Marvel Multiverse: Cyber-Spider (ES) - Capítulo 55
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55: Capítulo 55 55: Capítulo 55 El Ghost Rider había recorrido más de ochenta kilómetros desde Albuquerque, donde un par de delincuentes incinerados serían encontrados al amanecer por las autoridades locales.
Nadie los lloraría.
Después de todo, se trataba de criminales.
Muchos incluso celebrarían en silencio, aliviados por saber que aquellos que los atormentaban habían recibido su merecido.
La ciudad, como tantas otras, estaba cansada del crimen.
Y aunque la justicia no debía tener rostro, para algunos el rostro ardiente del Ghost Rider se había vuelto símbolo del castigo que el sistema no podía imponer.
Como si se tratara de un día cualquiera de sacar la basura, el Espíritu de Venganza regresaba tranquilo a su hogar.
Su forma humana, algo agotada por el desgaste, solo pensaba en su cama y en la cena que lo esperaba.
Su madre solía cocinar algo caliente a esa hora.
Tal vez un guiso de carne, quizás pan recién horneado.
Esa sensación de hogar, de paz, era lo único que contrarrestaba la oscuridad que lo acompañaba en cada viaje.
Lamentablemente para él esa noche no sería como las demás, en este día la justicia del infierno se encontraría con una trampa perfectamente calculada dirigida para su arresto y contención.
—¡Ahora!
—exclamó Sternberger por el canal de comunicación, su voz vibrando con firmeza.
En ese instante, las luces del sendero se apagaron repentinamente, sumidas en una interferencia electromagnética que oscureció todo a su alrededor.
En segundos, barreras metálicas emergieron del suelo a los lados del camino, alzándose como muros improvisados.
Una detonación controlada sacudió el terreno, haciendo que el asfalto se quebrara y el terreno se volviera irregular, obligando al motociclista a frenar bruscamente.
El derrape de la motocicleta levantó una densa nube de polvo.
El silencio se volvió denso, expectante.
El motociclista se incorporó lentamente.
Miró a su alrededor con precaución.
Sabía que no se trataba de un accidente.
Lo habían estado esperando.
No sabía quiénes eran ni cómo lo habían rastreado.
Pero si sabían quién era, si sabían que debajo de su apariencia se escondía el Ghost Rider… entonces su familia también estaría en peligro.
Y eso era inaceptable.
Un pensamiento determinado cruzo su mente, ¡Tenía que deshacerse de estas personas a como diera lugar!
Desde una colina lejana, Rilley Glass observaba la escena con atención.
Su visión mejorada con ayuda del suero Ex y ayuda brindada por su enlace con Sophin, le permitía captar hasta el más mínimo detalle de cada imagen que estuviera frene a su vista.
Aunque los ojos del motociclista estaban cubiertos por el visor del casco, Rilley vio ese resplandor ámbar que comenzaba a encenderse detrás del cristal.
—¡Fuego controlado!
-ordenó Rilley por el canal seguro.
—Está en su forma humana.
Usen munición convencional.
Redúzcanlo antes de que cambie.
Los escuadrones del uno al cuatro salieron de sus escondites.
Desde las sombras, detrás de rocas, árboles y estructuras camufladas, comenzaron a disparar ráfagas coordinadas de munición de alta potencia.
El retumbar de los rifles automáticos se unió en una sinfonía de estruendo.
Las balas impactaron con violencia, haciendo que el motociclista retrocediera un par de pasos mientras su cuerpo era empujado por los impacto mientras su vestimenta se llenaba de agujeros.
Aunque ninguna bala mortal podía detener al Ghost Rider, su forma humana aún podía ser dañada.
El conductor apretó los dientes, cayendo sobre una rodilla mientras su chaqueta era perforada en varias zonas.
Sangre corrió por su costado, la carne quemaba con cada impacto.
Su cuerpo podía resistir mucho más que el de un humano común… pero incluso él tenía un umbral.
Y esta emboscada era una provocación directa.
Una agresión sin rostro.
Un atentado al juicio que él mismo impartía noche tras noche.
Fue entonces cuando sucedió.
Un alarido profundo, gutural, emergió de su garganta mientras se elevaba sobre sus pies.
Una llamarada violenta estalló desde su pecho, sin el mínimo rastro de daño a su ropa.
Solo la carne humana se evaporó entre chispas infernales, tal y como lo haría el vapor del agua hirviente.
El casco sobre su cabeza se consumió dejándolo totalmente derretido, revelando así el cráneo ardiente del inconfundible Ghost Rider, emergiendo envuelto en una llama que rugía como un lobo liberado.
Las cuencas vacías de sus ojos se encendieron con furia.
Y entonces… todos lo vieron.
Los escuadrones retrocedieron de inmediato.
