nombre. Ahí entendí que mi hermano era Marshmello… el productor de EDM del que todo el mundo hablaba.

Sarah se levantó lentamente del sofá. Caminó hasta quedar frente a Neytan y lo miró fijamente. Sus ojos azules estaban llenos de lágrimas, pero no de enojo.

Cinco meses… susurró. Cinco meses escondiendo todo esto.

Neytan asintió.

Sabía que este día iba a llegar. El límite se cumplió.

Michael exhaló con fuerza, pasándose una mano por el cabello negro.

No estoy enojado porque hicieras música, dijo finalmente. Estoy molesto porque lo hiciste solo… porque cargaste todo esto sin nosotros.

Sarah apoyó una mano en el pecho de su hijo.

Pero también estoy orgullosa, dijo con voz temblorosa. Muy orgullosa.

El silencio volvió a llenar la sala, pero esta vez ya no era pesado. Era distinto. Era el sonido de una verdad finalmente dicha.

Michael dio un paso al frente. Su voz ya no era dura, sino pesada, cargada de verdad.

Sí… estamos orgullosos dijo finalmente. Pero también tienes que saber algo, Neytan. Cuando nos enteramos de la verdad, nuestra primera reacción fue querer volver de inmediato… y enviarte a un internado. Pensamos que nos habías desobedecido, que habías roto los planes que teníamos para ti desde que eras niño.

El silencio cayó como un golpe.

Neytan levantó lentamente la mirada.

¿Entonces… qué hizo que cambiaran de opinión? preguntó con cautela.

Michael lo miró fijamente.

Tu abuelo. Mi padre respondió. Él fue quien me convenció de dejarte seguir en la música. Me dijo que observara no solo lo que estabas haciendo, sino por qué lo hacías. Me preguntó algo que todavía me retumba en la cabeza.

Sarah levantó la vista, sabiendo exactamente a qué se refería.

Me preguntó: “Michael, dime… ¿Neytan era feliz con el plan que ustedes tenían para él?”

Michael volvió a mirar a su hijo.

Quiero que me respondas tú mismo, Neytan. ¿Eras feliz con nuestro plan? Ser el estudiante ejemplar, sacar siempre diez, ser el mejor en todo, cargar con la presión constante… en música, en clases, en cada actividad.

Antes de que Neytan pudiera responder, Adrian intervino con una leve sonrisa cansada.

Papá… siempre supo cómo convencerte sin demasiado esfuerzo.

Neytan bajó la cabeza. Cuando habló, su voz era honesta, sin rabia, pero profundamente cansada.

Lo odiaba… dijo. Odiaba cada momento. Siempre seguí las decisiones de ustedes. Me imponían destacar en todo, ser el mejor, no cometer errores, no tener imperfecciones. Canto, música, caligrafía, artes, materias extra… clases en verano, después del horario escolar… hasta el 2010, hasta junio, cuando por fin me dejaron descansar un poco.

Respiró hondo.

Pero incluso en todo eso… encontré algo que sí me gustaba. EL EDM. Desde el primer momento en que me crucé con ese género, sentí algo distinto. No era obligación. No era presión. Era libertad.

Sarah frunció ligeramente el ceño, preocupada.

¿Y la escuela? preguntó con suavidad. ¿La odiaste también? Tú ya sabes las respuestas incluso antes de que el profesor termine la pregunta. Puedes resolver problemas de nivel universitario… no es algo común, hijo.

Neytan negó con la cabeza.

No odiaba aprender. Odiaba sentir que estaba ahí sin estarlo. Seguía las clases, incluso las de matemáticas avanzadas que me pusieron… y sí, mi talento me ayudó. Pero no me sentía vivo ahí.

Michael cerró los ojos un instante y luego los abrió.

Entonces dime algo más, Neytan dijo en voz baja. Cuando estás en la escuela… ¿no sientes nada, verdad? Es como si estuvieras en piloto automático. Como si todo fuera aburrido, vacío… sin sentido.

