Marvel Multiverse: Cyber-Spider (ES) - Capítulo 46
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46: Capítulo 46 46: Capítulo 46 Rilley se despidió tras consolar y animar a Gwen, percatándose de algunas cosas en el suelo se detuvo a mirar, al ver que se trataba de rosas y chocolates no tuvo que pensar quien estuvo aquí, con una sonrisa que no era de burla sino de ironía por los eventos actuales recogió cada una de estas cosas, las flores ciertamente no servían para mucho y fácilmente serían desechadas, pero la caja con chocolates aún era comestible, bajo el principio de no desperdiciar Rilley los tomaría para sí mismo sin importarle que fueran chocolates baratos.
En cuanto a Peter Parker y el malentendido que se había llevado ¿qué tenia que ver con Rilley?, Rilley ya había sido muy amable al no aprovechar toda la situación y agregar más combustible a la llama de por sí ya descontrolada, claro que el que no lo hiciera no significaba que le estuviera haciendo un favor sino más bien era por el bien de Gwen.
Con los chocolates firmemente en sus manos, Rilley caminó hacia la salida del edificio.
La brisa fría de la tarde llegó a su rostro.
“Peter Parker…
siempre golpeado por el destino debido a sus grilletes de moralidad autoimpuestos”.
-pensó mirando las calles concurridas de la ciudad mirando a la distancia como si aún pudiera ver a Peter Parker mientras huía de la situación que tanto lo agobiaba.
La primera capa del envoltorio de la caja de chocolates crujió bajo sus dedos mientras la abría sin ceremonia alguna.
Sacó uno y lo probó.
—Sí, definitivamente baratos.
-murmuró para sí mismo.
Pero aún así no iba a dejar de comerlos.
Mientras avanzaba para buscar su auto en el estacionamiento, un pequeño remolino de pensamientos le hizo detenerse.
Había algo divertido en todo el asunto, ver o al menos presenciar a Peter sufriendo por algo que no tenía sentido mientras Rilley simplemente seguía con su día, disfrutando así de los chocolates que el héroe dejó tirados por un malentendido en el cual no tuvo el valor para ponerse de pie y aclarar, simplemente dejando tirado aquellas cosas por lo que algunos llamarían despecho.
Rilley llegó al estacionamiento y desactivó la alarma de su auto, un modelo clásico que, aunque no llamaba la atención, era impecablemente cuidado.
Se apoyó por un momento en la puerta, observando el movimiento de la ciudad.
Coches que pasaban, transeúntes ocupados, y en medio de todo, el pensamiento del rostro atormentado de Peter Parker seguía rondando en su mente.
—Todo esto por un abrazo inocente.
-dijo Rilley para sí mismo, mordiendo otro chocolate.
Era absurdo, pero fascinante.
Peter no solo se aferraba a esa moralidad autoimpuesta que Rilley tanto despreciaba, sino también a una visión frágil del amor.
Una que podía quebrarse con un simple malentendido.
Sin embargo, lo que realmente le causaba gracia a Rilley no era el drama romántico en sí, sino el hecho de que Peter se permitiera caer en esa trampa emocional.
Era como si siempre estuviera buscando un peso extra para cargar en sus hombros.
—Supongo que alguien tiene que sufrir para que otros se diviertan.
-se dijo con una sonrisa irónica mientras subía al auto y encendía el motor.
El tráfico avanzaba lento, pero a Rilley no le importaba.
El día había sido, si no productivo, al menos entretenido.
Y, en cierto modo, eso ya era suficiente.
Pronto tendría que regresar una vez más a su laboratorio pero no antes de lograr completar su misión con el equipo del Security Corps.
…
Charles Xavier dejó escapar un suspiro profundo mientras retiraba el casco de Cerebro y lo dejaba a un lado.
Su mente seguía resonando con las imágenes y datos recopilados, pero su atención permanecía fija en esa nueva instalación en Hawái.
Había aprendido a confiar en sus corazonadas, esas señales silenciosas que siempre lo llevaban a respuestas importantes, aunque a veces también a situaciones peligrosas.
—Profesor, ¿alguna novedad?
-preguntó Jean Grey algo ansiosa caminando hacia el profesor sin esperar a los demás.
Charles miró a Jean e hizo una pausa antes de responder.—Scott no parece estar en ningún lugar accesible del planeta.
Pero…
-Se detuvo, reflexionando.
—Hay una instalación nueva en Hawái que me resulta algo peculiar.
Jean frunció el ceño.
—¿Quiere que investiguemos?
El profesor negó lentamente.
—Aún no.
Primero debemos reunir más información.
No podemos actuar precipitadamente.
-entonces el profesor pensó en una persona.
—Volvamos a mi despacho, Hank trae a Katherine contigo.
