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MARSHMELLO - Capítulo 40

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Capítulo 40: Capitulo 39

10:00 a. m. — Starbucks Reserve Roastery New York

La mañana en Nueva York estaba fría, pero clara. El invierno seguía marcando su presencia con un aire seco que se colaba entre las calles, mezclándose con el aroma del café recién molido que llenaba el interior del Starbucks Reserve. El lugar estaba activo, pero no saturado: algunos ejecutivos revisaban correos, estudiantes hablaban en voz baja y varios freelancers trabajaban en silencio frente a sus portátiles.

En una mesa junto a la ventana, Neytan estaba sentado con una taza de café caliente entre las manos. Frente a él, su MacBook Pro permanecía abierto, mostrando una sesión de notas y bocetos musicales. No llevaba auriculares; prefería escuchar el murmullo del lugar mientras pensaba. Ese ruido constante le ayudaba a ordenar ideas.

Desde hacía varios días, su mente estaba enfocada en nuevas canciones. El año apenas comenzaba y, después de la reunión en SilverLine Records, tenía claro que 2012 no sería un año de descanso. Era un año de expansión, de identidad, de evolución sonora.

En la pantalla aparecía el título provisional de un proyecto:

“Collab — Xillions (Draft)”

Neytan apoyó la espalda en la silla y empezó a revisar las ideas base que había escrito la noche anterior. No se trataba todavía de una canción completa, sino de un modelo estructural, un esqueleto creativo que serviría como punto de partida para una colaboración.

Conocía bien a Xillions. Sabía cómo trabajaban, qué tipo de energía llevaban a sus producciones y cómo solían construir sus drops y melodías. Precisamente por eso, quería que esta colaboración tuviera un equilibrio claro: identidad compartida, pero sin perder su sello personal.

Abrió un nuevo documento y empezó a escribir, casi como si estuviera hablándose a sí mismo.

🔊 Base sonora — idea inicial (modelo)

Kick:

Potente, definido, con un sidechain limpio, sin exageraciones. El golpe debía sentirse sólido en un sistema grande, pero sin comerse el resto de la mezcla.

Bassline:

Clara, estable, sin saturación innecesaria. Una línea que acompañara al kick y diera movimiento, pero dejando espacio para el lead.

Lead principal:

Saw o supersaw, amplio, emocional. Un sonido que pudiera sostener el drop y ser reconocible desde los primeros compases.

Pads atmosféricos:

Texturas suaves, envolventes. Diseñadas para generar profundidad durante los versos y los breaks.

Build-ups y drops:

Claramente definidos. Tensión progresiva, silencios bien colocados, y un drop que explotara sin perder control.

Luego añadió un apartado técnico, pensando en el lenguaje común que usaría con Xillions.

🎛 Herramientas típicas (2011)

DAW:

Logic Pro / Ableton Live

Sintetizadores:

– Sylenth1

– Nexus

– Massive

FX:

– White noise

– Riser

– Downlifter

No eran reglas estrictas, solo referencias. Neytan creía firmemente que una buena idea podía adaptarse a cualquier herramienta, pero también sabía que compartir un marco común hacía todo más fluido.

Después pasó a la estructura del tema, escribiéndola con claridad para que cualquiera pudiera entenderla.

🧱 Estructura propuesta

– Intro: 16–32 compases

– Verso 1: espacio vocal, minimalista

– Pre-chorus: aumento de tensión

– Drop / Chorus: impacto principal

– Break: respiro emocional

– Segundo drop: variación energética

Aquí hizo una anotación especial:

Aquí entra Xillions (o el vocal act).

🎤 Concepto del tema

Tema central:

– Despedida

– Libertad

– Noches largas

– Escape / volver a empezar

Lenguaje:

– Frases simples

– Repetibles

– Fáciles de corear en festivales

Neytan sonrió levemente. Podía imaginar a miles de personas cantando esas frases bajo luces estroboscópicas, con las manos en el aire, sin importar el idioma.

También incluyó una sección práctica, pensando en cómo solían trabajar ellos.

