MARSHMELLO - Capítulo 4
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4: Capitulo 4 4: Capitulo 4 Lunes 17 de enero de 2011 – 2:00 p.m.
– SilverLine Records El reloj marcaba las 2:00 p.m.
y la luz tenue que entraba por los ventanales del estudio de SilverLine Records dibujaba líneas largas sobre la consola de mezcla y los paneles de madera acústica.
La sala estaba llena de instrumentos y equipo técnico, cables organizados y estantes con sintetizadores y samplers, listos para dar vida a la pista que había mantenido a Neytan ocupado durante días: Mortals.
Desde que había enviado las indicaciones iniciales y recibido los primeros avances de la pista, el proceso había sido un constante intercambio de ideas y ajustes con su equipo de músicos y productores.
Cada cambio, cada nota agregada o modificada, era cuidadosamente analizada, evaluada y discutida antes de llegar al resultado que finalmente sonaba en el estudio.
El ambiente estaba cargado de una mezcla de adrenalina y concentración.
Los músicos comenzaron a llegar, cargando sus instrumentos y preparándose para trabajar en la sesión de ese día.
Cada uno tenía un rol específico y su presencia era fundamental para que la pista tomara forma definitiva.
El pianista principal, Daniel Foster, era un hombre alto de piel oscura, con manos largas que parecían tener vida propia cuando tocaba el teclado.
Conocido por su habilidad para improvisar melodías complejas, llevaba consigo un teclado portátil, que colocó cuidadosamente sobre un soporte ajustable.
Junto a él, la tecladista electrónica, Sofía Renner, colocaba su sintetizador análogo con precisión quirúrgica, verificando que cada cable estuviera correctamente conectado.
Sofía era experta en manipular patches de synth y moduladores, y su participación era crucial para los elementos melódicos y atmosféricos de la canción.
Luego ingresó Lucas Fairchild, el percusionista digital.
Con movimientos seguros y rápidos, colocó sus cajas de ritmo y pads electrónicos, ajustando los triggers y las configuraciones de cada máquina.
Lucas tenía la capacidad de manejar ritmos complejos y capas de percusión como si fueran extensiones de su propio cuerpo.
Mateo Ríos, el bajista encargado de las líneas electrónicas, llegó poco después, cargando su sintetizador de bajo y revisando los filtros y efectos para lograr un sonido profundo, potente y limpio, que sostuviera toda la pista.
Hana Ishikawa, encargada de los synth string patches, completaba la sección melódica, agregando un toque etéreo que equilibraba la intensidad de las percusiones y el bajo.
Finalmente, los dos productores auxiliares, James Morton y Eric Hale, se acomodaron junto a la consola principal, listos para registrar, mezclar y hacer los ajustes en tiempo real según las indicaciones de Neytan.
Victor, como director de sonido y coordinador del proyecto, supervisaba cada movimiento, asegurándose de que todos los músicos tuvieran lo que necesitaban y que la comunicación entre ellos fuera fluida.
Una vez que todo estuvo listo, Neytan pidió que reprodujeran la pista Mortals desde el principio.
La sala se llenó del sonido envolvente: capas de sintetizadores, líneas de bajo profundas, percusiones dinámicas y atmósferas cuidadosamente moduladas.
Todos los músicos escuchaban con atención, analizando cada detalle: los silencios estratégicos, los cambios de ritmo, los drops y los crescendos que Neytan había indicado en sus notas.
Al finalizar la reproducción, Victor rompió el silencio.
Todavía le falta algo comentó, frotándose el mentón.
Tenemos todo lo necesario, pero no encontramos ese “algo” que pediste.
Lo sé respondió Neytan con calma, pero aún no hemos dado con ello.
James Morton y Eric Hale intercambiaron miradas y asintieron.
Podríamos probar con un matiz más sutil en la línea de synth principal sugirió James.
O un pequeño cambio en la percusión que haga que el drop sea más orgánico añadió Eric.
Hana intervino Mejor le ponemos un efecto de pad en la sección media, algo que suavice la transición.
