Marvel Multiverse: Cyber-Spider (ES) - Capítulo 52
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52: Capítulo 52 52: Capítulo 52 —Tengan un buen día cabelleros, me da gusto verlos a todos el día de hoy.
Como ya deben de saber por los varios avisos que se han dado a través de los medios de comunicación de nuestra organización, dentro de dos días se llevará acabo una misión especial, para ser más exactos se realizará la misión más gran e importante hasta la actualidad.
Rilley se paró en el podio expresando sus palabras como un discurso, el discurso de un jefe para sus subrodindaos.
Debajo del podio se encontraban exactamente 52 personas vestidos con uniformes tácticos especialmente diseñados usando la más alta calidad y tecnología, incluso era mejor que el que se podía encontrar dentro del ejército del país.
En este relativamente pequeño grupo no hubo nadie que pareciera insatisfecho por la posición de poder que Rilley ostentaba, no había malentendidos debido a la apariencia juvenil de Rilley.
Todos los presentes a excepción de él se trataba de veteranos del ejército, algunos jubilados y algunos otros quienes simplemente tomaron la decisión de salir por su propia voluntad, se trataba de hombres experimentados para el mando, para la batalla, y también unos cuantos destacablemente talentosos en la estrategia.
Ninguno miraba a Rilley por debajo del hombro, si bien no eran en extremo respetuosos o aduladores, todavía demostraban la cortesía mínima requerida para tratar con un superior.
Al menos para Rilley esto estaba bien y era más que suficiente para entablar una relación profesional siguiendo los estándares de un grupo bien entrenado.
—Como también ya sabrán solo algunos, o para ser más exactos solo la mitad podrá participar en esta próxima operación.
El resto tendrá que continuar con sus deberes regulares…
Bien, dicho esto el motivo principal por el que se hizo esta convocatoria no fue hablar de lo que ya se sabía por los comunicados, la verdadera razón es para que quienes lo quieran puedan participar en el proyecto omega recientemente abierto.
Rilley entonces sacó de un maletín cercano un pequeño frasco transparente en el que se podía obsevar un fluido verde pálido, su contenido era menor al de 150 mililitros pero era más que suficiente de inducir la mejora y el posible despertar de habilidades especiales.
Mostrándole esto a todos los presentes Rilley continuó con su discurso.
—Debo aclarar que ha habido un pequeño malentendido causado alrededor de los comunicados antes mencionado, y creo que este es un muy buen momento para aclarar todo respecto al proyecto omega.
-la mirada de Rilley recorrió a la multitud deteniéndose por un breve tiempo en Steadman Sternberger.
Claro que nadie más se dio cuenta de esto a excepción del involucrado.
—Por tanto cabe aclarar que el objetivo del proyecto es otorgar una mejora extraordinaria a todos los que accedan a participar, mayormente en la parte física, y si tienen suerte posiblemente una habilidad especial.
Dado que todos los presentes son provenientes del ámbito militar habrán escuchado del antiguo proyecto Supersoldado, “oficialmente abandonado actualmente”, del que el único sujeto exitoso anunciado fue el legendario Capitán América…
Después de un breve silencio realizado para resaltar sus palabras y hacer que los presentes se sintieran ansiosamente emocionados, Rilley finalmente continuó con lo que tenía que decir.
—Algunos se preguntarán la razón por la que menciono esto, y otros tal vez ya se han dado una idea de hacia donde quiero llegar.
Y no los dejaré más en suspenso.
Lo que tengo aquí en mis manos es múltiples veces más poderoso de lo que fue el suero del supersoldado en aquel entonces, el Capitán América será inferior en comparación con los que accedan a aplicarse el suero Omega.
La realidad es esa, no es vanidad o simple jactancia por lo que he creado…
Posterior a eso el silencio una vez más se instaló en el lugar.
Todos sin excepción pusieron atención a las próximas palabras que decidirían sí aceptaban o no a participar voluntariamente en aquel proyecto de supermejora, algunos ya estaban enganchados y estaban ansiosos por aplicarse el suero.
Otros parecían contemplar la posibilidad de aceptar, pero su decisión se tomaría una vez que escucharan todo lo que Rilley tenía que decir.
—Dicho esto también existen ciertos puntos en contra que dependiendo de la forma de verlo podría considerarse insignificante.
La primera es que al aplicarse el suero omega básicamente dejarían de ser humanos, no me refiero a que se convertirán en monstruos mutados o deformados, borren eso de sus mentes, en realidad se trata de algo más biológico, más dedicado a los genes por obvias razones.
Por ejemplo si se realiza un estudio detallado de los genes del cuerpo mejorado será imposible ligarlo al cuerpo de un humano común que ha recibido alguna mejora, y eso no es normal ya que para ciertos individuos mutados todavía es posible rastrear los orígenes genéticos hacia los humanos.
En pocas palabras tras usar el suero cambiarán totalmente de raza.
Yo mismo nombré a esta raza como “Omega”.