🎙 Xillions suele entregar:

– Lead vocal

– Dobles

– Harmonías

– Ad-libs

Formato:

– WAV 24-bit

– BPM y tono alineados

Post:

– Comping

– Afinación ligera (Auto-Tune / Melodyne)

– EQ

– Compresión

– Reverb / delay

Cuando terminó de escribir, releyó todo con calma. No era una orden ni una instrucción rígida. Era simplemente un modelo, una base creativa sobre la cual ambos podrían construir algo mejor.

Esto es solo una idea murmuró para sí mismo. A partir de aquí, lo que salga… tiene que sorprendernos a los dos.

Abrió su correo y redactó un mensaje claro y directo para Xillions. No demasiado largo, pero lo suficiente para transmitir la visión general del proyecto. Lo envió sin pensarlo demasiado; sabía que las mejores colaboraciones nacían cuando no se forzaban.

Con el correo enviado, cerró el documento y pasó a otra carpeta: Informes — Victor.

Mientras revisaba cifras y comentarios, su teléfono vibró suavemente sobre la mesa. Era un mensaje de Victor.

“Tengo una noticia para ti. Hay dos artistas que quieren hacer una canción contigo. Están muy interesados en colaborar.”

Neytan levantó la mirada de la pantalla. El ruido del café pareció desaparecer por un segundo.

Tomó el teléfono, pensó apenas un instante y respondió:

“¿Quiénes son esos dos cantantes que quieren hacer una canción conmigo?”

La pantalla del MacBook Pro seguía encendida frente a Neytan. El vapor del café subía lentamente mientras el ruido del local lo envolvía como un fondo constante. Afuera, los taxis pasaban uno tras otro; adentro, todo parecía avanzar a otro ritmo, más lento, más reflexivo.

El teléfono volvió a vibrar.

Era Victor.

Neytan desbloqueó la pantalla y leyó con atención el nuevo mensaje. Esta vez no era una cifra, ni un informe técnico. Era algo distinto. Algo que, incluso para alguien que ya estaba acostumbrado a grandes noticias, hacía que el pulso se acelerara un poco.

Victor escribió con su tono habitual, directo pero consciente del peso de sus palabras.

“Son dos nombres grandes. Muy grandes.

Rihanna y Kesha.”

Neytan se quedó inmóvil unos segundos, leyendo otra vez el mensaje para asegurarse de no estar interpretándolo mal.

Victor continuó casi de inmediato, como si supiera que la pausa al otro lado de la pantalla significaba atención total.

“En el caso de Kesha, le gustó mucho un modelo de pista que hiciste hace unos días.

Adrian se la presentó como una idea, nada cerrado, solo un concepto de posible colaboración… y reaccionó muy bien.”

Neytan apoyó el codo sobre la mesa y llevó la mano a la barbilla. Recordaba perfectamente ese modelo. Una base con un groove más crudo, melódico pero con carácter, que había hecho casi por impulso una noche tarde. No estaba pensada para nadie en específico, solo como experimento.

Victor siguió escribiendo.

“Con Rihanna es diferente.

Ella escribió directamente diciendo que quiere hacer una canción contigo para su álbum, el que sale este año.”

Ahí sí, Neytan dejó escapar una pequeña exhalación. No era sorpresa, pero tampoco era algo que pudiera tomarse a la ligera. No era un “quizás”. No era un comentario de pasillo. Era una intención clara.

Miró la pantalla de su portátil, todavía abierta en la estructura del tema con Xillions. Pensó, casi sin querer, en cómo cada decisión creativa parecía abrir nuevas puertas sin avisar.

Tecleó despacio su respuesta, eligiendo bien cada palabra.

“Entonces dime algo claro,” escribió.

“¿Esto ya está formalmente acordado o todavía no hay nada firmado?”

“¿Es una colaboración confirmada… o solo una idea que podría pasar si se alinean las agendas?”

En cuanto envió el mensaje, cerró los ojos un segundo. No por nervios, sino por enfoque. Había aprendido que en este punto de una carrera, la diferencia entre una gran oportunidad y un error estratégico estaba en los detalles.