Sí, y una ligera variación en la melodía de piano podría darle más fuerza dijo Daniel Foster.
En ese momento, Lucas Fairchild tocó unas notas improvisadas que captaron la atención de todos.
Neytan lo miró y preguntó ¿Puedes repetirlo?
Lucas repitió las notas, y todos sintieron cómo esas pequeñas variaciones llenaban los espacios que antes parecían vacíos.
Victor tomó el micrófono de la cabina ¡Todos a sus puestos!
Vamos a integrar estos cambios juntos, en tiempo real.
Durante los siguientes minutos, cada músico hizo sus ajustes: Daniel modificó la línea de piano, Sofía ajustó el patch del sintetizador, Lucas cambió algunos triggers de percusión y Mateo reforzó ciertas notas de bajo.
Hana agregó un leve coro de strings que daba sensación de amplitud, mientras James y Eric monitoreaban la mezcla y hacían microajustes.
Neytan escuchaba atentamente desde la cabina de control, haciendo comentarios precisos sobre cada detalle.
Al finalizar la serie de cambios, reprodujeron la pista completa de nuevo.
Esta vez, todos se quedaron en silencio al final de la reproducción.
Neytan respiró hondo y dijo Perfecta.
No hay errores.
Esto es exactamente lo que buscaba.
Hana sonrió, satisfecha Sí, es tal cual lo que querías en tus indicaciones.
Sofía añadió Este es el sonido que buscábamos.
Ahora solo falta poner la letra.
Victor, ¿logras que venga Laura Brehm?
preguntó Neytan.
Victor asintió con cierto gesto de preocupación: Le comenté que pasara por el estudio, pero se negó.
Traté de convencerla, le expliqué que era un proyecto nuevo de Marshmello y que quería su voz para la canción, que sería algo rápido, nada pesado.
¿Y qué dijo?
preguntó Neytan.
Dijo que lo pensaría respondió Victor.
Ya han pasado casi cinco días.
Daniel Foster intervino Su voz es perfecta para esta canción.
Más parece que la pista fue diseñada para ella.
Cuando tenía la idea de Mortals, no lo había pensado para nadie comentó Neytan, pero Victor me dijo que conocía a alguien que podría cantar esta canción.
Ahora solo queda esperar su respuesta.
Haz la llamada y veamos qué dice dijo Neytan, decidido.
Victor marcó el número y habló con Laura Brehm Laura, soy Victor, director de sonido de Marshmello.
Ya pensaste en lo que te propuse.
Laura respondió con voz firme Sí, lo pensé, y no estoy interesada en cantar la canción.
Neytan tomó el celular y habló directamente Laura, soy Marshmello.
Esta canción es para ti.
Mi pianista principal, Daniel Foster, y los demás productores creen en tu voz.
Necesitamos que vengas a SilverLine Records ahora mismo.
Solo faltas tú para completar la pista.
No será forzoso, solo unas palabras clave en un punto específico.
Confía en mí.
Como le dije a Victor, no me interesa cantar respondió Laura, aunque me halaga que confíes en mi voz.
Solo escucha esta parte de la pista dijo Neytan, entregando el control a James Morton.
Dale play.
La cabina se llenó del sonido de Mortals, reproduciendo solo los 29 segundos clave que Neytan quería mostrar.
Laura permaneció en silencio, escuchando atentamente cada matiz, cada cambio.
Estoy a unos 30 minutos de SilverLine Records dijo finalmente.
Bien, te esperamos aquí respondió Neytan, colgando y entregando el celular a Victor.
Treinta minutos después, Laura Brehm llegó al estudio.
Victor instruyó al guardia: si llegaba alguien con su nombre, que lo hiciera ingresar directamente al Estudio 1.
La puerta se abrió y Laura, de 21 años, entró, siendo recibida por todos los presentes.
¿Cuál es la letra de la canción?
preguntó Laura, tomando asiento.
Neytan le entregó un papel y explicó el punto exacto donde debía intervenir con su voz.
