Marvel Multiverse: Cyber-Spider (ES) - Capítulo 54
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54: Capítulo 54 54: Capítulo 54 La noche se cernía lentamente sobre el desierto de Nuevo México, tiñendo el cielo con tonos morados y naranjas mientras los últimos rayos del sol se desvanecían detrás de las colinas áridas.
El calor del día daba paso a una brisa seca y helada que arrastraba polvo y silencio.
Era una noche aparentemente común en el pequeño pueblo de San Ysidro… pero, lejos del poblado, a varios kilómetros entre las sombras de las colinas y la maleza se encontraba un convoy especializado que se preparaba para el despliegue.
Habían camiones blindados de última generación, drones anticalor, torretas móviles y escuadrones divididos por función táctica.
La misión había sido cuidadosamente diseñada por Rilley Glass en colaboración con Frank Castle, lamentablemente este último no fue seleccionado para esta misión, Rilley había optado por darle el día libre.
De los 52 miembros del Security Corps, solo el 60% había aceptado aplicarse el suero omega.
Tras varias pruebas realizadas se logró obtener una medición de parámetros de mejora física, logrando así cuantificar el potencial de combate general, observando así muy buenos resultados.
Todas la pruebas dentro de la sala de entrenamiento había sido grabada para mostrarlo al resto de integrantes del Security Corps que no habían aceptado la mejora genética.
Esto tenía como fin el motivar a aquellos quienes aún estaban inseguros, de esa manera podrían ver con sus propios ojos lo que obtendrían una vez aceptarán participar en el proyecto.
En general todo había resultado de la mejor manera, si bien ninguno de los aplicados despertó habilidades especiales, los beneficios físicos eran indiscutibles, de entre lo que habían obtenido se destacaba la fuerza aumentada, resistencia física y mental mejorada, capacidad de recuperación superior, visión optimizada y tolerancia al dolor por encima de cualquier humano promedio.
Por sus propias palabras ninguno se sintió defraudado, para ellos no había necesidad de habilidades espectaculares.
Para la misión trajo consigo a solo 10 omegas y 20 humanos, de acuerdo con la planificación dejaría a los primeros divididos en dos escuadrones de cinco solo como apoyo en caso de que las cosas se salieran de control o si el plan se desviara un poco de lo ya previsto, dejando a los últimos como los verdaderos ejecutores de la misión dividido en cuatro escuadrones dispersos en varios puntos estratégicos para la emboscada.
Esto también era parte de su plan para mostrar a estos miembros la dificultad de enfrentarse a seres sobrehumanos siendo solo humanos comunes.
Considerando que este Ghost Rider aún era joven, Rilley creía que sería un buen entrenamiento para sus hombres con el objetivo de acostumbrarse para nuevas misiones en la que la dificultad continuaría aumentando.
Rilley ya había dicho que la aplicación del suero no sería algo obligatorio, pero tanto él como aquellos quienes recibieron la mejora podían preveer que en un futuro cuando el Security Corps aumentara su escala este tendría estándares cada vez más altos, y poco a poco sería inevitable.
Era como en cualquier otra organización, se necesitaba una mejora constante para continuar avanzando de lo contrario pronto serían sobrepasados por otros, estando cada vez más lejos sintiendo la impotencia de no poder igualar el ritmo del avance.
Los soldados humanos se encontraban con cierta emoción y un tanto de preocupación, algunos quienes habían sido escépticos respecto a las existencias sobrenaturales no pudieron evitar pensar que probablemente si existían cosas tan mágicas en el mundo.
Sus cambios de mentalidad surgieron tras ver los videos del entrenamiento de todos los omegas que fueron publicados a través de la red del Security Corps, mismo donde recibían todos los comunicados y acceder a la base de datos.
Entonces no pudieron evitar recordar toda la información sobre el objetivo de la misión, Ghost Rider, quien aparentemente se trataba de una especie de emisario del infierno encargado de castigar a las almas pecadoras en esta tierra y entregárselas al diablo.
Dentro del comunicado se envió una enlace directo a la base de datos con toda su información recopilada, desde su historia, hasta sus habilidades y poder.
Pero era por esa razón que se sentían un tanto inseguros pensando que tal vez su equipo no era suficiente para enfrentar a tal ser.
Ciertamente todos ellos eran soldados altamente entrenados, armados con rifles criogénicos de largo alcance, proyectiles de supresión térmica y granadas de contención diseñadas para desestabilizar focos de combustión.
Incluso los uniformes que llevaban puestos eran un nuevo prototipo creado por su jefe, Rilley Glass, quien no había escatimado en detalles, hechos con tejidos capaces de resistir hasta 5000 grados celsius sin sufrir daños estructurales ni transmitir daño a sus portadores, equipados con visores con filtros de radiación térmica y sensores adaptables a cambios bruscos de temperatura.
Cada traje respondía a la biometría del portador y podía ajustar su refrigeración interna automáticamente.
Las botas incluso tenían amortiguadores de impacto para soportar explosiones cercanas sin perder estabilidad.