Al escuchar que el profesor solicitaba la asistencia de los jóvenes mutantes Hank y Leech parecieron querer decir algo, pero tras ver el gesto del profesor los dos guardaron silencio, aunque Leech ya planeaba en su corazón hacer todo lo posible para proteger a sus estudiantes y compañeros.
El profesor Xavier y los demás se dirigieron hacia su despacho en la mansión, una sala familiar llena de recuerdos, pero también de una sensación palpable de tensión.
Charles tomaba cada decisión con cautela, algo que había aprendido con los años, pero esa corazonada sobre Hawái lo inquietaba.
Si alguien podía estar detrás de la nueva instalación sin duda tenía que ser una amenaza seria.
Hank McCoy, el doctor y mutante con forma de bestia, caminaba al lado de Leech, el joven mutante cuya habilidad era neutralizar los poderes de otros.
Leech siempre había sido algo reservado, pero la situación lo había hecho pensar más en el bienestar de los suyos.
Sabía que cualquier movimiento en falso podría llevar a una confrontación directa con el mismo gobierno o peor aún con fuerzas desconocidas que podrían estar detrás de todo esto.
—Profesor, si lo que sospecha es cierto, ¿qué planea hacer?.
-preguntó Hank con tono cauteloso.
Charles quien ya de encontraba detrás de su escritorio dijo.
—Primero, necesitamos conocer más sobre ese lugar.
No quiero que tomemos decisiones impulsivas.
Necesitamos hacer esto de manera estratégica.
Katherine, quien había entrado un poco más tarde, se acercó, su rostro mostrando una ligera preocupación.
Aunque siempre había sido más tranquila, el tono del profesor era lo suficiente serio como para que la inquietud se instalara en su mente.
Charles Xavier la miró, cuando pensó en recopilar información de aquella instalación en Hawái no pudo evitar pensar en ella y su habilidad para atravesar materiales densos de manera sigilosa, Kitty Pryde sin duda era la mejor opción para ser enviada a la recopilación de información.
El profesor Charles Xavier dejó escapar otro suspiro, mirando a los jóvenes presentes en la habitación.
Sabía que tenía que ser cauteloso, pero también sabía que el tiempo jugaba en su contra.
Si la instalación en Hawái era lo que sospechaba, las consecuencias de no actuar rápidamente podrían ser graves.
—Kitty.
-comenzó el profesor, su voz llena de seriedad.
—Quiero que tú seas quien investigue la instalación.
Eres la mejor opción para hacerlo sin ser detectada.
Kitty Pryde, quien había estado en la mansión durante algunos años, se enderezó de inmediato al escuchar su nombre.
A pesar de su naturaleza más tímida, la responsabilidad de una misión de este tipo la hacía sentirse más segura, como si se tratara de un reto personal que estaba lista para asumir.
—¿Yo?.
Se preguntó, casi sin creerlo.
Estaba acostumbrada a tareas menos arriesgadas, pero el tono serio del profesor la hizo sentir que esta vez era una misión en extremo importante.
Charles asintió, dándole una ligera sonrisa, aunque su expresión no dejaba lugar a dudas de la gravedad de la situación.
—Sé que puedes hacerlo.
Tu habilidad para atravesar paredes es perfecta para una misión de sigilo e investigación como esta.
No podemos permitir que nadie se dé cuenta de que estamos investigando.
Hank y Jean se miraron brevemente sabiendo que el riesgo era considerable, pero todavía con eso verdaderamente confiaban en las habilidades de Kitty.
—De acuerdo.
-dijo Kitty, con una mezcla de determinación y algo de nerviosismo.
—¿Cómo me contacto si encuentro algo?.
Charles la miró directamente, transmitiendo una sensación de calma.
—Utilizando un comunicador.
Nos mantendremos en contacto en todo momento.
Si en algún momento sientes que la situación se vuelve peligrosa, regresa inmediatamente.
No hay presión, pero asegúrate de obtener tanta información como sea posible.
Jean, que hasta entonces había estado callada, asintió con fuerza.
—Estamos contigo Kitty.
Si necesitas algo estaremos listos para ir en tu ayuda de inmediato.
Leech se acercó con su rostro serio.
—Solo ten cuidado, no te exijas demasiado, si por alguna razón no puedes hacerlo, entonces simplemente regresa, nadie te culpará.
-estas eran la únicas palabras que Leech podía decir, viendo que el profesor ya había tomado una decisión era inútil decir más, además tal parecía que Kitty no era reacia a tomar esta misión, al contrario parecía estar emocionada.
Kitty asintió agradecida por las palabras de Leech, pero ella no planeaba dejar la misión, sabía que tendría que manejar la situación por sí sola y para eso ya se había preparado mentalmente.
Con un último vistazo a sus compañeros se despidió, y acompañada de Hank McCoy se dirigió a preparar todo lo necesario.