¿Tú eres Marshmello?
preguntó Laura.
Sí, yo soy Marshmello.
Ahora vamos a grabar respondió Neytan.
Laura se dirigió a la cabina de grabación, se colocó los auriculares y la pista comenzó a sonar.
Esperó el punto indicado, comenzó a cantar y lo hizo según las instrucciones precisas de Neytan.
Repitieron el proceso cuatro veces, ajustando pequeñas variaciones hasta lograr la interpretación exacta que buscaban.
Al salir de la cabina, Laura vio a Victor, Neytan y los productores auxiliares, James Morton y Eric Hale, haciendo ajustes finales a su voz con sincronización y efectos.
Todo se revisó meticulosamente durante 15 minutos hasta que la pista estuvo lista.
Cuando reprodujeron Mortals por completo, todos en el estudio se quedaron en silencio, escuchando desde el inicio hasta el final.
Al concluir, Neytan declaró Es perfecta.
No hay cambios.
Es tal cual lo pedí.
Victor asintió Si es perfecta, ya todo está listo.
Solo falta mezcla y masterización.
Laura Brehm miró el reloj de pared del estudio y notó que marcaba exactamente las 3:00 p.m.
La luz de la tarde entraba en diagonal por los ventanales altos de SilverLine Records, iluminando partículas de polvo que flotaban lentamente en el aire.
El ambiente, que hasta hacía unos minutos había estado cargado de tensión creativa, comenzaba a relajarse.
La pista Mortals estaba terminada, la voz ya grabada, los ajustes definidos.
Para cualquiera, ese habría sido el final natural de la jornada.
Entonces… dijo Laura con calma, rompiendo el silencio.
¿No me necesitan para nada más?
Si es así, me retiro.
Dio un pequeño paso hacia atrás, acomodándose la chaqueta, como si ya estuviera mentalmente fuera del estudio.
No había decepción en su voz, solo una aceptación tranquila, profesional.
Había venido, había cumplido, había entregado lo que le pidieron.
Eso, para ella, ya era suficiente.
Neytan, que hasta ese momento revisaba algo en la pantalla de la computadora principal, levantó la vista con una leve sonrisa que no parecía casual.
No era una sonrisa de compromiso, ni de cortesía.
Era la sonrisa de alguien que había estado esperando exactamente ese momento.
¿Estás segura de eso?
preguntó con tono sereno.
Laura se detuvo.
No respondió de inmediato.
Solo lo miró, intrigada.
Neytan no esperó una respuesta.
Se giró hacia la computadora, movió el mouse con precisión y abrió un proyecto distinto al que habían estado trabajando.
En la pantalla apareció una sesión nueva, llena de pistas aún incompletas, algunas silenciadas, otras apenas esbozadas.
Escucha esto dijo simplemente.
James Morton y Eric Hale se inclinaron levemente hacia adelante, curiosos.
Victor cruzó los brazos, atento.
Los músicos dejaron lo que estaban haciendo.
Incluso el murmullo del aire acondicionado pareció quedar en segundo plano cuando Neytan presionó play.
Las primeras notas llenaron el estudio.
No era una pista explosiva ni agresiva.
Era suave, contenida, casi íntima.
Un pad ambiental abría el tema, cálido y envolvente, con una textura que parecía respirar lentamente.
A los pocos segundos se sumaba un piano limpio, con notas espaciadas, cargadas de emoción, como si cada una estuviera pensada para dejar eco en quien escuchara.
Luego, una base rítmica muy sutil, apenas perceptible, marcaba el pulso sin imponerse.
Laura frunció levemente el ceño, no por duda, sino por concentración.
Aquello no sonaba como algo genérico.
Había una intención clara, una dirección emocional definida.
La pista avanzó durante unos cuarenta segundos.
No había drop todavía, ni clímax.
Solo una construcción cuidadosa, casi cinematográfica.
Entonces Neytan detuvo la reproducción.
El silencio que siguió fue distinto a otros silencios del estudio.
