Marvel Multiverse: Cyber-Spider (ES) - Capítulo 53
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53: Capítulo 53 53: Capítulo 53 Cuando el veterano fue consciente pudo sentir notables cambios en su cuerpo, tras abrir los ojos pese a tener la misma apariencia sintió que había renacido.
Los músculos de todo su cuerpo vibraban con un agitado impulso explosivo, se sentía capaz de poder romper el concreto solo con sus puños así como también doblar acero como si fuera papel.
Antes con su edad que rondaba los 55 años ya no se podía esperar que su cuerpo rindiera como lo hizo hace más de 20 años, con sus cuidados personales pudo mantenerse en una apariencia de mediana edad, pero esto simplemente era pura estética e inevitablemente su cuerpo sería propenso al deterioro.
Ya podía sentir que con el pasar de los años a pesar de que todavía se ejercitaba, sus niveles de fuerza y agilidad se veían reducidos, era lamentable ya que no se podía hacer nada pues esto era algo natural en los seres humanos, solo podía continuar con su vida tal como lo había estado haciendo hasta ahora, y finalmente tras llegar a su límite jubilarse una vez más tal y como lo hizo cuando sirvió en el ejército, pero ahora tras trabajar para el Security Corps.
Cuando había recibido el comunicado del Security Corps acerca de un proyecto especial para la supermejora, entonces recordó al legendario Capitán América y el proyecto Supersoldado.
Tras relacionar esto sintió que esta sería su oportunidad, una oportunidad de alcanzar lo que alguna vez había sido su ídolo así como también un manera de regresar a su mejor momento.
Tras reunirse junto a todos los demás miembros del Security Corps escuchó atentamente el discuto que Rilley Glass, el fundador y jefe de la organización, y además el destacado científico que pudo lograr lo que los demás no pudieron hacer durante mucho tiempo, crear una fórmula del Supersoldado totalmente efectiva y sin efectos secundarios.
Aquel veterano sintió gran admiración por Rilley, no solo era un brillante científico e investigador sino que su edad le permitía un gran potencial por desarrollar, de solo imaginar todo lo que Rilley podría lograr se sintió orgullos por trabajar para alguien así.
Fácilmente llegaría el momento en el que le podría decir a sus nietos con la frente en alto que su abuelo conoció y trabajó para ese gran hombre.
Sintiendo el extremo potencial latente en su cuerpo el veterano sintió alegría, alegría por haber renacido y al mismo tiempo haber alcanzado un estado sobrehumano, tanto es así que sus lágrimas de felicidad se escurrieron del rabillo de sus ojos.
Pero esto no era único de aquel veterano, muchos otros de sus compañeros de la misma edad sentían lo mismo y reaccionaron de la misma manera, los otros más jóvenes también se sintieron felices tras sentir los inmensos cambios en sus cuerpo pero no a tal punto de sacar lágrimas de alegría.
Cuando todos los procedimientos finalizaron y los miembros del Security Corps terminaron su proceso de estabilización biológica tras la aplicación del suero Omega, fueron escoltados nuevamente hacia la sala principal por androides.
Aún caminando por los pasillos, se podía percibir en el aire un aura distinta, algo sutil pero evidente para cualquiera con sentido de observación.
Cada paso de aquellos hombres resonaba con más fuerza, sus pisadas eran firmes, como si la gravedad ya no pudiera contener la energía acumulada en sus cuerpos.
El primero en entrar de vuelta fue aquel veterano de cabello entrecano, el mismo que había dado el paso adelante con decisión.
Su rostro se mantenía sereno, pero sus ojos brillaban con una intensidad distinta, como si hubiese redescubierto el fuego de la juventud perdida.
Uno a uno, los demás comenzaron a ingresar, formando filas nuevamente frente al podio donde Rilley los esperaba.
Rilley los observó detenidamente.
Podía verlo en sus rostros, en su lenguaje corporal, en esa sutil chispa en sus expresiones.
Todos ellos estaban satisfechos con lo que habían obtenido, la emoción vibrante a su alrededor lo expresaba claramente.
—Bienvenidos de nuevo.
-dijo proyectando su voz con la misma seguridad con la que lo había hecho al inicio de la reunión.
—Supongo que ya han sentido lo que significa estar al otro de lo sobrehumano, pero no se emocionen tanto, allá afuera hay más como ustedes e incluso otros muchas veces más fuertes que ustedes.
