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MARSHMELLO - Capítulo 32

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Capítulo 32: Capitulo 31

Viernes 11 de Noviembre— Nueva York

Departamento familiar — habitación de Neytan

08:00 a. m.

La mañana apenas comenzaba a filtrarse por las cortinas de la habitación de Neytan. Una luz suave y pálida entraba desde la ventana, reflejándose en el suelo de madera y en los muebles sencillos pero ordenados. El reloj digital sobre la mesa de noche marcaba las ocho en punto, aunque para Neytan el tiempo parecía no existir todavía. Dormía profundamente, boca arriba, con una expresión tranquila, como si por unas horas el mundo exterior viajes, escenarios, música y responsabilidades no tuviera acceso a ese espacio.

El silencio fue interrumpido por un golpe suave en la puerta.

Toc, toc.

No hubo respuesta.

Unos segundos después, un segundo golpe, un poco más insistente.

Toc, toc.

Nada.

Finalmente, un tercer golpe, seguido del leve sonido de la perilla girando con cuidado. La puerta se abrió apenas lo suficiente para que una pequeña figura se asomara.

Era Elena.

Entró despacio, casi en puntas de pie, cerrando la puerta con extremo cuidado detrás de ella. Llevaba aún su pijama, una camiseta larga y unos calcetines desiguales. Su cabello estaba ligeramente despeinado, señal clara de que ella tampoco llevaba mucho tiempo despierta.

Sus ojos se posaron de inmediato en la cama.

Ahí estaba su hermano mayor, profundamente dormido.

Elena sonrió.

No una sonrisa normal.

Una sonrisa traviesa.

Caminó lentamente hasta la mesa de noche, agachándose un poco para abrir el cajón inferior con sumo cuidado. De ahí sacó una pequeña bocina de aire comprimido, de esas que hacen un ruido exageradamente fuerte con solo presionar un botón.

La sostuvo con ambas manos, conteniendo una risa.

Se acercó a la cama, inclinándose hasta quedar a la altura del rostro de Neytan. Colocó la bocina a escasos centímetros de su cara, respiró hondo y estaba a punto de presionar el botón cuando

Sabes que no me gusta que me despierten así dijo Neytan, con voz grave y aún cargada de sueño. Y saca esa bocina que está demasiado cerca de mi cara.

Elena se quedó completamente quieta.

Parpadeó.

¡Oye! dijo haciendo un pequeño puchero. No es justo… quería despertarte así.

Neytan abrió los ojos lentamente y giró la cabeza hacia ella. Su expresión era una mezcla de cansancio y diversión contenida.

Tus bromas siempre las descubro dijo, estirándose un poco. ¿Qué te trae a mi habitación tan temprano, hermanita?

Elena bajó la bocina, cruzando los brazos.

El desayuno ya está listo respondió. Mamá, papá y Matías nos esperan abajo.

Neytan se incorporó lentamente, pasándose una mano por el rostro.

Está bien dijo. Pero dime una cosa… ¿no deberías estar en la escuela?

Elena negó con la cabeza de inmediato.

No hoy. No hay clases explicó. Están reparando el circuito eléctrico de la escuela. Al parecer hubo un fallo en toda la Academia St. Ravensford. Dijeron que será como… mini vacaciones.

Neytan dejó escapar una pequeña risa.

Eso suena conveniente.

Se levantó de la cama y caminó hacia el baño, aún con pasos lentos. Cerró la puerta detrás de él. El sonido del agua corriendo llenó la habitación mientras se lavaba la cara, tratando de despejarse por completo. Se cepilló los dientes, se miró un segundo al espejo y respiró hondo, como si intentara acomodar su mente antes de empezar el día.

Al salir del baño, Elena lo esperaba sentada en el borde de la cama, balanceando los pies.

¿Listo? preguntó.

Listo respondió Neytan.

Salieron juntos de la habitación y comenzaron a bajar por las escaleras del departamento. El lugar estaba envuelto en un ambiente cálido y familiar: el aroma del café recién hecho, el sonido de platos y cubiertos, y las voces bajas que venían desde el comedor.

Mientras descendían, Elena rompió el silencio.