Mientras esperaba la respuesta, su mente empezó a ordenar escenarios.

Con Kesha, la colaboración parecía nacer desde lo creativo: una pista, una vibra, una reacción honesta. Eso solía ser buena señal. Significaba que la canción podía construirse desde cero, sin fórmulas impuestas.

Con Rihanna, el panorama era distinto. Ella no buscaba una prueba; buscaba un resultado. Un track que encajara en un álbum grande, con una visión ya definida, con fechas, expectativas y una maquinaria enorme detrás.

El teléfono vibró otra vez.

Victor respondió.

“Todavía no hay nada firmado,” escribió con claridad.

“Pero tampoco es humo.”

Neytan levantó ligeramente las cejas.

Victor continuó.

“Lo de Kesha está en fase creativa.

Le gustó la base, quiere escuchar más ideas. Si conectan, se hace.”

“Con Rihanna es más avanzado.

Su equipo quiere ver si pueden cuadrar agendas y empezar a trabajar en un tema específico para el álbum.”

Neytan asintió lentamente, aunque nadie pudiera verlo. Eso confirmaba lo que ya intuía: dos caminos distintos, dos tipos de colaboración, ambos importantes por razones diferentes.

Tomó otro sorbo de café, ya casi frío.

Interesante… murmuró en voz baja.

Apoyó los dedos sobre el teclado del portátil, pero no escribió nada todavía. Sabía que lo siguiente que hiciera definiría el tono de ambas conversaciones. No se trataba solo de decir “sí”. Se trataba de cómo decirlo.

Pensó en su identidad como artista. En lo que quería que 2012 representara. En no perder el control creativo incluso cuando los nombres eran gigantes.

Finalmente, volvió al teléfono y escribió un último mensaje a Victor.

“Perfecto. Entonces avancemos con calma.”

“Quiero escuchar qué busca exactamente el equipo de Rihanna.”

“Y con Kesha, mándame feedback más detallado sobre lo que le gustó del track.”

“Si esto se hace, quiero que sea porque la canción es real, no solo por el nombre.”

Envió el mensaje y dejó el teléfono a un lado.

Afuera, Nueva York seguía rugiendo. Adentro, Neytan volvió a mirar su pantalla. Abrió una nueva carpeta y escribió un título sencillo:

“Colaboraciones potenciales — Enero 2012 (Ideas)”

El MacBook Pro seguía abierto frente a él, la manzana iluminada reflejándose levemente en la superficie de la mesa. Neytan tenía los auriculares apoyados a un lado, la pantalla dividida entre Logic Pro y una carpeta de notas donde había ido guardando ideas sueltas, nombres tentativos, BPMs posibles y estados de ánimo escritos casi como recordatorios personales.

El café ya estaba a la mitad. Frío. Olvidado.

Estaba ajustando mentalmente la estructura del tema con Xillions —pensando si el segundo drop debía ser más melódico o más agresivo— cuando el sonido corto y seco de una notificación interrumpió el hilo de pensamiento.

Mensaje nuevo.

Neytan giró ligeramente la pantalla del portátil hacia sí y tomó el teléfono. Reconoció de inmediato el nombre que aparecía en la parte superior.

Victor.

Abrió el mensaje.

“Oye, acaba de pasar algo más.”

Neytan frunció apenas el ceño. Victor no solía escribir así si no era importante.

El segundo mensaje llegó casi de inmediato, como si Victor supiera que no hacía falta suspense.

“Adrian acaba de decirme que el equipo de Demi Lovato se comunicó con nosotros.”

“Quieren hacer una colaboración contigo.”

Por un momento, Neytan no reaccionó. No porque no entendiera el peso del nombre, sino precisamente porque lo entendía demasiado bien.

Apoyó la espalda contra la silla y dejó escapar un suspiro lento, controlado. No de sorpresa exagerada. Más bien de asimilación.

Tres nombres.

Tres perfiles completamente distintos.

Tres caminos creativos abiertos en menos de una hora.