Neytan no respondió de inmediato. Ese silencio fue la confirmación.

Sí admitió finalmente. Es exactamente así.

Sarah se levantó y se acercó despacio a su hijo. Le tomó el rostro con ambas manos.

Entonces fallamos en algo dijo con voz quebrada. Queríamos darte el mejor futuro… pero olvidamos preguntarte si ese futuro era el que tú querías.

Michael dio un paso más cerca.

No te perdonamos por desobedecer dijo con firmeza. Pero tampoco podemos castigarte por haber encontrado algo que te hace sentir vivo.

Sarah respiró hondo antes de hablar. No fue una decisión improvisada; se notaba que llevaba semanas, quizá meses, pensándolo en silencio.

Se sentó en el sofá frente a Neytan y le habló con una calma que imponía más que cualquier grito.

Hijo… hay dos opciones sobre la mesa dijo con claridad. Dos caminos reales, no castigos ni amenazas.

Primera opción: puedes graduarte anticipadamente, cerrar esta etapa de la escuela y concentrarte por completo en la música. Sin excusas, sin dobles vidas, sin esconderte.

Segunda opción: puedes seguir en la escuela, terminar como corresponde… y al mismo tiempo seguir haciendo música, manteniendo ambos mundos en equilibrio.

Sarah lo miró directamente a los ojos.

Pero esta vez no vamos a decidir nosotros. Esta vez decides tú. Elige lo que realmente quieres.

El silencio volvió a llenar la sala.

Eres un genio, Neytan continuó. Y no lo digo como madre orgullosa, sino como alguien que lo ha visto crecer. Tu hermano mayor, Matías, también lo es. Elena… aunque no lo admita, también tiene una mente brillante. Pero hoy no estamos hablando de ellos. Hoy estamos hablando de ti.

Sarah juntó las manos, firme pero serena.

Quiero saber qué eliges. ¿Seguir en la escuela? ¿O graduarte anticipadamente y dedicarte a la música al cien por ciento?

Neytan no respondió de inmediato.

Se levantó lentamente y caminó hasta la ventana del departamento. Desde el piso veinte, Nueva York parecía otra cosa: más pequeña, más silenciosa, menos amenazante. Las luces, los autos, la gente… todo seguía su curso, indiferente al momento que él estaba viviendo.

Pensó en las mañanas en la escuela.

En sentarse al fondo del aula, responder mentalmente las preguntas antes de que fueran formuladas, esperar a que el tiempo pasara.

Pensó en las noches frente a la computadora, creando sonidos desde cero, perdiendo la noción de las horas, sintiendo algo que nunca sintió en un aula.

Pensó en Marshmello… y en Neytan.

Siempre pensé que tenía que elegir lo que se esperaba de mí dijo al fin, sin volverse. Que ser inteligente significaba seguir el camino correcto. El seguro. El que ustedes planearon.

Giró lentamente.

Pero nunca me preguntaron qué quería yo. Y tampoco supe cómo decirlo.

Michael se cruzó de brazos, atento, sin interrumpir.

Cuando estoy haciendo música continuó Neytan, no siento presión. No siento miedo a fallar. Si algo no funciona, lo corrijo. Si suena mal, lo cambio. No hay castigo. No hay decepción. Solo aprendizaje.

Miró a su madre.

En la escuela… todo es expectativa. Todo es cumplir. Todo es demostrar que soy perfecto. Y no quiero vivir así.

Elena tragó saliva. Matías bajó la cabeza, entendiendo más de lo que decía.

No quiero abandonar el conocimiento, añadió Neytan. Me gusta aprender. Pero quiero hacerlo a mi manera. Quiero elegir cuándo, cómo y por qué.

Respiró hondo.

Quiero graduarme anticipadamente.

Las palabras quedaron suspendidas en el aire.

Sarah cerró los ojos un segundo. No para negarlo, sino para aceptarlo.

¿Estás seguro? preguntó. Porque no es una huida. Es una decisión. Y las decisiones tienen peso.