¿Y qué harás hoy, hermano? preguntó con curiosidad.

Neytan pensó un momento antes de responder.

Hoy quiero revisar algunas cosas sobre canciones dijo. Y quizá informarme un poco más sobre inversiones.

Elena lo miró sorprendida.

¿Inversiones?

Sí respondió. No todo es música.

Llegaron al primer piso y se dirigieron al comedor. La mesa ya estaba servida. Michael estaba sentado en uno de los extremos, con una taza de café en la mano y el periódico doblado frente a él. Sarah acomodaba algunos platos mientras sonreía al verlos entrar. Matías ya estaba sentado, revisando algo en su teléfono.

Buenos días dijo Neytan.

Buenos días respondieron casi al mismo tiempo.

Elena se sentó rápidamente, todavía con energía de sobra, mientras Neytan tomaba asiento con calma. El desayuno transcurría como cualquier otro día normal, con conversaciones simples, comentarios casuales y ese tipo de tranquilidad que solo existe en casa.

El desayuno avanzaba con calma en el comedor del departamento. La luz de la mañana entraba por las ventanas, iluminando la mesa de madera donde todos estaban reunidos. El ambiente era tranquilo, familiar, de esos momentos que no se repiten con facilidad cuando cada uno lleva una vida tan distinta.

Michael dejó el periódico a un lado y miró a sus hijos uno por uno. Tenía ese gesto serio pero tranquilo de padre que no interroga, sino que se interesa de verdad.

Bueno dijo finalmente, ya que hoy parece que nadie tiene clases ni compromisos urgentes… ¿alguien tiene planes para hoy?

Matías levantó la vista de su teléfono y se encogió de hombros.

No, hoy no tengo nada fijo respondió. Quizás más tarde vaya al centro comercial Destiny USA con unos amigos. Dijeron que tal vez irían al cine o a comer algo, pero todavía no es seguro.

Michael asintió lentamente.

Suena bien comentó. Mientras no llegues tarde.

No te preocupes respondió Matías con una leve sonrisa.

Elena, que estaba terminando su jugo, levantó la mano como si estuviera en clase.

Yo creo que me quedaré en casa dijo. Tal vez me ponga a dibujar un rato… o después ver televisión.

Sarah sonrió al escucharla.

Eso suena perfecto para un día libre dijo. Siempre estás dibujando cosas nuevas.

Elena se encogió de hombros, un poco tímida pero orgullosa.

Sarah entonces giró la mirada hacia Neytan, observándolo con atención. Siempre lo hacía así, como intentando leer más allá de lo que decía.

¿Y tú? preguntó con suavidad. ¿Qué planes tienes hoy?

Neytan dejó el cubierto sobre el plato y pensó un momento antes de responder.

Quiero terminar unas canciones que tengo pendientes dijo. Y también revisar unas cosas sobre inversiones.

El silencio se hizo breve pero notable.

Michael frunció ligeramente el ceño, no por desconfianza, sino por interés real.

¿Inversiones? preguntó. ¿Te refieres a invertir en la bolsa de valores?

Neytan asintió con seguridad.

Sí respondió. Quiero invertir en la bolsa de valores. No quiero depender solo de la música.

Sarah lo miró con sorpresa contenida, mientras Matías levantaba una ceja, claramente intrigado.

Además continuó Neytan, durante los viajes, entre presentaciones, empecé a investigar empresas. En aeropuertos, hoteles, incluso en los trayectos… usaba ese tiempo para informarme.

Michael apoyó los codos sobre la mesa, escuchando con atención.

¿Y esto lo estás haciendo solo? preguntó.

No del todo respondió Neytan. Hablé primero con el tío Andrés. Luego también con el abuelo. Cuando les comenté que quería invertir, el abuelo me recomendó a su agente de inversiones.

¿Un agente profesional? preguntó Sarah.

Sí respondió Neytan. Se llama Richard Coleman, es especialista en inversiones a largo plazo y análisis de riesgo.

Michael asintió lentamente, impresionado.

¿Y qué te recomendó? preguntó.

