Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Marvel Multiverse: Cyber-Spider (ES) - Capítulo 61

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Marvel Multiverse: Cyber-Spider (ES)
  4. Capítulo 61 - 61 Capítulo 61
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

61: Capítulo 61 61: Capítulo 61 Estaba claro que Norman no se encontraba en sus cabales.

Su mente comenzó a dar vueltas con un sin fin de pensamientos e ideas que carcomían su cordura poco a poco, pronto nació de él la desconfianza y duda hacia su alrededor.

Los latidos de su corazón se aceleraron, en estos momentos no había rastros del hombre de negocios frío y calculador, ahora estaba en su punto más vulnerable, si estuviera en la calle se parecería más a un adicto al crack sufriendo los efectos de la abstinencia involuntaria.

Antes de que sus pensamientos se hundieran más profundo en la oscuridad, el sonido de la puerta al abrirse lo sacó de ese estado desorientado.

Casi de inmediato tras detectar la presencia de extraños, de forma automática Norman regresó a su porte en días normales, mostrando un ceño ligeramente fruncido transmitiendo su carácter férreo, exudaba total autoridad como si cualquier otro dentro de la habitación tuviera que bajar la cabeza en su presencia.

—¡Papá!

-La voz de Harry Osborn sonó entrecortada, cargada de una mezcla de sorpresa y alivio.

—¡Un médico!

-inmediatamente su voz se escuchó por los alrededores llamando la atención de cualquiera que estuviese cerca.

Harry estaba tan preocupado antes, pero todo eso se volvió felicidad la ver que su padre después de tantos días en cama finalmente pudo abrir los ojos.

Había exclamado emocionado mostrándose abiertamente como un hijo preocupado por su padre, su única figura de crianza y el hombre más cercano a él exceptuando sus amigos.

Norman observó a su hijo con detenimiento.

Ahora que su mente comenzaba a aclararse, pensó en lo que acababa de ocurrir.

Harry había irrumpido en la habitación con la misma desesperación con la que él mismo había despertado.

La voz entrecortada, la respiración agitada, la evidente falta de control sobre sus emociones… Un error sin duda alguna.

Norman habló.

—Harry.

-su voz sonó firme, recuperando su tono usual de autoridad.

—No vuelvas a perder la compostura de esa manera.

Su hijo parpadeó, sorprendido.

—¿Qué…?

-esa palabra pareció salir de forma involuntaria debido al desconcierto en el que se encontraba tras el familiar tono de su padre.

—Gritando por los pasillos como un niño asustado.

—continuó Norman con tono severo.

—Si querías un médico, bastaba con llamar a una enfermera.

No hay necesidad de causar una escena.

Harry frunció el ceño, la confusión en su rostro rápidamente, tornándose en una leve molestia aunque no de forma tan evidente.

Un balde de agua fría cayó sobre él extinguiendo su emoción anterior.

Se había dado cuenta que su padre incluso en esta situación no dejaba de actuar de la manera manera usual, tan estricto y arrogante como siempre.

Dándole lecciones acerca de su comportamiento poco característico de un Osborn en cada ocasión en el que se veían.

Hasta ahora volvió a recordar que su padre siempre había sido así, Norman Osborn nunca actuaría como un padre típico.

Desde el fallecimiento de su madre, Norman era de todo menos un hombre de familia.

Incluso el algunas ocasiones reflexivas Harry había llegado a pensar que era probable que su padre lo odiara, o que le guardara algún tipo de recor.

Porque nunca había interactuado tal y como lo haría un padre con su hijo, sino más bien como si Harry fuera uno más de sus subordinados.

Harry contestó insatisfecho por las palabras de Norman.

—¡Estabas inconsciente durante días!

¿Qué esperabas que hiciera?

-dijo con un tono de reproche.

Y en voz baja continuó.

—Además estaba emocionado por verte despertar después de tanto tiempo.

—Pensar antes de actuar, Harry.

-respondió Norman con frialdad.

—Un Osborn no se deja llevar por la emoción, no actuamos por lo que sentimos sino por lo que consideramos es mejor para nuestros intereses.

-dijo eso último demostrando que aunque Harry habló en voz baja, todavía pudo oír muy bien sus palabras.

Esa última frase quedó flotando en el aire, y por un instante, Norman sintió una punzada de ironía.

Él mismo había despertado completamente desorientado, luchando contra sus propios pensamientos como un animal acorralado.

No estaba en posición de dar lecciones… Ciertamente lo sabía, pero no podía mostrarse débil frente a su hijo, no de esa manera en la que pudiera cambiar su perspectiva de él, considerando a su padre como alguien débil.

Ahora que se había dado cuenta de algo aparentemente tan obvio no se vio debilitado sino todo lo contrario, lo ayudó a reafirmarse, encontrando así un equilibrio en su estado de ánimo, haciendo que sus palabras sean aún más duras con el fin de ser un ejemplo para su hijo, y ayudarlo así a que este último forje su carácter.

Norman se había ajustado en la cama, enderezando su espalda y relajando los hombros.