No era expectante ni tenso.
Era reflexivo.
Todos miraron a Neytan.
Él sonrió.
Esta pista se llama We’ll Meet Again dijo.
Y tu voz es perfecta para este tema.
Laura abrió ligeramente los ojos.
No dijo nada aún.
Neytan continuó: Todavía está en proceso, pero la idea está clara.
Quiero que seas tú quien le dé vida cuando esté lista.
¿Qué dices?
¿Te animas a grabar este single conmigo?
Laura permaneció unos segundos en silencio.
Luego dio un paso hacia la mesa más cercana y apoyó una mano sobre ella.
¿Ya tiene letra?
preguntó finalmente.
Neytan se levantó de la silla y caminó hacia una pequeña carpeta que estaba sobre una repisa.
La abrió, revisó algunos papeles y sacó una hoja doblada.
Se la entregó a Laura.
Aquí está dijo.
Es solo un borrador.
Puedes adaptarlo, cambiarlo, hacerlo tuyo.
Quiero que te sientas cómoda con lo que cantes.
Laura tomó la hoja con cuidado.
Bajó la mirada y comenzó a leer.
Sus labios se movían apenas, siguiendo las palabras en silencio.
De vez en cuando hacía pequeñas anotaciones con un lápiz que sacó de su bolso.
Tras unos instantes, levantó la vista.
No te fallaré dijo con firmeza.
Victor sonrió, visiblemente satisfecho.
Bien intervino.
Entonces ya tenemos un nuevo single en camino.
Neytan, ¿cuál es tu visión para We’ll Meet Again?
Neytan se apoyó en el borde de la mesa de control, cruzando los brazos por un momento antes de hablar.
Su mirada se desplazó lentamente por cada uno de los presentes, como asegurándose de que todos estuvieran en la misma sintonía.
Este tema no es solo una canción comenzó.
Es una experiencia emocional.
We’ll Meet Again tiene que transmitir nostalgia, esperanza y una sensación de conexión que no se rompe, incluso cuando las personas se separan.
Se giró hacia la pantalla y comenzó a señalar diferentes pistas del proyecto.
Desde el punto de vista técnico, quiero que la estructura sea progresiva.
Nada abrupto.
Empezamos con elementos mínimos: pads ambientales con un filtro low-pass suave, automatizado para que se vaya abriendo lentamente.
El piano debe mantenerse limpio, sin demasiada compresión, con un reverb largo pero controlado, para que cada nota respire.
Daniel Foster asintió de inmediato, entendiendo perfectamente la intención.
La percusión continuó Neytan debe entrar de forma casi imperceptible.
Nada de golpes fuertes al inicio.
Lucas, quiero que trabajes con capas suaves, quizá texturas rítmicas antes que percusión tradicional.
Algo que marque el tiempo sin llamar la atención.
Lucas levantó el pulgar, ya pensando en combinaciones posibles.
Mateo añadió, el bajo no debe dominar.
Quiero sub-bajos redondos, con sidechain muy ligero, solo para dar movimiento, no para empujar la pista.
Mateo sonrió, satisfecho con la indicación.
Hana, necesito strings sintéticos que acompañen emocionalmente, no que lideren.
Que aparezcan en momentos clave, casi como un suspiro.
Hana tomó nota mentalmente.
Y Sofía dijo Neytan, quiero que juegues con texturas.
Sonidos que no se identifiquen fácilmente, que envuelvan al oyente sin que se dé cuenta.
Sofía asintió, entusiasmada.
La voz continuó Neytan, mirando a Laura debe sentirse cercana.
No quiero que suene procesada en exceso.
Un poco de reverb, delay muy sutil, automatizado en frases clave.
Quiero que el oyente sienta que le están hablando directamente.
Laura volvió a mirar la hoja de la letra.
Algunas palabras ya estaban tachadas, otras reescritas al margen.
Quiero que quien escuche esta canción sienta que, aunque ahora esté solo, hay un reencuentro esperando en algún punto del camino concluyó Neytan.