Neytan respiró hondo y comenzó a explicar con calma, como si ya hubiera ensayado esa conversación muchas veces.

Me explicó primero la diferencia entre empresas estables, empresas con crecimiento moderado y empresas de alto riesgo. Me habló de cómo diversificar, de no poner todo en un solo lugar.

Elena escuchaba en silencio, sin entender todo, pero fascinada por la seguridad de su hermano.

Entre las empresas más estables continuó Neytan me recomendó invertir en Apple, Google, Microsoft, McDonald’s, Coca-Cola, Disney, Starbucks, Adidas, Nike y FedEx. Empresas grandes, con presencia global, que difícilmente desaparecen.

Michael intercambió una mirada con Sarah.

Son nombres muy sólidos comentó.

Exacto dijo Neytan. Luego me habló de inversiones a futuro, con mayor crecimiento pero también con más riesgo. Amazon, Netflix, Visa y Mastercard. Empresas que siguen expandiéndose y que, a largo plazo, tienen un potencial enorme.

Matías silbó suavemente.

Eso suena… bastante serio dijo.

Lo es respondió Neytan. Revisé cada empresa con el agente, pero también busqué información por mi cuenta. Leí informes, proyecciones, análisis de mercado. No quiero invertir a ciegas.

Michael se recostó en su silla, cruzando los brazos.

Me alegra escucharlo dijo con honestidad. No estás actuando por impulso.

No respondió Neytan. La música siempre será parte de mi vida, pero quiero asegurar el futuro. Pensar a largo plazo.

Sarah extendió la mano y la colocó sobre la de su hijo.

Estamos orgullosos de ti dijo suavemente.

Neytan bajó la mirada un segundo, con una pequeña sonrisa sincera.

Gracias.

El desayuno continuó entre comentarios más relajados, pero el ambiente había cambiado ligeramente. No era tensión, era respeto. Todos entendían que Neytan no solo era talentoso, sino también alguien que pensaba con madurez, más allá de su edad.

El desayuno había terminado con tranquilidad en el comedor del departamento. Michael y Sarah se levantaron para recoger los platos, mientras Matías y Elena comenzaban a acomodar sus cosas. El aroma del café aún flotaba en el ambiente, mezclado con el aroma de tostadas recién hechas y mantequilla. El ambiente era sereno, casi pausado, como si el mundo alrededor pudiera esperar unos minutos más.

Neytan permaneció sentado un momento más en su lugar, revisando su celular con atención. La pantalla mostraba varias notificaciones de correos y mensajes de inversión, y entre ellos estaba uno que esperaba desde hace horas: Richard Coleman, su agente de inversiones. Sin perder tiempo, tocó la pantalla y respondió la llamada, escuchando la voz calmada y profesional de Coleman al otro lado.

Hola, Neytan, ¿cómo estás? dijo Coleman.

Hola, Richard respondió Neytan. He leído todo lo que me enviaste, y además revisé más información por mi cuenta. Estoy considerando invertir en las opciones que me diste.

Bien dijo Coleman, ¿cuál de esas opciones has elegido?

Neytan respiró hondo y respondió con seguridad:

Elijo todas.

Hubo un silencio al otro lado del teléfono, y se escuchó a Coleman suspirar suavemente, sorprendido.

¿Estás seguro? preguntó. Recuerda que invertir siempre conlleva un riesgo. Algunas de las empresas que mencionaste son muy seguras, otras se expandirán a gran escala, pero no dejan de tener riesgos.

Sí, estoy seguro dijo Neytan con firmeza. Te repito, investigué todo por mi cuenta. Revisé cada dato, cada informe, cada proyección hasta donde pude conseguir información.

Muy bien dijo Coleman. Entonces, ¿cuántas acciones quieres comprar o qué monto deseas invertir?

Neytan tocó la pantalla de su celular y respondió con precisión:

Te acabo de enviar un mensaje con el número exacto de acciones que quiero conseguir.

Está bien dijo Coleman. Pero asegúrate, porque después no habrá marcha atrás.

Sí, estoy seguro respondió Neytan. Consígueme ese número de acciones.