La onda expansiva del estallido abrasó el terreno.
La vegetación cercana se encendió al instante.
Tres soldados salieron volando por la presión del fuego.
Otros cayeron de rodillas, aturdidos.
Incluso los que vestían los trajes térmicos especiales sintieron el calor penetrar en su piel, pero todavía pudieron resistirse sin sufrir daños graves.
—¡Retirada táctica!
¡Cambio de formación!
-gritó Sternberger, reorganizando a los hombres.
Los dos escuadrones especiales dieron un paso sin esperar la orden, ya habían sido instruidos para actuar con total libertad si la situación lo ameritaba.
Los omega cubriendo la reorganización de los demás escuadrones, actuando más como escudos de carne, colocándose en posición sujetaron pesadas armas que solo ellos como seres Sobrehumanos podían equipar.
Los disparos comenzaron manifestándose en ráfagas interminables sin un fin a la vista.
Primero los proyectiles de congelación, buscando inmovilizar al objetivo y darle tiempo a sus compañeros para continuar con el siguiente paso de los preparativos.
Posteriormente ellos cargaron los cañones de mano sónico-térmicos, cuyo efecto no era mortal, sino aturdidor.
Todo calculado para que el Ghost Rider no alcanzara a manifestarse por completo.
Pero no era suficiente.
El Ghost Rider dio un paso al frente, sosteniendo una gruesa cadena que nadie pudo ver de donde salió, fue envuelta en llamas girando con furia.
La lanzó con fuerza sobre el primer grupo, golpeando a uno de los omega directamente en el torso.
El soldado salió disparado contra una roca, la armadura en su cuerpo fue totalmente derretida dejando una gran quemadura en su abdomen, esto fue causado tanto por el impacto del golpe como la alta temperatura de esas llamas sobrenaturales.
Pero gracias a su alta resistencia otorgada por el suero, se podría decir que solo había dejado daños superficiales, dejando también el dolor físico del fuego que había quemado una gran parte de su piel.
Afortunadamente este fuego no se extendió y pronto se apagó.
Otro intento de disparo fue interrumpido cuando la cadena alcanzó un segundo objetivo, haciendo que este omega también saliera disparado a más de un kilómetro de distancia.
Desde su posición, un grupo de soldados no mejorados presenció con horror cómo los omega mejorados físicamente por el suero comenzaban a ser golpeados con esa cadena en llamas, chocando uno por uno contra las rocas y otros dejando cráteres profundos tras sus choques contra el suelo.
Las columnas de los presentes sintieron un escalofrío recorrerlos, de solo imaginar que pasaría con ellos quienes solo eran humanos comunes, si recibieran golpes de esa misma potencia con la gruesa cadena, el sudor frío salía de sus frentes.
Presenciaron todo, observando que los ataques al menos para esos compañeros no eran letales.
Pero un humano común sería historia diferente, simple y sencillamente se convertiría en pasta de carne, dejando regado sus restos irreconocibles por todo el suelo.
—¡¿Vieron eso?!
-exclamó uno de los humanos comunes.
—¡Diablos!
¡Ese tipo tenía el suero!
¡Y aún así lo mandaron a volar como si se trata de un balón de fútbol.
—¿Qué crees que nos haría a nosotros si nos alcanza?
-dijo otro imaginando con temor el como terminaría ahí mismo, ni siquiera por el golpe, la sola alta temperatura de la cadena bastaba para quemarlo hasta la cenizas.
La voz temblorosa del soldado no necesitaba respuesta.
Todos lo sabían.
Si los omegas apenas resistían esos golpes, poniéndose de pie a duras penas, entonces los humanos normales no tenían oportunidad.
Y aún así, debían mantenerse firmes.
Rilley observaba todo en silencio.
No intervenía.
No se movía.
Solo analizaba, su rostro permanecía inmutable ante esta situación, como si todo estuviera dentro de lo esperado.
“Perfecto”.
Pensó.
“Quiero que lo teman.
Quiero que entiendan por qué era necesario promover el uso del suero omega en todos y cada uno de los miembros del Security Corps”.
La motocicleta rugiente se elevó apenas unos centímetros del suelo, envuelta en un fulgor que hizo vibrar el metal.
El sonido del motor se distorsionó… y fue entonces cuando el verdadero horror emergió.
El Ghost Rider montó su motocicleta envuelta en llamas modificada por un extraño poder sobrenatural, como si de un jinete que montaba a su caballo se tratara.
Una vez más cada uno de los escuadrones se reorganizaron, disparando más y más ráfagas de munición congelante.
Los drones de apoyo se activaron, los sensores de posición recalibraron los disparos desde las torretas móviles montados en los camiones de transporte así como también los cañones criogénicos instalados desde las colinas circundantes, todos giraron hacia la dirección prevista por las coordenadas del dron.