Había exhalado con calma, permitiendo que su mente adoptara la misma serenidad con la que manejaba sus negocios.

“Control”.

Esta palabra se repitió en su mente como un mantra.

Eso era lo que siempre lo había definido.

No importaban las circunstancias, Norman Osborn no perdía el control.

Harry guardó silencio mostrándose momentáneamente desconcertado, pero la molestia seguía latente en su mirada.

Como si estuviera masticando las palabras dijo.

—No soy como tú, papá.

-su tono fue como el reproche de un niño.

—Tienes razón, Harry.

En una lástima el saber que no eres como yo.

Tras entrar en sus oídos para Harry estás palabras fueron mordaces, dirigidos sin un ápice de tacto o algún mínimo de interés en comprender su situación, esto fue un fuerte golpe emocional que le causó un dolor en el pecho, su garganta se secó no teniendo palabras para responder.

Esto hizo que se sintiera como alguien inútil que lo único que había hecho desde que tenía memoria era decepcionar a su padre.

Harry exhaló con pesadez, pero no replicó.

Como siempre, ya estaba de cierta manera a que su padre le diera una lección.

Qué continuara de la misma forma incluso después de despertar de un coma, era algo impresionante en cierto modo.

Harry no podía hacer nada más que sentirse insatisfecho y algo molesto.

Por un instante, cuando había visto a su padre abrir los ojos, había creído que algo sería distinto.

Que la experiencia lo habría cambiado de alguna forma.

Que el hombre en la cama de hospital sería algo más que la imponente figura que había dominado su vida desde que tenía memoria.

Pero la realidad le había dado una fuerte bofetada.

Ahí estaba, con ese tono firme, con ese aire de absoluta autoridad, con esa mirada que lo hacía sentir como un niño que aún tenía mucho que aprender.

Y lo peor es que tras recibir esos regaños su propio cuerpo reaccionó de manera como siempre lo había hecho, enderezó la espalda, bajó la cabeza ligeramente y guardó silencio.

Como si Norman tuviera razón, como si no pudiera cuestionarlo.

“¿Por qué siempre era así?”.

Se preguntó Harry sintiendo incomodidad, pero no podía hacer más que guardar silencio sintiendo como su estómago se revolvía.

Pronto un médico llegó acompañado por varios enfermeras y comenzó su evaluación, revisando las constantes de Norman, haciéndole preguntas sobre cómo se sentía.

Harry solo observó en silencio, cruzado de brazos, con la mandíbula tensa.

—Parece que su recuperación es más rápida de lo esperado.

-dijo el médico con tono profesional, sin notar la tensión en el aire.

—Es impresionante.

Su estado físico es bastante estable, aunque tendremos que hacer más pruebas para asegurarnos.

Norman hizo un gesto con la mano para que el doctor se detuviera por un momento.

Volteó a ver a su hijo y le dijo.

—Harry, te agradezco que vengas a visitarme.

Pero es momento de que te vayas, no quiero que descuides tus propias actividades.

Las palabras de Norman no tenían alguna emoción entremezclada, simplemente fueron dichas con absoluta serenidad casi de forma tan indiferente.

Pero para los oídos de Harry esto sonaba como una orden de desalojo, como si su sola presencia incomodara a su padre a tal punto de que tendría que expulsarlo del lugar.

Sintiéndose ofendido dio la vuelta y se fue sin decir ni una otra palabra, cerrando la puertas tras de sí, Harry apretó sus puños y la mandíbula sintiendo algo de sangre en su boca.

Norman ignoraba por completo el estado de ánimo y los pensamientos tan enredados en la mente de su hijo, incluso si lo supiera lo reprendería por ser tan sentimentalmente frágil, destacando que esa no era una actitud que un Osborn deba tomar.

La realidad es que Norman no odiaba a su hijo, sino todo lo contrario, lo quería tanto que no quería que fuera como él sino mucho mejor que él.

Norman no buscaba una copia de sí mismo, claro que no, buscaba crear a un digno heredero, uno que no se volviera derrochador o fácilmente manipulable por otros, sino alguien que pudiera hacer prosperar aún más su familia.

Norman quería que Harry fuera capaz de superar sus logros actuales, y sabía que para lograr eso su carácter debía ser forjado con aún más dureza.

Harry era su único hijo, el último regalo que le dejó la mujer que más amó en toda su vida.

¿Cómo podría odiarlo?

¿Cómo podría guardarle algún rencor?

Tales sentimientos de aversión nunca podía caber en su corazón y mente.

La dureza de sus palabras y acciones tenía sus buenas intenciones, no le importaba que al final Harry se distanciara de él o si lo odiara, Norman todavía lo aceptaría con una sonrisa si eso significaba que había logrado su cometido.

La vida de Norman siempre fue dura.

Nació en Hartford, Connecticut como único hijo en una familia monoparental, su madre lo abandonó con su padre sin importarle en lo más mínimo el bienestar de su hijo.

Su padre cayendo en depresión tras el abandono de su madre, ahogó sus penas en el alcohol excesivo, posteriormente se introdujo a los juegos de azar con trayendo deudas impagables con altos intereses.