Eso es We’ll Meet Again.
El estudio quedó en silencio por un instante.
Incluso Laura, que había estado concentrada en la letra, se detuvo para escuchar cada palabra.
No esperaba ese nivel de detalle, esa claridad de visión.
Se notaba que no era una idea improvisada; era algo que Neytan llevaba tiempo construyendo.
Podríamos reforzar eso con un cambio armónico en el segundo verso sugirió Daniel.
Algo sutil, pero que se sienta emocionalmente distinto.
Y quizá retirar elementos justo antes del último estribillo añadió Eric Hale.
Dejar solo voz y piano por unos segundos, y luego volver a construir.
Sí respondió Neytan.
Hagámoslo así.
James Morton añadió Podemos automatizar filtros y efectos para que la pista respire más.
Que no sea estática.
Perfecto, dijo Neytan.
Probemos todo eso.
Los músicos comenzaron a trabajar de inmediato.
Daniel ajustó acordes, Sofía cambió patches, Lucas improvisó patrones rítmicos suaves, Mateo probó distintas frecuencias de bajo.
Hana añadió capas de strings que entraban y salían con elegancia.
James y Eric registraban todo, marcando las tomas que funcionaban mejor.
En medio de la grabación, Neytan intervenía: ¿Y si aquí hacemos un silencio de medio compás?
Probemos un eco más largo en esta nota.
Ese fill funciona, pero quitemos uno de los golpes.
Cada sugerencia era probada al instante.
Algunas se quedaban, otras se descartaban sin drama.
La pista crecía de forma orgánica, como si todos entendieran intuitivamente hacia dónde debía ir.
Mientras tanto, Laura permanecía sentada en una silla junto a una mesa del estudio.
Tenía la hoja de la letra frente a ella y escribía con concentración.
Cambiaba frases, ajustaba sílabas, buscaba palabras que encajaran mejor con la emoción que Neytan había descrito.
De vez en cuando levantaba la vista y observaba al equipo trabajar.
Le llamaba la atención la manera en que Marshmello dirigía todo sin levantar la voz, sin imponer, solo guiando.
Durante unos segundos los observó en silencio, absorbiendo la dinámica del grupo, la naturalidad con la que todos colaboraban.
Luego volvió a la letra, haciendo un último ajuste en el estribillo.
El single continuó componiéndose sin prisa, pero sin pausas innecesarias.
El tiempo dentro del estudio dejó de sentirse lineal y comenzó a estirarse, como si las horas se plegaran unas sobre otras mientras todos trabajaban con una concentración casi absoluta.
No había relojes que importaran, solo el sonido, las decisiones y esa sensación constante de que algo todavía podía mejorarse, aunque ya estuviera bien.
Después de la primera versión sólida de la pista, nadie se levantó ni dio por terminado el trabajo.
Al contrario: fue justo ahí cuando comenzó el proceso más exigente.
Escuchemosla otra vez dijo Neytan, sin levantar la voz.
James Morton asintió y volvió a reproducir el single desde el inicio.
El sonido llenó el estudio de nuevo.
Esta vez nadie habló.
No tomaban notas, no se miraban entre ellos.
Solo escuchaban.
Algunos cerraron los ojos.
Otros fijaron la vista en algún punto del suelo o en la pantalla, siguiendo mentalmente cada capa del tema: el pad inicial, el piano, las texturas, la base rítmica suave, los silencios estratégicos.
Cuando terminó, nadie aplaudió.
No porque no les gustara, sino porque todos sentían lo mismo: aún no estaba completa.
Le falta algo dijo Sofía Renner finalmente.
No sabría decir qué, pero hay un espacio emocional que todavía no se llena.
Estoy de acuerdo añadió Mateo Ríos.
No es el bajo, pero quizá en el puente necesitamos una variación que haga sentir que avanzamos hacia otro lugar.
Neytan no respondió de inmediato.
Se levantó de la silla y caminó lentamente por el estudio, con las manos en los bolsillos.