Rilley miró los rostros de cada uno de los individuos tratando de observar algún cambio en ellos o cualquier cosa que le ayudara a deducir lo que estaban pensando.
Lamentablemente no pudo ver nada, eso significaba que esto tenía poco interés en ellos, sabía entonces que al menos ese punto no parecía ser un problema para que ellos aceptaran el suero omega.
—El otro punto importante es, que al ser una raza aparte habrá algunos pequeños problemas si se quiere tratar de procrear con humanos, por los efectos del suero se volverá un poco difícil el tener descendencia pero aclaro que no es imposible, solo un poco más difícil de lo normal.
Tomen en cuenta que debido a la diferencia genética la compatibilidad entre razas es escasa, pero gracias a la adaptabilidad de los genes omega se puede obtener un balance capaz de permitir la compatibilidad necesaria para el proceso de procreación.
Básicamente esa es la explicación del porque se vuelve un proceso lento, es necesario pasar un tiempo de adaptación y finalmente tras una repetición prolongada será posible tener a la siguiente generación.
Rilley había visto que la expresión de algunos había cambiado incluso llegando al punto de que otros palidecieron cuando escucharon que tendrían problemas para procrear, Rilley solo rió en su mente tras pensar que posiblemente ellos se habían imaginado lo peor, tal vez pensando que tras la aplicación del suero se volverían impotentes.
Por esa razón en sus palabras aclaró que no era exactamente imposible el procrear, solo que sería más difícil de lo normal, en pocas palabras les había dicho que tendrían que trabajar más duro y al final con algo de paciencia lograrían alcanzar el éxito.
—Como último punto les quiero decir que los genes omega serán siempre los dominantes sin importar el número de generaciones que pasen.
Lo que significa que si bien en un principio sus descendientes podrían considerarse como mitad humanos, con el pasar de su desarrollo sus genes continuarán su transformación hasta un omega totalmente puro.
Tanto las mejoras como las habilidades especiales pueden variar de generación en generación, lo que significa que aunque ustedes no posean habilidades especiales sus descendientes podrían obtenerlos.
Solo recuerden que la mejora física siempre estará garantizada, a menos que exista alguna irregularidad poco probable.
Antes de terminar esta reunión debo añadir algo más.
-dijo Rilley, retomando la palabra antes de que el ruido de la sala aumentara debido a la discusión entre los diferentes miembros.
—Las pruebas fueron concluidas con éxito.
El suero Omega es totalmente seguro.
No se trata de un experimento improvisado ni de una fórmula inestable.
Cada elemento ha sido analizado, cada reacción prevista y cada parámetro controlado.
Rilley hizo una pausa intencional, sabiendo que sus palabras cambiarían el tono de la reunión.
—Es decir.
-prosiguió con voz firme.
—No existe riesgo real de rechazo orgánico, daño celular o alteración degenerativa.
Lo que mencioné antes solo son los puntos a tomar en cuenta, como dije antes tal vez para algunos serían cosas sin importancia, pero para otros sería considerado como una gran decisión que cambiaría por completo sus vidas…
Mis palabras fueron principalmente para hacer énfasis en lo que implica cruzar esta línea.
Porque aunque el proceso sea seguro, no todos tienen la convicción necesaria para asumir lo que representa convertirse en algo más que humano.
Varios de los presentes intercambiaron miradas.
Algunos asintieron lentamente, entendiendo que Rilley no hablaba únicamente de un procedimiento médico, sino de una transformación conceptual, convertirse en algo superior, más allá del estándar biológico y del marco tradicional de la humanidad.
—Desde un punto de vista técnico, cualquiera de ustedes puede recibir el suero y lograr la transformación sin complicaciones.
-añadió Rilley.
—Pero lo que me interesa saber es quién de ustedes está preparado no solo para recibir el poder, sino para asumir la responsabilidad que esto conlleva.
Rilley bajó la mirada un instante, tomó el frasco nuevamente que ya había dejado a un lado y lo observó a contraluz.
El líquido verdoso brillaba bajo la luz artificial como si fuera un fragmento líquido de evolución embotellada.
—En resumen, el Proyecto Omega no es una lotería genética ni una apuesta temeraria.
Es una puerta.
Y la única pregunta que deben responderse es si tienen el coraje suficiente para cruzarla.
Acto seguido, Sophin activó un panel en una de las paredes laterales.
Una compuerta se deslizó y dejó ver una pequeña sala contigua con ocho compartimentos médicos, cada uno equipado con los sistemas automatizados necesarios para la aplicación del suero.
—A partir de este momento.
-concluyó Rilley con un tono de voz firme, lleno de confianza y dedicando una mirada tranquilizadora para los demás.
—Quienes estén decididos pueden pasar a la sala contigua y registrar su solicitud para el procedimiento.
El resto puede retirarse y continuar con sus asignaciones.
No habrá represalias ni juicios.
Pero solo los que den este paso estarán en la primera línea de lo que será el futuro.
El ambiente se volvió denso, cargado de una expectación silenciosa.