El profesor Xavier observó cómo Kitty se retiraba hacia la sala de preparación, donde Hank se aseguraría de que ella estuviera lista para la misión.
Aunque confiaba plenamente en ella, no podía evitar sentir una ligera preocupación.
Las corazonadas que lo habían guiado durante tantos años rara vez se equivocaban, y este momento no parecía ser la excepción.
Mientras tanto, el resto del equipo se preparaba para lo que pudiera venir.
—Nosotros también debemos estar listos para cualquier cosa.
-dijo Charles, mirando a Jean y al resto de presentes.
—Si Kitty encuentra algo que indique que la situación es aún más grave de lo que creemos, tendremos que tomar decisiones rápidas.
Jean estuvo de acuerdo.
—Estaremos listos en todo momento profesor.
Charles se reclinó en su silla de ruedas, pensativo, mientras observaba como cada uno de sus estudiantes salía de su despacho uno por uno.
Después de un tiempo el sonido de las puertas deslizándose hacia atrás lo sacó de sus pensamientos.
Jean había regresado, y a su lado estaba Leech, quien parecía algo más relajado, aunque no lo suficiente como para ocultar la preocupación en su rostro.
—Profesor, Kitty está lista.
Hank está con ella asegurándose de que tenga todo lo necesario.
Será enviada con el jet y dejada algunos kilómetros alejados de la zona para evitar posibles monitoreos.
–dijo Jean con una calma tensa, consciente de la gravedad de la misión.
Charles asintió lentamente.
—Bien.
Mantén la comunicación abierta con ella.
No quiero que se arriesgue más de lo necesario.
–hizo una breve pausa.
—Jean, Leech, ustedes dos estarán en alerta.
Si hay algo que no salga como esperamos, necesito que estén listos para intervenir.
También lleven con usted a Logan.
Leech, mostrándose algo cauteloso asintió con firmeza.
—Lo que sea necesario, profesor.
Jean no dijo nada, pero su mirada decía todo.
Sabía que la situación podría volverse peligrosa en cualquier momento, y no era solo Kitty quien estaba en juego.
Sin embargo, lo que más lo preocupaba era el tiempo, desconocía por completo la situación de Scott.
Cuánto más pasaba sin obtener noticias más riesgos corría Scott.
Desde la sala de preparación, un pequeño intercomunicador zumbó suavemente en los oídos de Hank McCoy, indicándole que Kitty estaba lista para partir.
Configurando el jet con las coordenadas de destino notificó a Kitty sobre el abordaje.
—Es hora.
–Charles murmuró para sí mismo, aunque su tono grave solo aumentó la tensión que se sentía en la sala.
Jean tocó ligeramente el brazo de Leech, quien estaba quieto como una estatua, y luego se acercó al profesor.
—¿Deberíamos hacer algo más mientras Kitty investiga?
Charles reflexionó por un momento antes de responder.
—Por ahora, lo único que podemos hacer es esperar y asegurarnos de estar preparados para cualquier eventualidad.
A veces, el saber esperar puede ser tan crucial como actuar de inmediato.
Kitty estaba en camino a lo desconocido, y aunque confiaban en ella, nadie podía predecir lo que sucedería cuando llegara a su destino.
…
Mientras tanto Rilley ya había regresado de la casa de los padres de Gwen, quitándose la ropa se relajó tomando un baño para posteriormente acostarse para descansar del ajetreado día, si bien para Rilley el sueño y el descanso ya no era algo tan indispensable aún así le gustaba disfrutar de ellos.
Después de un tiempo Rilley se acostó sobre su cama y reflexionó acerca del futuro.
Pensó en el profesor Xavier y aquellos de la escuela mutante, en un principio Rilley no quería antagonizarlos, eso se demostró tras su última visita a la escuela en donde solo se llevó a una persona, ni siquiera había infringido graves daños en alguno de los estudiantes o profesores ni mucho menos había matado a alguien.
Pero aún con eso el que lo vieran como un enemigo fue inevitable.
Si Rilley quería continuar con su estudio de los diversos poderes y habilidades que había en el mundo tenía que buscar algunos sujetos de prueba, en el caso de los mutantes a pesar de ser solo una minoría eran tan orgullosos y arrogantes que le sería imposible tomar muestras de forma voluntaria, no había otra manera más que recurrir al secuestro para el posterior resguardo en su centro de investigación.
Y para otros seres mutados con habilidades especiales sería un poco más sencillo, Rilley podía simplemente contratarlos dándoles así una remuneración por el apoyo a su investigación.
—Sophin, mantén el monitoreo en la base de Hawái, dame aviso de inmediato si ocurre algo.
-y con eso Rilley cerró los ojos poniendo su mente en un estado de suspensión o reposo para ingresar a un estado de sueño.
La voz de Sophin resonó en su mente.
«Entendido».
…
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