En segundos, la calle principal se convirtió en un caos.
Los demás escuadrones vaciaron todas sus municiones especiales, disparando sin contemplaciones hasta acabarse el cargador y posteriormente recargar uno nuevo, y así una vez más continuaron con este ciclo hasta que ya no hubo más munición.
El destello de las llamas pareció apagarse lentamente hasta casi extinguirse, el vapor gélido cubrió los alrededores cegando temporalmente a cada escuadrón.
El crujido del hielo al romperse se escuchó dentro de la niebla, y posteriormente el rugido ensordecedor del motor infernal de la motocicleta dejó a todos con semblantes solemnes.
Todos una vez más tomaron posiciones, tiraron las armas sin munición, equipándose con otras armas.
—¡Activar supresores de ignición, ya!
—gritó Steadman Sternberger a través del intercomunicador, dirigiendo la orden al gestor inteligente de los equipos remotos.
Las torretas automáticas cambiaron sus municiones, cargando proyectiles especiales llenas con una sustancia criogénica.
Inmediatamente fue disparado tras ajustar sus coordenadas e inundó el aire, buscando sofocar las llamas.
Algunas alcanzaron al Ghost Rider y a su motocicleta, una vez más apagando el fuego que se había encendido.
Los miembros de Security Corps ya se habían colocado sus máscaras de respiración asistida con filtros especiales que impedían el daño a sus pulmones debido al material criogénico en el ambiente.
El frío extraño hizo temblar a algunos, pero la sensación fue mínima debido a la protección especial de los trajes.
Uno de los soldados omega corrió hacia Ghost Rider con nada más que sus puños, se trataba del veterano de batalla con la mayor calificación en las pruebas físicas que Rilley había realizado tras la aplicación del suero a todos los voluntarios.
El fuerte impacto golpeó el pecho del Ghost Rider, lanzándolo fuera de su motocicleta.
Por un momento, pareció que había caído.
El fuego se debilitó… Lo cierto es que Ghost Rider fue descuidado, nunca pasó por su mente que con su gran fuerza sobrehumana pudieran recibir un fuerte golpe de alguien por ahí.
Debido a la sorpresa quedó momentáneamente aturdido, la debilidad en su cuerpo aumentaba en cada momento junto a la fatiga y el cansancio excesivo de esta noche.
Al verlo caer algunos se emocionaron pensando que esto estaba a punto de acabar.
—¡No se confíen!
Una vez más abran fuego.
-amonestó Steadman Sternberger a todos los emocionados por esta situación.
—Vacíen hasta el último cargador en el cuerpo de ese demonio.
Mientras los escuadrones obedecian y abrían fuego, el veterano de batalla dio un gran salto atrás y regresó a las líneas junto al resto de los escuadrones especiales que ya se había vuelto a reunir tras la gran paliza que el Ghost Rider les había dado.
Vio que sus estados de ánimo eran variados, algunos suspiraron por la impotencia, otros se sentían satisfechos de salir con vida de tal situación de vida o muerte, y otros simplemente se veían decaidos sintiéndo emociones complejas imaginando lo que le hubiera pasado a sus cuerpos si aún continuaran siendo humanos comunes.
—Anímense chicos ¿Acaso no recuerdan lo que dijo el jefe?
-habló el veterano recorriendo su mirada a cada uno de los omega.
—A partir de aquí es un nuevo renacimiento para todos nosotros, poseemos un potencial infinito sin un límite claro, debemos de estar agradecidos que todavía seguimos vivos en estos momentos, de lo contrario solo seríamos restos de carne por todo el lugar.
Todavía podemos ser más fuertes, más adelante cada uno de nosotros podrá acabar con ese monstruo con un solo golpe.
Sus palabras parecieron funcionar ya que cada uno pareció mejorar sus expresión, simplemente suspirando con algo de cansancio.
Steadman una vez más volvió a ordenar el disparo de los proyectiles especialmente desarrollado con solución refrigerante encapsulada.
El impacto hizo que las llamas que querían volver a encenderse en el cuerpo del Ghost Rider se apagasen parcialmente y el cráneo comenzara a oscilar entre hueso y carne nuevamente.
El Ghost Rider cayó de rodillas aún recibiendo la ráfaga de disparos.
A lo lejos, un segundo convoy se activó.
Dos drones especiales, diseñados por Rilley, comenzaron a desplegar un domo electromagnético con sellado térmico.
Era la última carta bajo la manga, el prototipo de un campo diseñado para encerrar energías en estado activo.
Otro dron cargado con el gas IG-541 se acercó al área y dejó caer la carga.
—¡CIERREN EL DOMO AHORA!
…
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