Volvió a mirar la pantalla del MacBook. Ahí estaba el proyecto abierto:

Kick limpio, sidechain preciso, una bassline clara sin saturación, un lead en supersaw que todavía no terminaba de convencerlo. Todo eso había empezado como una idea sencilla en una cafetería… y ahora parecía el centro de una tormenta creativa mucho más grande.

Escribió de vuelta con calma.

“¿Demi?”

“¿Esto viene directo de su equipo o es una propuesta preliminar?”

Mientras esperaba respuesta, cerró Logic Pro sin guardar cambios —no quería comprometer nada todavía— y abrió una nueva nota. Escribió el título:

Colaboraciones potenciales — Enero 2012

Debajo, empezó a ordenar ideas como si estuviera limpiando su propia cabeza.

Kesha → vibra cruda, energética, nacida de una pista

Rihanna → álbum grande, visión clara, producción premium

Demi Lovato → vocal potente, emocional, crossover pop–electrónico

El teléfono vibró otra vez.

Victor respondió.

“Viene directo de su equipo.”

“No hay demo aún, pero quieren escuchar qué podrías proponer.”

“Adrian dice que Demi busca algo más electrónico, pero que conserve emoción.”

Eso último hizo que Neytan levantara ligeramente la mirada. Emoción. No solo impacto. No solo festival.

Cerró los ojos un segundo y pensó en las voces de Demi. En su rango. En su manera de sostener notas largas sin perder fuerza. En cómo podría encajar sobre una base progresiva, o incluso algo más minimalista, más atmosférico.

Se inclinó hacia el MacBook otra vez y abrió un nuevo proyecto vacío.

Esto se está poniendo interesante… murmuró para sí.

Respondió a Victor con un mensaje más largo, más reflexivo.

“Ok. Entonces no estamos hablando de una idea al aire.”

“Quiero manejar esto con cabeza.”

“Con Demi podría funcionar algo más emocional, no solo un banger.”

“Dile a Adrian que estoy abierto, pero quiero entender bien qué busca ella.”

Envió el mensaje y dejó el teléfono boca abajo sobre la mesa.

Durante unos segundos, simplemente se quedó mirando la pantalla en blanco del DAW. No tocó nada. No cargó ningún plugin. Solo pensó.

2011 había sido el año de demostrar que podía dominar escenarios, cifras, hits globales.

2012, claramente, estaba pidiendo otra cosa.

Narrativa.

Colaboraciones con sentido.

Canciones que no solo funcionaran en festivales, sino que conectaran.

Abrió una carpeta nueva y la nombró:

“Ideas vocales — colaboraciones”

Dentro, escribió tres subtítulos:

Energía / Rebeldía

Libertad / Escape

Emoción / Renacer

No asignó nombres todavía. No hacía falta.

Afuera, el ruido de la ciudad seguía igual.

Adentro, en esa mesa de Starbucks, con su MacBook Pro abierto y el café olvidado, Neytan entendía algo con absoluta claridad.

Neytan tomó el teléfono con calma, como si ya intuyera que no era un enlace cualquiera. Lo abrió desde ahí mismo, sin cerrar nada en el MacBook Pro, y esperó a que la página cargara.

Primero apareció el encabezado.

Billboard — actualización oficial

El corazón le dio un golpe seco, corto. No acelerado. Firme. Esa sensación que aparece cuando sabes que algo importante está a punto de confirmarse.

La página terminó de cargar.

Y ahí estaba.

La lista completa.

No un rumor.

No una filtración.

No un “podría entrar”.

Era oficial.

Neytan inclinó un poco la pantalla, como si al cambiar el ángulo las palabras fueran a desaparecer. Pero no. Seguían ahí, perfectamente alineadas, con números, posiciones, nombres… y el suyo.

Se tomó un segundo antes de leer en voz alta —aunque estaba solo— como si hacerlo le diera más peso al momento.