Estaba escuchando otra vez la canción, pero esta vez dentro de su cabeza.
Probemos algo dijo al fin.
Lucas, quita la percusión en el segundo verso, casi por completo.
Déjala respirar.
Y Sofía, agrega una textura ambiental muy sutil, algo que apenas se note, pero que se sienta.
Lucas ya estaba trabajando en la caja de ritmos.
¿Algo así?
preguntó, tocando un patrón mínimo, casi fantasmal.
Sí… pero más espaciado respondió Neytan.
Como si el ritmo dudara.
Probaron.
Grabaron.
Escucharon.
No dijo Daniel Foster.
Es interesante, pero rompe la continuidad.
Quitemos eso ordenó Neytan sin molestia.
Volvemos atrás.
Nadie se frustró.
Era parte del proceso.
Volvieron a escuchar la versión anterior.
Luego hicieron otro cambio.
Después otro.
A veces agregaban una capa nueva y la dejaban solo diez segundos antes de eliminarla.
Otras veces quitaban algo que parecía fundamental y descubrían que la canción respiraba mejor sin ello.
Así pasaron los minutos, que pronto se convirtieron en una hora, y luego en dos.
¿Y si el piano entra una octava más arriba aquí?
sugirió Daniel.
Probemos respondió Neytan.
Grabaron la variación.
Escucharon.
Funciona dijo Hana Ishikawa.
Hace que la melodía se sienta más luminosa.
Entonces se queda decidió Neytan.
James y Eric tomaban nota de cada cambio aprobado, marcando versiones, guardando sesiones, asegurándose de que nada se perdiera.
En un punto, Neytan pidió silencio total.
Escuchemos solo la pista original dijo.
La que hice antes de traerla aquí.
Reprodujeron la versión inicial de We’ll Meet Again.
Sonaba bien, pero ahora, comparada con todo lo que habían construido juntos, se sentía incompleta.
No peor, solo más simple, más solitaria.
Aquí está la base dijo Neytan.
Todo lo demás tiene que respetar esta intención.
Señaló la pantalla.
Nada de sobreproducir.
Si algo no suma emoción, se va.
Esa fue la regla a partir de ese momento.
Las ideas comenzaron a fluir con más claridad.
Cada músico aportaba sugerencias, pero ya no al azar, sino alineadas con la visión general.
Podríamos usar un reverse reverb justo antes del estribillo —propuso James.
Solo uno respondió Neytan.
Y que sea corto.
¿Un silencio de medio compás antes de la última frase?
dijo Eric.
Eso puede funcionar asintió Neytan.
Hagámoslo.
Laura Brehm observaba todo desde su silla.
Ya no escribía.
Había terminado su versión de la letra hacía rato.
Ahora simplemente escuchaba, entendiendo cada ajuste, cada decisión.
No intervenía, pero absorbía la atmósfera creativa del estudio.
Era evidente que ese proyecto no se trataba solo de hacer una canción, sino de construir una emoción precisa.
A las cuatro de la tarde, después de incontables pruebas, ajustes y repeticiones, James detuvo la reproducción.
Escuchemos la versión final dijo.
Nadie respondió.
James presionó play.
El single comenzó a sonar.
Desde el primer segundo, algo era distinto.
La pista fluía con naturalidad, sin sobresaltos, sin vacíos innecesarios.
Cada elemento tenía su lugar.
El piano se sentía íntimo, las texturas envolventes, la base rítmica sostenía sin imponerse.
Los silencios hablaban tanto como las notas.
Nadie interrumpió.
Nadie se movió.
Escucharon la canción completa, de principio a fin, sin comentarios, sin miradas cómplices, sin gestos exagerados.
Solo atención absoluta.
Cuando el último sonido se desvaneció, el estudio quedó en silencio.
Durante unos segundos, nadie dijo nada.
Luego, casi al mismo tiempo, varios asintieron.
Por fin murmuró Victor.
Ahora sí.
Está lista dijo Daniel con una leve sonrisa.
