Marvel Multiverse: Cyber-Spider (ES) - Capítulo 51
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51: Capítulo 51 51: Capítulo 51 El edificio Stane International se alzaba imponente en el corazón de la ciudad, una estructura de acero y vidrio de sesenta y cinco pisos que reflejaba el horizonte nocturno con un resplandor frío y sofisticado.
Sus puertas giratorias de entrada eran testigos de un constante ir y venir de ejecutivos trajeados, científicos y empleados que mantenían en marcha la maquinaria de la empresa.
Pero cuando Frank Castle y Steadman Sternberger cruzaron el umbral, la atmósfera cambió ligeramente.
Frank, con una expresión pétrea y su porte de veterano curtido en mil batallas, caminaba con paso firme, irradiando una presencia que exigía respeto sin necesidad de palabras.
A su lado, Steadman, con su estilo más relajado pero igual de imponente, esbozaba una ligera sonrisa, como si estuviera disfrutando de la incomodidad que causaban entre los empleados del vestíbulo.
Su vestimenta informal contrastaba con la de los hombres de negocios que los rodeaban, pero ninguno de los dos parecía inmutarse.
Se dirigieron directamente al mostrador de recepción, donde una joven de cabello recogido y gafas delgadas los observó con un disimulado nerviosismo.
Sus ojos saltaron instintivamente hacia el botón de emergencia oculto debajo de su escritorio, pero antes de que su mano llegara a tocarlo, un golpe seco en la superficie de la mesa la detuvo en seco.
Steadman, aún con su sonrisa relajada, había dejado caer una placa de metal con una insignia grabada, se trataba de un escudo adornado con dos cañones cruzados y las palabras “Security Corps” resaltadas en un color plateado.
—Por favor, muéstrale esto a tu jefe.
-dijo con voz calmada, pero con un tono lo suficientemente firme para que la recepcionista entendiera que no era una sugerencia.
—Nos ahorraremos muchos problemas si evitas tocar ese botón.
-dijo como si sus ojos pudieran atravesar el escritorio de recepción y ver la mano de la recepcionista a punto de presionarlo.
A pesar de la amabilidad en su tono, la recepcionista sintió un escalofrío recorriéndole la espalda.
Su mirada pasó de la placa a los ojos de Frank, que simplemente se cruzó de brazos con impaciencia.
Sin más opción, tomó la insignia y digitó un mensaje rápido en su computadora.
Momentos después, su intercomunicador se encendió con la voz de la secretaria personal de Ezequiel Stane.
—Mándalos directo al ascensor privado.
-indicó sin titubeos.
La recepcionista asintió apresurada y les indicó con una mano temblorosa el acceso a un elevador de cristal situado en la parte más resguardada del vestíbulo.
Frank recogió la placa sin decir palabra y ambos se encaminaron hacia el ascensor.
Una vez dentro, Steadman dejó escapar una ligera carcajada mientras observaba cómo la ciudad se desplegaba ante ellos a medida que ascendía.
Frank entregó la placa a Steadman y este la recibió diciendo.
—¿Viste su cara?
Parecía que estaba a punto de desmayarse.
-comentó con diversión.
La dinámica del dúo era de tal manera típica del policía bueno y el policía malo, aunque quién era el bueno y quién el malo era diferente dependiendo de la situación, algunas veces no habría tanta diferencia ya que de vez en cuando tenía que haber un policía malo y uno aún más malo.
Algunos se dejarían llevar por la personalidad y apariencia relativamente débil de Steadman, pero subestimarlo era un error que muchos habían cometido y del que se habían arrepentido.
De una manera relativa era cientos de veces mejor lidiar con Frank que con el mismo Steadman.
Frank apenas reaccionó tras las palabras de Steadman, sabiendo como era su amigo simplemente lo dejó ser.
El ascensor se detuvo con un leve tintineo y las puertas se deslizaron suavemente, revelando la lujosa oficina de Ezekiel Stane.
La oficina de Stane era un reflejo de su personalidad.
Modernista, tecnológica, pero con un desorden calculado que mostraba que allí se trabajaba, no solo se presumía.
Sentado tras un amplio escritorio de cristal, Zeke alzó la mirada y sonrió al ver a sus visitantes.
—Miren nada más quiénes llegaron nuevamente a asustar a mi más reciente empleada.
-dijo con un tono burlón mientras se ponía de pie.
—Aunque agradecería que dejaran de hacerlo, últimamente se ha vuelto difícil conseguir recepcionistas capaces.
Por el tono de voz de Stane tal parecía que estas acciones por parte de Steadman ya habían sucedido, lo que dio como resultado que cambiara de recepcionista con mayor frecuencia de lo usual.
—¿Así que es nueva?
Eso explica por qué casi presiona el botón de pánico.
-comentó Steadman con un leve tono burlón.
—Creí que la otra estaba de vacaciones.
—Sí, renunció hace algún tiempo, para ser más exactos después de su última visita.
Aunque espero que esta nueva empleada dure más en su puesto.
Realmente me alegra ver que no haz cambiado.
Pero, ¿podrían dejar de intimidar a mis empleadas?, quiero evitarle dolores de cabeza a mi secretaria.