Lo que han obtenido ahora no es solo poder, sino un medio de protección, con esto tendrán la seguridad de al menos no morir durante las primeras confrontaciones con enemigos.
Hubo asentimientos silenciosos.
Estos miembros del Security Corps no lo tenían muy claro, la razón por la que Rilley había creado esta organización o la razón por la que les estaba dando tan al punto de otrogarles capacidades físicas sobrehumanas capaces de rivalizar con alguno de esos superhéroes o mutantes.
A nadie se le había pasado por la cabeza que su objetivo era dar un golpe de estado en el país o tener intenciones de dominar el mundo, no, ellos estaban claros que eso era imposible.
Ellos mejor que nadie eran conscientes de que con la tecnología actual de Rilley era más que suficiente para desatar una guerra, si eso es lo que Rilley quisiera hacer no estarían perdiendo el tiempo en entrenar a un grupo, fácilmente podía crear androides especializados en el combate los cuales eran cientos de veces más fuertes que un humano común e incluso capaces de rivalizar con algunos de los llamados mutantes.
Algunos solo podían imaginar que el enemigo con el que se enfrentarían no debía ser humano, de lo contrario no habría razón para tener tal poder de combate y aún no estar satisfecho debido a la fragilidad de los cuerpos humanos.
Si el enemigo era humano solo con las armas poderosas era más que suficiente, a menos claro está de que esas armas no pudieran dañarlos en absoluto.
Teniendo esto en mente algunos se convencieron de la información que habían recibido sobre la próxima misión la cual consistía en enfrentarse a un ser sobrenatural, los más escépticos no lo negaron inmediatamente y pensaron que podría ser una posibilidad de que algo así existiera.
Dándose cuenta de varias cosas las expresiones de los miembros del Security Corps se endurecieron, pensando en nuevas posibilidades fueron más conscientes de la profundidad del agua en el que se habían metido.
Ya estando del otro lado nadie podía echarse atrás, no había otra manera más que apretar los dientes y caminar un paso a la vez.
Algunos apretaron los puños con fuerza, no por nerviosismo, sino por una mezcla de determinación y aceptación.
No sabían a ciencia cierta contra qué o quién estarían luchando, pero sí sabían una cosa: el mundo que conocían estaba cambiando, y ellos habían sido reclutados para estar al frente de esa transformación, para ser los primeros en enfrentar lo desconocido.
Rilley habló una vez más, sacando a todos de sus reflexiones.
—Ahora, es momento de ver con sus propios ojos hasta dónde llega ese poder que late en cada célula de sus cuerpos, así como la determinación que cada uno de ustedes tiene.
-continuó Rilley, dando media vuelta y señalando hacia la compuerta automática que se encontraba del lado opuesto de la sala.
Con un leve silbido mecánico, las puertas se abrieron, revelando un corredor iluminado con luz blanca pulida, que conducía directamente hacia la Sala de Entrenamiento Especial que el Security Corps tenía en sus instalaciones temporales.
—Síganme.
-ordenó Rilley, sin perder el paso ni girar la cabeza.
El grupo avanzó de forma ordenada tras él, el sonido acompasado de las botas se escuchaba resonando con intensidad.
Cuando llegaron a la sala especial, los recibió un espacio gigantesco con estructuras móviles, pesas reforzadas, dispositivos automatizados de combate, simuladores virtuales y muros que podían cambiar de forma para recrear diferentes tipos de terreno.
Al ver estos cambios hechos en su sala de entrenamiento una ligera exclamación colectiva escapó de los labios de algunos soldados.
La sala estaba equipada para poner a prueba los límites físicos y tácticos de cualquier individuo sobrehumano, sabían que era imposible que todas esas cosas pudieran ser usadas para probar a humanos, si fueran ellos antes muy probablemente no pudieran ni siquiera recorrer el 10% de esta sala mejorada.
—Aquí podrán experimentar sin restricciones.
-explicó Rilley, activando la consola central desde un panel integrado.
—Cada sección de esta sala está pensada para una categoría distinta: fuerza bruta, agilidad, resistencia, percepción sensorial, combate cuerpo a cuerpo y pruebas de reacción en situaciones hostiles.
Quiero que cada uno de ustedes pase por todos los módulos.
Mi asistente virtual estará supervisando los resultados y analizando en tiempo real su desempeño.
Una proyección holográfica apareció en el aire, mostrando una interfaz con los nombres de cada miembro del Security Corps, listas de pruebas y parámetros de evaluación.