Estoy seguro respondió Neytan sin dudar. No quiero dividirme más. No quiero ser Neytan de día y Marshmello de noche. Quiero ser uno solo.

Michael caminó hacia él.

Si eliges ese camino dijo con voz firme, no hay vuelta atrás fácil. La música no es un juego. Es presión, expectativas, caídas, críticas.

Neytan asintió.

Ya lo sé. Y aun así… lo elijo.

Andres intervino por primera vez desde hacía rato.

Entonces habrá reglas dijo. Disciplina, contratos claros, formación continua. No es libertad sin responsabilidad.

Lo entiendo respondió Neytan. La música es lo único en lo que acepto esa presión… porque es mía.

Sarah se levantó y lo abrazó con fuerza. No como a un niño, sino como a alguien que acababa de tomar la primera decisión verdaderamente adulta de su vida.

Entonces está decidido susurró. Te graduarás anticipadamente. Y te dedicarás a la música.

Michael puso una mano en el hombro de su hijo.

No porque seas Marshmello dijo. Sino porque eres Neytan.

Sarah respiró profundamente y cruzó los brazos mientras miraba a Michael.

Bien dijo con calma y autoridad, entonces Michael, necesito que saques los papeles del informe que firmamos hace más de cinco meses. Quiero que todo esté listo para que Neytan pueda graduarse anticipadamente.

Michael asintió, con una mezcla de orgullo y concentración.

Sí, todo está listo respondió. Los papeles ya fueron preparados y sellados por el director de la Academia St. Ravensford. Esta fue una alternativa que decidimos antes del viaje. Vimos desde hace meses que Neytan no se divertía en la escuela. Era como si estuviera en piloto automático; asistía, cumplía, pero sin pasión. Incluso sus exámenes, que eran de un nivel casi universitario, los resolvía con calma. Desde enero hemos seguido este plan, y ahora todo está completo, solo necesitamos que lo confirmes y quedará finalizado.

Sarah sonrió levemente, satisfecha, y se volvió hacia Neytan.

Sabes que tus exámenes finales de la escuela y los exámenes estatales comenzarán el 15 de junio y terminarán el 23, ¿verdad? preguntó. Pero sé que tu mente ahora está puesta en otra cosa: tus festivales.

Neytan asintió, y su mirada se iluminó.

Sí, mamá dijo. Para el 🇺🇸 Electric Daisy Carnival en Las Vegas, me confirmaron que tocaré el primer día, el 24 de junio, en el escenario secundario como artista emergente. Me han dado un límite de 1 hora para mi set, y solo será un día. Todos los DJs en estos festivales actúan una sola vez en el día que les programan. Lo bueno es que todo depende de cómo salga mi presentación.

Matías, que estaba sentado junto a la ventana, frunció el ceño y preguntó con curiosidad:

Más o menos… ¿cuántas personas estarán ahí durante tu set?

Andrés, que había estado revisando unos documentos de logística, intervino:

Según me informó Adrian, serán unas 8,000 a 12,000 personas. Claro, esto depende de cuántos se acerquen a verte. Todos van tras el productor y DJ misterioso, Marshmello. Nadie sabe que eres Neytan Quandt, así que tu identidad real está completamente protegida.

Elena, un poco emocionada, preguntó:

¿Y podemos ir nosotros? ¿Podremos ver tu show?

Andrés sonrió y respondió:

Sí. Nos dieron cinco entradas tras bambalinas, así que ustedes podrán ir y verlo de cerca.

Michael se recostó en su silla y miró a su hijo con orgullo.

Claro que iré dijo. Quiero ver con mis propios ojos cómo logra mi hijo su primera presentación frente a miles de personas.

Neytan asintió, un poco nervioso pero emocionado.

Entonces ya me graduo dijo. No asistiré a la ceremonia oficial de graduación el mismo día 23; me iré directamente a Las Vegas para la prueba de sonido. Creo que los exámenes duran unas tres horas, ¿no es así?