No te preocupes dijo Coleman. Lo conseguiré. Solo necesito confirmar que la transferencia se realizó correctamente.

Ya está hecha dijo Neytan. La transferencia se completó hace unos minutos. Ahora solo compara los números y procede con la compra.

Coleman hizo un breve silencio, y luego añadió:

Tu abuelo tenía razón; eres muy precavido en todo.

Neytan sonrió levemente, sin dejar de mirar su celular, y respondió:

Gracias.

Bien continuó Coleman, por el número de inversiones que quieres hacer, me tomará unos minutos completar la compra de todas las acciones.

Está bien, avísame cuando termines dijo Neytan.

No hay problema, confirmó Coleman. Te avisaré.

Mientras Neytan colgaba la llamada, Michael lo miró con interés, aún procesando la magnitud de lo que su hijo acababa de hacer.

¿Cuánto invertiste, hijo? preguntó Michael, con un tono entre curiosidad y admiración.

Neytan, sin dejarse impresionar por la reacción de su padre, respondió con tranquilidad:

Eso me lo llevo para mí.

Sarah, siempre observadora, lo miró y preguntó con cuidado:

Usaste un poco del dinero que te envía tu abuelo, ¿no es así?

Sí dijo Neytan. Pero a diferencia de Matías y Elena, yo solo gasto lo necesario del dinero que me envía el abuelo. A veces no lo gasto y lo dejo ahí, ahorrado.

Matías, que estaba sentado a su lado, comentó con una sonrisa:

O sea que solo gastas en cosas que realmente importan.

Neytan lo miró con una ceja levantada, sin creer del todo el tono de Matías, pero con paciencia.

Sí dijo. Solo lo necesario. Luego, si quiero invertir más, lo haré. Por ahora, esto es suficiente.

Sarah, curiosa, preguntó de nuevo:

Y ¿cuánto exactamente invertiste?

Neytan abrió su celular y mostró el mensaje que había enviado a Richard Coleman, donde detallaba la cantidad de acciones y el monto invertido.

Este mensaje dijo es mi inversión, la cantidad exacta que quiero.

Michael y Sarah lo observaron atentamente, y aunque no dijeron nada, la impresión en sus rostros mostraba respeto y asombro. No era solo la cantidad de dinero involucrada, sino la madurez con la que Neytan había manejado todo el proceso, desde la investigación hasta la ejecución de la inversión.

Pensé que gastarías más dijo Michael finalmente, con un tono medio sorprendido y medio divertido.

Solo gasté lo que necesitaba respondió Neytan. Luego veré si invierto más. Por ahora, esto es suficiente.

El ambiente se relajó nuevamente en la mesa. Sarah se recostó en su silla, con una sonrisa de orgullo, mientras Michael cruzaba los brazos y asentía lentamente, reconociendo la precaución y la inteligencia de su hijo.

Es impresionante cómo piensas dijo Sarah. No solo eres talentoso en la música, sino que también sabes manejar tu dinero y planear tu futuro.

Neytan solo asintió con una pequeña sonrisa, sin palabras adicionales. Para él, todo era un proceso natural: investigar, analizar, tomar decisiones y actuar. Era un hábito que había desarrollado desde pequeño, y ahora, con su carrera musical y las oportunidades que se le presentaban, sabía que debía aplicar esa misma disciplina a su dinero y a su futuro.

Bueno dijo Matías, parece que tenemos un adulto entre nosotros bromeó, provocando risas suaves en la mesa.

Más bien un pequeño adulto con grandes planes dijo Elena, sonriendo mientras miraba a su hermano mayor con admiración.

Neytan se rió suavemente, pero luego cambió la expresión a una más seria, reflexionando sobre lo que acababa de hacer. Cada acción que compraba representaba no solo dinero, sino tiempo, paciencia y visión de futuro. Sabía que en la música todo podía cambiar de un día para otro, pero estas inversiones eran algo que podría sostener y controlar más directamente.

La conversación continuó, esta vez más ligera, entre comentarios sobre el día que tenían planeado, qué hacer más tarde, y pequeños detalles familiares. Sin embargo, en el fondo, todos sabían que la mente de Neytan estaba ya parcialmente concentrada en los números, en las proyecciones y en los gráficos que Coleman le había enviado, asegurándose de que todo estuviera correcto.