🏆 Top 10 — Actualización Oficial BillboardWe Found Love – Rihanna

Sigue liderando sin discusión

Sexy and I Know It – LMFAO

Dominio absoluto en radio y clubs

Stay The Night – Marshmello

Debut explosivo, fuerte en descargas (620k)

Prism (ft. Laura Brehm) – Marshmello

Streaming masivo (28M), hit consolidado

Set Fire to the Rain – Adele

Balada dominante

Moves Like Jagger – Maroon 5 ft. Christina Aguilera

Pop estable, rotación constante

Without You – David Guetta ft. Usher

EDM en su punto más alto

Stronger – Kelly Clarkson

Empowerment pop

Good Feeling – Flo Rida

Energía constante

International Love – Pitbull ft. Chris Brown

Cierre sólido del Top 10

Neytan no se movió durante varios segundos.

Dos canciones.

Dos posiciones dentro del Top 4.

Una entrando directo al #3.

La otra ya establecida, firme, resistiendo semanas de rotación, streams y descargas.

Apoyó el codo en la mesa y se pasó la mano por la mandíbula, pensativo. No sonreía exageradamente. No levantó los brazos. No hizo nada de eso.

Lo que sintió fue algo más profundo.

Validación.

No solo del público.

No solo de los números.

Sino de que el camino creativo que había elegido —melodía + emoción + energía— estaba funcionando incluso en el terreno más competitivo del mundo.

El teléfono vibró de nuevo.

Victor.

“Ya es oficial.”

“Dos tracks en el Top 10.”

“Y ojo: Stay The Night está creciendo más rápido de lo que proyectaban.”

Neytan cerró la página, no porque no quisiera verla más, sino porque necesitaba procesarla fuera de la pantalla.

Tercero… murmuró. Directo al tercero.

Abrió una nota nueva en el MacBook y escribió, casi como si estuviera dejando constancia histórica:

26 de enero de 2012

Dos canciones en el Top 10 Billboard

Debajo, añadió algo más personal:

“Esto ya no es solo EDM. Esto es mainstream global.”

Pensó automáticamente en lo que Victor le había dicho minutos antes.

Rihanna.

Kesha.

Demi Lovato.

Y ahora, el detalle que lo cambiaba todo:

una canción suya compartiendo lista con Rihanna, pero mirándola desde arriba del mismo tablero.

No como invitado.

No como promesa.

Sino como igual.

Escribió un mensaje corto a Victor.

“Ok.”

“Ahora entiendo por qué todos están llamando.”

Cerró el portátil lentamente, tomó por fin el café frío, amargo y dio un sorbo sin quejarse.

Neytan se quedó quieto unos segundos más, con la espalda apoyada en la silla del Starbucks y la vista perdida, no en la pantalla, sino en algún punto indefinido frente a él. El ruido del lugar —tazas, conversaciones cruzadas, el vapor de la máquina de café— se volvió un murmullo lejano, como si alguien hubiera bajado el volumen del mundo solo para darle espacio a sus pensamientos.

Bueno… pensó.

El año pasado ya tenía canciones en Billboard.

Y ahora estas dos acaban de entrar.

No era una sorpresa total, pero tampoco era algo que pudiera tomarse a la ligera.

Había una diferencia enorme entre llegar una vez… y volver.

La primera vez siempre tiene algo de milagro. De coincidencia. De “todo se alineó”.

La segunda vez ya no.

La segunda vez es confirmación.

Neytan apoyó ambas manos sobre la mesa, entrelazó los dedos y bajó la mirada hacia el MacBook Pro cerrado, como si el aluminio guardara todavía la energía de lo que acababa de ver.

No fue suerte… murmuró para sí mismo, casi sin voz.

Recordó el inicio del año anterior. Las madrugadas largas, los proyectos que nadie veía, las ideas descartadas, los demos que nunca salieron del disco duro. Recordó la presión silenciosa de demostrar que no era solo “el chico del casco”, que detrás del concepto había criterio, oído, visión.

El 2011 había sido el año del impacto.

El 2012… apenas estaba comenzando.

Y ya estaba marcando territorio.

Pensó en Stay The Night. En cómo había nacido casi como un experimento emocional, una mezcla de energía nocturna con una sensación de despedida contenida. No era una canción agresiva. No era oscura. Era honesta. Y eso, al parecer, estaba conectando con algo más grande.

Luego Prism.