Sarah intervino con calma:

Sí, duran tres horas los exámenes, según nos explicó el director. Comienzan el día 15 y terminan el 23. Así que todo depende de ti: si terminas temprano, tendrás tiempo suficiente para prepararte para tu vuelo y tu prueba de sonido.

Neytan frunció el ceño ligeramente, concentrado en los detalles logísticos.

¿A qué hora es mi prueba de sonido el día 23? preguntó, sacando un papel y tomando nota mentalmente de los horarios.

Adrian, que estaba sentado junto a la mesa con una computadora portátil frente a él, respondió con precisión:

Según me comentó Victor, tu prueba de sonido puede programarse entre las 19:00 y las 22:00. Cada artista tiene un bloque de 30 a 60 minutos, dependiendo del set. Así que tenemos que planificar bien: saliendo de la escuela directo al aeropuerto, sin regresar a casa. El vuelo a Las Vegas dura aproximadamente siete horas y ocho minutos. Así que tendremos que organizarnos rápido y sin perder tiempo el día 23 de junio.

Matías intervino, preocupado:

¿Y cómo será tu prueba de sonido? ¿Vas a tocar todo el set completo o solo partes de tus canciones?

Neytan sonrió levemente, con un brillo de emoción en los ojos:

Haré un ensayo completo de 40 minutos, tocando todas mis canciones planeadas para ese día. Esto incluye “Feel So Close”, “Fade Into Darkness” y “Love Me Again”. También tengo preparada una pequeña sorpresa para el público, algo que solo ellos verán y escucharán en vivo. Nadie más lo sabe todavía.

Sarah se acercó y le puso una mano sobre el hombro Entonces, está decidido. Te graduarás anticipadamente, te enfocarás en la música y tu primer gran festival será Electric Daisy Carnival. Recuerda, Neytan, elegiste esto tú. Nadie más.

Sí, mamá dijo Neytan. Y estoy listo. Todo lo que he hecho hasta ahora, cada canción, cada ensayo, cada noche sin dormir… todo me ha preparado para este momento.

Michael sonrió emocionado, Muy bien, hijo. Entonces es oficial. Este 23 de junio terminarás tus exámenes, tomarás tu vuelo y empezará tu primer capítulo como Marshmello en un festival internacional.

Sarah se recostó en la silla del comedor, cruzando las manos mientras miraba fijamente a Neytan.

Hijo dijo con un tono serio pero cálido, ¿puedes mostrarnos cuántos seguidores tienes en tu canal de YouTube? Queremos hacernos una idea de cómo está funcionando tu música más allá de esas tres canciones que ya conocemos.

Neytan asintió, levantándose con calma, caminó hacia la laptop que estaba sobre la mesa del comedor, la encendió y abrió el navegador. Sus padres lo observaban con curiosidad, mientras sus hermanos, Matías y Elena, se acercaban para ver también.

Aquí está dijo Neytan, haciendo clic en su canal de YouTube.

En la pantalla aparecieron los números de sus suscriptores, y Sarah y Michael quedaron boquiabiertos al verlos:

YouTube (suscriptores) – 1,180,000

Matías levantó una ceja impresionado y murmuró

Wow… eso es increíble.

Neytan sonrió levemente, girando la laptop hacia sus padres para que pudieran ver mejor.

Ahora, también les enseño mis redes sociales dijo mientras hacía clic en Facebook.

Facebook (fans / seguidores) – 940,000

Twitter (followers) – 520,000

Instagram (followers) – 260,000

Sarah no pudo evitar hacer un gesto de asombro.

Hijo… dijo mientras se inclinaba hacia adelante. ¡Estos números son enormes! No tenía idea de que tu música estaba llegando a tanta gente en tan poco tiempo.

Neytan asintió y volvió a abrir YouTube, esta vez mostrando el desglose de reproducciones de sus canciones:

Canción

Reproducciones

Force

12.20 M

Fade into Darkness

8.00 M

Celebrate

6.70 M

Sky High

5.25 M

Energy

6.00 M

Mortals

5.68 M

We’ll Meet Again

5.87 M

Turn It Up

7.00 M

Link

4.80 M

Monody

7.50 M

Feel So Close (video)

12.50 M

End of Time

4.88 M

Sub Urban

3.85 M

Love Me Again (audio)

6.30 M

The Calling

3.45 M

135

2.32 M

Hope

3.33 M

Nova

3.08 M

Fearless

2.78 M

I Could Be The One (video)

8.00 M

Love Me Again (video)

6.33 M

Don’t Wake Me Up

5.40 M

Janji – Heroes Tonight

4.10 M

Burn 2.0

3.30 M

Lonely World

2.40 M

BoUnCE

1.60 M

Y todo esto acumulado da un total de 152.47 millones de reproducciones dijo Neytan, dejando que el silencio cayera por unos segundos mientras su familia digería la información.

Matías fue el primero en romper el silencio, con la boca abierta:

¡Aún no puedo creerlo! dijo, riendo y sacudiendo la cabeza. Solo cuatro meses y veinticuatro días desde que comenzaste el 10 de enero, y ya tienes estos números. ¿Cómo será cuando termines el año, o cuando cumplas un año desde tu primer lanzamiento el 10 de enero de 2012? No puedo esperar para ver lo que tienes planeado para tu presentación el 24 de junio en Las Vegas.

Neytan le lanzó una mirada traviesa, con una leve sonrisa:

Te vas a sorprender dijo simplemente.

Michael se recostó en la silla, cruzando los brazos, con una mezcla de orgullo y asombro.

Impresionante dijo. Cuatro meses y veinticuatro días, y llegaste a estos números con lanzamientos continuos, ¿verdad?

Sí respondió Neytan, encogiéndose de hombros. Aunque en abril me tomé casi dos semanas de descanso para poder finalizar algunas canciones sin presión.

Sarah asintió y sonrió con complicidad:

Eso lo sacaste de mí dijo. Siempre quieres que todo esté perfecto y que sobresalgas en todo lo que haces.

Michael frunció el ceño y levantó una ceja, con un ligero gesto de orgullo:

Ya quieras, Sarah… eso lo sacó de mí, no de ti. ¿O quieres que cuente todas las veces en el campus de la universidad cuando tus compañeras no lograban despertarte, o cuando llegabas tarde a clase? Elena, tú sabes de lo que hablo…

Elena se cruzó de brazos y puso los labios en un gesto de molestia:

¡Papá! Eso ya no me pasa…

Neytan la miró con una ceja alzada, una expresión seria que hizo que Elena hiciera una pausa y bajara la mirada.

Sabes que eso no funciona conmigo dijo Matías, sonriendo y dándole una ligera palmadita en la cabeza a su hermana. Es mejor que aceptes que eres un poco dormilona, hermanita.

Elena hizo un pequeño puchero, frunciendo los labios, mientras toda la familia se echaba a reír. La tensión se rompió con carcajadas, y por un momento la sala del comedor se llenó de risas y murmullos de orgullo por el talento extraordinario de Neytan.

Michael se recostó en la silla del comedor, mirando fijamente a su hijo, respirando hondo mientras reflexionaba.

Así que… descarta ese plan de irte de la casa que tenías si nos negábamos a que siguieras con la música dijo con un leve suspiro. Como viste, no funciona.

Neytan frunció ligeramente el ceño, pero asintió calmadamente.

¿Cómo saben de mi plan? preguntó, con un tono de curiosidad mezclado con respeto.

Sarah le dirigió una sonrisa cálida, cargada de firmeza y afecto.

Somos tus padres, Neytan. Debemos saber lo que planeas y los planes de contingencia que tengas dijo, inclinándose un poco hacia adelante. No fue difícil adivinar lo que ibas a hacer. Y ahora, tienes permiso de seguir con lo que amas, así que olvídate de ese plan. Quedó claro.

Sí, me queda claro respondió Neytan, con un tono seguro pero tranquilo.

Sarah suspiró y luego agregó, suavizando su voz:

Bien… me alegra que podamos ya finalizar ese tema.

Andres, sentado a un costado, se permitió sonreír y añadió:

Me alegra que no hayas tenido que irte de tu casa por nada.

Michael, con un leve gesto de orgullo y alivio, continuó:

Lo habría adivinado en tu casa, y tú lo cuidarías… ¿no es así, Andrés?

Sí, ese era el plan respondió su hermano, asintiendo con seriedad pero con una sonrisa de complicidad hacia Neytan.

Michael se recostó, cruzando los brazos y mirando al techo unos segundos, como si revisara todos los pensamientos de los últimos días.

Sabes… pensé mucho en estos días. Pensaba en lo que pasaría si no le permitía a mi hijo hacer lo que realmente quiere. Después de que papá me convenciera de regresar al plan original dijo, refiriéndose a Sarah y a sí mismo, más pasaban los días, y más pensaba en lo que tú querías. Cuando no lograba encontrar nada que realmente deseabas, solo lo que nosotros te imponíamos… escucharte cantar a papa Feel So Close como si fuera un joven me hizo pensar que quizás sea lo correcto que sigas en la música, si es algo que te apasiona.

Neytan bajó la mirada unos segundos, con una mezcla de respeto y emoción contenida, mientras Michael continuaba:

Y no solo eso… mamá también se unió a escuchar tu música. A ella le gusta más Love Me Again. Escucha el audio y el videoclip, y siempre lo pone una vez al día para relajarse. Solo escuchamos las canciones donde cantas tú, el resto no lo escuchamos —dijo Michael, con una sonrisa ligera, casi divertida.

Andres asintió y agregó con orgullo

Papá y mamá ya son tus fans, Neytan. No los decepciones.

Neytan levantó la mirada, serio pero con un brillo especial en los ojos, y dijo con firmeza:

Nunca.

Sarah asintió con una sonrisa y suavizó aún más la voz

Sabes que mis hermanos y tu hermana reconocieron tu voz, hijo. Saben que eres Marshmello, pero no dirán nada. Se mantendrán en silencio. Al final, solo quieren verte feliz.

Neytan asintió lentamente, y un pequeño brillo de alivio y gratitud apareció en sus ojos.

Andres, con un gesto de curiosidad, preguntó

Y… ¿cómo está la empresa del Grupo BMW (Bayerische Motoren Werke AG), familiar, hermano… y Walmart, la empresa de tu familia, cuñada?

Michael se recostó y sonrió, dejando escapar un pequeño suspiro.

Si ni me lo preguntas, luego te cuento respondió con un gesto de misterio. Ahora no es momento.

Sarah se puso de pie y se estiró levemente, mirando a todos con una sonrisa tranquila y firme

Luego te contaremos, Neytan. Ahora vamos a pedir algo de comer. Es hora de relajarnos un poco y disfrutar.

Neytan asintió, cerrando suavemente la laptop mientras su tío Andres y sus padres se levantaban, caminando hacia la cocina. Matías se adelantó un poco, bromeando

Espero que al menos haya pizza. No puedo pensar en nada más después de ver estos números y escuchar sus historias.

Elena rodó los ojos, divertida

¡Matías! Siempre piensas en comida primero…

Neytan sonrió levemente, sacudiendo la cabeza mientras seguía a su familia hacia la cocina.

Solo asegúrense de que mientras comemos no me interrumpan con más preguntas difíciles dijo con un tono serio pero juguetón.

Michael rió suavemente y respondió

Hijo… ya estamos aprendiendo a dejarte en paz, pero solo un poco. Hoy es tu día de descanso.

Sarah puso una mano sobre el hombro de Neytan, mirándolo con ternura

Sí, queremos que disfrutes de esto. Has trabajado demasiado y has logrado demasiado en tan poco tiempo.

Elena y Matías se acercaron a su hermano mayor, sonriendo, y Matías dijo en un tono más suave

Hermano… eres increíble. Estoy orgulloso de ti.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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