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Marvel Multiverse: Cyber-Spider (ES) - Capítulo 58

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58: Capítulo 58 58: Capítulo 58 El simbionte y su cuerpo eran como uno solo, al menos en entones no había una diferencia de clara ya que tras la unificación para alcanzar un impulso en sus estadísticas sin la necesidad de recurrir al “Boost Mode” ambos habían sido transformados a un punto de que el simbionte era su propia piel y el fluido oscuro era su propia sangre, el cual estaba perdiendo mucho.

Su falta de energía lo había dejado en gran desventaja.

Rilley entendió entonces que debía dedicar más tiempo a la implementación de una estación de recarga para sus brazaletes, el cual había pensado en ligado estrechamente a su proyecto ya en marcha del “Satélite Móvil”.

El tiempo había terminado, con letras de advertencia rojas apareciendo en visión el cuerpo de Rilley volvió a la normalidad.

Su estatura se redujo y sus músculos hinchados se desinflaron, y aún más líquido simbiotico oscuro fluyó de sus ya evidentes heridas, abriéndose todavía más en su cuerpo reducido a su tamaño normal.

El Ghost Rider no le daría tiempo de recuperar el aliento, esta vez lanzó sus gruesas cadena.

Si bien Rilley podía estar débil en comparación de otros con fuerza sobrehumana en su estado óptimo, todavía tenía la fuerza y agilidad necesaria para darse un tiempo de descanso.

Rilley optó por agarrar esa cadena en el aire para tirar de él y enviar a Ghost Rider a una distancia lo suficiente para que le permitiera salir del lugar.

Ya había sido suficiente de estos breves momentos de emoción, su intelecto no se vería reducido solo por un poco de emoción momentánea brindado por la lucha.

Después de todo Rilley no era del tipo luchador, simplemente prefería se más un planeador detrás de escena que muy pocas veces o tal vez raras ocasiones tendría que ejecutar él mismo sus propios planes.

Si el Security Corps actual estuviera maduro como organización entonces no tendría necesidad de quedarse atrás y servir como un señuelo para evitar que Ghost Rider siguiera el rastro.

Era inevitable, cuando todos ellos estuvieran totalmente familiarizados con sus mejoras y todo el potencial de sus nuevas razas, entonces simplemente Rilley estaría detrás de su escritorio bebiendo café y leyendo los reportes de misión.

Ese sería el momento en el que el peligro mundo ahí afuera no tendría variantes incontrolables que significaran problemas para él, su familia y otros seres cercanos.

Llegaría la oportunidad en el que más piezas de ajedrez se convirtieran en jugadores activas, hasta entonces Rilley tendría que hacer todo lo necesario.

Pero apenas la sostuvo, sintió el fuego intentando invadir su traje, quemando más allá de lo físico, intentando tal vez llegar a lo que se consideraría su alma.

El simbionte vibró con un gemido casi agónico, mientras la superficie que tocaba la cadena comenzaba a deshacerse dejando libre las manos de Rilley que también comenzó a quemarse.

Rilley sintió que cada parte de su cuerpo se erizaba con un miedo extremo, un malestar lo invadió provocándole ganas de vomitar.

Sintiéndose débil al extremo retrocedió soltando la cadena antes de que el daño fuera mayor.

El sudor se acumulaba en su frente.

No solo era una batalla física, había algo en ese fuego que trataba de corromperlo desde dentro.

—¡Maldita magia!

-Rilley exclamó casi como un grito histérico, con enojo y temor desbordante en su voz.

Guardó esta humillación en su corazón, para posteriormente hacer de esta llamada magia y cualquier otro sistema de poder similar un poder inútil frente a él.

Si pudieran verlo sin su traje podrían darse cuenta de sus labios secos y temblorosos, incluyendo también sus manos temblorosas y piernas débiles.

Desde que su cuerpo se había vuelto fuerte tras las modificaciones con el suero Ex así como la inmortalidad otorgada por su extremo factor regenerativo, se había sentido inmune a cualquier factor externo, ya había olvidado por completo que en un principio él no era más que un insignificante y débil humano, un ser menospreciado y que podía ser tomado a la ligera por aquellas existencia navidad poderosas.