No hay nada que quitar añadió Sofía.
Y tampoco nada que agregar.
Neytan respiró hondo.
Miró la pantalla una última vez, como si buscara algún error oculto.
Está perfecta dijo finalmente.
No hay cambios.
No toquen nada.
Luego giró la cabeza y miró a Laura.
¿La letra está lista?
Laura se puso de pie.
Sí respondió.
La revisé varias veces.
Está exactamente como quiero cantarla.
Confío en ti dijo Neytan sin dudar.
Entonces entra a grabar.
Victor, James y Eric se movieron de inmediato.
Revisaron niveles, configuraron la cabina, comprobaron micrófonos, filtros, rutas de señal.
Todo tenía que estar perfecto antes de grabar.
Ningún detalle podía fallar.
¿Lista?
preguntó Victor desde la consola.
Laura entró a la cabina de grabación, se colocó los auriculares y ajustó el micrófono a la altura correcta.
Lista respondió.
La pista comenzó a sonar.
Durante los primeros segundos, Laura no cantó.
Esperó el momento exacto que Neytan había indicado.
Su respiración se sincronizó con la música.
Cuando llegó el punto, comenzó a cantar.
Su voz entró limpia, clara, con la emoción justa.
No exageraba, no forzaba.
Cantaba como si le estuviera hablando a alguien que no estaba ahí, pero que iba a volver.
Nadie interrumpió.
Victor observaba los niveles.
Neytan seguía cada palabra, cada inflexión.
James y Eric vigilaban la grabación, atentos a cualquier detalle técnico.
Los músicos miraban desde afuera, algunos moviendo la cabeza suavemente al ritmo, otros siguiendo la letra en silencio.
Laura continuó cantando, manteniendo el tono, entrando exactamente donde debía.
Cada frase caía en su lugar, como si la canción siempre hubiera sido escrita para su voz.
Cuando terminó, se quitó los auriculares y miró a través del vidrio hacia Neytan.
Él levantó el pulgar.
Está perfecta dijo.
El tono es el indicado.
No hay errores.
No hay nada fuera de lugar.
Laura sonrió, aliviada.
La canción We’ll Meet Again acababa de nacer.
Victor dejó escapar una exhalación lenta, apoyando ambas manos sobre la consola principal, como si el peso de toda la sesión recién terminara de caerle encima.
Es perfecta dijo finalmente, con una convicción que no necesitaba ser reforzada—.
No hay nada más que discutir aquí.
El estudio permanecía en silencio, un silencio distinto al de antes: ya no era tensión ni expectativa, sino satisfacción.
Ese tipo de quietud que solo aparece cuando todos saben que han llegado al punto exacto al que querían llegar, incluso si no sabían con precisión cómo se vería ese punto cuando lo alcanzaran.
Victor giró ligeramente la cabeza y miró a Laura Brehm.
Ahora lo siguiente es lo formal continuó.
Vamos a firmar tu contrato por la colaboración en los singles.
Adrian ya debe tener todo listo.
Él se mueve rápido cuando ve potencial… y aquí lo hay de sobra.
Laura asintió con calma.
No parecía nerviosa ni eufórica.
Más bien estaba en ese estado reflexivo que queda después de cantar algo que te exige emocionalmente.
Aún tenía la letra doblada entre los dedos.
Antes de que Victor diera un paso para irse, Neytan habló.
Laura dijo, mirándola directamente.
Dile a Adrian que vas de mi parte.
Y aclárale algo importante: ayudaste a modificar la letra, no solo la interpretaste.
En la segunda canción eres coautora.
Eso tiene que quedar claro.
Victor arqueó una ceja, sorprendido por la precisión con la que Neytan manejaba ese tipo de detalles, pero no dijo nada.
Neytan continuó, con el mismo tono firme.
Y si más adelante hay más canciones… quiero que quede claro que esta no es una colaboración aislada.
Si el proyecto sigue creciendo, quiero que estés considerada.
No como una invitada ocasional, sino como alguien que puede volver cuando la canción lo necesite.