También traían consigo drones cargados con un alto volumen del gas IG-541 con la suficiente capacidad para lograr desplazar el oxígeno a unos varios kilómetros a la redonda.
Aunque no estaban totalmente seguros creían que ningún fuego por más mágico que este fuera podría manifestarse sin la ayuda del medio ambiental, así que el gas IG-541 parecía una muy buena idea, este pensamiento también era compartido por Rilley quien fue el primero en proponer esta medida de ataque con drones.
Pero aún así la duda se mantenía como si de una diminuta pero molesta piedra en el zapato se tratara, las cosas ya eran mágicas bajo las nuevas miradas al mundo en el que vivían, no sería más descabellado pensar que tal vez esto no sería suficiente si pensabas en las extrañas habilidades del Ghost Rider.
Hasta ahora lo único que lograba que mantuvieran la calma tranquilizando sus corazones ansiosos eran las expresiones serenas de sus compañeros, aquellos quienes a partir de la aplicación del suero pertenecían a una nueva raza conocida como omega, seres extraordinarios con un potencial extremadamente alto bajo los estándares científicos.
Ellos parecían indiferentes ante lo que estaba por llegar, no parecían ansiosos sino más bien como si estuvieran en un día cualquiera de entrenamiento.
Viendo tal seguridad solo pudieron dar un suspiro y volver a la normalidad riéndose de sí mismos por parecer novatos en la batalla.
Algunos voltearon sus miradas a su líder de la organización quien estaba allí mismo con ellos, su expresión era indecifrable, por lo que sabían su jefe también se había vuelto poderoso y hasta ahora no había mostrado sus habilidades, esto también les dio más confianza y finamente soltaron sus cuerpos tensos.
El objetivo principal era capturar al Ghost Rider con vida, por lo tanto la prioridad era neutralizarlo temporalmente para transportarlo a la base temporal del Security Corps.
Rilley Glass observaba desde una posición elevada, con los binoculares térmicos ajustados sobre sus ojos.
Desde allí tenía una panorámica perfecta del camino de tierra por donde eventualmente pasaría su objetivo.
—Informe de sensores térmicos.
-ordenó a través del comunicador con voz baja pero firme a través de una frecuencia encriptada.
—Sin variaciones en el perímetro norte, sin presencia civil detectada.
-respondió uno de los técnicos tácticos apostados junto a los equipos de monitoreo.
Para Rilley este operativo era muy claro.
El Ghost Rider, aquel que en otros mundos fue considerado como la leyenda infernal que muchos en los bajos fondos apenas se atrevían a nombrar.
En este mundo una de las varias versiones o variantes de esta existencia apenas se estaba haciendo conocida, actualmente esa persona residía en San Ysidro, un pequeño poblado cercano a la ciudad de albuquerque, había una familia de un padre, una madre y su único hijo.
Y sí, también tenían un perro labrador de color negro con una mancha blanca en forma de corazón en su pecho, apenas un cachorro de unos 6 meses.
La familia vivía en la aparente tranquilidad de una vida rural estando a cargo de una granja lechera, el cual era su único medio de subsistencia.
La razón por la que Rilley sabía tanto acerca de este personaje no era porque había leído todas sus historias de los diferentes universos en los que existía, si solo se basara únicamente en esos conocimientos previos simplemente sería un tonto confiado, sabía y tenía muy claro que la realidad era muy diferente al de las historias plasmadas en papel, claro que con algunas cuantas variaciones por aquí y por allá que en algunas ocasiones podían coincidir.
Tenía claro que estos conocimientos solo le servirían en limitadas ocasiones hasta cierto punto, siendo más útil para lograr obtener un marco de referencia pero sin tomarlo nunca un hecho irrefutable.
Toda la información que tenía hasta ahora se debía a la recopilación por diversos medios, así como también de su lógica.
Tras pensar un poco sumando a esto el conocimiento superior de aquellos cómics había llegado a la conclusión de que el Ghost Rider que estaba buscando no se trataba del conocido Johnny Blaze, tras observar y analizar por mucho tiempo se había dado cuenta de que esta versión de Johnny vivía como un ser humano común, no había nada que le hiciera sospechar a su alrededor.
Pero aún estaba la duda acera del Ghost Rider que atrapaba a maleantes y mafiosos en la ciudad vecina de albuquerque ¿Quién podría ser sino era Johnny Blaze?, esta fue una pregunta muy importante que surgió en su mente, hasta que después de un tiempo recordó que en otros universos existentes el Ghost Rider había sido su primogénito.
Así que su objetivo de investigación había cambiado de Johnny Blaze a su hijo, que en este mundo se llamaba Marcus Blaze.
Tras apuntar hacia este último todo sus recursos de investigación había obtenido las pruebas absolutas de que él era quien portaba el manto de Ghost Rider en este mundo.