De no ser por su lucha constante por mejorar a través del uso constante de la ciencia no sería más que una víctima añadida a la larga lista de otros afectados, que por cuestiones del destino caerían como daño colateral tras el enfrentamiento que tuvieran los nacidos superiores contra otras existencias sobrehumanas.

Ese daño colateral no era de ninguna manera algo para tomar a broma, al menos para Rilley así era.

Este ataque directo con esas cosas mágicas le habían vertido un gigantesco balde de agua fría sobre su cabeza, haciendo que se empapara por completo.

De no ser por su autocontrol ya hubiese despotricado en este momento.

Tras ver al temeroso Rilley, el Ghost Rider sonrió, si es que eso que un cráneo podía hacer se consideraría una sonrisa.

—Tarde o temprano… todos arden.

-sus palabras fueron producidas con un tono algo burlesco, que fue como darle una dura bofetada.

Y entonces, Johnny alzó su mirada.

Los ojos vacíos ardieron con un resplandor ámbar devastador.

Rilley una vez más se sintió insignificante frente el poder de la Mirada de Penitencia golpeando como una avalancha invisible.

—¡Maldita sea!

¡Maldita sea!.

-Rilley gritó sintiéndose como un niño desprotegido, albergando aún más temor en su frágil corazón humano.

Por instinto cerró los ojos, giró su rostro y el simbionte envolvió su cabeza en gruesas placas oscuras reforzadas.

Pero incluso así, sintió la presión de ese poder místico intentando colarse por cada rincón, por cada recuerdo, buscando sus pecados, sus decisiones, sus sombras más oscuras ocultas en lo más profundo.

Su mente se sacudió.

Vió imágenes suyas, del pasado, del proyecto nacido con el nombre de Superhombre, recordó que este había sido el inicio de un proyecto de investigación para sí mismo con la finalidad de lograr trascender a lo extroridnario, no solo físicamente sino también espiritualmente, quería alcanzar aquellos a los que algunos filósofos consideraban no como el ser perfecto sino el ser humano definitivo.

Siendo así capaz de enfrentarse a los peligros que este vasto universo tenía.

Por eso a diferencia del suero omega que reescribía la genética alejándose de la humanidad como rama evolutiva, el suero Ex experimental por su etapa temprana de desarrollo y posterior aplicación tan precipitada solo agregó una mejora al gen humano, teniendo así una relación más estrecha como un desciendete de una nueva humanidad.

El proyecto en sí mismo resultó como un éxito a medias porque dio a Rilley el poder que tanto necesitaba, pero fue a un costo que hasta ahora no le había acasionado nada más que problemas.

Tras ver ese éxito a medias simplemente cerró el proyecto tal como se conocía y lo renombró con nuevos objetivos para ponerlo en marcha, pasando así a llamarse “Proyecto Sobrehumano” cuyos objetivos eran dar poder a los débiles, armas a los desprotegidos y otorgar el destino propio a cada individuo, tal como lo decía el nombre se trataba de alcanzar algo más allá de la humanidad.

Como resultado involuntario haciendo uso de los datos del suero Ex y el suero regenerativo del Dr.

Connors se había logrado sintetizar lo que hoy se llamaría el Suero Omega, la fórmula más estable hasta la fecha y uno de sus mejores trabajos.

La presión mística siguió hundiéndose como un puñal invisible en la mente de Rilley.

Su cuerpo temblaba, no por el dolor físico, sino por el impacto emocional que la Mirada de Penitencia comenzaba a ejercer sobre su psique, incluso con todas las capas del simbionte protegiendo su cráneo.

Era como si la mirada del Infierno se colara por cada grieta de su armadura, buscando cualquier resquicio de culpa, cualquier error, cualquier recuerdo enterrado… y los encontraba.

Y entonces estos recuerdos se fueron aún más atrás, pronto vio las visiones de su otra vida, el rostro de sus anteriores padres que creía haber olvidado después de tanto tiempo, su primera cita, su primera novia, su boda, la infidelidad de su esposa, su divorcio, más y más recuerdos de su miserable y solitaria vida.

De pronto pensó el sufrimiento causado de manera voluntaria e involuntaria, las decisiones sin redención, parte de sus arrepentimientos por tomar una ruta diferente para su vida.

Por un segundo, sintió que podía perderse en esa culpa.

El simbionte, aún envuelto alrededor de su rostro como un casco blindado, comenzó a agrietarse con un silbido tenue.