Neytan regresó a su habitación del departamento después del desayuno familiar. Las conversaciones con Michael, Sarah, Matías y Elena todavía resonaban en su cabeza; los consejos, las bromas y los comentarios sobre la inversión lo habían dejado pensativo, pero también con una sensación de orgullo por la madurez con la que estaba manejando su futuro financiero. Cerró la puerta con suavidad, respiró profundamente y se apoyó un momento contra la madera, dejando que el silencio de su habitación lo envolviera.

Encendió su MacBook Pro sobre su escritorio, la pantalla iluminando su rostro mientras cargaban todos los programas que utilizaba para la producción musical. Su espacio estaba ordenado con precisión: unos auriculares Pioneer HDJ-2000 descansaban sobre un soporte al lado de la laptop, un teclado MIDI Arturia y su controlador Novation Launchpad alineados frente a él, listos para ser usados. A un lado, un cuaderno de notas abierto contenía decenas de ideas, riffs, melodías y anotaciones de pistas anteriores.

Neytan abrió un proyecto nuevo en Ableton Live, respiró y comenzó a repasar las ideas que había anotado en los últimos días. Las notas no eran solo fragmentos de melodías, sino instrucciones detalladas para su equipo:

“ValhallaRoom / ValhallaShimmer → reverb etéreo.

FabFilter Pro-Q 3 → ecualización profesional.

OTT / Xfer OTT → compresión multibanda para “pump” típico Future Bass.

Soundtoys / Decapitator → saturación y color.

Kick limpio y punchy, snare clap suave y airy, hi-hats cortos y brillantes.

FX risers, sweeps e impacts. Vocal chops Laura Brehm. Lead Synth / Melody Synth → la melodía principal, brillante y emocional. Chords / Pads → acordes largos y envolventes. Bass / Sub Bass → subgrave para llenar el low end. Drums / Percusión → kick, snare, hi-hat, clap. Vocal Chop → Laura Brehm. Sidechain compression → hace que el bajo “respire” con el kick. Layering → combinar varios synths para que suene más grande. Automation → subir/bajar filtros, volumen o reverb a lo largo de la canción. Risers / FX → transiciones suaves entre secciones. Vocal chops y pitch bending → Laura Brehm & Marshmello.”

Mientras leía y repasaba cada instrucción, Neytan comenzó a experimentar con el flujo típico que usaba para crear la canción con nombre “Prism”. Primero ajustó el tempo a 140 BPM, con un half-time feel de 70 BPM, ideal para el estilo Future Bass que quería lograr. Creó acordes largos y envolventes, dejando que los pads llenaran la habitación con un sonido cálido y expansivo.

Luego diseñó la melodía principal en el Lead Synth, jugando con arpegios brillantes y emocionales, usando automatización para subir y bajar filtros a lo largo de la frase musical. Cada nota estaba cuidadosamente medida para que la armonía y la emoción se combinaran perfectamente. Los risers y efectos de transición se colocaron en las secciones donde quería generar anticipación, y el kick limpio junto al sub bass profundo empezaron a darle al tema ese “pump” característico de su estilo.

En medio de todo esto, Neytan abrió su correo electrónico y encontró un mensaje de Laura Brehm. Sonrió ligeramente antes de abrirlo, leyendo atentamente:

“Hola Neytan, vi tus notas. La idea de los vocal chops suena increíble. Estoy terminando algunas ideas para la letra y puedo empezar a grabar esta semana. ¿Cómo quieres que abordemos el ritmo de Prism?”

Neytan escribió de inmediato su respuesta, detallando exactamente cómo imaginaba la combinación de su instrumental con las vocales de Laura:

“Hola Laura, gracias por tu mensaje. Te envié un bloque de notas con las pistas base y las ideas de ritmo que tengo. La estructura sería algo como: Intro con pads y risers, primer drop con kick punchy y sub bass, leads brillantes en melodía principal, luego la sección de vocal chops. Los FX y transiciones van marcando la energía. Cuando puedas, graba las vocales y sube los stems para integrarlas. Quiero que tu voz tenga ese efecto etéreo, pero manteniendo claridad. ValhallaRoom y Shimmer para reverb, OTT para compresión multibanda, y Decapitator para color. Gracias.”