Más atmosférica.

Más melódica.

Más introspectiva.

Dos caras distintas del mismo proyecto. Y ambas funcionando.

Neytan soltó un pequeño suspiro, no de cansancio, sino de reconocimiento interno.

Esto significa que el público está escuchando de verdad.

No solo bailando.

No solo reproduciendo en piloto automático.

Escuchando.

Volvió a abrir el MacBook, no para revisar números otra vez —no quería obsesionarse— sino para mirar el proyecto en el que estaba trabajando antes de que llegaran los mensajes. La colaboración con Xillions seguía ahí, abierta, con notas técnicas, estructuras, ideas de sonido.

Miró la pantalla y sonrió apenas.

Y esto… pensó todavía ni existe para ellos.

Eso era lo que más lo emocionaba. Que mientras el mundo estaba reaccionando a lo que ya había salido, él estaba varios pasos adelante, construyendo lo siguiente. Siempre lo siguiente.

Se apoyó hacia atrás en la silla y dejó que los pensamientos fluyeran con más calma.

Dos canciones en Billboard no son el final.

Son una base.

A partir de ahí, todo se amplifica:

las llamadas,

las propuestas,

las expectativas.

Pero también las decisiones difíciles.

Porque ahora no se trataba solo de hacer música que le gustara a él. Se trataba de elegir bien con quién, cuándo y cómo colaborar. Cada paso tenía peso. Cada lanzamiento tenía consecuencias.

Recordó el mensaje de Victor.

Rihanna.

Kesha.

Demi Lovato.

Tres nombres enormes. Tres universos distintos. Tres posibilidades completamente diferentes.

Y de pronto, una idea se le cruzó por la cabeza, clara y directa:

Si el 2011 fue el año en el que me reconocieron…

el 2012 puede ser el año en el que defina quién soy para el mundo.

No como moda.

No como tendencia.

Sino como identidad.

Cerró los ojos un segundo y dejó que esa idea se asentara.

Cuando los abrió, tomó el teléfono y escribió una nota rápida, solo para él:

“No correr. No aceptar todo.

Elegir lo que sume a largo plazo.”

Guardó la nota y levantó la vista. Afuera, la calle seguía llena de movimiento. Gente apurada, taxis, semáforos cambiando de color. Todo seguía igual… y al mismo tiempo, todo era distinto.

Neytan tomó el último sorbo de café, se levantó despacio y guardó el MacBook en su mochila.

Mientras caminaba hacia la salida del Starbucks, pensó con una calma que no había tenido antes

Sí.

El año pasado mis canciones estuvieron en Billboard.

Y ahora estas dos acaban de entrar.

Neytan caminaba sin prisa por la acera, mezclándose con el flujo constante de gente que iba y venía con café en mano, audífonos puestos, teléfonos pegados a la oreja. El aire frío de la mañana neoyorquina le despejaba la cabeza. Cada paso parecía acomodar mejor sus ideas, como si la ciudad misma le estuviera marcando el ritmo.

Sacó el celular del bolsillo de la chaqueta y lo sostuvo unos segundos antes de desbloquearlo. La pantalla se iluminó y, casi por reflejo, abrió la lista de contactos. El nombre de Victor estaba ahí, arriba, como si supiera que iba a ser el siguiente movimiento.

Marcó.

El tono sonó una vez.

Dos.

Tres.

Neytan miró hacia adelante, esquivando a un hombre que caminaba distraído, y pensó en cómo había cambiado todo en tan poco tiempo. Antes, las llamadas eran para insistir, para preguntar si alguien había escuchado un demo. Ahora eran para decidir entre opciones que podían definir un año entero.

¿Neytan? respondió Victor al fin, con un tono despierto, profesional, pero con esa cercanía que se había ido construyendo con el tiempo. Justo iba a escribirte.

Neytan sonrió apenas y siguió caminando.

Sí, me imaginé dijo. Escucha, tengo ya algunas ideas para las colaboraciones.

Del otro lado de la línea hubo un breve silencio. No incómodo, sino expectante.