En un rincón de la sala, las primeras estructuras ya comenzaban a activarse, mostrando brazos mecánicos móviles, bloques de acero para levantar, muros verticales con obstáculos y droides de entrenamiento en posición de combate.
—Pueden empezar.
Quiero ver de qué son capaces ahora.
-declaró finalmente Rilley, cruzándose de brazos mientras observaba expectante el inicio de la prueba.
Algunos sonrieron irónicamente por la poca empatia de su jefe para ponerlos a prueba en un momento en el que todavía no se acostumbraban a sus mejoras.
—Vamos, no se repriman, usen todo lo que tienen.
-dijo Rilley tratando de animarlos.
—Casi lo olvido, los tres que tengan el mejor rendimiento se llevaran un bono especial este fin de mes.
Cuando escucharon esto algunos deprimidos se revitalizaron como si hubiesen recibido una gran inyección de estimulantes.
Estaban ansiosos por entrar a la prueba y ganar ese bono.
Otros estaban igual de animados pero no se dejaron cegar por los beneficios, se quedaron de pie evaluando la situación esperando que otros entraran primero que ellos.
Sin más palabras, el veterano de cabello entrecano se adelantó hacia el área de fuerza bruta.
Frente a él, un bloque de acero sólido de más de 500 kilogramos esperaba ser levantado.
Sin dudar, se acercó, respiró profundamente y sujetó el bloque con ambas manos.
La tensión fue mínima.
Con un solo impulso, lo levantó por encima de su cabeza como si se tratara de una caja vacía.
Algunos soldados contuvieron la respiración, otros dejaron escapar exclamaciones de sorpresa.
A partir de ese instante, el resto lo siguió.
Pronto comenzaron a surgir proezas impresionantes como carreras a velocidades sobrehumanas, saltos de más de diez metros de altura, reflejos capaces de esquivar dardos disparados a alta velocidad, combates cuerpo a cuerpo donde los golpes hacían retumbar el suelo.
Rilley observaba todo esto con una ligera sonrisa en su rostro, sintiéndose satisfecho por haber creado con sus propias manos a un grupo de supersoldados.
En estos momentos sin duda alguna sería la envidia de cualquier organización militar.
—Esto apenas es el inicio.
-murmuró para sí mismo, mientras Sophin le compartía los datos recopilados a través del microchip integrado en su cerebro.
En las siguientes pruebas grupales los miembros del Security Corps se movían como un escuadrón, como una manada recién armada con colmillos de acero y reflejos de fiera.
Uno de los soldados más jóvenes embistió un dron con una patada giratoria que lo estrelló contra una pared, mientras otro se escabullía por una abertura estrecha y derribaba a otro con un impacto seco de su puño reforzado.
Mientras que las pruebas transcurrian los resultados eran analizados por Sophin y posteriormente la dificultad en las próximas pruebas se incrementaba.
Eso es lo que consistía en probar los límites de cada individuo, a menos que estuvieran a punto de morir la evaluación no se relajaría.
Rilley pudo observar que conforme la dificultad aumentaba, cada uno de los cuerpos mostraba que podían adaptarse a tales adversidades, responder y superar incluso las condiciones más extremas que ya habían sobrepasado por mucho a un ser humano bien entrenado.
Y esto todavía estaba lejos de ser el límite.
En este tipo de prueba es donde se podía ver con más claridad la característica única del gen omega, su extrema adaptabilidad y fortalecimiento indefinido.
Rilley continuaba asintiendo sintiéndose muy satisfecho, ciertamente el grupo no podía compararse con seres poderosos como Hulk o algunos dioses antiguos, ciertamente no se podía dejar correr a quienes apenas estaban comenzando a caminar.
Si en estos momentos fueran en busca de Hulk para atraparlo ya tendrían suerte de no ser aniquilados en cuanto este los viera.
Dicho esto eso no significaba que aún con las mejoras que habían recibido del suero fueran débiles, eso dependía de con quién se compararan, en la actualidad gracias al arduo entrenamiento cualquier miembro del grupo podría fácilmente superar al Capitán América en su etapa inicial, también serían capaces de enfrentarse a Spider-Man y algunos pequeños mutantes poco conocidos.
Viéndolo desde esa perspectiva el grupo actual apenas estaba calificado para posicionarse a un estado similar a los seres sobrehumanos.
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