Aunque claro que tampoco descartaba la posibilidad de que hubieran dos Ghost Rider, tal y como se había mostrado en una de las tantas historias de universos paralelos existentes, en los cuales se mostraba a Johnny Blaze como el veterano Ghost Rider que por ciertos motivos se retiró, dejando aquel manto de justiciero y pasándolo a algún familiar, normalmente a su hermano y en otras aunque reacio a su primogénito.
Y si bien esto seguía aún en duda por falta de pruebas concretas, Rilley ya lo había tomado casi como un hecho presente dentro de su mente en todo momento.
Simplemente por pura estadística, habían más universos en donde había más de un Ghots Rider presente que universos en los que Ghost Rider era el único.
La razón principal por la que Rilley alimentó su desconfianza hacia Johnny Blaze, además de las consideraciones estadísticas también tenía que ver que este se comportaba de una manera tan normal, que se veía como algo extraño e inquietante para un hombre de familia como lo era él, en todo el tiempo que Rilley lo estuvo observado se comportó de la manera en la que se esperaría de un trabajador de campo promedio.
En todo ese tiempo nunca salio de la granja, ni siquiera tuvo salidas ocasionales al supermercado, ni una sola vez había pisado la ciudad.
Cualquier cosa que requiriera sería solicitado a sus vecinos para que estos le hicieran el favor de comprar por él.
Rilley sospechaba que había algo raro ahí.
Para otros tal vez Rilley estaba actuando de manera un tanto paranoica, pero esto no era extraño para alguien que sabía sobre las posibles sorpresas del mundo en el que vivía, así que sus pensamientos un tanto extremistas no podían descartarse tan fácilmente.
De cualquier manera si todas sus preocupaciones resultaran ser ciertas ya tendría un plan para afrontar esa situación, de lo contrario simplemente sería una preparación extra que no afectaría a sus planes en general.
Rilley había estudiado el patrón de movimiento del Ghost Rider durante varias semanas.
Su equipo de inteligencia cruzó registros, cámaras clandestinas, reportes criminales y testimonios velados.
Aunque a simple vista no lo pareciera el Ghost Rider en realidad seguía cierta rutina, lo que para los conocedores de su verdadera identidad sería considerado como una especie de equilibrio entre su doble vida.
Un miembro de la familia común en el día… y una fuerza imparable en la oscuridad que iba tras los que consideraba como malos.
De acuerdo con aquellos registros de investigación el Security Corps se había preparado minuciosamente.
Y así cada uno de estos escuadrones se había movido a los puntos de espera para la acción inmediata.
—Equipo uno, confirmen posición.
-se escuchó la voz del Steadman Sternberger a través de los transmisores de comunicación.
Frank había obtenido un día libre por consideraciones de Rilley para que se adaptará a las mejora en su cuerpo, podría decirse que fue un trato preferencial debido a su cercanía, pero eso a Rilley no le importaba.
Como fundador y jefe de la organización sabía que podía hacer lo que quisiera.
Pero este trato no se extendió a su compañero Sternberger, Rilley lo había traído como su adjunto de operaciones por única ocasión para esta misión en específico, y como era de esperar esto seguía parte de su plan para ayudar a Sternberger ante sus dudas acerca de aceptar o no la mejora física con el suero omega.
Rilley quería pensar que Sternberger cambiaría de opinión una vez que viera con sus propios ojos un combate real contra existencias sobrehumanas, creía que con eso ya no habría dudas de que camino escoger.
—Equipo uno.
Listos y ocultos en punto de emboscada norte.
-le respondió la voz del capitán de escuadrón.
—Equipo dos.
—Equipo dos.
En cobertura en los riscos del este, preparados para cierre lateral.
—Equipo tres.
—Equipo tres.
A la espera de señal para bloqueo oeste.
No hay señales del objetivo.
No había razón para llamar al equipo cuatro ya que se trataba de ellos mismos.
Tras finalizar con el repaso de los demás equipos Sternberger una vez más habló a través del comunicador, pero esta vez se dirigió a los dos escuadrones especiales conformados por lo que serían considerados como la primera generación de omegas.
—Alpha uno.
—Alpha uno.
Seguimos en espera de órdenes, no hay señales del objetivo.
—Alpha dos.
—Alpha dos.
Campo despejado, sin vista del objetivo.
Continuamos en espera de nuevas órdenes.
Rilley cerró el canal de comunicación y miró hacia el camino polvoriento, su aguda mirada y sentidos sobrehumanos se concentraron en la búsqueda de rastros o indicios del objetivo.
Sabía que de acuerdo con la rutina seguida por el objetivo durante algún tiempo estaba a punto de aparecer.
Y así fue, pronto apareció una figura a la distancia montando una motocicleta negra, robusta y con bordes metálicos pulidos.
La vista mejorada de Rilley pudo observar que el conductor llevaba una chaqueta de cuero desgastada, botas gruesas cubiertas de polvo y una mirada oculta tras lentes oscuros.
A simple vista, parecía solo un hombre agotado volviendo a casa… pero Rilley sabía mejor que nadie que aquel no era un sujeto común, sino la persona que estaban buscando, el Ghost Rider.
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