Después de enviar el correo, Neytan continuó trabajando. Insertó los vocal chops que había recibido previamente de Laura en otra sesión de Ableton y los ajustó con pitch bending, creando frases melódicas que se entrelazaban con los leads y los pads. Cada ajuste lo hacía escuchar con atención, moviendo el fader de volumen, aplicando sidechain para que el bajo respirara junto al kick, y ajustando automatizaciones para que cada efecto tuviera un impacto emocional en el momento exacto.

El reloj avanzaba lentamente mientras Neytan se sumergía en la producción. Su concentración era absoluta; cada sonido debía ser perfecto. Los hi-hats brillantes cortaban a través de la mezcla con precisión, los claps suaves daban textura rítmica, y los FX risers preparaban al oyente para los drops. Cada decisión musical estaba fundamentada en la emoción que quería transmitir, combinando técnica y sensibilidad artística.

A mitad de la mañana, Neytan hizo una pausa y se recostó en su silla. Miró la ventana, donde la luz del sol entraba suavemente y proyectaba sombras de los edificios cercanos. Respiró hondo, reflexionando sobre cómo cada elemento que estaba creando iba a formar parte de algo mucho más grande: la conexión que tendría con sus fans, la energía que transmitiría en sus sets, y cómo cada nota era un paso más hacia la perfección de su estilo.

Volvió al MacBook, revisando la sección de percusión. Ajustó los kicks, rediseñó algunos snare para que fueran más suaves y airy, y afinó los hi-hats cortos para que encajaran perfectamente en el groove. Luego trabajó en los FX: sweeps que crecían lentamente y barridos de reverberación que conectaban las secciones con sutileza. Cada efecto tenía un propósito, cada transición contaba una historia dentro de la canción.

Mientras trabajaba, Neytan comenzó a imaginar cómo la pista sonarían en vivo. Se veía a sí mismo en el escenario, controlando las Pioneer CDJ-2000 y el DJM-900 Nexus, ajustando los niveles, mezclando la pista con precisión y viendo la reacción del público mientras la melodía y los drops hacían que todos vibraran al unísono. Esa visión lo motivaba aún más a perfeccionar cada detalle en su MacBook.

En ese momento, Neytan recibió una notificación de mensaje de su equipo de música:

“Neytan, hemos recibido tus notas y comenzaremos a trabajar en la mezcla y los stems de las voces. Tendremos avances para ti en un par de horas. Revisa el kick y el sub bass que nos enviaste.”

Sonrió al leerlo y respondió rápidamente, detallando pequeños ajustes que quería:

“Perfecto. Solo asegúrense de que el sub bass no opaque la melodía principal y que los vocal chops de Laura estén claros, etéreos y con presencia emocional. Los risers deben conectar los drops de manera fluida. Gracias.”

Luego Neytan abrió Splice y Cymatics, revisando nuevas muestras de percusión y efectos que podría incluir. Seleccionó unos kicks limpios y punchy, hi-hats cortos, y algunos FX de impacto que podrían dar más profundidad a la mezcla. Incluso creó un pequeño loop de prueba, experimentando con capas de synth y lead para ver cómo se comportaban juntos en tiempo real.

El reloj marcaba casi las 11:30 am cuando Neytan decidió guardar todo su progreso. Observó el proyecto, el cuaderno de notas lleno de ideas, y sonrió satisfecho: cada detalle estaba avanzando, cada elemento estaba en su lugar. Luego se reclinó en su silla, cerrando los ojos un momento, visualizando cómo “Prism” sería finalmente escuchada por millones de personas.

Antes de levantarse, envió otro mensaje a Laura Brehm:

“Laura, espero tus avances con la letra. Cuando tengas algo, sube los stems y podremos integrarlos a la pista base. Quiero que tu voz resalte en los momentos clave, etérea y emocional. Gracias por tu talento y compromiso.”

