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MARSHMELLO - Capítulo 17

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Capítulo 17: Capitulo 17

Tomorrowland — Bélgica, 22 de julio de 2011, 20:00

Neytan ya estaba completamente vestido con su traje característico de Marshmello: la chaqueta blanca impecable, los guantes y el casco brillante que cubría su rostro, dejando solo la silueta reconocible del icónico rostro sonriente. Colocó cuidadosamente sus auriculares Pioneer HDJ-2000, ajustándolos sobre el casco para asegurarse de que la comodidad y la presión fueran perfectas, sin interferir con la audición de cada detalle de la música que iba a mezclar.

Abrió la puerta de su camerino con un suave clic y respiró hondo. Sus padres, Michael y Sarah, y sus hermanos, Matías y Elena, lo acompañaban a la salida, caminando justo detrás de él. Mientras avanzaban por los pasillos iluminados por focos y pantallas LED, Neytan no podía evitar visualizar el calendario completo del festival y planear mentalmente su set, asegurándose de que cada sorpresa y transición estuviera perfectamente cronometrada.

Tomorrowland — Bélgica, 22 de julio de 2011

Escenario Principal – Main Stage

Hora

Artista

16:00 – 17:00

David Guetta

17:15 – 18:15

Steve Angello

18:30 – 19:30

Tiësto

19:45 – 20:30

Swedish House Mafia

21:45 – 23:00

Deadmau5

Nota: Neytan no estaría en el Main Stage; su actuación sería en el Escenario Secundario durante el peak de público joven, donde la energía se concentraba y podía interactuar directamente con la audiencia más entusiasta.

Escenario Secundario – Freedom Stage

Hora

Artista

14:00 – 15:00

Local DJ Set 1

15:15 – 16:15

Local DJ Set 2

16:30 – 17:30

Chris Lake

17:45 – 18:45

Nicky Romero

19:00 – 20:00

Alesso

20:30 – 21:30

Marshmello

21:45 – 22:45

Martin Solveig

23:00 – 00:00

Ferry Corsten

Mientras caminaba, Neytan llevaba consigo su laptop cuidadosamente protegida, observando mentalmente la secuencia de canciones que tocaría en su presentación. Sorpresas especiales estaban preparadas para su set, y él ya calculaba los momentos en que cada efecto de luces, build-up o drop aparecería para maximizar la reacción del público.

Su mirada se cruzó con Victor, su director de sonido, quien se encontraba revisando rápidamente los controles de la mesa y los monitores de escenario. Victor le indicó:

Está todo listo, Marshmello, solo falta que conectes tu laptop y tus auriculares.

Neytan asintió, ajustando mentalmente la posición de la laptop sobre el controlador y asegurándose de que todo estuviera alineado con la planificación de su set.

Su tío Andrés se acercó unos segundos, deteniéndolo antes de subir las escaleras que conducían al escenario.

¿Estás seguro de esto? preguntó Andrés, con una mezcla de emoción y preocupación en su voz.

Neytan solo sintió la certeza recorrer su cuerpo, respiró hondo y subió por las escaleras hacia el escenario. Allí lo esperaba un universo de luces, humo y miles de personas, y por primera vez en Bélgica, vería la reacción de la multitud frente a él como Marshmello.

Al llegar, Neytan se encontró con el equipo de Pioneer CDJ-2000 y la DJM-900 Nexus, perfectamente alineados para su set. Sonrió bajo el casco al contemplar cómo la multitud gritaba su nombre:

¡Marshmello! se escuchaba desde todos los rincones, mientras algunos fans levantaban pancartas, posters y usaban cascos idénticos al suyo, creando un mar de blancura iluminada por los focos del escenario.

Neytan calculó rápidamente que había unas 12.000 personas frente a él, todas expectantes, con ojos brillantes y gritos que retumbaban en la estructura del escenario. Levantó una mano en señal de saludo y reconocimiento, conectó su laptop a los CDJs, ajustó los auriculares y verificó que los monitores funcionaran correctamente. Todo estaba listo: su set comenzaría a las 20:30, y la atmósfera estaba cargada de energía y anticipación.

Mientras todo esto sucedía, Neytan mantenía la concentración. Sabía que el calendario de su set debía ser respetado al milímetro: cada segundo de transición, cada efecto visual, cada drop de la canción inédita, debía sincronizarse perfectamente con la respuesta del público. La preparación era tan meticulosa como el primer EDC en Las Vegas, pero ahora la experiencia y la confianza lo hacían sentir seguro, listo para entregar un espectáculo inolvidable.

Neytan respiró hondo bajo el casco de Marshmello, ajustando una última vez sus auriculares Pioneer HDJ-2000 mientras sus dedos rozaban la superficie de su laptop, lista y conectada a los CDJ-2000 y DJM-900 Nexus. La multitud frente a él, unas 12.000 personas, estaba expectante; algunas levantaban cascos idénticos al suyo, otras sostenían pancartas y posters con su nombre, mientras que las luces láser cruzaban el cielo como si danzaran al compás de un ritmo que aún no comenzaba. Neytan sonrió bajo el casco y levantó una mano en señal de saludo, recibiendo un rugido ensordecedor de la audiencia que lo reconocía sin saber su identidad real.

A las 20:30, activó la primera pista de su set: “Hope”, su creación propia, una de sus melodías más emotivas y melódicas, que combinaba sintetizadores cálidos, pads atmosféricos y un bassline suave pero firme, diseñados para generar una sensación de optimismo y emoción desde los primeros segundos.

La canción inició con un build-up etéreo: los pads atmosféricos llenaron el escenario de un sonido envolvente, mientras un suave kick electrónico en 4/4 marcaba el pulso de la pista. Neytan ajustaba los niveles con precisión, haciendo que cada nota se mezclara perfectamente con el ambiente del Freedom Stage.

El público reaccionó inmediatamente. Los primeros segundos fueron de expectación, pero en cuanto el lead synth tropical entró, las manos comenzaron a levantarse al unísono. Algunos fans empezaron a tararear la melodía que reconocían desde videos previos que Neytan había compartido en línea, mientras otros simplemente se dejaban llevar por la atmósfera y el ritmo. Las luces LED del escenario, sincronizadas con su música, comenzaron a parpadear y a cambiar de color, creando un mar de tonos cálidos y azules que se movían al compás de la pista.

Neytan observaba los monitores y los niveles de su laptop mientras el bajo suave pero presente recorría el escenario. Calculaba mentalmente cada transición, asegurándose de que los risers y sweeps coincidieran con el clímax de la canción. Sus movimientos eran mínimos pero precisos: ajustaba el EQ, subía ligeramente los graves en el drop principal y controlaba los faders de los canales secundarios, mientras la multitud coreaba y levantaba los brazos al sentir la melodía elevarse.

El público estaba completamente inmerso: algunos saltaban, otros bailaban al ritmo tropical de la canción, mientras los efectos visuales añadían un toque cinematográfico. La combinación de pads etéreos, leads melódicos y sidechain al kick creaba un ambiente que hacía sentir a cada persona como parte de la música, conectada con el DJ detrás del casco.

A medida que “Hope” avanzaba, Neytan comenzó a interactuar más con la audiencia. Con gestos de la mano, dirigía momentos específicos del build-up, invitando a que la multitud gritara y aplaudiera justo antes del drop. Los claps y snares layerados acompañaban los hi-hats rápidos y percusiones ligeras, generando un groove que hacía que la energía de la multitud aumentara progresivamente.

Al llegar al primer drop, Neytan activó un sweep de white noise y un uplifter que aumentó la tensión. La respuesta de la audiencia fue inmediata: gritos, saltos y aplausos llenaron el aire mientras la melodía principal explotaba con un lead synth brillante que recorría todo el escenario. Los pads atmosféricos se mantenían de fondo, suavizando las transiciones y dando espacio para que cada nota del sub-bass retumbara en el pecho de los asistentes.

Neytan se permitió un momento de satisfacción mientras observaba la multitud. Cada gesto, cada movimiento de manos sincronizado con la pista, cada grito y aplauso confirmaba que su música estaba llegando directamente al corazón de las personas. Entre los fans, algunos tarareaban la melodía, otros levantaban los cascos de Marshmello en señal de apoyo, y otros simplemente disfrutaban en silencio, absorbidos por la atmósfera creada por el set.

Durante la canción, Neytan ajustaba discretamente los parámetros de sidechain y compresión, asegurando que el kick dominara la mezcla sin opacar los synth leads y los vocal chops opcionales que había incluido en ciertos segmentos. Cada transición estaba calculada: los risers y FX se activaban al milímetro, y los cambios de volumen y filtros eran casi imperceptibles para la multitud, pero esenciales para mantener la intensidad y la emoción.

Al final de “Hope”, Neytan realizó un fade-out suave, combinando el pad atmosférico con el sub-bass, mientras la multitud aplaudía y gritaba, completamente inmersa en la experiencia. Él levantó nuevamente la mano, recibiendo un rugido ensordecedor de los fans, algunos de ellos con pancartas, otros con cascos de Marshmello y luces LED que parpadeaban en sincronía con la música.

Neytan ajustó un último detalle en su laptop, comprobando los niveles de EQ y sidechain antes de iniciar la segunda pista: “Nova”. Bajo su casco blanco, respiró profundamente mientras visualizaba la multitud frente a él, aún emocionada por la primera canción. Levantó la mano en señal de saludo, y las luces láser del Freedom Stage parecieron responder, iluminando la pista de baile con rayos verdes y violetas que cruzaban el cielo nocturno de Bélgica.

Activó el primer compás de Nova, un track que combinaba sintetizadores big-room y arpegios rápidos, con un kick potente y percusión marcada, diseñada para mantener la energía en un nivel máximo desde el primer segundo. La canción comenzó con pads etéreos que flotaban sobre un bassline sub-grave, creando una atmósfera de misterio y anticipación. El público reaccionó inmediatamente: algunos comenzaron a saltar al ritmo, otros levantaban los cascos de Marshmello que habían traído consigo, mientras se veían pancartas con su nombre ondeando en manos de varios fans, que coreaban “Marshmello, Marshmello”.

Mientras los risers y sweeps creaban tensión para el primer drop, Neytan ajustaba los faders de su controlador Nexus y CDJ, asegurándose de que cada transición fuera perfecta. La percusión latina y tropical, combinada con hi-hats rápidos y snares limpios, generaba un groove contagioso, y los efectos reverse cymbals anticipaban el clímax de la canción. La multitud coreaba y levantaba los brazos, sincronizados con cada golpe del kick.

Al llegar el drop principal, el lead synth supersaw se desplegó en todo su esplendor, brillante y épico, mientras el sub-bass hacía vibrar el escenario y la multitud saltaba al unísono. Neytan movía ligeramente sus manos sobre el controlador, ajustando filtros y volumen, guiando la energía de la audiencia de manera sutil pero efectiva. Los pads atmosféricos llenaban los espacios entre los golpes, creando un contraste perfecto con la fuerza del drop.

El público estaba completamente entregado: se podían ver grupos de fans coreando la melodía, algunos grabando con sus teléfonos, otros levantando carteles y luces LED con su nombre, y varios con cascos de Marshmello, haciendo que la identidad del DJ se sintiera aún más mística y emocionante. Neytan sonreía bajo su casco, sabiendo que cada gesto, cada movimiento, y cada ajuste musical estaba siendo percibido y apreciado por miles de personas.

Durante la canción, ajustó los arpegios y el sidechain, asegurando que el kick y el bajo dominaran sin opacar los sintetizadores principales. Cada transición estaba calculada: los FX, uplifters y sweeps se activaban en el momento exacto, generando un efecto de explosión controlada en la audiencia. Los fans reaccionaban levantando los brazos y gritando al compás del ritmo, mientras las luces del escenario cambiaban de color, alternando entre azules eléctricos, violetas y verdes brillantes, sincronizadas con los golpes de los sintetizadores.

En el breakdown de Nova, Neytan bajó el volumen del bajo y dejó que los pads atmosféricos y los arpegios flotaran sobre la pista. La multitud, aún entregada, bajó un poco la intensidad, algunos tarareando la melodía, otros simplemente dejando que la música los envolviera. Fue un momento de conexión íntima: aunque eran miles de personas, la emoción se sentía cercana, casi personal.

Cuando la canción volvió a subir al segundo drop, Neytan activó un snare roll progresivo, aumentando la tensión hasta que el lead synth entró nuevamente, épico y brillante. Los gritos del público se mezclaban con la música, creando un efecto de coro humano que se sumaba al impacto de la pista. Algunos fans levantaban carteles luminosos con su nombre, mientras otros agitaban luces de colores y banderas con el logo de Marshmello, generando un espectáculo visual que acompañaba la música de manera perfecta.

Al final de Nova, Neytan realizó un fade-out controlado, dejando que los pads y los arpegios desaparecieran suavemente mientras la audiencia aplaudía y gritaba. Levantó ambas manos en señal de agradecimiento y recibió un rugido ensordecedor de los fans, que reconocían cada detalle de su trabajo y la energía que había transmitido. Su hermano mayor, Matías, aplaudía emocionado, mientras Elena y sus padres sonreían orgullosos desde el lateral del escenario, observando cómo Neytan lograba mantener la atención y la emoción de la multitud de principio a fin.

Neytan, aún con la adrenalina de Nova corriendo por sus venas, ajustó nuevamente su laptop y los auriculares Pioneer HDJ-2000, verificando los niveles de EQ, sidechain y filtros para su siguiente pista: “Fearless”. Bajo el casco blanco, respiró profundo y visualizó cada segundo de la canción, desde el build-up inicial hasta el clímax del drop, anticipando la reacción de la multitud en el Freedom Stage.

Al presionar play, la primera nota de Fearless comenzó a sonar: un lead synth épico y brillante, acompañado de un bass synth profundo que hizo vibrar la plataforma del escenario y la multitud frente a él. La percusión estaba marcada por un kick potente estilo big-room, snares limpios en el segundo y cuarto beat, y hi-hats rápidos que mantenían un ritmo constante y contagioso. Las luces del escenario cambiaban al compás, con rayos verdes, violetas y azules que atravesaban la pista de baile, iluminando cada rincón del escenario secundario.

El público reaccionó inmediatamente. Miles de personas comenzaron a saltar al unísono, algunos levantando sus casos de Marshmello, otros ondeando pancartas con su nombre, y varios coreando la melodía que Neytan había creado con tanta precisión. El efecto era hipnótico: desde la parte más baja de la pista hasta las gradas, todos se movían al ritmo de la percusión, sincronizados con cada golpe del kick y el sub-bass.

Durante el build-up, Neytan activó risers, white noise y uplifters, aumentando la tensión de manera progresiva. Ajustaba los faders en su DJM-900 Nexus, asegurándose de que cada transición fuera suave pero impactante. La multitud comenzaba a gritar y corear su nombre, mientras las pancartas brillaban bajo las luces LED, mostrando lemas como “Fearless Tonight” y “Marshmello Forever”. Algunos fans incluso levantaban bastones luminosos y glowsticks, que parecían bailar junto con la música.

Cuando llegó el drop principal, el lead synth supersaw explotó en todo su esplendor, acompañado por pads atmosféricos y un sub-bass profundo que hacía que la multitud vibrara físicamente. Neytan movía sutilmente las manos sobre los CDJ-2000, aplicando filtros y ajustes de volumen, mientras los FX de impacto y sweeps amplificaban la sensación de energía en el Freedom Stage. Los gritos del público se mezclaban con la música, creando un coro humano que acompañaba perfectamente cada compás de la canción.

Durante el breakdown de Fearless, Neytan bajó ligeramente la intensidad de la percusión, dejando que los pads etéreos y arpegios rápidos dominaran, mientras la multitud se balanceaba suavemente, tarareando la melodía en un silencio expectante. Algunos fans comenzaron a cantar fragmentos de la letra que habían escuchado en la versión online, mientras otros simplemente dejaban que la música los envolviera, levantando las manos y moviéndose al ritmo del bajo y los sintetizadores.

A medida que se acercaba el segundo drop, Neytan activó un snare roll progresivo, aumentando la tensión mientras los sweeps y uplifters creaban anticipación. La multitud gritaba y saltaba al unísono, algunos agitando pancartas luminosas con el logo de Marshmello, otros levantando sus casos blancos, replicando la identidad icónica del DJ. Neytan sonreía bajo el casco, viendo cómo cada ajuste que hacía, cada cambio de filtro y cada leve aumento de volumen, provocaba una reacción inmediata en el público.

El segundo drop de Fearless fue aún más potente: el lead synth supersaw se combinó con arpegios rápidos, sub-bass profundo y percusiones tropicales, creando un efecto épico y envolvente. Los fans coreaban cada nota, mientras las luces del escenario cambiaban frenéticamente, pasando por colores cálidos y fríos en sincronía con la música. Neytan levantó las manos en un gesto de conexión, y miles de personas respondieron con aplausos y gritos ensordecedores.

En la parte final de la canción, Neytan ejecutó un fade-out controlado, dejando que los pads y arpegios se desvanecieran suavemente. La multitud aplaudió y gritó, reconociendo cada detalle de la pista y la energía que Marshmello había transmitido. El casco blanco brillaba bajo los reflectores mientras Neytan saludaba brevemente con un gesto de la mano, agradeciendo a todos por su entrega y entusiasmo

movió rápidamente los faders de su DJM-900 Nexus y ajustó los niveles de EQ y sidechain para preparar la entrada de “Don’t Wake Me Up”. Bajo su casco blanco, respiró profundamente y visualizó el impacto de cada parte de la canción sobre la multitud, desde el build-up melódico hasta los drops explosivos que tanto disfrutaban sus fans.

Al presionar play, comenzó a sonar el primer compás de la canción, un lead synth melódico y brillante que inmediatamente captó la atención del público. El bass synth profundo y definido hacía que la plataforma del escenario vibrara ligeramente, transmitiendo la fuerza del drop incluso a los que estaban más alejados. La percusión marcaba un kick sólido estilo big-room, con snares limpios en el segundo y cuarto beat, mientras los hi-hats y percusión ligera mantenían un ritmo constante y contagioso.

El público reaccionó de inmediato. Miles de personas empezaron a saltar y mover los brazos al compás, algunos levantando casos de Marshmello, otros mostrando pancartas luminosas y glowsticks con su nombre. Los gritos y aplausos llenaban el aire, creando un coro espontáneo que acompañaba perfectamente cada compás de la canción. Neytan observaba bajo el casco cómo la multitud estaba completamente sincronizada con la música, y sonreía discretamente al ver la respuesta que generaba cada nota de su producción.

Durante el build-up, Neytan activó los risers y sweeps, aumentando la tensión de manera progresiva y preparando al público para el primer drop. Ajustaba cuidadosamente los faders y filtros en su laptop y DJM-900, asegurándose de que cada transición fuera fluida pero impactante. La luz del escenario cambiaba constantemente, pasando de tonos azules y violetas a verdes y naranjas, mientras los rayos láser iluminaban toda la pista de baile. La multitud coreaba cada fragmento de la melodía y algunos incluso tarareaban la línea principal de la canción, contagiados por el ritmo pegajoso de Marshmello.

Cuando llegó el drop principal, el lead synth supersaw explotó en toda su intensidad, acompañado de los pads atmosféricos y el sub-bass profundo, creando un efecto envolvente que hizo vibrar todo el escenario y la pista frente a él. Neytan movía sus manos sobre los CDJ-2000, aplicando filtros y cambios de volumen, mientras los FX de impacto amplificaban la sensación de energía. Los fans levantaban sus pancartas con el logo de Marshmello y algunos incluso agitaban banderas blancas, mostrando su apoyo y entusiasmo.

Durante el breakdown, Neytan bajó la intensidad de la percusión, dejando que los pads y arpegios dominaran mientras la multitud balanceaba los brazos y saltaba suavemente. Algunos fans comenzaron a cantar fragmentos de la letra, otros simplemente cerraban los ojos y dejaban que la música los envolviera, disfrutando del momento de calma antes del siguiente drop. Las luces cambiaban a tonos cálidos y suaves, creando un efecto mágico que contrastaba con la explosión del drop anterior.

Al acercarse el segundo drop, Neytan activó un snare roll progresivo y risers, generando anticipación en la multitud. Los gritos y aplausos aumentaron, mientras las pancartas brillaban intensamente bajo las luces del escenario. Neytan, consciente de cada reacción del público, ajustaba los niveles de sidechain y EQ, asegurándose de que cada golpe del kick y sub-bass fuera percibido claramente en toda la pista.

El segundo drop de “Don’t Wake Me Up” fue aún más potente: el lead synth supersaw se combinó con los pads atmosféricos, arpegios rápidos y un sub-bass profundo, creando un efecto épico que hizo vibrar a miles de personas. Los fans coreaban el nombre de Marshmello, levantaban los casos blancos, pancartas y glowsticks, replicando la identidad icónica del DJ. Neytan levantó las manos en un gesto de saludo y conexión, mientras la multitud respondía con aplausos, gritos y saltos sincronizados.

En la parte final de la canción, Neytan realizó un fade-out controlado, dejando que los pads y arpegios se desvanecieran lentamente, mientras el público aplaudía y gritaba en reconocimiento a la energía y precisión de Marshmello.

Revisó rápidamente los niveles de EQ y sidechain para asegurarse de que cada componente de “Burn 2.0” sonara perfecto sobre el escenario del Freedom Stage.

Al dar play, los primeros acordes melódicos del lead synth comenzaron a llenar el aire. La melodía era intensa y dinámica, diseñada para enganchar al público desde el primer segundo. Neytan manipulaba suavemente los faders y los filtros, creando un build-up progresivo, mientras el sub-bass profundo y el kick potente tipo big-room empezaban a vibrar por todo el escenario y hacia la multitud.

El público respondió inmediatamente. Los fans saltaban al ritmo del kick marcado, mientras los hi-hats y la percusión ligera mantenían un pulso constante que hacía imposible que alguien permaneciera inmóvil. Varios asistentes levantaban sus casos de Marshmello, pancartas con su nombre y glowsticks blancos que se movían al compás de la música, creando un mar de luces y movimiento. Neytan, bajo su casco, observaba cómo la audiencia se sincronizaba con cada nota, y su mano derecha se alzaba en señal de saludo mientras ajustaba la mezcla con la izquierda.

Durante el build-up inicial, Neytan activó los FX de risers, sweeps y white noise, aumentando la tensión antes del primer drop. La multitud, anticipando el golpe de energía, comenzó a corear y gritar, intensificando el ambiente en el escenario secundario. Las luces láser cambiaban rápidamente de color: azules, moradas y verdes se mezclaban sobre la audiencia, reflejando cada matiz de la canción.

Cuando llegó el primer drop, la melodía principal del lead synth supersaw explotó en toda su fuerza. Los pads atmosféricos llenaron el fondo y el sub-bass profundo se combinó con el kick, generando un efecto de pumping que recorría todo el Freedom Stage. Neytan movía sus manos sobre los CDJ-2000, aplicando cortes de filtro y cambios de volumen, mientras los FX de impacto aumentaban la sensación de dramatismo en cada sección.

El público estalló en un salto colectivo, con gritos y aplausos que resonaban en todo el recinto. Algunos fans comenzaban a corear el ritmo de la melodía, otros levantaban pancartas y cascos de Marshmello, mostrando su admiración y conexión con la música. Neytan notaba cada reacción y ajustaba con precisión los niveles de EQ y sidechain para que cada golpe y synth se percibiera claramente en toda la audiencia.

Durante el breakdown, Neytan redujo la intensidad de la percusión, dejando que los pads etéreos dominaran la escena. Algunos fans cerraban los ojos y se dejaban llevar por la atmósfera, mientras otros tarareaban los fragmentos de la melodía. Las luces cambiaban a tonos cálidos y suaves, creando un contraste con la explosión inicial del drop. Neytan aprovechaba este momento para preparar la transición hacia el segundo build-up, activando suavemente los risers y sweeps para mantener la tensión y la expectativa.

Al aproximarse el segundo drop, la multitud se preparaba saltando y moviendo los brazos al compás, anticipando el impacto. Neytan aplicó un snare roll progresivo y FX de impacto, generando un clímax que explotó en el segundo drop. La combinación del lead synth supersaw, los pads y el sub-bass profundo creó un efecto épico, y los fans reaccionaron con una euforia total. Los casos blancos de Marshmello, pancartas y glowsticks iluminaban toda la sección del público, mientras gritos y aplausos llenaban el aire.

Durante los últimos compases de la canción, Neytan ajustó el fade-out, dejando que los pads y arpegios se desvanecieran lentamente, mientras la multitud aplaudía y vitoreaba en reconocimiento a su energía y precisión. Bajo su casco, Neytan levantó ambas manos en señal de agradecimiento, mientras los fans respondían con gritos ensordecedores y pancartas agitadas.

Tras la explosiva finalización de “Burn 2.0”, Neytan apenas tuvo un par de segundos para ajustar los niveles de EQ y sidechain en su laptop Pioneer CDJ-2000 y DJM-900 Nexus antes de iniciar la siguiente canción: “BoUnCE”. Colocó nuevamente sus auriculares Pioneer HDJ-2000, asegurándose de que cada elemento del track estuviera perfectamente balanceado y que el sub-bass profundo y el kick tipo big-room estuvieran sincronizados con la energía del público.

Al dar play, los primeros golpes de percusión y hi-hats resonaron inmediatamente. El público, ya acostumbrado al ritmo de Marshmello, comenzó a reaccionar de inmediato: saltos coordinados, brazos en alto y gritos acompañaban los primeros compases. Neytan ajustaba los faders con precisión, mezclando la línea de lead synth supersaw con los pads atmosféricos para mantener la intensidad sin perder claridad en cada nota.

Los FX de risers y sweeps se activaron durante el build-up inicial, generando anticipación antes del primer drop. La multitud reaccionó con un grito colectivo, mientras los casos blancos de Marshmello, pancartas y glowsticks se movían al ritmo de la música, creando un mar blanco y luminoso que se extendía desde la primera fila hasta el fondo del Freedom Stage. Neytan, bajo su casco, levantó la mano derecha en señal de saludo y control, mientras sus dedos manipulaban suavemente los knobs del mixer, haciendo pequeños cortes de filtro y ajustando el volumen para mantener la energía al máximo.

Cuando llegó el primer drop, la combinación del lead synth supersaw, el sub-bass profundo y los pads etéreos explotó en todo el escenario. Los fans respondieron con un salto sincronizado, gritos y aplausos que llenaban el aire. Algunos levantaban casos de Marshmello, otros agitaban pancartas con su nombre, y varios coreaban el ritmo pegajoso del track. Neytan observaba cada reacción y ajustaba los niveles para que cada golpe de batería y synth llegara con claridad a toda la audiencia.

Durante el breakdown, Neytan redujo temporalmente la intensidad del kick, dejando que los pads y arpegios dominaran el espacio. Algunos fans cerraban los ojos, dejándose llevar por la atmósfera, mientras otros tarareaban y golpeaban al ritmo de la percusión ligera. Las luces láser cambiaban a tonos cálidos y suaves, creando un contraste perfecto con la intensidad del drop anterior. Neytan aprovechaba este momento para preparar el segundo build-up, activando risers, uplifters y FX de impacto para aumentar la tensión antes del segundo drop.

Al aproximarse el segundo drop, la multitud comenzaba a anticipar la explosión de sonido, saltando y moviendo los brazos con emoción. Neytan ejecutó un snare roll progresivo y efectos de impacto que generaron un clímax perfecto. El lead synth principal, combinado con el sub-bass y el kick potente, logró que el público estallara en un aplauso colectivo, mientras las luces y los glowsticks iluminaban toda la sección de fans, resaltando el entusiasmo y la conexión con Marshmello.

Durante los últimos compases, Neytan realizó un fade-out controlado, dejando que los pads etéreos y arpegios se desvanecieran lentamente, mientras los fans continuaban aplaudiendo y gritando su nombre.

Cuando los últimos acordes de “Burn 2.0” se desvanecieron entre los aplausos y gritos del público, Neytan tomó una respiración profunda bajo su casco blanco de Marshmello. Sus auriculares Pioneer HDJ-2000 aún colocados, sintió el pulso de la multitud y la vibración de los sub-bass que recorrían toda la plataforma del Freedom Stage. Sin perder un segundo, abrió su laptop conectada a la DJM-900 Nexus y los CDJ-2000, revisando rápidamente los niveles de volumen y el EQ de su próxima canción: “Levels”, la misma que había estrenado en vivo en el EDC Las Vegas unas semanas atrás y que había lanzado oficialmente el 29 de junio en su canal de YouTube. Su corazón latía con fuerza mientras preparaba cada efecto, cada filtro y cada transición, consciente de que este era uno de los momentos más importantes de su carrera hasta ahora.

El primer beat de “Levels” golpeó con precisión, profundo y contundente. Los kick drums tipo big-room, combinados con el sub-bass y los synths supersaw, hicieron vibrar el escenario y el aire alrededor de los miles de asistentes. Desde la primera fila hasta el fondo del Freedom Stage, los fans comenzaron a moverse al ritmo, saltando y levantando sus brazos, mientras algunos sostenían casos de Marshmello, glowsticks, pancartas con su nombre y posters luminosos. Neytan ajustaba con delicadeza los faders y filtros, asegurándose de que el drop inicial golpeara con claridad sin distorsionar los graves, mientras la multitud reaccionaba con entusiasmo inmediato.

A medida que el track avanzaba, Neytan miraba con atención cada sección del público. Notó que muchos coreaban la melodía sin conocer la letra completa, pero con un entusiasmo y energía que llenaba el aire de manera casi eléctrica. La primera parte del build-up comenzó a elevar la tensión: los risers y uplifters aumentaban progresivamente el volumen, mientras los sweeps y FX de impacto anticipaban el primer drop. La audiencia saltaba, gritaba y agitaba los brazos, algunos grababan con sus teléfonos, otros simplemente se dejaban llevar por la fuerza de la música y la atmósfera que Neytan había creado.

Al llegar al momento más icónico de la canción, la voz de Etta James inundó el escenario y el aire del Freedom Stage, proyectada desde los altavoces de alta fidelidad:

*“Oh, sometimes

I get a good feeling, yeah

Get a feeling that I never, never, never, never had before, no no

I get a good feeling, yeah

Oh, sometimes

I get a good feeling, yeah

Get a feeling that I never, never, never, never had before, no no

I get a good feeling, yeah”*

El público lo cantó con alma, con cada fibra de su ser, levantando los brazos al cielo y siguiendo cada palabra con devoción. La sincronización era perfecta: miles de voces llenaban el aire, fusionándose con los sintetizadores supersaw, el sub-bass y los pads etéreos que Neytan había preparado cuidadosamente. Algunos fans en la primera fila saltaban al ritmo, mientras que otros agitaban sus pancartas y glowsticks de manera sincronizada, creando un mar blanco brillante y animado bajo las luces láser que recorrían el cielo nocturno de Tomorrowland.

Neytan, bajo su casco, sonrió ligeramente mientras ajustaba la ganancia y el filtro low-pass del lead synth para que cada nota resonara perfectamente en toda la multitud. Su mente estaba completamente concentrada: cada transición debía ser precisa, cada drop debía impactar con fuerza y cada pausa debía mantener a la audiencia expectante. La energía de los fans lo impulsaba, y a su vez, él guiaba a la multitud con movimientos sutiles de sus manos, levantando los brazos para marcar los beats más importantes y los cambios de sección de la canción.

Cuando llegó el drop principal de “Levels”, el Freedom Stage estalló en un clímax de sonido y luz. El kick redondo y contundente, combinado con la línea de bajo subgrave y los sintetizadores supersaw, hizo que el público saltara de manera sincronizada. Los gritos, aplausos y cánticos se mezclaban con los efectos de luz: láseres verdes, azules y morados barrían el aire, mientras las pantallas LED mostraban patrones geométricos que seguían la melodía de la canción. Los fans no solo escuchaban, sino que sentían la canción con todo su cuerpo, golpeando el suelo, levantando las manos y coreando cada nota.

Durante el breakdown, Neytan suavizó los niveles, dejando que los pads y arpegios flotaran sobre la multitud mientras los vocal chops y efectos atmosféricos daban un respiro antes del siguiente clímax. Algunos fans cerraban los ojos, absorbidos por la atmósfera; otros se abrazaban con amigos, compartiendo la emoción del momento. Neytan aprovechaba este instante para preparar mentalmente el segundo build-up, activando los FX de subida y sweeps que anticipaban el último drop.