Después de todo como dije antes ya no es tan fácil el conseguir personal tan capaz.
—Quédate tranquilo, esta vez nos aseguramos de que no se llevara un susto demasiado grande.
Aunque, para ser justos, Frank no ayuda mucho con esa cara de pocos amigos.
-dijo Steadman mientras se encogia de hombros sin darle una respuesta clara a Stane.
Zeke se rió y le estrechó la mano primero a Frank y luego a Steadman, con quien compartió un choque de puños más informal.
—Seguro.
Y supongo que también le contaste un chiste de vaqueros para tranquilizarla, ¿no, Sternberger?
-bromeó Stane.
Steadman se encogió de hombros con fingida inocencia..
—Qué puedo decir, tengo carisma.
—Carisma mi Trasero.
-Zeke soltó una carcajada y se dejó caer en su asiento.
¿Entonces, qué los trae por aquí?
Aparte de querer arruinarme la reputación con mi personal, claro.
Steadman, con su habitual actitud jovial, se dejó caer en uno de los sillones.
Frank también se sentó guardando silencio mientras dejaba que aquellos dos se pusieran al corriente.
Ezequiel soltó una ligera carcajada mientras servía tres vasos con whisky de la mejor calidad, nada menos.
Frank tomó su vaso sin cambiar su expresión.
Tras darle un trago dijo.
—Vamos directo al grano.
Vinimos por el equipo para la próxima misión.
Rilley nos quiere listos lo más pronto posible.
—Por supuesto.
-dijo Stane relajado.
—Tal como le informé a Rilley ya tengo lo que necesitan.
Pero antes de eso, quiero saber cómo les ha ido.
Desde la última vez me he dado cuenta de que Rilley ha estado más ocupado de lo usual, lo cual siempre significa que algo grande está sucediendo, o al menos está por suceder.
—Supongo que ya leíste el informe de la base de datos.
La próxima misión es atrapar al Ghost Rider.
Para ser más exactos Rilley quiere reclutarlo, pero para hacerlo primero debemos demostrarle lo capaces de somos, además esta misión también sería considerada como la puerta para que los otros miembros puedan entrar en contacto con el lado misterioso del mundo, ya sabes la magia y dioses míticos son cosas un tanto difícil de creer si no los ves con tus propios ojos.
—Ciertamente es algo curioso.
-dijo Stane girando lentamente su vaso en la mano, revolviendo los cubos de hielo haciendo un sonido tintineante.
—Echando un vistazo al pasado nunca pensé que llegaría el día en que tendría que diseñar tecnología para pelear contra… ¿qué sería exactamente?
¿Un demonio?
¿Un espíritu de venganza?
Frank Castle respondió.
—Rilley dijo que se trataba de un espíritu bajo el mando del rey del infierno, cuyo trabajo era el de castigar a los pecadores en la tierra.
Stane guardó silencio por un breve momento.
Tras un suspiro dijo.
—Básicamente nos enfrentaremos al emisario del diablo, lo que muy probablemente terminaría por ofender a este último ¿Es que acaso Rilley no teme el ofender a tal ser?
Steadman dejó el vaso sobre la mesa con un leve golpe seco, y respondió con una media sonrisa.
—Rilley no es alguien que actúe a la ligera… si dio la orden, es porque muy seguramente ya calculó los riesgos.
Por ejemplo toma en cuenta el proyecto Omega recién anunciado, se espera que todos los miembros del Security Corps accedan a participar, ese suero especial hará que cualquier ser humano común obtenga superpoderes.
En el peor de los casos con esas habilidades especiales no seremos tan imponentes ante habilidades sobrehumanas.
Stane asintió.
—Tienes razón, incluso yo fui tentado en participar.
Añadiendo también que pedí una muestra del nuevo suero para poder analizarla y entender su funcionamiento.
Ambos tanto Frank como Steadman miraron a Ezequiel Stane con curiosidad.
—¿Y?
¿Descubriste algo interesante?
-preguntó Steadman.
Stane bebió otro trago de whisky y respondió.
—En realidad no pude descubrir las partes fundamentales, mi único logro fue entender la transformación que da como resultado.
Básicamente los genes mutan a un nivel extremo cambiando su estructura y composición, adoptando así nuevos patrones de unión y posteriormente desencadena una evolución rápida haciendo que los sujetos se adapten a los cambios de forma imperceptible.
Posterior a la aplicación del suero se tarda aproximadamente 24 a 48 horas en surtir efecto, el resto es sencillo, como algo instintivo puedes usar una habilidad especial como si este hubieran estado contigo desde tu nacimiento, igual de fácil y natural como respirar.
Aunque en algunos casos esta transformación no te otorga una habilidad especial tal como el de los mutantes, pero mejora en gran medida el físico humano llevándolo a capacidades extremas, levantar autos no sería un problema, podrías considerarlo como el legendario físico del capitán américa.
—Pensé que sería seguro conseguir una de esas habilidades especiales, mi sueño de obtener superpoderes se ha ido al desagüe.
-dijo Steadman reclinándose en su asiento de manera desinteresada.
Frank negó con la cabeza.