Rilley sintió como sus defensas mentales tambaleaban, inmediatamente al detectar los cambios en sus ondas mentales constantemente monitoreadas el uso principal de su microchip de protección mental entró en acción, trabajando a su máxima potencia disponible y un poco más, guiados por Sophin quien había desviado todos los recursos informáticos al punto en el que no había espacio para que ella interactuara con Rilley, se mantuvo en silencio ejecutando el protocolo especialmente diseñado.

Una lágrima involuntaria brotó de su ojo izquierdo, Rilley ni siquiera estaba seguro si era real o un reflejo del tormento espiritual que lo estaba atravesando.

Tanto esfuerzo por trascender, por hacer todo lo posible para proteger tanto a él mismo como a los suyos, y aún con todo eso simplemente bastó una mirada del abismo para recordarle lo evidente, que todo lo que había hecho hasta ahora estaba lejos de ser suficiente, que seguía siendo carne y huesos, materia efímera condenada al polvo.

Un prisionero más del destino, ese guion cruel e indiferente con cada uno de los individuos, que parecía escrito en piedra.

Rilley se vio flotando a sí mismo en el vacío, esta no era la primera vez que había venido a este lugar, una vez más estaba por encontrarse a lo que él pensaba debía ser la consciencia primitiva de su simbionte sintético creado en el laborario.

Lejos de ser lo que había pensando más como un simple objeto como cualquier tipo de prenda o aditamento para un traje, en realidad poseía una voluntad propia, más parecido al de una bestia que actuaba por puro instinto a diferencia de un ser altamente inteligente como lo era el ser humano.

No pudiendo ver nada más allá de la simple oscuridad de un profundo y solitario abismo, se mantuvo quieto yendo a la deriva sin un rumbo fijo planeado ni mucho menos intenciones que lo guiaran a determinado lugar o momento.

Rilley solo pensó que ese tal vez sería el momento para dejarse llevar y relajarse de tanto estrés acumulado durante el último mes de arduo trabajo, esto como una recompensa para sí mismo olvidando por completo que allá afuera no era el mejor de los momentos.

Pero Rilley no era ignorante de la situación, podía sentir que la consciencia nacida del simbionte sintético estaba cada vez más inquieto y ansioso por salir a tomar un poco de aire fresco, ¿qué más daba dejarlo en este momento?

Al contrario resultaría en parte beneficiosos, pues el simbionte en su estado liberado era varias veces más fuerte que Rilley en su estado máximo.

Rilley dejó su mente en blanco y simplemente descansó un poco.

En el exterior el simbionte se agitó violentamente, pero esta vez no se mostró sino con gran emoción.

En un momento todo el cuerpo de Rilley se volvió como una masa pegajosa que se escurría en el suelo como si se tratara de barro en un día lluvioso.

Frente a los ojos levemente aturdidos del Ghost Rider un cuerpo físico perdió su estructura fluyendo como agua.

La mirada de penitencia había cesado por el momento, el Ghost Rider caminó hacia el lugar recorriendo este fluido oscuro en el suelo con clara incomprensión.

Bajó su mirada, incluso se acercó un poco más, creyendo que tal vez había acabado con aquel sujeto tenía la intención de irse.

Pero antes de que se pusiera de pie para salir del lugar fue golpeado fuertemente por algo dentro del extraño fluido.

Debido al golpe fue enviado a volar a unos metros de altura y posteriormente cayó sintiéndose confundido por todo lo que había pasado.

Pero no tuvo tiempo de pensar las cosas por mucho tiempo ya que se percató de que algo se movía dentro del extraño fluido oscuro, parecía que algo estaba a punto de emerger.

Y allí pudo ver a una extraña criatura saliendo del fluido, tratando de mantenerse erguido con algo de dificultad mientras que partes de su cuerpo se caían a pedazo y otros escurrían como si se estuviese derritiendo.

Para Ghost Rider esto le pareció más a una criatura debilitada, pero por el fuerte golpe anterior sabía que estaría equivocado el subestimarlo por su apariencia.

Esta criatura poseía una altura mayor a los tres metros y una formación muscular demasiado laxa, tenía una cabeza ligeramente alargada hacia el frente sin ojos ni una boca a la vista.

Pero aún así el Ghost Rider podía sentir una peligrosa mirada fijada en él.

…

..

.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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