Pronto de entre los soldados se destacó un hombre robusto de cabello entrecano, este fue el primero en moverse, caminando con paso firme se dirigió hacia la sala contigua sin dudar.
Posteriormente fue otro, otro, y otro más, más del 60% de los miembros del Security Corps había aceptado la aplicación del suero omega.
Rilley observó todo con serenidad.
Se esperaba que la mayoría lo seguiría.
Sabía que incluso los que dudaban terminarían aceptando una vez que se dieran cuenta de lo que pronto vendría, para aceptar esta oportunidad primero tendrían que ver y presenciar de primera mano los acontecimientos tras las llegada de la nueva era, aquella que podía considerarse como la edad de oro de los héroes, pero que para los seres humanos comunes se consideraría la pesadilla de sus vidas en la realidad, frente a la impotencia y desesperación de aquel lejano futuro no tendrían más opción que abrir los brazos y recibirlo de mala gana.
Una vez que los últimos voluntarios ingresaron en la sala contigua, las compuertas se cerraron automáticamente tras ellos con un suave zumbido hidráulico.
Sophin comenzó inmediatamente con los procedimientos de registro y análisis previos.
Las pantallas táctiles se iluminaron, mostrando interfaces limpias, frías y precisas.
Se solicitaban datos biométricos, consentimiento digital y selección del protocolo de dosificación según la complexión y masa corporal de cada individuo.
Mientras tanto, Rilley descendió del podio con calma.
Caminó lentamente entre los hombres que habían permanecido en el recinto principal, aquellos que aún no se habían decidido o que ya habían optado por continuar con sus tareas regulares.
No dijo una sola palabra mientras avanzaba, pero su sola presencia parecía pesar sobre sus pensamientos.
Algunos desviaban la mirada, otros mantenían el contacto visual con firmeza.
Rilley lo valoraba.
El coraje no era solo aceptar el poder, también lo era aceptar las propias limitaciones.
—Steadman.
-dijo de pronto, sin girarse, deteniéndose justo al lado del hombre que había captado antes con su mirada.
El aludido respondió con un leve asentimiento.
Su rostro imperturbable no delataba sorpresa ni molestia, solo un interés silencioso por lo que Rilley diría a continuación.
—¿Aún lo estás considerando?
-preguntó Rilley con un tono tranquilo, casi casual.
—Solo estoy midiendo el alcance de la decisión.
-respondió Steadman sin rodeos.
—No se trata únicamente del cuerpo.
Necesito pensarlo con más calma…
Una sutil sonrisa curvó los labios de Rilley.
No esperaba menos de él.
—Muy bien, es tu decisión.
Pero te haré una pregunta, no como tu superior, ¿crees que este mundo está preparado para el mañana que se aproxima?
Steadman tardó un segundo antes de responder.
—No lo sé…
Hasta hace poco desconocía por completo todo lo que tuviera que ver con existencias extrañas y sobrenaturales, aquellas cosas de fantasía estaban simples fuera de mi imaginación como para pensar siquiera en ligarlo con nuestra realidad.
Pero con lo que he aprendido hasta ahora siento que este mundo está de cabeza, no puedo pensar en lo que nos depara el futuro si todo lo que pasa hasta ahora no se considera ni siquiera la punta del iceberg…
Y debido a eso considero que necesitamos hombres que estén listos para enfrentar este hoy, así como también preparados para ese mañana.
—Exactamente.
Estás totalmente en lo correcto.
-dijo Rilley, satisfecho.
Luego miró de reojo hacia la compuerta sellada.
—Y cuando veas lo que son capaces de hacer esos hombres después de hoy, estoy seguro de que ya no tendrás dudas.
-sin decir más, Rilley siguió caminando, dejando a Steadman sumido en sus pensamientos.
En la sala contigua, los primeros voluntarios ya habían comenzado el proceso.
Los sistemas automatizados escaneaban sus cuerpos, inyectaban el suero con precisión milimétrica y monitorizaban sus constantes vitales.
El procedimiento era breve.
No había dolor, no había convulsiones ni gritos dramáticos como en los experimentos arcaicos del pasado.
Solo silencio…
y luego un despertar.
Para poder mostrar los efectos del suero a los demás miembros del Security Corps que aún dudaban de tomar una decisión, Rilley había optado por implementar los rayos ultra plus como un acelerador en el proceso, siendo este capaz de reducir la asimilación del suero de las 24 a 48 horas previstas hasta unos 5 a 10 minutos como máximo.
Uno de los hombres más veteranos del grupo abrió los ojos, su respiración era pausada debido al estado de relajación en el que se encontraba, pero su pulso se había duplicado, su corazón latía tan poderoso como un tambor de guerra anunciando su entrada a la batalla.
Sus pupilas brillaban con un fulgor extraño, como destellos o pequeños parpadeos casi imperceptibles.
Los sensores colocados en varias partes de su cuerpo detectaban un aumento súbito en la densidad muscular, en la oxigenación tisular, incluyendo también la regeneración y reparación de las células del cuerpo.
Era más que claro que la operación había sido un rotundo éxito.
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