—No es así, por lo que escuché de Rilley lo único garantizado era la mejora física.
Digamos que la habilidad especial sería un extra, eso varía mucho entre individuos.
—Frank tiene razón.
Según mi propio estudio, la probabilidad de obtener una habilidad especial es de alrededor del 20%.
Aunque Rilley ya está trabajando en sintetizar un nuevo suero capaz de otorgar habilidades específicas, aunque esta sería una versión degradada que no iguala a la fórmula original.
Viendo a sus dos compañeros tratando de animarlo, Steadman dio un suspiro.
—No me malinterpreten.
En verdad confío en Rilley y su criterio.
Pero cuando alguien como él dice que debemos cazar a un espíritu infernal, sabes que las cosas dejaron de ser simples hace rato…
Simplemente pienso que sería más seguro tener algún poder como el de esos mutantes.
Frank asintió con un breve movimiento, reforzando las palabras de su compañero.
—Tenemos que admitir que esta situación es distinta a la que alguna vez se enfrentaron, no es como perseguir a un cartel o un grupo terrorista.
Estamos hablando de un tipo envuelto en llamas que no se cae aunque le vacíes un cargador encima…
Pero eso se debe a que son armas normales, aquí radica la diferencia, incluso sin una habilidad especial, con la ayuda de armamento especialmente diseñado podrías incluso enfrentarte a los dioses.
Claro que para armas más poderosas será necesario un cuerpo más fuerte, realmente fue un acierto el resultado del suero Omega.
-Ezekiel dijo apoyando el vaso en la mesa mientras exhalaba lentamente.
—Steadman, te entiendo, ciertamente lo hago, pero no tiene sentido continuar dudando.
Simplemente debemos tomar esto tal y como viene, así sin más.
-dijo Frank con su voz tranquila.
Steadman continuó hablando tras escuchar sus palabras.
—Ahí está el problema.
Mi lógica me dice que no existe la magia, que no hay dioses ni demonios… pero también sé que Rilley no pierde el tiempo con supersticiones.
Si él cree que esta cosa es una amenaza real, entonces lo es.
Por la forma en como los tres hombres se dirigían a Rilley sin duda se demostraba la profunda confianza que le tenían.
Creyendo así cada una de sus palabras.
Steadman habló tras dar un suspiro ya en un tono más relajado mientras dejaba su vaso a un lado.
—Bien.
Si este Ghost Rider es real, entonces nuestras suposiciones sobre el mundo tal como lo conocemos pueden cambiar por completo.
Y si no es real… bueno, igual tendremos el mejor arsenal jamás fabricado.
—Suena a que estás más entusiasmado que preocupado.
-dijo Stane, divertido.
Steadman se encogió de hombros.
—No lo niego.
Algo así saca lo mejor del Security Corps.
Y me gustaría estar preparado para cualquier locura… sobre todo cuando viene del escritorio de Rilley.
-comentó con una sonrisa ladeada, sin burlarse.
Stane alzó su vaso.
—Bueno, por lo menos no estoy solo en mi escepticismo materialista.
Pero si Rilley cree que esto es real, entonces vale la pena prestarle atención.
—Siempre vale la pena.
-dijo Frank, seco, pero con convicción.
Stane asintió, más serio esta vez.
—Entonces será mejor que les muestre lo que he preparado.
-dijo mientras que con una tecla de su teléfono apareció un holograma que mostraba las diversas armas diseñadas para esta misión en especial.
—Este equipo no está diseñado solo para fuego y cadenas.
He incluido aislamiento térmico extremo, un avanzado sistema de enfriamiento, y armas capaces de congelar inmediatamente a niveles extremos.
Si ese tipo es un ente sobrenatural, esto debería ayudar a contenerlo… al menos un poco, aunque eso es en teoría ciertamente.
—¿Y si no funciona?
-preguntó Steadman sintiéndose un poco extraño.
Stane sonrió con un toque cínico.
—Entonces será una noche muy, muy larga para ustedes.
Ezekiel se inclinó hacia atrás en su silla y chasqueó los dedos, cambiando la proyección holográfica.
Ahora en una pantalla a un lado del escritorio comenzó a manipularlo proyectando imágenes es la gran pantalla dentro de la sala, allí se veían imágenes satelitales y reportes relacionados con el Ghost Rider.
Explosiones, vehículos destruidos, criminales encontrados en estados de pánico extremo.
—Creo que ese tipo es un problema.
-dijo Ezekiel.
—La verdad es que no sabemos si es un humano con un traje extremadamente avanzado, un mutante con habilidades desconocidas o algo más.
La información es escasa y poco clara.
—Ya nos lo arreglaremos cuando llegue el momento.
-dijo Frank levantándose dando por terminada la charla.
—Entonces hagámoslo, muéstranos la mercancía.
Ezekiel Stane entonces llevo al dúo hacia su laboratorio para que estos pudieran ver los equipos de manera física y comprobar la calidad de estos.
Tras otra charla corta e informal, y tras estar satisfechos y listos para irse, Stane había ordenado a su personal que cargaran los vehículos con todos los equipos fabricados en su totalidad sin dejar nada atrás.
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