Laura lo observó durante unos segundos.
No lo hacía como quien evalúa una oferta económica, sino como alguien que intenta entender a la persona frente a ella.
Si me convencen las canciones… respondió finalmente, con una leve sonrisa.
Si siento que lo que estás haciendo sigue teniendo sentido, entonces sí.
Volvería.
Cantaria tus canciones.
Neytan asintió despacio.
Eso es suficiente para mí.
Victor intervino, retomando el control práctico de la situación.
Bien.
Entonces me la llevo con Adrian para dejar todo firmado.
Mientras tanto miró a James y a Eric, ustedes envíen las pistas a mezcla y masterización.
James ya estaba escribiendo.
Mortals y We’ll Meet Again confirmó.
Exacto asintió Victor.
Y preparen también el material visual.
Para Mortals será lo mismo de siempre el logo de Marshmello, centrado, dentro de un círculo que reaccione al sonido.
Nada demasiado cargado.
Eric levantó la vista.
¿Y We’ll Meet Again?
Todos miraron a Neytan.
Él no dudó.
Para We’ll Meet Again quiero algo distinto dijo.
Quiero un cielo amplio, abierto.
Descendiendo las nubes, grandes, lentos.
Montañas al fondo, oscuras, casi en silueta, Cuatro árboles grandes, con hojas rojas moviéndose suavemente con el viento.
Hana Ishikawa dejó escapar un silbido bajo.
Vaya… eso suena bastante cinematográfico.
Neytan continuó, cada vez más específico.
Antes de que aparezca todo eso, quiero que se muestre el nombre de Marshmello y el de Laura Brehm al inicio.
Luego, una imagen de Laura… de espaldas.
De pie sobre el tronco de un árbol, mirando hacia el horizonte.
No quiero que se vea su rostro.
Quiero que se sienta distancia, espera… promesa.
Hana sonrió.
Vaya… sí que lo tienes todo planeado.
Desde el principio respondió Neytan.
Algunas canciones solo se escuchan.
Otras se ven.
Esta necesita ambas cosas.
Victor asintió lentamente.
De acuerdo.
Eso lo coordinará Adrian.
Si hay que traer a un animador externo, se hará.
Eric intervino de nuevo, con tono práctico.
La mezcla y masterización tardarán unas treinta horas aproximadamente.
El logo animado de We’ll Meet Again tomará más tiempo.
Si se hace bien, hablamos de siete días.
Quizá cuatro si se contrata a un experto que trabaje en bucle continuo.
Adrian se encargará respondió Victor.
No es un problema.
Neytan miró a su alrededor.
Observó a cada miembro del equipo: Daniel, Sofía, Lucas, Mateo, Hana, James, Eric.
Todos habían estado ahí desde el inicio.
Todos habían aportado algo.
Bueno… dijo finalmente.
Les avisaré cuando tenga más singles.
Por ahora, eso es todo.
Se levantó de la silla.
Gracias a todos.
Hubo despedidas tranquilas, choques de manos, sonrisas cansadas.
Nada exagerado.
No hacía falta.
Antes de salir, Neytan se detuvo frente a Laura.
¿Me das tu número?
preguntó.
Para poder convencerte, si es que dudas en cantar la próxima.
Laura soltó una risa breve, sincera.
Eres persistente para alguien tan joven.
Sacó su teléfono y le pasó el número.
Ahí lo tienes.
Neytan lo guardó.
Perfecto.
Entonces nos veremos otra vez.
Laura asintió.
Eso parece.
Neytan salió del estudio sin mirar atrás.
Victor observó cómo la puerta se cerraba y luego se giró hacia James y Eric.
Envíen Mortals y We’ll Meet Again a mezcla y masterización ordenó.
Hoy mismo.
Ya están saliendo respondió James.
Todo en cola.
Eric añadió Yo me encargo de coordinar los tiempos técnicos.
Victor asintió satisfecho, luego miró a Laura.
Ven conmigo dijo.
Vamos con Adrian.
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