Tal y como se preveía en un principio, pronto los prestamistas usureros tuvieron que actuar agresivamente para tomar el pago del préstamo, desencadenando así la muerte de su padre.

Sin familia ni nadie más que se hiciera cargo de él, Norman terminó por trabajar para los prestamistas usureros como chico de los recados.

Con el tiempo Norman fue ganando cierta influencia en los barrios marginales, convirtiéndose así en el cabezilla líder de un grupo de vándalos en la zona.

Norman nunca fue conformista, siendo alguien inteligente tomó todo los recursos e influencias que tenía dispible, logrando así incursionar en el mismo rubro que sus anteriores empleadores, con el tiempo pudo desplazarlos y convertirse en el jefe de la zona.

Pero ser un líder de un grupo de las calles no le impedía el superarse más allá de donde se encontraba, sintiendo interés por la ciencia continuó con sus estudios preparándose minuciosamente para lograr obtener las mejores calificaciones de su grupo de clases.

Sus conocimientos se profundizaron ayudándole a definir sus objetivos, crear su propio imperio empresarial, siempre con la intención de ser el mejor en cualquier cosa en la que incursionara.

Con el tiempo su negocio prestamista se había logrado consolidar como una empresa financiera local con la suficiente estabilidad para ser considerado como una empresa emergente de alto potencial, esto lo había propulsado al ojo público siendo conocido como un empresario serio que demostraba gran profesionalidad.

Ese fue el primer negocio que creó con sus propias manos, y tras establecerse como una verdadera empresa de todo derecho, el desarrollo y la dedicación constante la hizo crecer a un punto extraordinario en menos de cinco años.

La financiera Osborn había aportado capital a una gran cantidad de proyectos de interés tecnológico, e incluso había pagado becas completas a estudiantes con alto potencial.

En menos de ocho años se abrió oficialmente el “Banco Osborn”.

Y en tan solo un años después se había creado “Oscorp”, una muy ambiciosa pequeña empresa recién ingresada al rubro tecnológico y de investigación.

Como un programa de impulso nacional para las empresas tecnológicas con potencial, el país alentó al sector militar para que estableciera proyectos conjuntos con el fin de encontrar talentos para la mejora de su tecnología armamentista.

Como parte de ese programa, “Osborn” obtuvo fondos y apoyo para abrir el proyecto de mejora en misiles balisticos de efecto terrestre, un proyecto no tan importante de casi nulo interés que fue entregado más que nada solo para cumplir con los requisitos del programa especial.

Aparentemente nadie esperaba mucho de una pequeña empresa sin experiencia previa en el ámbito armamentista, claro que Norman no sabía más de eso, y aunque lo supiera no le importaría, simplemente actuaría como siempre pensando en los beneficios y dedicándose a completar el proyecto solicitado.

Fue entonces que en un solo año Norman y su equipo de científicos habían logrado entregar resultados más que satisfactorios, dejando a los encargados militares muy sorprendidos.

Incluso se había logrado crear dos modelos de misiles terretes de alto poder con un costo de producción más reducido que los convencionales.

Esto abrió nuevas oportunidades a Oscorp, haciéndole posicionarse como una empresa de interés para el sector militar.

Ahí dio inicio a la estrecha relación con Norman y los militares, sabiendo aprovechar muy bien sus oportunidades expandió su empresa abriendo más centros de investigación no solo para el ámbito industrial sino para el ámbito civil, con la intención de crear tecnología de uso comercial.

En solo cinco años “Oscorp” creció hasta llegar a convertirse en lo que hasta ahora sería “Industrias Oscorp”.

Tras el aumento de sus investigaciones y la apertura en bolsa sufrió un crecimiento colosal.

Esto sin ninguna duda fue un beneficio en los interés de Norman, llenando cada vez más sus bolsillos y haciendo crecer su fama como empresario.

Pero no todo fue solo ganar, con la aceptación de más inversiones el poder de decisión de Norman se vio fuertemente debilitado, si bien él continuaba siendo el jefe y director general de todas las operaciones, cualquier decisión de interés para la empresa a diferencia de antes tenía que pasar a una evaluación por todo el comité de inversionistas principales.

Esto creó una gran brecha que separaba a la empresa de sus objetivos inicialmente propuestos, poco a poco debido a decisiones del mismo comité de inversionistas este se concentró más en sus actividades con proyectos militares, descuidando enormemente al sector civil y la tecnología comercial.

Habiendo tal agujero, ninguna empresa desaprovecharía esa oportunidad a menos de que fueran idiotas conformistas, o fueran cobardes que no se atrevían a incursionar en nuevos mercados.

Al menos esos eran los pensamientos de Norman.

Tal y como Norman había esperado, alguien había hecho un movimiento, pero aún tras esperar que alguien aprovecharía el gran agujero abierto todavía se había sorprendido al ver quién había sido.

En muy poco tiempo, menos del tiempo previsto un conglomerado nacional ya había tomado la delantera.

…

..

.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo