MARSHMELLO - Capítulo 21
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Capítulo 21: Capitulo 21
Electric Zoo — Nueva York, USA 2–4 septiembre 3 de septiembre 20:45
Neytan se quedó unos segundos frente al espejo, ajustando su casco blanco brillante mientras se reflejaba su traje también blanco, impecable y perfectamente planchado. Los auriculares Pioneer HDJ-2000 descansaban sobre sus orejas con la suavidad precisa, y él ya sentía el peso familiar del equipo en su cabeza, esa sensación que lo conectaba inmediatamente con el público, con la música y con su identidad detrás del icónico casco de Marshmello.
Caminó lentamente por el pasillo de su camerino, cada paso marcado por la calma que le había enseñado la experiencia de cientos de presentaciones. Su laptop estaba abierta, mostrando las listas de canciones, las transiciones que había ensayado, y las pequeñas correcciones de último minuto que Victor había enviado para el set. Neytan revisaba cada detalle, cada track, cada cue, mientras Andrés, su tío, lo seguía detrás con pasos silenciosos pero firmes, el respaldo familiar que siempre lo acompañaba en estas giras.
¿Todo listo, Neytan? preguntó Andrés, su voz firme pero alentadora.
Sí respondió Neytan, ajustando un último botón en su laptop. Todo listo.
Victor, que esperaba con la paciencia de alguien acostumbrado a la calma antes del caos, intervino:
Bien… y el calendario de las presentaciones, ¿cómo lo ves?
Neytan sonrió bajo el casco, recordando los cambios de último minuto, los reemplazos de algunos festivales y los horarios ajustados a vuelos y logística.
Es divertido dijo con un tono ligero. Festivales de último momento, pero estamos listos.
Andrés asintió, pero su mirada se tornó seria mientras hablaba sobre la curiosidad que siempre rodeaba a su sobrino:
Sabes, todos quieren saber tu identidad detrás del casco…
Que se sigan preguntando —respondió Neytan, con un dejo de misterio. Al final, la verdad se revelará si tiene que revelarse.
Victor sacó su celular y mostró un correo que Adrian había enviado previamente, una imagen adjunta con un ranking mundial de Marshmello en 2011. Neytan lo observó y una sonrisa se asomó detrás de su casco:
🌎 Canciones #1 por país / región (2011)
Canción
País / Región
Tipo de ranking
Levels
Suecia
Singles Chart (Sverigetopplistan)
Levels
Noruega
VG-lista (Singles)
Levels
Finlandia
Suomen virallinen lista
Levels
Bélgica (Flandes)
Ultratop 50
Levels
Países Bajos
Dutch Top 40
Feel So Close
Reino Unido
UK Singles Chart (#1 dance, top 3 general)
I Could Be The One
Irlanda
IRMA Singles Chart (#1 dance, top 5 general)
Don’t Wake Me Up
España
Promusicae (#1 dance)
Tsunami
Polonia
Polish Dance Chart (#1 dance)
Tsunami
Hungría
MAHASZ Dance Chart (#1)
Rise ft. Jack & Jack
Australia
ARIA Dance Chart (#1)
Janji – Heroes Tonight
Finlandia
Dance / Airplay (#1)
BoUnCE
Bélgica (Valonia)
Dance Chart (#1)
Victor comentó con admiración:
Sabes… alguien de tu edad logrando estos números no se ve a diario. Bien hecho.
Andrés asintió y agregó:
Exactamente, bien hecho.
Neytan simplemente asintió, mientras revisaba el calendario para Electric Zoo, el evento que estaba a punto de iniciar. Victor le recordó la estructura de ese festival:
Electric Zoo 2011 — 3 de septiembre (Sábado)
Mainstage (Escenario Principal)
17:00 – 18:00 → Zedd
18:00 – 19:00 → Steve Aoki
19:00 – 20:00 → Afrojack
20:00 – 21:00 → Hardwell
21:00 – 22:15 → Marshmello
22:15 – 23:15 → David Guetta
23:15 – 00:30 → Tiësto
Asistencia estimada en Mainstage: 40,000 – 50,000 personas
Secondary Stage (Escenario Secundario)
17:00 – 18:00 → DVBBS
18:00 – 19:00 → Knife Party
19:00 – 20:00 → Porter Robinson
20:00 – 21:00 → Alesso
21:00 – 22:15 → Krewella
22:15 – 23:15 → Martin Solveig
23:15 – 00:30 → Chuckie
Asistencia estimada en Secondary Stage: 20,000 – 25,000 personas
Electro Stage / Progressive Stage (tercer escenario)
17:00 – 18:00 → Laidback Luke
18:00 – 19:00 → Nervo
19:00 – 20:00 → Feed Me
20:00 – 21:00 → Bingo Players
21:00 – 22:15 → Sander van Doorn
22:15 – 23:15 → W&W
23:15 – 00:30 → Chuckie (remix de cierre también)
Asistencia estimada: 15,000 – 20,000 personas
Neytan solo sonrió unos segundos mientras revisaba las listas de canciones, confirmaba cues y recordaba las notas de Victor. Andrés le recordó suavemente:
Tus padres y hermanos están en sus lugares, viéndote en tu presentación. Luego ya no podrán acompañarte.
Neytan asintió, respiró profundo y subió las escaleras hacia el escenario. Su presencia se sintió firme y natural; cada paso estaba sincronizado con la música que ya vibraba en su cabeza, las transiciones que había ensayado durante días y la expectativa del público.
Llegando a los controladores, conectó su laptop al Pioneer CDJ-2000 y al Pioneer DJM-900 Nexus, ajustando los niveles, conectando los auriculares con facilidad, mientras la multitud gritaba su nombre con entusiasmo. El eco del público, miles de voces llamando a Marshmello, se sentía casi tangible. Él levantó la mano y saludó con un gesto sencillo.
¿Están listos? preguntó por el micrófono.
Un grito ensordecedor llenó el espacio. Cada rostro en la multitud reflejaba emoción, anticipación, y un deseo casi palpable de que la música comenzara a fluir. Neytan ajustó el primer track en su laptop y con un gesto firme empezó a tocar. La noche de Electric Zoo 2011 apenas comenzaba, y él estaba listo para llevar a todos en un viaje musical que nadie olvidaría.
El intro de Force comenzó con un pad profundo, casi cinematográfico, que llenaba el espacio de una amplitud que parecía infinita. No había kick aún; solo el sonido envolvente de un synth potente, cargado de armónicos que se movían lentamente, como un río invisible de energía que comenzaba a invadir cada rincón del escenario y la audiencia. Las luces del escenario se ajustaron automáticamente, iluminando columnas de humo con tonos azules y violetas suaves, mientras los brazos del público se levantaban, tratando de tocar ese aire musical que parecía tangible.
Neytan, desde el controlador, movió un leve filtro sobre el synth, generando un efecto de apertura gradual, como si Force misma despertara en cámara lenta. Cada movimiento suyo era calculado; cada fader, cada knob, cada crossfader estaba colocado con precisión milimétrica. Mientras tanto, los asistentes empezaban a moverse al ritmo, primero tímidamente, luego con más convicción, sintiendo cómo la música los arrastraba hacia un estado de emoción pura.
A los pocos segundos, Neytan introdujo el primer kick, profundo, redondo, con una presencia que no golpeaba, sino que afirmaba la base de la canción. El bajo apareció inmediatamente después, envolviendo el beat con una estabilidad que invitaba a la gente a balancearse, a sincronizar su cuerpo con el ritmo. Los murmullos comenzaron a surgir entre la multitud:
Es Marshmello…
Sí, es Force…
La estructura de Force se desplegaba elegantemente. Los primeros build-ups eran sutiles, con snares filtrados y pads ascendentes que generaban tensión sin abrumar. Cada nota, cada transición estaba diseñada para guiar al público hacia el primer drop. Neytan movía su mano sobre el crossfader y aplicaba un delay rítmico, manteniendo la melodía en una constante ascensión. Las luces empezaron a estallar en sincronía con los efectos, creando ráfagas de energía que iluminaban los rostros del público en un espectáculo casi hipnótico.
Cuando el primer drop de Force llegó, fue una explosión controlada. El kick tomó todo el espacio, el bajo se expandió, y el lead principal se elevó como un grito de victoria. El público reaccionó de inmediato, saltando, cantando, gritando, con los brazos al aire. Neytan jugaba con los efectos de reverb y stutter, ajustando cada frecuencia en tiempo real para maximizar la reacción de los presentes. Cada movimiento de su mano sobre el DJM-900 Nexus generaba un cambio perceptible en la atmósfera, y la multitud respondía casi de manera orgánica, sincronizándose con su control.
El breakdown central de Force trajo un momento de respiro. Los pads se hicieron más etéreos, las luces bajaron a tonos más cálidos y suaves, y la melodía principal se expandió en capas, mostrando detalles que en grabaciones de festivales anteriores quedaban perdidos entre el ruido del público. Neytan permitió que la canción respirara, dejando que los asistentes escucharan cada matiz de los sintetizadores y los efectos. Fue un instante de conexión íntima entre artista y audiencia, aunque fueran decenas de miles de personas.
El segundo build-up fue más intenso. Neytan introdujo snare rolls rápidos, white noise crescendos, y pequeños fills que anticipaban el segundo drop. La tensión era palpable; los gritos del público se mezclaban con la música, generando un efecto de masa que parecía empujar la energía hacia arriba. Y cuando el segundo drop llegó, fue absoluto. La fuerza de Force se expandió a todo el festival: los kicks profundos, los bajos presentes y los leads brillantes hicieron que cada persona en el escenario principal sintiera un impacto físico, un temblor en el suelo que no venía de la tierra, sino de la música misma.
Neytan movía sus manos con precisión quirúrgica, ajustando los filtros y los EQs en tiempo real, mientras la multitud saltaba y gritaba al ritmo de la canción. Los brazos del público se levantaban como un mar sincronizado, y él apenas podía ver los rostros detrás del casco, pero sentía cada reacción en la vibración del aire, en la energía del momento.
Cuando Force terminó con un fade elegante, el eco de los últimos beats aún vibraba en el aire del Mainstage del Electric Zoo 2011. Neytan apenas tuvo un instante para respirar mientras ajustaba el Pioneer CDJ-2000 y DJM-900 Nexus para el siguiente track. Su casco blanco reflejaba las luces que aún se apagaban lentamente y su mirada estaba fija en la pantalla de su laptop, donde los cue points y los efectos estaban listos para la siguiente canción: Fade Into Darkness.
El público, todavía con adrenalina de Force, apenas podía contener la emoción. Los murmullos crecían entre las primeras filas:
—¿Será Fade Into Darkness?
—Sí, seguro lo es… ¡lo reconozco!
Neytan sonrió detrás del casco, ajustando un filtro sutil sobre el canal del nuevo track, dejando que el pad inicial llenara la atmósfera. Fade Into Darkness comenzó con un synth atmosférico, delicado, casi susurrante, con un tono melancólico y profundo. No había kick aún; solo la textura de los acordes que flotaban en el aire, envolviendo a los 40,000 asistentes con una sensación de expectativa emocional. Las luces se suavizaron, dejando predominio a tonos azulados y lilas, creando un espacio íntimo dentro del gigante escenario.
Neytan dejó que el intro respirara, como lo había hecho con Ten Feet Tall en sets anteriores. La melodía se movía con una progresión lenta, ascendente pero contenida, casi como un suspiro de la multitud que todavía saltaba y gritaba por Force. Algunos fans levantaban sus teléfonos, otros simplemente cerraban los ojos, dejándose envolver por el sonido que ya reconocían.
Al pasar los primeros 45 segundos, Neytan introdujo un subtle percussion loop, suave pero presente, que añadía textura sin romper la atmósfera. Los snares filtrados entraron de forma gradual, anticipando la construcción de tensión. La gente empezó a balancearse al ritmo, primero tímidamente, luego con más fuerza, siguiendo el flujo emocional que Neytan había diseñado con precisión.
¡Sí! gritó alguien en primera fila, reconociendo los acordes del track. ¡Es Fade Into Darkness!
El primer build-up de la canción fue magistral. Neytan aplicó un crescendo de white noise, sincronizado con un snare roll que se aceleraba lentamente. Los efectos de delay y reverb añadían profundidad al pad principal, haciendo que cada nota se expandiera y flotara sobre la multitud. Las luces se intensificaron, combinando ráfagas suaves con flashes de luz blanca que iluminaban la expresión de los asistentes, quienes ahora levantaban las manos en sincronía con la música.
Cuando llegó el primer drop, fue un golpe emocional, no caótico. El kick entró con cuerpo y claridad, acompañado de un bajo envolvente que penetraba el pecho de todos los presentes. El lead principal explotó con fuerza, brillante y emotivo, transmitiendo la sensación de ascender y caer al mismo tiempo. La multitud gritó, saltó y cantó los acordes aunque no hubiera letra, replicando cada giro melódico como un coro masivo.
Neytan jugó con los filtros y el EQ del DJM-900 Nexus, levantando y bajando frecuencias para acentuar ciertos pasajes de la melodía. Cada movimiento era calculado, asegurando que el impacto emocional de Fade Into Darkness alcanzara cada rincón del Mainstage. Los efectos de delay rítmico sobre los leads creaban ecos que llenaban el aire, mientras los pads secundarios añadían armonía a la base del track, generando una sensación de amplitud infinita.
El breakdown central fue casi un momento de calma. El ritmo desapareció casi por completo; solo quedaron los pads y el lead principal, más etéreo y profundo que nunca. Neytan permitió que el público escuchara cada matiz, cada vibración de las notas. Miles de manos bajaron, y los asistentes se quedaron en un silencio relativo, apreciando la complejidad del track. Era un instante de intimidad compartida entre artista y audiencia, un momento donde la música se convertía en el protagonista absoluto.
El segundo build-up fue más complejo. Neytan introdujo fills adicionales, capas de synth y percusiones filtradas, aumentando la tensión de manera gradual. Cada efecto estaba perfectamente sincronizado con las luces, creando ráfagas que iluminaban la multitud como si la canción misma pintara el espacio con energía. La anticipación era palpable; los murmullos crecían y las respiraciones de miles de personas se sincronizaban con el ritmo creciente.
Cuando cayó el segundo drop, fue un impacto emocional total. La combinación de kicks, bajo y leads brillantes generó un temblor en el escenario y el público reaccionó con saltos, gritos y aplausos ensordecedores. Los brazos se levantaban al unísono y la gente cantaba la melodía con los movimientos de su cuerpo. Neytan, detrás del casco, ajustaba filtros, delay y reverb para mantener la canción en un equilibrio perfecto, controlando la energía de cada segundo, asegurando que el impacto fuera máximo pero elegante.
Cuando Fade Into Darkness llegó a su desenlace, el aire del Mainstage seguía vibrando con los últimos ecos del bajo profundo y los pads melódicos que flotaban sobre la multitud. Neytan, aún detrás de su casco blanco inconfundible, ya había preparado el siguiente track en su Pioneer CDJ-2000 y DJM-900 Nexus: Celebrate. Tomó un segundo para revisar los cue points en su laptop, asegurándose de que cada beat y transición estuviera perfectamente sincronizado. Su tío Andrés estaba a su lado, revisando los niveles de audio y observando la multitud, mientras Victor, el productor de sonido, ajustaba los monitores para que cada detalle del set sonara impecable.
La primera señal de Celebrate llegó con un pad amplio y brillante, más luminoso que cualquier cosa que el público hubiera escuchado hasta ese momento. Neytan dejó que la canción respirara unos segundos antes de introducir cualquier percusión. Los acordes iniciales llenaban el escenario con un tono cálido y esperanzador, envolviendo a los 40,000 asistentes que aún estaban emocionados por el impacto de Fade Into Darkness. Los flashes de luz blanca y amarilla se sincronizaban con la melodía, creando una atmósfera de anticipación y alegría.
¡Sí! ¡Es Celebrate! gritó alguien desde las primeras filas. ¡Vamos a celebrarlo!
El público empezó a moverse al compás de los primeros beats filtrados, balanceando sus cuerpos suavemente mientras Neytan aplicaba un fader lento en el canal de bajo, dejando que cada nota golpeara con claridad pero sin romper la atmósfera. Los snares entraron poco a poco, creando un ritmo constante que empezó a conectar emocionalmente con la audiencia. Cada brazo levantado, cada grito, era un reflejo de la energía que Neytan canalizaba desde la cabina de control.
A los pocos segundos, Neytan introdujo el primer build-up. Con delicadeza, añadió ruido blanco y hi-hats filtrados, aumentando la tensión de manera progresiva. Las luces del escenario respondieron en tiempo real: ráfagas doradas iluminaban la multitud, creando un efecto casi cinematográfico. Algunos asistentes cerraban los ojos, dejándose llevar por la combinación de pads brillantes y percusión creciente. La sensación era de anticipación colectiva, como si todos supieran que algo grandioso estaba por suceder.
Cuando llegó el primer drop, fue un impacto vibrante pero elegante. El kick profundo penetró el pecho de la multitud, mientras el bajo acompañaba cada golpe con fuerza controlada. El lead principal, alegre y expansivo, explotó en todo el sistema de sonido, transmitiendo una sensación de triunfo y celebración. La multitud respondió instantáneamente: saltos, gritos y aplausos que parecían sincronizados con cada nota. Neytan, detrás del casco, movía los faders y knobs del DJM-900 Nexus con precisión milimétrica, ajustando los filtros y la reverberación para maximizar el impacto emocional.
¡Vamos todos! ¡A celebrar! exclamó Neytan por el micrófono, y la multitud lo respondió con un rugido ensordecedor.
Durante la sección central de Celebrate, Neytan jugó con variaciones de efectos: delays rítmicos, filtros ascendentes y cortes sutiles en los leads, creando una sensación de crecimiento constante. El breakdown fue un momento mágico; los pads brillantes se combinaron con un arpegio ascendente que flotaba sobre el público. Los kicks desaparecieron temporalmente, dejando espacio a la melodía principal y a los acordes que llenaban todo el escenario. La multitud guardó silencio relativo, escuchando atentamente cada matiz, cada detalle de la producción. Era como un respiro emocional, un momento donde la canción conectaba directamente con los corazones de todos.
El segundo build-up de Celebrate fue más intenso. Neytan aumentó la velocidad de los hi-hats y añadió capas adicionales de synths brillantes, creando una sensación de expansión y euforia. La iluminación respondió de inmediato: flashes dorados y blancos recorrían todo el Mainstage, acompañando la tensión creciente. La gente comenzaba a saltar, gritar y levantar las manos, anticipando el segundo drop, que prometía ser aún más impresionante.
Cuando el segundo drop finalmente llegó, fue un explosión de energía y luz. El kick y el bajo penetraban con fuerza, mientras el lead principal se expandía por todo el sistema de sonido. La multitud cantaba con los movimientos de su cuerpo, replicando cada giro melódico como un coro gigante. Neytan aplicaba efectos de filter sweep y delay sync, haciendo que cada repetición del lead se sintiera fresca y emocionante. La canción alcanzaba su punto álgido, y todos los presentes parecían moverse como un solo organismo, sincronizados con la música que Neytan controlaba magistralmente.
Tras el cierre de Celebrate, el Mainstage del Electric Zoo 2011 aún vibraba con la energía colectiva del público. Neytan, detrás de su casco blanco inconfundible, respiró profundamente y verificó sus Pioneer CDJ-2000 y DJM-900 Nexus. Cada fader, cada knob, cada cue point de Sky High estaba listo para disparar la próxima ola de emoción sobre los 40,000 asistentes.
El primer sonido de Sky High emergió con un pad atmosférico expansivo, con un tono etéreo que parecía elevar a la multitud incluso antes de que entrara la percusión. Neytan dejó que el pad respirara unos segundos, mientras la iluminación del escenario suavemente se transformaba en tonos azules y lilas. Los fans comenzaron a levantar sus teléfonos y cámaras, grabando los primeros segundos de la canción. Algunos gritaban:
¡Esto es increíble!
¡Es el mejor día de mi vida!
¡Marshmello, te amamos!
El público estaba hipnotizado, balanceándose al ritmo inicial, sin aún sentir el golpe completo de la canción. Neytan aplicó un filter sweep sutil, dejando que el primer lead principal se introdujera lentamente. Cada nota era cristalina, flotando sobre el aire mientras los efectos de delay y reverberación llenaban el espacio con una sensación de inmensidad.
Cuando entraron los primeros kicks, lo hicieron con un golpe limpio y poderoso, acompañado de un bajo que penetraba el pecho de cada espectador. La multitud estalló en un aplauso colectivo, saltando y gritando al unísono. Neytan movía sus manos con precisión sobre los CDJ-2000, mezclando y ajustando en tiempo real, asegurándose de que cada transición fuera fluida y perfecta.
¡Es tan perfecto! gritó alguien, mientras grababa con su celular. ¡Nunca olvidaré este día!
¡Estoy flotando! ¡Es como estar en otra dimensión!
Durante el primer build-up, Neytan introdujo snares filtrados y capas adicionales de sintetizadores, aumentando la tensión de manera progresiva. Los flashes de luz azul y blanca sincronizados con el tempo hicieron que toda la multitud pareciera una sola entidad viva, moviéndose en perfecta armonía con la música. Algunos fans levantaban pancartas, otros cantaban mentalmente la melodía que se formaba en sus cabezas. La emoción era palpable, y los comentarios se multiplicaban:
¡Nunca había sentido algo así!
¡Marshmello está tocando mi corazón!
¡Este es el mejor festival de mi vida!
El primer drop llegó con un golpe vibrante y expansivo, donde el kick y el bajo penetraron con fuerza, mientras el lead principal de Sky High se elevaba sobre todo el escenario. Neytan jugaba con faders y filtros, creando variaciones que mantenían al público en constante expectación. La reacción fue inmediata: gritos ensordecedores, saltos sincronizados y cámaras levantadas por todas partes, intentando capturar cada momento.
En el breakdown central, Neytan redujo la percusión casi a cero, dejando que los pads etéreos y los leads melódicos llenaran el aire. La multitud bajó el volumen de sus gritos, hipnotizados por la belleza de la sección. Algunos fans se abrazaban entre sí, otros cerraban los ojos, dejándose llevar por la música. Neytan movía los knobs de delay y reverb con delicadeza, creando un paisaje sonoro que parecía flotar sobre todos ellos.
¡Es como si estuviéramos volando! gritó una fan mientras grababa con su teléfono. ¡Nunca había sentido algo así!
El segundo build-up fue más intenso. Neytan aumentó la velocidad de los hi-hats, añadió capas adicionales de synth leads y aumentó progresivamente la tensión. Los flashes de luz se hicieron más rápidos, sincronizados con cada golpe de la percusión, y la multitud comenzó a gritar y saltar incluso antes de que llegara el drop. La anticipación era tangible.
Cuando el segundo drop explotó, fue una oleada de euforia. Cada golpe de kick y bajo hacía vibrar el suelo del Mainstage, mientras el lead principal de Sky High alcanzaba su punto máximo. La multitud reaccionó como un solo cuerpo: gritos, saltos, aplausos, gritos de admiración y cánticos improvisados que acompañaban la melodía. Neytan aplicaba filtros de barrido, delays sincronizados y modulaciones que mantenían la energía siempre en su punto más alto.
¡Esto es épico! ¡Nunca olvidaré este festival! gritaba alguien entre la multitud. ¡Marshmello, eres un dios!
¡Estoy llorando de felicidad! decía otro, grabando mientras levantaba la cámara. ¡Gracias por esto!
Tras la finalización de Sky High, Neytan se tomó un instante para revisar la siguiente canción: Energy. No había prisa; sabía que cada transición debía ser precisa, impecable. Sus dedos se deslizaron sobre los CDJ-2000, verificando el cue de inicio, ajustando los niveles en el DJM-900 Nexus, asegurándose de que el gain estuviera perfecto y que ningún clipping arruinara la claridad del bajo. Su casco blanco reflejaba los flashes de luz azul y violeta que aún parpadeaban sobre la multitud, mezclándose con la atmósfera residual de la canción anterior.
El primer sonido de Energy emergió de manera delicada, casi como un murmullo, un pad profundo y expansivo que llenaba todo el Mainstage. Neytan dejó que la pista respirara unos segundos antes de introducir cualquier ritmo, observando el público mientras la luz inicial pintaba destellos sutiles sobre sus caras. Cada movimiento de su mano era preciso, calibrando faders, EQ y filtros para que la energía se construyera de manera progresiva.
Cuando entró el primer kick, Neytan lo hizo con exactitud quirúrgica. El golpe era firme, redondo, penetrando sin estridencia. Acompañó con un bajo que comenzaba a llenar el pecho de quienes estaban más cerca del escenario. Sin necesidad de gritos o reacciones exageradas del público, Neytan podía sentir cómo cada persona se conectaba con la vibración de la música. La multitud comenzaba a moverse de manera sincronizada, pero no era un caos: era un flujo colectivo, un balanceo que respondía directamente a cada nota.
Las luces comenzaron a jugar con la percusión: destellos blancos pulsaban con cada golpe de kick, mientras rayos azules y verdes se movían lentamente por el techo del escenario, creando una sensación de movimiento vertical y expansión. Neytan ajustaba la intensidad con suavidad, sabiendo que cada cambio de luz debía coincidir con la progresión de la pista.
El primer build-up fue un ejercicio de control. Neytan introdujo snares filtrados y un ligero ruido blanco que crecía lentamente, mientras añadía capas de sintetizadores secundarios, casi imperceptibles al principio, pero que comenzaban a dar textura a la atmósfera. Cada giro de fader y knob generaba un pequeño cambio en la dinámica, y él lo supervisaba todo con precisión milimétrica. En el público, algunos levantaban las manos, otros cerraban los ojos, dejándose llevar por la sensación expansiva que emanaba de la pista y del escenario.
Al llegar el drop, Neytan lo dejó estallar de manera controlada. El kick y el bajo golpearon con fuerza, y el lead principal se desplegó en todo el sistema de sonido, llenando cada rincón del festival. Los efectos de luz se intensificaron: flashes blancos sincronizados con el beat, láseres verdes y violetas que cruzaban el aire y destellos rojos que aparecían en cortes breves, generando un efecto de dinamismo total. Cada cambio era calculado; Neytan no dejaba nada al azar.
Durante el breakdown, Neytan redujo la percusión nuevamente, dejando que los pads melódicos y el arpegio principal fluyeran en toda la atmósfera. La luz se suavizó, con tonos azul profundo y blanco cálido que se alternaban lentamente, creando un espacio casi meditativo dentro del caos controlado del festival. Neytan movía con delicadeza los knobs de delay y reverb, permitiendo que la melodía flotara, sin saturar el sonido. Algunos fans cerraban los ojos, balanceándose con la música, mientras que otros capturaban cada instante con sus teléfonos, intentando registrar la experiencia.
El segundo build-up elevó nuevamente la tensión. Neytan añadió capas de percusión filtrada, hi-hats rítmicos y un lead secundario que se entrelazaba con el principal, creando un efecto de profundidad sonora. Las luces comenzaron a oscilar más rápido, intercalando verdes y violetas con destellos blancos más intensos, generando sensación de movimiento constante y crecimiento. Los fans se levantaban de manera sincronizada, saltando al ritmo del build-up, pero sin perder la conexión con cada matiz de la pista.
El drop final fue un clímax de energía pura. Neytan combinó todos los elementos: kick, bajo, leads y efectos, mientras que las luces explotaban en patrones geométricos sincronizados con cada golpe. Los rayos láser cruzaban el aire, los flashes blancos iluminaban la multitud como relámpagos controlados, y los tonos verdes y violetas daban sensación de amplitud infinita. Cada manipulación de los faders y knobs de Neytan creaba microvariaciones que mantenían a la audiencia en un estado de asombro constante, sintiendo la música en cada fibra de su cuerpo.
El intro de Hope comenzó suavemente, con un pad etéreo que llenaba lentamente el espacio, creando una sensación de calma antes de la tormenta melódica que se avecinaba. Neytan permitió que el público sintiera ese momento, mientras las luces se suavizaban, alternando tonos blancos cálidos y azules profundos, generando un aura de expectativa. Algunos fans bajaron los teléfonos por un instante, simplemente cerrando los ojos para absorber la atmósfera, mientras otros ya comenzaron a grabar pequeños fragmentos, subiendo historias en tiempo real a sus redes sociales, comentando: “Este es el mejor festival de mi vida” o “No puedo creer que estoy viendo a Marshmello en vivo”.
Cuando el primer kick entró, lo hizo de manera firme pero elegante, con un bajo envolvente que se sintió en el pecho de todos. Neytan ajustó ligeramente el filtro, dejando que el sonido fluyera sin saturar, creando una sensación de espacio abierto. La multitud reaccionó de inmediato: brazos levantados, saltos sincronizados, gritos que se mezclaban con la música, y cánticos espontáneos de “Marshmello, Marshmello” que se propagaban como olas por todo el Mainstage.
A medida que la melodía principal de Hope emergía, Neytan comenzó a introducir layers de sintetizadores cuidadosamente. Cada nota estaba calculada para generar una sensación de elevación emocional; era música que hablaba directamente a la audiencia. Los flashes de luces blancas y violeta iluminaban el público, cruzando entre ellos y proyectando sombras que bailaban al ritmo de la pista. Neytan manipulaba los knobs de reverb y delay para que cada efecto flotara y se expandiera por el aire, creando una sensación de amplitud envolvente que hacía que cada asistente sintiera la música en todo su cuerpo.
El primer build-up llegó con sutileza. Neytan sumó capas de percusión filtrada, snares crecientes y efectos de ruido blanco que aumentaban progresivamente, mientras la melodía se elevaba hacia un punto de clímax emocional. Los fans comenzaron a inclinarse hacia adelante, algunos saltando, otros extendiendo sus manos hacia el escenario, intentando absorber la música que fluía directamente de Neytan. Los teléfonos seguían grabando cada momento: flashes de cámaras iluminaban la multitud, y en las redes sociales se podían ver historias en vivo con comentarios como: “El coro de Hope me hizo llorar de emoción” y “Nunca había sentido algo así en un festival”.
Cuando el drop final llegó, fue un estallido controlado de energía pura. Neytan combinó todos los elementos: kick, bajo, leads y efectos, mientras que los láseres verdes y violetas atravesaban la multitud, creando un efecto tridimensional. Los flashes de luz blanca explotaban en sincronía con cada golpe del beat, elevando la intensidad sin perder la claridad del sonido. La multitud reaccionó con gritos que parecían un rugido colectivo, saltando al ritmo de la pista y levantando los teléfonos para grabar, algunos gritando “¡Esto es épico!”, otros simplemente dejando escapar lágrimas de emoción, completamente absorbidos por la atmósfera que Neytan había creado.
Durante el breakdown, Neytan bajó la intensidad de la percusión, dejando que los pads y arpegios flotaran por todo el espacio. La luz se suavizó, alternando entre azules y blancos cálidos, como una respiración colectiva del festival. Algunos fans bajaron los brazos, cerraron los ojos y se balancearon suavemente, dejándose envolver por la música, mientras que otros continuaban grabando cada segundo, sabiendo que estaban presenciando un momento único en sus vidas.
El segundo build-up de Hope fue más dramático, con snare rolls más intensos, capas adicionales de leads y un crescendo de efectos que elevaban la emoción a su punto máximo. Las luces comenzaron a destellar más rápido, alternando entre violetas, verdes y blancos brillantes, creando un efecto de montaña rusa visual. Los fans comenzaron a corear melodías, intentando acompañar a Neytan, y los aplausos y gritos se mezclaban con la música de manera natural.
El drop final combinó todos los elementos de manera magistral: el kick resonó profundamente, el bajo envolvía todo el espacio y los leads principales explotaban con claridad cristalina. Los efectos de luz alcanzaron su punto máximo: láseres cruzando el aire, flashes blancos sincronizados con cada golpe y destellos violetas que pintaban el cielo nocturno del festival. Cada movimiento de Neytan en sus CDJ y DJM generaba microvariaciones que mantenían al público en un estado de éxtasis constante.
A medida que Hope se acercaba a su cierre, Neytan comenzó a suavizar el sonido, dejando que los pads finales flotaran en el aire y que las luces disminuyeran su intensidad. La multitud, exhausta pero eufórica, aplaudía y gritaba, con muchos levantando los brazos en señal de agradecimiento y otros capturando los últimos segundos con sus teléfonos, comentando en tiempo real en redes sociales: “Marshmello es un genio” y “Este es el mejor set que he visto en mi vida”.
Después de que el último eco de Hope se desvaneciera en el Mainstage, Neytan ajustó sus auriculares Pioneer HDJ-2000 y verificó los CDJ-2000 y el DJM-900 Nexus. Su siguiente objetivo era I Could Be The One, un track cargado de nostalgia y energía, que había demostrado ser un favorito tanto en clubes como en festivales. La multitud, aún eufórica y con la adrenalina alta, no sabía exactamente qué esperar, pero confiaba ciegamente en que Neytan los llevaría a otro viaje sonoro.
El intro comenzó con un pad amplio y brillante, acompañado por suaves acordes de sintetizador que fluían como una brisa ligera sobre el festival. Neytan manipuló el fader del canal principal, permitiendo que cada nota entrara lentamente, casi insinuando lo que estaba por venir. Las luces del escenario cambiaron a un azul profundo, con destellos blancos intermitentes, que simulaban pequeñas estrellas flotando sobre la multitud. Algunos fans bajaron los teléfonos y cerraron los ojos por un momento, absorbiendo la atmósfera mágica que Neytan había creado. Otros ya comenzaban a grabar, comentando en redes sociales: “Esto va a ser épico” o “Marshmello está llevando esto a otro nivel”.
Cuando el primer kick entró, no lo hizo de manera agresiva. Neytan ajustó cuidadosamente el EQ, dejando que el bajo envolviera el espacio con precisión y claridad. La percusión se mezcló con el sintetizador principal, creando una sensación de movimiento fluido que hacía que cada asistente comenzara a balancearse al ritmo de la pista. Los brazos comenzaron a levantarse lentamente, y los gritos espontáneos de “¡Marshmello!” comenzaron a crecer como una ola que se propagaba entre los miles de presentes.
El lead principal de I Could Be The One emergió con fuerza, pero Neytan lo introdujo de manera gradual, permitiendo que la melodía construyera anticipación antes del primer build-up. Los láseres verdes y violetas comenzaron a moverse entre la multitud, cruzándose con los flashes blancos que iluminaban cada rostro, creando un efecto de caleidoscopio visual. Neytan giraba los knobs de filtro y delay, agregando pequeñas variaciones que mantenían la canción viva, mientras que el público respondía de manera casi sincronizada, saltando y cantando fragmentos del track, muchos coreando las partes vocales que recordaban de los clips oficiales.
El primer build-up fue gradual pero intenso. Neytan agregó capas de snare roll y efectos de ruido blanco, aumentando la tensión mientras las luces se intensificaban y los flashes de blanco puro se sincronizaban con cada golpe del beat. Los asistentes empezaron a saltar con más fuerza, algunos levantando los teléfonos para capturar el momento en tiempo real, mientras comentaban en redes: “No puedo creer que estoy viendo esto” o “Cada drop me hace sentir invencible”.
Cuando llegó el drop, Neytan liberó toda la potencia de I Could Be The One. El kick retumbó con fuerza en todo el Mainstage, el bajo envolvió a cada persona, y el lead principal explotó con claridad y brillo. Los láseres y flashes de luz alcanzaron su punto máximo, cruzando la multitud de manera casi coreográfica. Los gritos del público fueron ensordecedores, combinándose con la pista en un rugido colectivo de emoción. Algunos fans se abrazaban, otros simplemente levantaban los brazos, disfrutando del momento sin preocuparse por grabarlo, mientras otros sí lo compartían en sus redes, comentando: “Esto es lo más épico que he visto” o “Marshmello acaba de superar todo”.
En el breakdown central, Neytan suavizó la percusión y dejó que los pads y arpegios dominaran el espacio, mientras ajustaba el reverb y delay para que cada nota flotara y llenara cada rincón del festival. La luz se transformó en tonos azul profundo y blanco cálido, creando un ambiente casi etéreo. Algunos fans cerraron los ojos, balanceándose suavemente, mientras otros seguían grabando cada instante para revivirlo después.
El segundo build-up fue más complejo. Neytan combinó varias capas de sintetizadores, percusiones filtradas y efectos espaciales, elevando la tensión a niveles máximos. Los láseres verdes y violetas se movían a través de la multitud, cruzando con destellos sincronizados de blanco brillante que iluminaban cada rincón. Los asistentes empezaron a gritar, algunos cantando fragmentos de la melodía vocal, mientras otros levantaban las manos como intentando tocar la música que Neytan enviaba al aire.
El drop final de I Could Be The One fue monumental. Neytan combinó todos los elementos: kick, bajo, lead, efectos y percusión adicional, mientras los láseres y flashes explotaban sobre el público. La multitud respondió con gritos ensordecedores, saltos sincronizados y cánticos espontáneos de “Marshmello, Marshmello”. Las cámaras y teléfonos se levantaron, registrando cada segundo, mientras comentarios como “Este es el mejor set de mi vida” y “No puedo creer que estoy aquí” aparecían en tiempo real en redes sociales.
Después de que el último drop de I Could Be The One se desvaneciera, Neytan ajustó nuevamente su Pioneer HDJ-2000, respirando hondo mientras miraba los CDJ-2000 y DJM-900 Nexus. En la pantalla de su laptop, el próximo track estaba listo: Ten Feet Tall, la canción que ya había sido lanzada oficialmente en redes el 1 de septiembre y que había generado enorme expectativa entre los fans.
Antes de empezar, Neytan levantó la mirada hacia el público y se rió suavemente, pensando en cómo la multitud probablemente ya conocía cada melodía, cada frase. Conectó el micro y, mientras ajustaba los faders, murmuró hacia su casco:
Dónde están sus voces… no las escucho.
En ese instante, el público estalló en gritos. El nombre de Marshmello retumbó por todo el Mainstage, como un rugido colectivo. Neytan alzó la mano hacia el público y sonrió, intentando responder a esa energía mientras la música comenzaba a fluir lentamente desde los pads iniciales, amplios y brillantes, llenando cada rincón del festival.
El intro se desplegó de forma majestuosa. Los pads envolvían el espacio con un tono cálido, mientras un arpegio sutil y ascendente se movía entre los altavoces. Las luces del escenario se suavizaron al principio, con tonos cálidos y blancos que iluminaban suavemente la multitud, generando un efecto casi etéreo.
¡Ten Feet Tall en vivo es aún más épico!
Neytan verificó la progresión de la pista. El primer kick entró de manera gradual, perfectamente redondeado y profundo. La percusión se combinó con el bajo, creando un groove firme pero elegante, que hacía que la multitud comenzara a balancearse lentamente, casi hipnotizada. El público levantó los brazos, y una ola de gritos surgió de todos lados, mezclándose con los bajos que vibraban bajo sus pies.
No les escucho dijo Neytan nuevamente, levantando el micrófono hacia la multitud, provocando que todos gritaran más fuerte el nombre de Marshmello.
Con un gesto sutil de su mano, comenzó a filtrar el lead principal, permitiendo que la melodía se construyera de manera elegante. El primer build-up fue delicado pero poderoso, combinando snare rolls, efectos de noise sweep y pads ascendentes que llenaban el espacio con tensión. Los láseres violetas y verdes comenzaron a barrer el público, mientras flashes blancos iluminaban cada rostro, creando un efecto de sincronía visual que aumentaba la anticipación.
Cuando el drop finalmente llegó, fue monumental. Neytan soltó el lead principal con todo su brillo y claridad, mientras el kick y el bajo golpeaban con fuerza, pero con precisión. La multitud reaccionó con un grito colectivo ensordecedor, saltando, levantando los brazos, y cantando cada línea de la melodía que conocían de memoria.
Durante el breakdown central, Neytan suavizó el ritmo y permitió que los pads y la melodía flotante dominaran. Ajustó el reverb y delay, creando un efecto de eco que hacía que cada nota se sintiera como si viniera de todas partes a la vez. Las luces bajaron a tonos azulados y cálidos, simulando una especie de amanecer colectivo sobre la multitud. Algunos fans cerraron los ojos y se balancearon suavemente, mientras otros continuaban grabando, comentando la intensidad emocional de la pista.
El segundo build-up elevó aún más la tensión. Neytan combinó varias capas de sintetizadores, percusiones y efectos espaciales, aumentando la anticipación a su máximo. Los láseres cruzaban la multitud, creando un efecto de red brillante que conectaba visualmente a miles de personas. Los gritos del público se volvieron ensordecedores, con cánticos de “Marshmello, Marshmello” sincronizados casi por instinto. Algunos fans comenzaron a saltar con tanta fuerza que el suelo parecía vibrar con ellos, mientras otros continuaban capturando el momento en sus teléfonos.
El drop final fue explosivo. Neytan liberó todos los elementos: el kick, el bajo, el lead principal y efectos de transición adicionales, mientras los láseres y flashes de luz iluminaban la noche con intensidad máxima. La multitud gritó, cantó y saltó como un solo cuerpo, completamente absorbida por la experiencia.
Después de que el último acorde de Ten Feet Tall se desvaneciera lentamente, Neytan permaneció un momento en silencio, ajustando su Pioneer CDJ-2000 y DJM-900 Nexus, revisando la secuencia del siguiente track. Su respiración era calmada, medida, mientras colocaba nuevamente sus auriculares Pioneer HDJ-2000 y ajustaba el micrófono cerca de su casco. Miró a través del espejo del camerino, asegurándose de que su traje blanco reluciera bajo la luz suave, el casco intacto, perfectamente colocado, y respiró hondo antes de salir al escenario nuevamente.
La multitud seguía completamente conectada con la energía del set, los últimos ecos de los gritos por Ten Feet Tall todavía resonaban en el aire, vibrando a través del Mainstage y mezclándose con la brisa ligera de la noche. Neytan sonrió detrás del casco, consciente de la magnitud de ese momento, mientras ajustaba un par de filtros y niveles en su laptop. Cada pequeño detalle contaba: el EQ, el gain, los efectos de reverb y delay, todo debía estar perfecto para el próximo tema.
En el momento exacto, mientras su mirada recorría los CDJ, un pensamiento cruzó su mente: esta era la oportunidad de traer algo inesperado. Agarró el micrófono y se inclinó ligeramente hacia adelante, mirando al público con la intensidad silenciosa que solo él podía proyectar desde detrás del casco. La multitud notó el cambio y un murmullo de expectación se esparció como fuego. Algunos comenzaron a gritar el nombre de Marshmello, otros levantaron los brazos, anticipando que algo grande estaba por venir.
¡Quiero que alguien venga ahora mismo! dijo Neytan, su voz proyectada a través del micrófono con claridad. ¡Vamos, David, sube aquí!
Los gritos del público aumentaron de intensidad. Algunos comenzaron a saltar y aplaudir, contagiados por la emoción, mientras otros se inclinaban hacia adelante, buscando con la mirada el momento en que David Guetta haría su aparición. Neytan, con calma pero determinación, ajustó un último knob en su mixer y volvió la mirada hacia la entrada lateral del escenario.
En segundos, el público vio aparecer a David Guetta subiendo lentamente por la pasarela. Su sonrisa era amplia, y mientras subía, saludaba a la multitud con gestos suaves. Neytan levantó nuevamente el micrófono, y su voz cortó el murmullo del público:
¿Están listos?
Un grito colectivo estalló al instante. Miles de personas respondieron a la pregunta como un solo cuerpo:
¡Sííí!
David Guetta levantó las manos y respondió con una sonrisa amplia, contagiando su entusiasmo a todos los presentes.
¡Entonces vamos! dijo mientras subía al escenario principal, colocándose junto a Neytan.
Sin más preámbulos, Neytan pulsó el primer cue y la melodía inicial de Sunshine comenzó a fluir. Los primeros pads suaves llenaron el espacio, creando una atmósfera cálida y luminosa. La mezcla de sintetizadores y bajos envolvía a la multitud, creando una sensación casi tangible de luz y energía flotando sobre ellos. Las luces del escenario empezaron a sincronizarse con la música: tonos amarillos y dorados se desplegaban en el aire, proyectando rayos hacia la multitud que se movía al ritmo, algunos con los brazos en alto, otros balanceándose lentamente, dejándose llevar por la melodía.
Neytan ajustó los faders con precisión, asegurando que cada capa del track se desplegara gradualmente. El lead principal emergió, brillante y cálido, resonando en todo el Mainstage, mientras el bajo y el kick establecían una base firme y envolvente. El público reaccionó al instante: gritos, aplausos, saltos coordinados; un flujo constante de energía que parecía crecer con cada segundo que pasaba.
David Guetta se inclinó hacia uno de los faders del Pioneer DJM-900 Nexus y añadió un toque de efecto de delay, generando un eco que se expandía por todo el escenario y el público. La combinación de las voces de ambos DJs, la percusión perfectamente sincronizada y los efectos de iluminación hicieron que los asistentes sintieran que la música los abrazaba desde todas direcciones. Neytan levantó una mano, y la multitud respondió con un rugido aún más fuerte.
A medida que la canción avanzaba, los build-ups comenzaron a tomar protagonismo. Neytan mezclaba delicadamente snares filtrados, white noise y arpegios ascendentes, aumentando la tensión de forma meticulosa. Las luces comenzaron a moverse en patrones circulares y lineales, alternando entre dorados, naranjas y blancos brillantes. Algunos fanáticos gritaban de emoción:
¡Esto es el mejor día de mi vida!
¡No puedo creer que estemos viendo a Marshmello y David Guetta juntos!
Neytan observaba a la multitud desde detrás del casco. Cada gesto, cada brazo levantado, cada salto sincronizado era un pulso de energía que alimentaba su concentración. Ajustaba los EQ y filtros con precisión quirúrgica, asegurándose de que la transición al drop fuera perfecta.
Cuando el primer drop llegó, la base de percusión explotó con fuerza, mientras los sintetizadores brillantes tomaban el protagonismo. La multitud estalló. Miles de manos en el aire, gritos coordinados, saltos rítmicos. Neytan levantó ambos brazos y apuntó hacia el público, y David Guetta respondió con una sonrisa y un gesto similar, como si ambos se conectaran con la energía colectiva de miles de personas al mismo tiempo.
El breakdown llegó poco después, donde Neytan suavizó el kick y el bajo, dejando que los pads flotantes y el lead melódico dominaran. Las luces bajaron a tonos suaves y cálidos, dorados y blancos, generando un efecto de amanecer sobre la multitud. Algunos fanáticos cerraron los ojos, balanceándose lentamente mientras la música los envolvía. Otros seguían saltando, completamente absorbidos por la atmósfera que Neytan y David habían creado juntos.
El segundo build-up fue más intenso. Neytan mezcló capas adicionales de sintetizadores y efectos espaciales, mientras los láseres dorados y verdes cruzaban el cielo nocturno del festival. Cada golpe de snare y cada efecto de riser aumentaban la tensión. El público estaba completamente entregado, gritando al unísono y levantando los brazos cada vez que la energía subía.
Cuando el segundo drop cayó, fue impresionante. Neytan liberó todo el potencial de Sunshine: bajos potentes, lead principal claro y brillante, percusión exacta, efectos adicionales. Las luces iluminaban el cielo en destellos dorados y blancos, proyectando un efecto de sinfonía visual sobre miles de asistentes. El público gritaba, saltaba, aplaudía y levantaba los brazos con total sincronía, cada gesto reforzando la conexión con los DJs. Algunos exclamaban:
¡Esto es increíble!
¡Nunca había vivido algo así!
¡Marshmello y David Guetta juntos!
Neytan, detrás del casco, sonreía ligeramente, disfrutando la reacción. Ajustaba algunos faders, controlaba la mezcla y aseguraba que la transición final al cierre fuera perfecta. David Guetta señalaba a Neytan mientras ambos compartían una breve mirada de complicidad, sabiendo que habían logrado crear un momento único en la vida de todos los presentes.
Cuando Sunshine comenzó a cerrar, Neytan suavizó progresivamente la intensidad. Las luces bajaron lentamente, de dorado brillante a tonos cálidos y suaves, envolviendo al público en una sensación de satisfacción y plenitud. Los últimos acordes resonaron mientras el público permanecía con los brazos levantados, algunos abrazando a amigos, otros simplemente mirando alrededor, absorbiendo el final de la experiencia. Los gritos y aplausos continuaron incluso cuando la música se desvanecía por completo, y Neytan levantó el brazo, agradeciendo con un gesto simple pero poderoso, mientras David Guetta sonreía y saludaba también.
Tras los últimos acordes de Sunshine desvanecerse en el aire, Neytan permaneció un momento detrás de su Pioneer CDJ-2000 y DJM-900 Nexus, ajustando detalles finales, mientras el público aún estaba en éxtasis. Sus auriculares Pioneer HDJ-2000 descansaban sobre sus hombros, el micrófono colocado con precisión, y el reflejo del traje blanco brillaba bajo la luz del escenario. David Guetta permanecía a su lado, sonriendo y saludando a los fanáticos, compartiendo con Neytan la energía que todavía flotaba en el aire.
¡¿Están listos para la siguiente?! gritó David Guetta, su voz proyectada a través del sistema de sonido principal. ¡Vamos a hacer que esta noche sea aún más increíble!
El público respondió con un rugido ensordecedor, gritos, saltos, manos levantadas, y algunos comenzaron a corear:
¡Marshmello!
¡David!
¡Sííí!
Neytan asintió detrás del casco, ajustando un fader y revisando el EQ de su laptop, asegurándose de que la transición hacia Love Me Again fuera perfecta. La canción, conocida y esperada por los asistentes, tenía un aura especial: un drop emotivo, un lead melódico potente y un ritmo que mezclaba percusión electrónica con toques de pop emotivo, ideal para mantener la conexión entre el escenario y la multitud.
El primer sonido de Love Me Again emergió suavemente, un pad cálido que llenaba el espacio y establecía la atmósfera. Las luces comenzaron a cambiar, de tonos dorados a naranjas cálidos, iluminando el escenario y proyectando reflejos en las caras del público, que alzaba los brazos en anticipación. Neytan ajustaba los efectos de reverb, asegurándose de que cada nota flotara sobre la multitud como una ola de energía controlada.
David Guetta tomó el micrófono y dijo:
¡Vamos, quiero verlos cantar conmigo! ¡Todos!
I need to know now, know now
Can you love me again?
I need to know now, know now
Can you love me again?
I need to know now, know now
Can you love me again?
I need to know now, know now
Can you love me again?
Can you love me again?
Miles de voces respondieron de inmediato, creando un mar de cantos sincronizados, saltos y aplausos que hicieron vibrar el suelo del Mainstage. Neytan sonrió detrás del casco, concentrado en su mezcla, pero disfrutando la conexión emocional que se había formado. Ajustaba delicadamente los highs y mids, mientras el kick y bajo comenzaban a establecer el pulso de la canción.
El primer build-up emergió con una mezcla de snares filtrados y arpegios ascendentes, elevando la tensión de manera gradual. Las luces del escenario comenzaron a moverse en patrones amplios: rayos dorados y blancos que se desplazaban sobre el público, intercalados con pulsos naranjas que marcaban cada golpe del build-up. Algunos fanáticos gritaban emocionados:
¡Es el mejor día de mi vida!
¡No puedo creer que estén aquí!
¡Marshmello y David juntos!
Neytan, con movimientos sutiles sobre los faders, intensificaba el lead principal, mientras David Guetta colocaba un efecto de delay sobre su parte vocal, creando un eco que se extendía por toda la audiencia. La sincronización entre ambos DJs era perfecta; cada gesto, cada ajuste, cada movimiento de manos estaba calculado para maximizar la experiencia sonora.
Cuando el drop llegó, fue espectacular. El bajo y el kick explotaron con fuerza, mientras el lead melódico se expandía sobre la multitud. Los brazos del público se levantaron al unísono, saltando, gritando y cantando junto a los artistas. Algunos gritaban frases como:
¡Esto es increíble!
¡Nunca había escuchado algo así en vivo!
¡La mejor noche de mi vida!
Neytan levantó ambas manos, señalando al público, mientras David Guetta sonreía y hacía lo mismo. La combinación de los pads cálidos, los leads brillantes y la percusión intensa creó un efecto envolvente que hacía sentir a cada asistente dentro de la música, como si fueran parte del track mismo.
El breakdown central llegó y Neytan suavizó el kick y bajo, dejando que los pads flotantes y el lead emocional dominaran. Las luces bajaron a tonos dorados y blancos tenues, proyectando un efecto casi de amanecer sobre la multitud. Algunos cerraban los ojos, balanceándose lentamente, mientras otros continuaban saltando, completamente absorbidos por la atmósfera creada. David Guetta levantó las manos y dijo al público:
¡Cantemos juntos esta parte! ¡Todos!
I need to know now, know now
Can you love me again?
I need to know now, know now
Can you love me again?
I need to know now, know now
Can you love me again?
I need to know now, know now
Can you love me again?
Can you love me again?
El rugido de voces fue ensordecedor. La energía en el aire era casi palpable, y Neytan ajustaba los faders y filtros con precisión, asegurándose de que cada nota resonara de manera clara y potente. Las luces respondían a cada golpe de snare y cada efecto de riser, proyectando rayos dorados y naranjas sobre la multitud, mientras pequeños flashes blancos iluminaban los rostros emocionados.
Cuando el segundo build-up comenzó, Neytan añadió capas adicionales de sintetizadores y arpegios, elevando la tensión aún más. El público comenzó a saltar sincronizadamente, algunos abrazando a amigos, otros simplemente dejando que la música los envolviera. Cada efecto, cada cambio en las luces, estaba diseñado para maximizar la experiencia sensorial.
Al llegar el segundo drop, fue monumental. El bajo potente, el lead principal claro y brillante, y la percusión perfectamente sincronizada hicieron que la multitud estallara de emoción. Neytan levantó los brazos, David Guetta lo imitó, y miles de manos se elevaron al cielo al mismo tiempo. Algunos gritaban frases como:
¡Es épico!
¡Nunca olvidaré esto!
¡Gracias, Marshmello! ¡Gracias, David!
Neytan se inclinó ligeramente hacia su Pioneer CDJ-2000, ajustando el EQ y los filtros mientras la canción llegaba a su clímax. David Guetta miraba al público, sonriendo ampliamente, señalando a los asistentes y animándolos a seguir cantando y saltando. Las luces del escenario se movían en patrones amplios, alternando dorados y blancos con flashes naranjas intensos que hacían vibrar todo el recinto.
Cuando Love Me Again comenzó a cerrar, Neytan suavizó gradualmente la intensidad del kick y bajo, dejando que los pads y leads melódicos flotaran sobre la multitud, creando una sensación de calma y plenitud tras la tormenta de energía. El público continuaba saltando, cantando, aplaudiendo y levantando los brazos, mostrando su gratitud y emoción. Algunos fanáticos gritaban:
¡Esto ha sido increíble!
¡No quiero que termine!
¡Gracias Marshmello! ¡Gracias David!
Neytan levantó el brazo derecho en un gesto de agradecimiento silencioso, mientras David Guetta hacía un gesto similar con una sonrisa amplia. Las luces comenzaron a bajar lentamente, de tonos dorados y blancos brillantes a un resplandor cálido y suave que envolvía a todos los asistentes, dejando una sensación de plenitud y conexión.
El cielo comenzaba a oscurecer sobre el Mainstage de Electric Zoo, mientras Neytan permanecía detrás de sus Pioneer CDJ-2000 y DJM-900 Nexus, revisando su laptop una vez más. Sus auriculares Pioneer HDJ-2000 descansaban sobre sus hombros, y el reflejo del casco blanco captaba las últimas luces del atardecer que se filtraban entre las estructuras del escenario. Cada cable, cada fader, cada botón estaba perfectamente alineado: no había margen para errores, solo precisión.
David Guetta, que aún permanecía a su lado tras los últimos acordes de Love Me Again, le guiñó un ojo y dijo:
Vamos, esto será legendario, Marshmello. ¿Listo para hacer volar a todos?
Neytan asintió, ajustando un filtro en su lead principal y haciendo un pequeño gesto con la mano hacia David, indicando que estaba preparado. Las pantallas LED del escenario comenzaron a cambiar, pasando de tonos cálidos a un azul eléctrico profundo, mientras un rayo blanco recorría el centro del escenario, marcando el inicio de The Phoenix.
El primer pad atmosférico emergió suavemente, un sonido amplio que llenó el aire de misterio y anticipación. No había kick todavía; solo una sensación de amplitud, como si el escenario mismo estuviera respirando, preparando a la multitud para la tormenta que vendría. Los rayos de luz se movían lentamente, proyectando formas geométricas que giraban sobre el público, mientras algunos fanáticos levantaban las manos, intentando tocar la energía que se expandía desde los altavoces.
Es… increíble susurró alguien detrás de otro, mientras grababa con su cámara, intentando capturar cada momento. Esto va a ser inolvidable.
Neytan se inclinó ligeramente hacia los CDJ, introduciendo un arpegio limpio, brillante, que se movía en una progresión ascendente sutil. La multitud comenzó a moverse lentamente, balanceándose al compás de la música. No todos gritaban aún, pero había un murmullo colectivo, un reconocimiento instintivo de que algo grande estaba por suceder.
David Guetta levantó los brazos y dijo con entusiasmo:
¡Vamos, que esto apenas empieza!
El público respondió con aplausos y gritos, y algunos comenzaron a saltar al unísono. Neytan ajustó un fader de reverb en el lead, haciendo que cada nota flotara sobre la multitud como si fuera un hilo de luz. Los primeros snares filtrados comenzaron a aparecer, creciendo lentamente, y el bajo hizo su entrada de manera elegante, sin golpear de manera abrupta, sino asentándose en la mezcla como una columna invisible que sostenía toda la canción.
El primer build-up se sintió orgánico, cada capa de sintetizador sumándose con precisión. Neytan aumentaba el filtro gradualmente, haciendo que la melodía pareciera expandirse infinitamente, mientras las luces respondían: un mar de rayos blancos y azules barría la multitud, sincronizado con cada golpe de hi-hat y cada subida de snare. Algunos fanáticos gritaban:
¡Esto es lo mejor que he escuchado en mi vida!
¡Marshmello es un genio!
Neytan levantó las manos y señaló al público, y la multitud respondió con un rugido que hizo vibrar los cimientos del escenario. David Guetta sonrió, viendo cómo la energía se multiplicaba con cada segundo. Ajustando el EQ y los filtros, Neytan preparó el drop, asegurándose de que cada nota del lead principal impactara con claridad.
Cuando el drop llegó, fue monumental. El kick golpeó con fuerza, el bajo profundo llenó cada rincón del recinto, y el lead principal, brillante y emotivo, se expandió sobre la multitud. Los brazos se levantaron, saltos sincronizados, gritos de emoción y aplausos hicieron que el aire se cargara de electricidad. Algunos fanáticos gritaban:
¡Nunca había sentido algo así!
¡Es increíble!
¡La mejor noche de mi vida!
Las luces comenzaron a pulsar al ritmo del kick, alternando azules eléctricos y blancos brillantes, mientras flashes dorados recorrían el escenario. Neytan, concentrado en sus CDJ, ajustaba los delays y reverbs, asegurándose de que cada sonido flotara y golpeara con precisión. David Guetta levantó los brazos y gritó:
¡Canten conmigo, todos!
Cross walks, and crossed hearts, and hope to die
Silver clouds with gray lining
So we can take the world back from the heart-attacked
One maniac at a time, we will take it back
You know time crawls on when you’re waiting for the song to start
So dance alone to the beat of your heart
Hey, young blood, doesn’t it feel
Like our time is running out?
I’m gonna change you like a remix
Then I’ll raise you like a phoenix
Wearing our vintage misery
No, I think it looked a little better on me
I’m gonna change you like a remix
Then I’ll raise you like a phoenix
El rugido del público se intensificó. Miles de voces cantando juntos, saltando y gritando, mientras Neytan mantenía la mezcla impecable. Cada efecto, cada ajuste en las luces y en el sonido, estaba calculado para maximizar la experiencia. La canción seguía elevando la tensión, y el público estaba completamente absorbido.
Durante el breakdown central, Neytan suavizó el kick y bajo, dejando que los pads flotantes y el lead melódico dominaran. Las luces se suavizaron, proyectando un resplandor azul tenue que iluminaba el rostro de los asistentes, muchos cerrando los ojos y balanceándose al ritmo de la música. Otros grababan, intentando capturar la esencia del momento. Algunos gritaban en susurros:
Esto es mágico…
No quiero que termine…
Neytan levantó la mano hacia David, quien asintió y sonrió, compartiendo la conexión silenciosa que se había formado en el escenario. Cada transición estaba cuidadosamente medida: los faders, los EQ, los sintetizadores, todo funcionaba en armonía.
El segundo build-up comenzó con capas adicionales de arpegios y risers que elevaban la tensión a un nuevo nivel. El público comenzó a saltar sincronizadamente, algunos abrazando a amigos, otros simplemente dejando que la música los envolviera. Las luces respondieron a cada golpe, proyectando rayos de azul eléctrico y blanco sobre la multitud, con flashes intermitentes que destacaban los momentos clave de la canción.
El segundo drop fue explosivo. Cada golpe de bajo y kick resonó con fuerza, mientras el lead principal brillaba sobre todo, creando un efecto envolvente que parecía elevar a cada persona en el público. Neytan levantó ambos brazos, David Guetta lo imitó, y miles de manos se levantaron al unísono. Los fanáticos gritaban:
¡Increíble!
¡Nunca olvidaré esto!
¡Gracias, Marshmello!
El público estaba completamente entregado, saltando, gritando y cantando cada nota mentalmente, aunque la canción fuera instrumental en su mayoría. Neytan ajustaba los filtros, delays y reverbs, asegurándose de que la mezcla fuera perfecta, mientras las luces continuaban alternando entre azul eléctrico, blanco y flashes dorados, creando un efecto visual que complementaba la música.
Cuando The Phoenix llegó a su clímax final, Neytan suavizó gradualmente la intensidad del kick y bajo, dejando que los pads y leads flotaran sobre la multitud. La sensación de plenitud y conexión se apoderó de todos: manos levantadas, saltos sincronizados, gritos de emoción, abrazos y sonrisas. Algunos fanáticos gritaban:
¡Esto fue épico!
¡Nunca había sentido algo así en mi vida!
¡Gracias, Marshmello!
El eco final de The Phoenix aún flotaba en el aire cuando Neytan dejó que los últimos pads se disiparan lentamente. No cortó el sonido de golpe. Sabía exactamente lo que estaba haciendo. Dejó que la multitud respirara, que el momento se asentara en el pecho de cada persona frente al escenario. Las luces descendieron a un tono azul profundo con destellos blancos suaves, como si el Mainstage entero se estuviera preparando para un nuevo capítulo.
David Guetta seguía a su lado, apoyando una mano en la mesa del DJ booth, observando al público con una sonrisa tranquila, consciente de que estaban en control absoluto de la noche.
Neytan ajustó los HDJ-2000 sobre una oreja, inclinó ligeramente la cabeza y deslizó el cursor en su laptop. En la pantalla, la forma de onda de TaKe IT BaCk esperaba, perfectamente alineada. No había prisa. Solo precisión.
Un golpe seco de kick filtrado marcó el inicio.
No fue explosivo. Fue intencional.
El kick entró bajo, contenido, acompañado por un bajo grooveado, redondo, que empezó a mover cuerpos incluso antes de que muchos se dieran cuenta. Las luces cambiaron a blancos rítmicos, pulsando suavemente con cada golpe, mientras líneas geométricas se desplazaban por las pantallas LED.
Algunos en el público se miraron entre sí.
Ese groove…
Sí… ya sé cuál es.
Neytan movió el EQ de medios con cuidado quirúrgico, dejando que el groove se asentara. Sus manos se desplazaban con naturalidad entre los faders, como si el equipo fuera una extensión de su cuerpo. David observaba en silencio, respetando el momento, sabiendo que esta parte del set no necesitaba palabras.
El sintetizador principal apareció poco a poco, con un carácter más agresivo que los temas anteriores, pero sin perder la elegancia. Era un sonido que empujaba hacia adelante, que obligaba al cuerpo a reaccionar. El público comenzó a saltar con más decisión, ya no esperando, sino siguiendo.
Las luces ahora alternaban entre blanco intenso y azul eléctrico, con barridos laterales que cruzaban el público de un extremo a otro del parque. El ritmo se sentía firme, sólido, como una base imposible de romper.
David levantó una mano y señaló al público, animándolos sin hablar. La respuesta fue inmediata: gritos, brazos en alto, una oleada de energía que volvió al escenario multiplicada.
Neytan subió ligeramente el filtro del lead, y el primer build-up empezó a tomar forma. Los snares comenzaron a escalar, uno tras otro, cada vez más tensos. El público lo sintió antes de entenderlo. Los saltos se sincronizaron. Los gritos se alargaron.
¡Vamos!
¡No pares!
Las luces comenzaron a acelerar, estrobos breves marcando cada subida, mientras el fondo del escenario se teñía de un blanco cegador. Neytan levantó una mano, cerrando el puño en el aire, pidiendo un poco más.
El build-up se cortó de golpe.
Silencio.
Una fracción de segundo.
Y entonces…
DROP.
El kick golpeó con fuerza total, el bajo explotó en el sistema de sonido, y el lead de TaKe IT BaCk se liberó por completo. El público estalló. Saltos masivos, gritos descontrolados, manos agitándose en el aire como si intentaran agarrar el sonido.
Las luces se volvieron rápidas, agresivas, con flashes blancos sincronizados al kick y haces azules que barrían el cielo. El escenario parecía más grande, más alto, más vivo.
David Guetta alzó ambos brazos y gritó al micrófono:
¡Eso es! ¡Electric Zoo, denlo todo!
La multitud respondió con un rugido ensordecedor.
Neytan no miraba al público directamente. Estaba completamente concentrado. Ajustó un delay corto en el lead, jugando con el rebote del sonido, haciendo que cada golpe pareciera rebotar en el pecho de la gente. Sus dedos se movían rápido pero firmes, sin un solo gesto innecesario.
El groove seguía avanzando, imparable.
Durante el break intermedio, el bajo se redujo, dejando un patrón rítmico más seco. Las luces bajaron a tonos azul oscuro, con líneas blancas marcando el ritmo como latidos. El público seguía en movimiento, algunos grabando, otros simplemente cerrando los ojos y dejándose llevar.
Esto es una locura…
No quiero que termine.
David se acercó a Neytan y le dijo algo al oído, sonriendo. Neytan asintió sin apartar la vista del equipo. Sabía exactamente qué venía.
El segundo build-up comenzó con más capas, más tensión. Los snares subían más rápido esta vez, acompañados por un riser largo, que parecía estirar el tiempo. El público empezó a contar inconscientemente, algunos levantando los brazos, otros saltando sin parar.
Neytan tomó el micrófono solo un segundo y dijo, con voz firme:
¿Están listos?
La respuesta fue inmediata y brutal.
El segundo drop cayó aún más fuerte que el primero. El bajo golpeaba como una ola constante, el lead se sentía más amplio, más agresivo. Las luces explotaron en blanco total, con flashes tan intensos que por momentos el escenario parecía desaparecer, dejando solo sonido y movimiento.
David Guetta saltaba junto a Neytan, señalando al público, completamente metido en el momento.
¡Eso es! ¡Sigan! ¡Sigan!
El público obedecía sin pensarlo. Saltos sincronizados, gritos, sonrisas, abrazos. TaKe IT BaCk se sentía como un empuje colectivo, una declaración de energía pura.
En el cierre del tema, Neytan fue retirando elementos uno a uno: primero el lead, luego el bajo, dejando solo el ritmo y un pad final que flotó suavemente sobre la multitud. Las luces se suavizaron, volviendo a tonos azules y blancos cálidos, como una exhalación después de la explosión.
El público aplaudía, gritaba, pedía más.
El eco final de TaKe IT BaCk se disipó lentamente, como si el propio escenario estuviera respirando después del impacto. Neytan no se apresuró. Dejó que el público sintiera ese pequeño vacío que queda tras una explosión de energía. Las luces descendieron de intensidad, pasando de blancos agresivos a tonos violetas y azules profundos, suaves, envolventes.
David Guetta seguía ahí, ahora más tranquilo, observando al mar de personas frente a ellos. El Mainstage estaba lleno hasta donde alcanzaba la vista. Miles de rostros, miles de brazos todavía en alto, esperando lo siguiente sin saber exactamente qué vendría.
Neytan deslizó el crossfader con calma. En su laptop, Big Universe estaba cargado, marcado con varios puntos de referencia. No era un track para atacar de golpe. Era un tema para abrir espacio, para cambiar la escala de la noche.
Un pad amplio comenzó a sonar, casi imperceptible al principio. Era como un susurro que se filtraba por los altavoces. El público bajó la intensidad de los gritos sin que nadie se lo pidiera. Algo en el sonido les decía que escucharan.
Las pantallas LED mostraron lentamente imágenes abstractas: estrellas, líneas de luz desplazándose en un espacio oscuro, como si el escenario se hubiera transformado en un cielo nocturno infinito. Las luces se movían despacio, amplias, sin cortes bruscos.
Neytan apoyó ambas manos en la mesa del DJ booth por un momento, sintiendo el pulso del tema. No necesitaba tocar nada aún. Big Universe se construía sola, capa por capa.
El primer kick suave entró, profundo pero contenido. No empujaba, sostenía. El bajo apareció después, largo, envolvente, haciendo vibrar el suelo sin golpearlo. El público comenzó a balancearse, algunos cerrando los ojos, otros apoyándose en la persona de al lado.
Esto se siente diferente…
Sí… es enorme.
David miró a Neytan y asintió, entendiendo perfectamente el cambio de energía. Se acercó al micrófono, pero no habló. Sabía que este momento no necesitaba palabras.
Neytan ajustó el reverb del pad, abriéndolo aún más. El sonido parecía extenderse más allá del escenario, más allá del parque, como si envolviera a toda la ciudad. Las luces ahora eran azules profundos con destellos blancos lentos, como estrellas apareciendo y desapareciendo.
El melodic lead entró poco a poco, limpio, emotivo. No era agresivo, era inspirador. El público empezó a reaccionar de otra forma: menos saltos, más brazos en alto, más teléfonos grabando, más miradas hacia el cielo.
Esto es hermoso…
Nunca había sentido algo así en un festival.
Neytan levantó una mano lentamente, marcando el ritmo, invitando al público a seguirlo. Miles de brazos lo imitaron. La sincronía era perfecta, natural.
El primer build-up no fue rápido. Fue progresivo, casi hipnótico. Los snares entraron despacio, espaciados, acompañados por un riser suave que parecía estirar el aire mismo. Las luces comenzaron a girar lentamente sobre el público, creando un efecto de cúpula luminosa.
David Guetta tomó el micrófono con voz calmada:
Miren a su alrededor… esto es más grande que cualquiera de nosotros.
El público respondió con un aplauso largo, sostenido, más emocional que explosivo.
Neytan dejó que el build-up llegara a su punto máximo y entonces redujo todo de golpe, dejando solo el pad y un eco largo. Un silencio expectante recorrió el lugar.
Y entonces, el drop llegó.
No fue violento. Fue amplio.
El kick regresó con fuerza controlada, el bajo se abrió aún más, y el lead principal explotó en una melodía que parecía elevar a todos al mismo tiempo. El público gritó, pero no de locura: gritó de emoción.
Las luces se volvieron blancas y azules intensas, bañando todo el Mainstage como si fuera de día por un instante. Las pantallas mostraban galaxias en movimiento, estrellas explotando en cámara lenta.
Neytan movía los faders con precisión, jugando con los filtros, haciendo que el sonido respirara. Cada ajuste se sentía en el cuerpo del público. David levantó los brazos, girando sobre sí mismo, disfrutando del momento.
¡Esto es increíble!
¡Es como estar flotando!
Durante el segundo break, Neytan redujo el ritmo, dejando solo la melodía y un pulso lejano. El público seguía con los brazos en alto, algunos abrazándose, otros mirando fijamente el escenario como si no quisieran perderse ni un segundo.
David se acercó al micrófono otra vez:
Nunca olviden este momento… están dentro del universo de esta música.
El segundo build-up fue más intenso. Los snares entraron más rápidos, el riser creció con más fuerza, y las luces comenzaron a acelerar, pasando de movimientos lentos a pulsos más marcados.
Neytan levantó ambas manos, cerrando los puños justo antes del drop final.
El último drop cayó con todo. El bajo golpeó profundo, el lead se expandió al máximo, y las luces explotaron en blanco total, combinadas con azules eléctricos que recorrían el cielo. El público saltó, gritó, levantó las manos, completamente entregado.
David Guetta gritó al micrófono:
¡Electric Zoo, este es su universo!
El tema avanzó hacia su cierre con elegancia. Neytan fue retirando capas, dejando que la melodía final flotara sobre el público como una despedida temporal. Las luces se suavizaron otra vez, regresando a tonos azules tranquilos.
El final etéreo de Big Universe se fue apagando lentamente, como una estrella alejándose en el espacio. Durante unos segundos, el escenario quedó envuelto en una calma casi irreal. El público seguía ahí, miles de personas en silencio expectante, respirando al mismo ritmo, sin saber que estaban a punto de vivir el momento que definiría toda la noche.
Neytan no miró al público de inmediato. Sus ojos estaban fijos en la pantalla de su laptop. Ahí estaba el archivo, marcado, preparado, casi intocable. Levels.
David Guetta lo notó. Reconocía esa pausa. Se apoyó ligeramente en la mesa, observándolo, con una sonrisa que decía “ya sé lo que viene”.
Neytan movió el jog wheel con suavidad, ajustó el tempo con una precisión milimétrica y bajó todos los canales, dejando solo un pad muy bajo, apenas audible. Las luces se apagaron casi por completo. El Mainstage quedó en penumbra, con apenas unas líneas blancas recorriendo el suelo como pulsos lejanos.
El público empezó a murmurar.
No puede ser…
¿Es…?
No… no todavía…
Neytan levantó la mirada. Por primera vez en varios minutos, miró directamente al público. No dijo nada. No hizo ningún gesto exagerado. Solo asintió lentamente.
El primer acorde de Levels entró limpio, claro, reconocible al instante.
La reacción fue inmediata.
Un grito masivo atravesó el parque como una ola. Miles de personas levantaron los brazos al mismo tiempo. Teléfonos al aire. Voces rompiéndose de emoción.
David Guetta soltó una carcajada, girando sobre sí mismo.
¡Ahí está! gritó al micrófono ¡Esto es historia!
Neytan dejó que la introducción respirara. No aceleró nada. El sintetizador principal flotaba sobre el público, brillante, emocional, poderoso incluso antes de que entrara el beat. Las pantallas LED mostraban ahora formas geométricas blancas y doradas, expandiéndose y contrayéndose al ritmo de la melodía.
Cuando el kick entró por primera vez, no golpeó: abrazó. El bajo se sumó después, profundo, redondo, haciendo vibrar el pecho de todos los presentes.
Neytan y David comenzaron a moverse entre los controladores. No estaban quietos. Se señalaban, reían, intercambiaban miradas cómplices. Neytan giró un filtro, David ajustó un efecto de delay. Todo fluía con naturalidad, como si llevaran años tocando juntos.
El primer build-up llegó y el público ya estaba completamente entregado. Brazos arriba, saltos desordenados, gritos que se mezclaban con la música.
¡Marshmello!
¡Esto es lo mejor de mi vida!
Las luces comenzaron a acelerarse. Blancos intensos, destellos dorados, haces que barrían el público de lado a lado. El sonido crecía, se tensaba, estiraba el momento.
Y entonces, el primer drop.
El Mainstage explotó.
El beat cayó con toda su fuerza, el sintetizador principal se expandió al máximo, y el público saltó como una sola entidad. El suelo parecía moverse. El aire vibraba.
Neytan levantó los brazos, soltando los controles por un segundo. David Guetta hizo lo mismo, señalando al público, girando, disfrutando como un fan más.
A mitad del track, Neytan bajó el volumen con intención. El beat se retiró lentamente. Las luces se suavizaron. El público siguió cantando la melodía incluso sin música.
David miró a Neytan y asintió.
Neytan tomó el micrófono.
Y entonces, en la mitad exacta de la canción, la voz entró clara por los altavoces, acompañada solo por el pad y un eco largo:
Oh, sometimes
I get a good feeling, yeah
Get a feeling that I never, never, never, never had before, no no
I get a good feeling, yeah
El público cantó cada palabra.
Neytan dejó que la voz se repitiera, duplicada, envolviendo todo el escenario.
Oh, sometimes
I get a good feeling, yeah
Get a feeling that I never, never, never, never had before, no no
I get a good feeling, yeah
Las luces ahora eran doradas y blancas, lentas, casi sagradas. Miles de personas cantando juntas. Algunos con los ojos cerrados. Otros llorando. Otros abrazándose sin decir nada.
David Guetta tenía el micrófono en la mano, pero no habló. Solo cantó con el público, señalándolos, dejándolos ser protagonistas.
Neytan observó todo desde detrás del casco. No necesitaba ver los rostros. Podía sentirlo. Ese momento era irrepetible.
El build-up final comenzó. Los snares entraron, uno a uno, firmes, decididos. El riser subió con fuerza. Las luces empezaron a girar cada vez más rápido.
Neytan y David se movían entre los controladores, saltando, riendo, chocando los hombros, completamente metidos en la música. Neytan giró un knob, David activó un efecto justo a tiempo.
El silencio cayó por una fracción de segundo.
Y entonces…
EL DROP FINAL.
El beat regresó con todo. El sintetizador brilló como nunca. Las luces explotaron en blanco total, acompañadas de dorados intensos que iluminaban hasta el último rincón del parque.
El público gritó hasta quedarse sin voz. Saltos, brazos, teléfonos, lágrimas, risas. Todo mezclado.
David Guetta gritó
¡ESTO ES LEVELS!
Neytan levantó ambas manos, giró lentamente, y dejó que el tema avanzara hacia su cierre. Poco a poco fue retirando capas, dejando solo la melodía final flotando en el aire.
El eco final de Levels todavía flotaba en el aire cuando Neytan bajó lentamente los faders. No había prisa. Cada movimiento era consciente, casi ritual. El público seguía gritando, pero ahora era un grito distinto: no de euforia explosiva, sino de agradecimiento, de haber sido parte de algo irrepetible.
Neytan giró levemente hacia David Guetta. No necesitó palabras largas. Se acercó, inclinó la cabeza y levantó una mano en señal clara de respeto.
Gracias dijo, lo suficientemente cerca para que solo David lo escuchara.
David sonrió de inmediato. Le devolvió el gesto con una palmada firme en el hombro, sincera.
Esto fue enorme respondió. Disfrútalo. Te lo ganaste.
Neytan volvió al centro de los controles. El ruido del público seguía creciendo. Sin decir nada por el micrófono, levantó una mano abierta hacia la multitud. Miles de brazos se alzaron respondiendo al gesto. Durante unos segundos, el escenario quedó suspendido en ese intercambio silencioso.
Luego comenzó a desconectar su laptop. Primero el cable de audio, con cuidado. Después el USB del controlador. Cerró la tapa con calma, como si sellara ese momento para siempre. Se quitó los auriculares Pioneer HDJ-2000, dejándolos cuidadosamente sobre la mesa, exactamente donde estaban antes de comenzar el set.
Todo lo demás los CDJ-2000, la DJM, los controles, las luces quedaban ahí. Eran del festival. Su parte ya estaba hecha.
David tomó el control del escenario sin romper el ritmo. Ajustó un canal, lanzó una transición suave, manteniendo la energía arriba. El público entendió de inmediato: el show continuaba, pero una etapa acababa de cerrarse.
Neytan dio un último vistazo al Mainstage. No buscó una cámara. No buscó aplausos extra. Simplemente observó a la multitud, grabando mentalmente ese instante.
Luego dio media vuelta.
Caminó hacia la salida del escenario con paso tranquilo, sin correr, sin mirar atrás. El casco blanco reflejaba las luces mientras descendía por la rampa lateral. Detrás de él, el sonido de David Guetta llenaba el espacio, retomando el pulso de la noche.
El público volvió a gritar, esta vez mezclando ambos nombres, pero Neytan ya estaba fuera del centro de atención. Su tiempo en el escenario había terminado.
David, ahora solo al frente del Mainstage, levantó los brazos y habló al público, manteniendo viva la energía.
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