El segundo drop fue aún más intenso. Neytan ejecutó un snare roll progresivo, aumentando la tensión hasta que el público estalló en un aplauso colectivo y un salto sincronizado de miles de personas. Los glowsticks y pancartas se movían como olas, mientras la multitud coreaba nuevamente la parte de Etta James con entusiasmo y pasión, como si el escenario entero estuviera lleno de voces unidas:

“Oh, sometimes

I get a good feeling, yeah

Get a feeling that I never, never, never, never had before, no no

I get a good feeling, yeah”

Los ojos de Neytan brillaban bajo el casco. Cada grito, cada salto, cada gesto de los fans era una respuesta directa a su música. Se dio cuenta de que “Levels” ya no era solo una canción: era una experiencia compartida, un puente que conectaba su arte con miles de personas al mismo tiempo. Con movimientos sutiles, guiaba la energía del público, haciendo que cada caída y subida del track coincidiera con los aplausos, gritos y cánticos de los asistentes.

Cuando los últimos ecos de “Levels” se disolvieron en el aire del Freedom Stage, Neytan mantuvo las manos en alto un instante, saludando a los miles de fans que gritaban y agitaban sus glowsticks, pancartas y cascos de Marshmello. Por debajo del casco blanco, sus ojos brillaban mientras observaba cómo el público todavía vibraba con la energía de su canción ya conocida.

Pero Neytan tenía algo especial preparado: “TSUNAMI”, un tema completamente nuevo, nunca antes escuchado por nadie. Mientras ajustaba rápidamente los faders y EQ en su DJM-900 Nexus y conectaba los últimos efectos en su laptop, sintió un cosquilleo de anticipación: esta sería la primera vez que el mundo escucharía esta canción en vivo. Su pulsación subió, pero a la vez, una calma concentrada se apoderó de él; estaba listo para estrenar un hit en tiempo real.

Al presionar play, los primeros acordes golpearon el escenario con un bajo profundo y envolvente, acompañado de un lead synth brillante y tropical que rompía en olas melódicas, envolviendo a la multitud desde la primera nota. Los risers y sweeps crearon un efecto ascendente que generó un susurro colectivo entre los asistentes, un murmullo de sorpresa y expectación. Nadie sabía lo que estaba por venir, y eso hacía que cada segundo fuera eléctrico.

El público reaccionó inmediatamente. Algunos saltaron, otros levantaron sus pancartas y cascos de Marshmello al aire, mientras las luces láser verdes y púrpuras barrían el cielo nocturno de Tomorrowland. Se escucharon gritos mezclados con aplausos, y muchos grababan con sus teléfonos, sabiendo que estaban siendo testigos de un estreno exclusivo.

La melodía de TSUNAMI continuaba desarrollándose, y Neytan, bajo su casco, ajustaba con precisión los volúmenes de los pads atmosféricos, el sub-bass y el lead synth, asegurándose de que cada golpe de percusión y cada efecto resonara en toda la multitud. El kick profundo en 4/4, acompañado de los hi-hats rápidos y el snare en el segundo y cuarto beat, hacía que la multitud saltara sincronizada, mientras los sweeps y reverse cymbals anticipaban cada caída y cada build-up.

En el primer drop, la energía explotó. Los miles de fans comenzaron a saltar al unísono, gritando y coreando el ritmo de la nueva canción, sin conocer aún su nombre, pero sintiendo cada nota como propia. Algunos alzaban pancartas que decían “Marshmello” mientras otros agitaban glowsticks con fuerza, intentando seguir cada subida de tensión y caída que Neytan había diseñado meticulosamente. Era como si el mar blanco de cascos y luces se moviera con la música misma.

Mientras la canción avanzaba, Neytan incorporó vocal chops etéreos, cuidadosamente filtrados, que flotaban sobre la melodía principal. El efecto era casi hipnótico: los fans gritaban, saltaban y se abrazaban, capturando cada momento en sus memorias y cámaras. Algunos coreaban el ritmo inconscientemente, moviendo las manos al compás, mientras otros simplemente cerraban los ojos, disfrutando de la sensación de estar escuchando un estreno exclusivo en un festival de talla mundial.

Al llegar al build-up final, Neytan aumentó progresivamente los risers y uplifters, mezclando white noise y sweeps para crear anticipación. La multitud respondía con gritos, aplausos y saltos colectivos, un rugido que se fusionaba con la música, elevando la intensidad del momento a niveles casi apocalípticos. Cuando finalmente llegó el drop final, un golpe masivo de kick, sub-bass y lead synth, el público estalló en euforia total, gritando el nombre de Marshmello y aplaudiendo como si el cielo mismo hubiera estallado en luces y sonido.

Neytan, mientras ajustaba los faders, sonrió debajo del casco al ver la reacción de los fans. Sabía que acababa de lograr algo increíble: estrenar un tema nuevo en vivo y capturar el corazón de miles de personas al instante. El Freedom Stage vibraba literalmente con cada golpe de la canción, y los efectos de luz se sincronizaban perfectamente con el ritmo: flashes azules y verdes barrían la multitud, mientras las pantallas LED mostraban olas de colores que imitaban el nombre de la canción, TSUNAMI, evocando visualmente la sensación de la música.

Mientras el tema llegaba a su conclusión, Neytan realizó un fade-out controlado, dejando que los últimos acordes flotaran entre los gritos y aplausos del público. Miles de manos permanecieron en alto, los fanáticos coreando y gritando como si el set no quisiera terminar. Algunos incluso lloraban de emoción, otros abrazaban a sus amigos, y todos compartían la sensación de haber sido testigos de un momento histórico en EDM: el primer estreno en vivo de TSUNAMI, la canción que nadie había escuchado antes y que ahora quedaba grabada en la memoria de todos los presentes.

Cuando los últimos ecos de TSUNAMI se disiparon en el Freedom Stage, Neytan apenas tuvo unos segundos para respirar. Debajo de su casco blanco, sus ojos brillaban con emoción; la energía de la multitud aún lo recorría de pies a cabeza. Con un movimiento rápido, ajustó los faders y filtros en su controlador DJM-900 Nexus, mientras conectaba su laptop a los Pioneer CDJ-2000, listo para estrenar su siguiente tema, un track totalmente nuevo llamado “Rise”.

Los primeros acordes comenzaron a sonar con un lead synth envolvente y épico, muy distinto al tropical y melódico de TSUNAMI, pero igual de poderoso. Un bajo profundo y firme recorrió todo el escenario, retumbando en los cuerpos de la multitud y haciendo vibrar el suelo bajo sus pies. Los risers y sweeps aumentaban lentamente la tensión, y el público, sin saber lo que venía, comenzó a mirar entre ellos con asombro, algunos grabando con sus celulares mientras otros gritaban anticipando algo nuevo.

La reacción inicial fue instantánea: gritos de sorpresa y aplausos se mezclaron con cantos espontáneos, mientras los fans agitaban pancartas y cascos de Marshmello. Algunos grababan el momento con cámaras de alta definición y teléfonos, asegurándose de capturar el estreno en vivo del nuevo tema, mientras otros levantaban las manos al ritmo del build-up. El efecto visual en el escenario era impresionante: luces láser en tonos azul y blanco barrían la multitud, acompañadas de pantallas LED que mostraban patrones ascendentes y olas de luz, evocando la sensación de “elevarse”, en perfecta sincronía con el nombre de la canción: Rise.

Neytan ajustaba los efectos de delay y reverb mientras el kick potente en 4/4 y los hi-hats programados en 16avos mantenían el ritmo del club. Cada golpe de bombo hacía que la multitud saltara sincronizada, mientras los snare rolls y claps construían una anticipación casi tangible. El pad atmosférico, colocado detrás del lead, daba sensación de espacio y grandeza, como si el cielo mismo se abriera sobre el escenario.

A medida que el tema avanzaba hacia el primer drop, el público estalló. Miles de manos se levantaron, gritos y aplausos llenaban el aire, y algunos incluso comenzaron a corear melodías improvisadas, intentando seguir los riffs del lead synth. Los fans grababan frenéticamente, sabiendo que estaban presenciando el estreno absoluto de un tema que nadie había escuchado antes. Algunos subían fragmentos a Twitter y Facebook al instante, comentando: “¡Marshmello acaba de estrenar un tema nuevo en Tomorrowland! ¡Esto es histórico!”, mientras otros discutían con emoción los sonidos y la estructura de la canción.

El build-up del drop final fue increíblemente dramático. Neytan usó white noise, uplifters y sweeps ascendentes, aumentando la tensión mientras el público gritaba y saltaba al unísono. Cada golpe del kick estaba perfectamente sincronizado con los impacts FX y reverse cymbals, haciendo que la multitud sintiera el “pumping” característico de un festival. Cuando finalmente llegó el drop, un golpe masivo de sub-bass y lead synth envolvió a todos, y la reacción fue de euforia total. Miles de personas saltaban, agitaban pancartas, grababan y gritaban el nombre de Marshmello.

Los fans coreaban cada sección de la melodía con alma, incluso sin conocer la letra o el nombre de la canción todavía. El ambiente era eléctrico: luces láser verdes, azules y violetas, fuego de escenario y efectos de humo se mezclaban con la música, haciendo que el set fuera visual y sonoramente impresionante. Cada transición estaba cuidadosamente diseñada para mantener la energía al máximo, y el público respondía con intensidad, aplaudiendo, gritando y grabando todo lo que podía.

Neytan, debajo del casco, levantó las manos en señal de agradecimiento y orgullo, viendo cómo su música había capturado la atención de miles de personas al instante. Sabía que “Rise” era un hit instantáneo, y que la grabación de este estreno en vivo sería viral entre los fans y la comunidad de EDM. La combinación de sonido, efectos visuales y la reacción espontánea del público convirtió ese momento en historia pura de Tomorrowland 2011.

Cuando los últimos acordes de Rise se desvanecieron en el aire, el Freedom Stage permaneció envuelto en un silencio expectante. Los efectos de humo todavía flotaban sobre la multitud, mezclándose con la luz residual de los láseres verdes y azules que habían iluminado el escenario durante el drop final. Neytan respiró profundo bajo su casco blanco. Sus manos se movían con destreza sobre los Pioneer CDJ-2000 y la DJM-900 Nexus, ajustando la ecualización y preparando la siguiente canción que, sabía, sería un cierre inolvidable para su set.

El nombre del tema apareció en su pantalla interna: “Ten Feet Tall”, un track completamente nuevo, pensado para cerrar con fuerza y dejar al público con la adrenalina al máximo. Con un gesto firme, conectó su laptop y ajustó sus auriculares Pioneer HDJ-2000, revisando los cues y marcadores de los buildups y drops. Cada detalle estaba planificado: desde el punch del kick hasta los sweeps de transición, todo diseñado para impactar a los asistentes desde el primer segundo.

Cuando comenzaron a sonar los primeros acordes, un lead synth brillante y expansivo emergió del sistema de sonido. La percusión electrónica era potente pero elegante, con un kick profundo en 4/4, hi-hats programados en 16avos y claps en el 2 y 4, todos perfectamente sidechained para crear ese efecto característico de pumping que hacía vibrar todo el escenario. La línea de bajo, grave y definida, recorría el espacio como un pulso que unía a miles de personas, mientras los pads atmosféricos creaban un halo épico sobre la multitud.

El público reaccionó de inmediato. Algunos fanáticos comenzaron a gritar con incredulidad, sin reconocer la canción pero sintiendo la energía desde el primer segundo. Otros, equipados con sus cascos de Marshmello, camisetas y pósteres, comenzaron a grabar frenéticamente el momento, asegurándose de capturar este estreno absoluto. Se podía ver a jóvenes saltando, abrazando a sus amigos, cantando improvisadamente y moviendo las manos al ritmo de la música, contagiados por la emoción de presenciar algo totalmente nuevo.

A medida que la canción avanzaba hacia el primer build-up, Neytan comenzó a activar sweeps, uplifters y efectos de white noise que aumentaban la tensión, haciendo que el público contuviera el aliento colectivamente. Las luces láser blancas y doradas se alineaban con la melodía, lanzando rayos sobre la multitud que bailaba y saltaba en sincronía, mientras los efectos de humo y pirotecnia iluminaban el aire con chispas doradas y azules. Algunos fans gritaban su nombre, otros levantaban pancartas, y todos coreaban de manera espontánea, intentando seguir los riffs del synth principal.

El primer drop de Ten Feet Tall explotó con fuerza: un sub-bass profundo, el lead synth supersaw y un kick marcado y contundente hicieron vibrar a todos los presentes. La multitud respondió con un rugido ensordecedor, saltando al unísono, algunos levantando los cascos de Marshmello como señal de apoyo. La canción era fresca, poderosa y melódica a la vez, perfecta para terminar un set con energía máxima y dejar a todos con la sensación de haber experimentado algo único.

Neytan, mientras controlaba los faders y el crossfader de la DJM-900, observaba con atención las reacciones. Podía ver cómo los fans grababan cada fragmento, algunos con cámaras profesionales, otros con teléfonos, y cómo compartían la experiencia en redes sociales, comentando: “¡Marshmello acaba de estrenar Ten Feet Tall! ¡Increíble!”, “¡El mejor cierre de set de toda mi vida!”, o simplemente “¡Quiero más!”

El segundo build-up fue aún más intenso. Neytan activó reverse cymbals, impacts FX y arpeggios que recorrían todo el escenario, creando una sensación de elevación. Cada efecto estaba sincronizado para hacer que la multitud sintiera que estaba siendo “levantada” junto con la música, cumpliendo perfectamente el nombre de la canción. Las luces láser doradas y púrpuras se combinaban con humo blanco y pirotecnia en ráfagas, iluminando rostros, pancartas y cascos por todos lados.

Durante el drop final, la respuesta del público fue total: saltaron, gritaron y cantaron con alma, incluso inventando frases para seguir la melodía que aún no tenía letra oficial. Algunos fans comenzaron a corear “Marshmello, Marshmello” mientras grababan en video, otros levantaban sus manos hacia el cielo, creando un mar humano de entusiasmo y luz. El casco de Marshmello reflejaba las luces del escenario mientras Neytan levantaba los brazos, agradeciendo silenciosamente a la multitud por su energía y apoyo.

La canción fue cuidadosamente mezclada para mantener el ritmo constante, pero con momentos estratégicos de silencio, permitiendo que los gritos del público y los aplausos llenaran los espacios vacíos, creando una interacción directa entre artista y fans. Cada transición, cada subida y cada caída de la música estaba diseñada para impactar emocionalmente, y la multitud respondió con euforia constante.

Al finalizar, Neytan activó un fade-out suave, dejando que los últimos acordes flotaran mientras la multitud continuaba aplaudiendo y gritando, algunos todavía grabando los últimos segundos de un estreno que quedaría para siempre en la memoria de todos los presentes. Los efectos de humo y las luces se apagaron gradualmente, y el Freedom Stage volvió a un silencio lleno de emoción contenida.

Neytan levantó ambos brazos, hizo una reverencia sutil debajo de su casco y saludó con la mano a la multitud. Los fans respondieron con aplausos, gritos y pancartas ondeando, conscientes de que acababan de presenciar el estreno en vivo de un nuevo himno de Marshmello, una canción que prometía convertirse en un clásico instantáneo de EDM. Mientras descendía las escaleras del escenario, sus padres y hermanos lo esperaban con sonrisas orgullosas, y Neytan sintió que este cierre había sido perfecto, dejando a todos con la energía al máximo y ansiosos por más.

Neytan aún llevaba puesto el traje completo de Marshmello cuando caminó por el pasillo interno del Freedom Stage rumbo a su camerino personal. El sonido del público todavía se filtraba a través de las paredes, una mezcla de gritos, aplausos y ecos lejanos de la música que seguía sonando en otros escenarios de Tomorrowland. Apenas tardó unos minutos en llegar. Al ingresar, su familia lo siguió de inmediato y, una vez dentro, cerraron la puerta, dejando atrás el ruido del festival.

El camerino estaba iluminado con luces suaves. Sobre una mesa había botellas de agua, toallas y su laptop aún abierta, con los proyectos de Ableton visibles. Neytan se quitó lentamente los auriculares y apoyó el casco sobre la mesa, dejando escapar un suspiro profundo, como si recién ahora su cuerpo comenzara a asimilar todo lo que había ocurrido en el escenario.

Elena fue la primera en romper el silencio. Tenía el celular en la mano y los ojos bien abiertos, pasando rápidamente de una aplicación a otra.

Hermano… dijo con emoción contenida. Ya está todo en Twitter, Facebook e Instagram. Están preguntando por tus tres nuevas canciones. No paran de subir videos.

Neytan solo asintió con la cabeza, aún procesando la intensidad del set. Sus labios apenas se movieron cuando murmuró los nombres en voz baja, casi para sí mismo:

Tsunami… Rise… Ten Feet Tall.

Andrés, apoyado contra la pared con los brazos cruzados, frunció ligeramente el ceño antes de hablar.

Sabes que esas canciones no estaban en el calendario que armamos con SilverLine Records y Sony Music dijo con tono serio, pero sin reproche directo. Esto no estaba planeado.

Neytan levantó la mirada con calma. No parecía nervioso ni arrepentido. Al contrario, había una seguridad tranquila en su expresión.

Solo jugué como ellos jugaron conmigo respondió. Hicieron un video clip de “Fearless” sin avisarme, sin decirle nada a SilverLine ni a mí. ¿Por qué tendría que avisar yo si saco una canción nueva en vivo?

Matías, que había estado en silencio mirando su propio teléfono, negó lentamente con la cabeza, impresionado. En la pantalla se acumulaban notificaciones, menciones y reproducciones.

Es una locura dijo. Los fans ya están subiendo videos cortos de las tres canciones. Clips de veinte, treinta segundos… nadie sabe cómo se llaman.

Giró la pantalla para que todos pudieran verla. En Twitter aparecían publicaciones una tras otra:

“Marshmello estrenó tres canciones nuevas en Tomorrowland 😭🔥”

“¿Alguien sabe el nombre de esta canción? La tocó Marshmello hace minutos”

“Nueva música de Marshmello HOY en Tomorrowland, sin nombre, solo energía pura”

En Instagram, los reels se multiplicaban. Videos grabados desde distintos ángulos del Freedom Stage mostraban drops potentes, luces explotando, el público saltando al unísono. En las descripciones, los fans no escribían títulos, solo frases como:

“Nueva canción de Marshmello”

“Track 1 sin nombre – Tomorrowland 2011”

“Track 2 – estreno en vivo”

“Track 3 – cierre épico”

En casi todas las publicaciones, @Marshmello estaba etiquetado. Algunos usaban hashtags improvisados:

#MarshmelloTomorrowland

#NewTrackLive

#UnknownSong

#Marshmello2011

Matías sonrió con incredulidad.

Solo dicen las tres canciones nuevas. Nada más.

Neytan se dejó caer en el sillón del camerino, cruzando los brazos detrás de la cabeza. Escuchaba las voces de su familia, pero su mente ya estaba un paso adelante, imaginando cómo esas canciones, aún sin nombre oficial, ya estaban viajando por internet, creciendo solas, impulsadas únicamente por la emoción del público.

No había comunicado oficial, no había portada, no había fecha de lanzamiento.

Solo tres canciones nacidas en vivo, grabadas por miles de manos distintas, compartidas por fans que no necesitaban títulos para reconocer lo que habían sentido esa noche.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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