Perfecto respondió Victor. Justo eso quería escuchar. ¿Dónde estás ahora?

Caminando contestó Neytan. Salí del Starbucks hace unos minutos. Necesitaba moverme un poco para ordenar la cabeza.

Eso suena a que vienes inspirado dijo Victor, medio en broma, medio en serio.

Neytan soltó una pequeña risa.

Más que inspirado… enfocado. Mira, he estado pensando en todo lo que me comentaste. Rihanna, Kesha, Demi. No quiero que esto se sienta como “hagamos algo porque podemos”. Quiero que cada colaboración tenga sentido musical, no solo de nombre.

Victor asintió, aunque Neytan no podía verlo.

Bien. Esa es exactamente la mentalidad correcta respondió. Adelante, cuéntame.

Neytan cruzó la calle cuando el semáforo cambió y se apoyó un momento junto a una pared de ladrillo, como si necesitara un punto fijo mientras hablaba.

Con Rihanna empezó, no lo veo como un track de festival directo. Sería un mid-tempo potente, atmosférico. Algo oscuro, elegante. Mucho espacio, bajos profundos, un drop más emocional que explosivo. Su voz no necesita competir con el beat, necesita flotar encima.

Victor hizo un sonido breve de aprobación.

Eso encaja bastante con el concepto de su álbum, dijo. Su equipo habló de algo más maduro, más nocturno.

Exacto continuó Neytan. No quiero sobresaturar. Que el silencio también sea parte del arreglo.

Hizo una pausa corta, respiró y siguió.

Con Kesha es distinto. Ahí sí veo algo más crudo, más divertido, incluso un poco sucio. Bassline con groove, tempo alto, energía directa. Algo que funcione en club, pero con un hook vocal que se quede pegado. Ella tiene esa actitud que no hay que suavizar.

Ella escuchó uno de tus demos y le encantó justamente eso respondió Victor. Dijo que sonaba “libre”, así tal cual.

Neytan sonrió otra vez, esta vez con un poco más de confianza.

Eso me alegra. Entonces no habría que forzar nada ahí.

Siguió caminando, doblando una esquina. El ruido del tráfico aumentó por un momento.

Y Demi añadió… con ella lo veo más emocional. Piano o pads suaves al inicio, una progresión clara, y luego un drop que no sea agresivo, sino liberador. Que la canción crezca con su voz. Ella transmite mucho cuando canta desde lo personal.

Victor guardó silencio unos segundos más, procesando todo.

Te voy a decir algo dijo finalmente. Esto que me estás diciendo confirma por qué todo el mundo quiere trabajar contigo ahora mismo. No estás pensando en números primero. Estás pensando en la canción.

Neytan bajó la mirada al suelo mientras caminaba.

Los números ya están respondió. Lo que no quiero perder es el criterio. Si hago algo con ellos, quiero que dentro de cinco años siga sonando bien.

Eso es exactamente lo que Adrian y yo queremos escuchar dijo Victor. Ahora, te pregunto algo importante: ¿esto lo ves como ideas preliminares o ya estás listo para empezar a desarrollar demos específicos?

Neytan no respondió de inmediato. Miró alrededor, observó a la gente pasar, sintió el peso real de la pregunta.

Ideas claras dijo al fin. Pero no voy a enviar nada hasta sentir que tengo el sonido correcto. Prefiero tardar un poco más y entregar algo que realmente represente lo que quiero hacer este año.

Perfecto contestó Victor. Entonces hagamos esto: yo me encargo de mantener la comunicación abierta con los equipos. Tú trabaja con calma. Sin presión. Cuando tengas algo sólido, lo vemos juntos.

Me parece bien dijo Neytan. Y Victor…

¿Sí?

Gracias por no apresurarme. Sé que podríamos correr con esto.

Victor soltó una risa breve.

Créeme, Neytan. Correr sería el error. Tú ya no estás persiguiendo nada. Ahora todos te están alcanzando a ti.

Neytan colgó la llamada y guardó el teléfono. Siguió caminando, con una sensación distinta en el pecho. No era euforia. Era algo más estable. Más peligroso, incluso.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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