Neytan se recostó un momento, mirando su MacBook iluminado y todos los instrumentos alrededor de su escritorio. El espacio estaba lleno de potencial creativo, y él, con disciplina y paciencia, estaba llevando cada idea a la realidad. Sabía que la música era una combinación de técnica, intuición y emoción, y él había logrado equilibrar esas tres fuerzas para crear algo único.

Con un último vistazo al reloj y un profundo suspiro de satisfacción, Neytan continuó trabajando en los detalles más finos, revisando el ecualizador de cada synth, ajustando la compresión multibanda, jugando con los efectos y asegurándose de que cada transición fuera perfecta. Cada click del mouse, cada toque del teclado MIDI, cada ajuste de fader era parte de un proceso que solo él entendía completamente. Y mientras el sol seguía iluminando suavemente la habitación, Neytan se sumergió de nuevo en su mundo, creando, ajustando, imaginando y perfeccionando la canción que, pronto, se convertiría en otra pieza esencial de su carrera.

Neytan estaba completamente inmerso en su mundo creativo. La luz de la mañana que se filtraba a través de las cortinas de su habitación del departamento iluminaba suavemente la MacBook Pro frente a él, reflejando un resplandor blanco y azul en su rostro concentrado. Sus auriculares Pioneer HDJ-2000 descansaban sobre sus oídos mientras ajustaba con precisión los niveles de cada canal en Ableton Live. Cada fader, cada knob, cada automatización tenía que estar perfectamente alineada con la visión que tenía para la canción que estaba creando.

La habitación estaba silenciosa excepto por el sonido del click del mouse y el ligero zumbido del ordenador mientras procesaba los plugins. Neytan había abierto varios proyectos al mismo tiempo: en una ventana ValhallaRoom y ValhallaShimmer trabajaban en la reverb etérea que quería para los vocal chops de Laura Brehm, en otra ventana FabFilter Pro-Q 3 estaba ecualizando la melodía principal, y Xfer OTT aplicaba la compresión multibanda para darle ese “pump” característico de su estilo Future Bass. Cada pequeño ajuste requería su total atención, ya que incluso un ligero cambio podía alterar la sensación emocional de la pista.

Mientras ajustaba el filtro de un lead synth y añadía un pequeño efecto de pitch bend a los vocal chops, su MacBook emitió el característico sonido de notificación de correo electrónico. Neytan levantó la vista con curiosidad y vio que era un mensaje de Victor, su director de sonido, que había llegado directamente a su bandeja de entrada.

Abrió el correo con rapidez, y el mensaje decía:

“Hola Neytan, recuerda que mañana necesito que llegues a las 16:30 pm para tu prueba de sonido en el Brooklyn Electronic Music Festival. No pienses en sacar esa canción aún, sigue trabajando en ella; está en creación y necesitamos que esté perfecta para mañana. Victor”

Neytan frunció el ceño unos segundos, procesando la información. Era una noticia que él esperaba, pero que también significaba que debía organizar cuidadosamente su tiempo. La prueba de sonido del festival era crucial, no solo para comprobar niveles, ecualización y la interacción con el sistema PA del escenario, sino también para asegurarse de que su canción, aunque aún en desarrollo, encajara con la energía del festival.

Se recostó en su silla unos segundos, reflexionando. Su mente empezó a dividir tareas automáticamente: debía continuar con los ajustes de la melodía principal, revisar los vocal chops de Laura y coordinarse con su equipo para que todos los stems estuvieran listos para mañana. Además, tenía que planear cómo integraría los FX y transiciones, asegurándose de que cada drop tuviera el impacto emocional que esperaba transmitir al público.

Neytan respiró hondo, y con un movimiento ágil levantó la mano derecha hacia el teclado MIDI, activando un nuevo plugin de sintetizador que había estado experimentando los últimos días. Mientras lo configuraba, recordó que aún necesitaba revisar algunas pistas de percusión que había descargado de Splice y Cymatics. Cada golpe de kick debía ser limpio y con “punch”, los hi-hats brillantes y cortos, y el sub bass lo suficientemente profundo para llenar el low end sin opacar la melodía.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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