Marvel Multiverse: Cyber-Spider (ES) - Capítulo 72
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72: Capítulo 72 72: Capítulo 72 La puerta se abrió tras el desbloqueo de la cerradura electrónica.
Al escuchar el ruido de la puerta, Kraven no entró en pánico; manteniéndose tranquilo, volvió a dar otro sorbo a su bebida y continuó mirando la fotografía con detenimiento.
Los pasos de los zapatos se escucharon, una gran sombra apareció sobre el suelo, y con un clic, la luz del despacho se encendió.
Norman Osborn se mostró tranquilo al darse cuenta de la presencia de otra persona dentro de su oficina.
Con su rostro sereno y compuesto, su mirada imperturbable inspeccionó al cazador de pies a cabeza.
—Veo que disfrutas de mi whisky escocés —dijo Norman mientras tomaba asiento detrás de su escritorio.
—Preferiría el vodka, pero a falta de eso, con el whisky me conformo —respondió el cazador de manera cínica, sin siquiera disculparse por entrar sin permiso.
—Dejemos las charlas ociosas y vayamos directo al grano —Norman tomó otro vaso y se sirvió también un poco de whisky.
Tras dar un trago, añadió—: ¿Qué te ha traído a mi oficina?
Kraven dio el último trago de su vaso y tomó asiento frente a Norman.
Estiró sus piernas y lo miró a los ojos.
—Veo que has tenido problemas últimamente.
Tu laboratorio desapareció, tras lo sucedido, el único enlace de comunicación que tenía contigo también se esfumó.
Ni siquiera preguntaré qué sucedió con Mendel Stromm; lo único que me importa es saber si todavía continuamos en una relación de colaboración…
La financiación recibida de tu parte me ha ayudado a continuar con mis actividades, pero si este es el fin de nuestros negocios, simplemente miraré a nuevos horizontes.
Estoy seguro de que alguna otra empresa de biotecnología estaría interesada en conseguir muestras de un ser sobrehumano como Spider-Man.
Norman frotó sus sienes con la mano izquierda.
—Entiendo totalmente a lo que te refieres.
Y la respuesta es sencilla: continuamos colaborando.
No solo entregándome las muestras de Spider-Man, sino también brindando información sobre tus recetas herbolarias ancestrales.
Kraven levantó una ceja.
—Pensé que habían terminado con la investigación de mis recetas ancestrales.
—Y lo habíamos hecho, pero tras lo sucedido con el laboratorio, se perdió toda la información que se había obtenido.
Quiero que colabores con otro científico, alguien al que transferí para que se hiciera cargo de este lado del proyecto.
Estoy seguro de que, al igual que con el Dr.
Mendel Stromm, le serás de mucha ayuda y juntos lograrán mejorar la fórmula incompleta.
—No lo sé.
No creo que pueda aportar mucho en el ámbito científico; sé reconocer cuando no poseo las capacidades necesarias en algo —Kraven se mostró dudoso acerca del pedido de Norman.
—No es necesario que tomes un papel activo en la investigación.
Solo necesitas hacer uso de tus conocimientos en tus propias recetas para guiar al científico.
Piensa que solo te desempeñarás como un asesor: puedes simplemente dar ideas o explicar las bases de tu receta —Norman dijo mientras entregaba una hoja escrita a mano con la información necesaria—.
Tu remuneración será generosa.
Solo necesito que cumplas con mi pedido.
Kraven no tomó la hoja, simplemente guardó silencio por un momento.
Evidentemente se mostró reflexivo, claramente pensando en los pros y contras de tomar una decisión.
Dejando a un lado el vaso vacío, acarició la barba en su mentón, incluso recostándose en el asiento para alcanzar la mayor comodidad posible y poder determinar su respuesta.
Norman Osborn se mantuvo paciente sin decir ni una sola palabra o siquiera mostrar la menor molestia por la pausa y reflexión tan larga del cazador.
—Mis presas son la mayor prioridad.
Puedo ayudar a tu científico tal y como lo pides, pero siempre y cuando no interrumpa mis actividades de caza.
—Dalo por hecho.
Kraven finalmente tomó la hoja de papel en las manos de Norman.
Tras leer su contenido, se puso de pie con la intención de irse.
—Espera un momento —detuvo Norman al cazador.
Kraven se quedó quieto y volteó a mirar a Norman.
Este último le señaló una de las botellas de whisky.
—Agradezco tu colaboración.
Puedes llevarte una botella para el camino.
Una amplia sonrisa se mostró en el rostro del cazador.
Actuando tan directamente, tomó la botella y se fue dando un gesto con sus manos en señal de despedida.
—Dile al Dr.
Otto que pronto iré a visitarlo.
Kraven cerró la puerta tras de sí con un golpe seco, dejando a Norman Osborn sumido en el silencio de su oficina.
El magnate observó el vaso medio vacío de whisky sobre su escritorio, los cubitos de hielo ya derretidos, como si el tiempo mismo se hubiera disuelto en aquella conversación.
Con un suspiro, Norman se acercó al ventanal de su despacho, contemplando la vista que tenía al frente.
Norman solo se quedó reflexionando tras la partida de Kraven, sin volver en sí permaneció la calma.
Su mente vagaba en lo que serían sus planes futuros.
La forma en cómo lidiar con sus problemas, el abordaje de soluciones, y también la continuación de su desarrollo para las fórmulas experimentales.
Pensó entonces en el hombre que continuaría con el proyecto, Otto Gunther Octavius, se trataba de un antiguo ex compañero de la universidad y un genio de gran brillantez.
Octavius junto al desaparecido Dr.
Mendel Stromm eran los colaboradores más valiosos para su empresa, no solo por sus amplios conocimientos y vasta experiencia sino también por su cercanía e historia con ellos.
La historia de esos tres se remontaba a la época de universidad de Norman Osborn.
Mientras que el Dr.
Mendel Stromm era su profesor de química en la Universidad Empire State, Otto Octavius era su compañero de clases.
Mendel Stromm no solo fue un profesor sino también un guía y mentor de vida.
Cuando Norman fundó su empresa, Mendel, convencido no solo por su tenacidad sino también por el futuro de su proyecto, invirtió gran parte de sus ahorros como capital inicial para el funcionamiento de la empresa, tras el éxito Norman en agradecimiento le había otorgado parte de la empresa.
Aunque este último no lo aceptó completamente, estuvo de acuerdo en mantener esa parte de la empresa a su nombre, todo con el fin de que Norman obtuviera un seguro en caso de que el control de la empresa se viera comprometida.
Por otra parte, la cercanía que tuvo con Otto fue tal como el de casi mejores amigos, aunque no totalmente, debido principalmente al carácter un tanto arrogante del mismo Norman.
Punto importante ya que a pesar de que Octavius sí lo veía como un amigo, Norman hasta la fecha nunca lo vio como tal; sino como un hombre de confianza debido a sus marcados valores y un colaborador de gran importancia.
Norman en su vida universitaria, debido a su crianza, poseía una forma de ser que alejaba a cualquiera que se le acercara, exudando así un aire que persuadía a cualquiera de tener contacto o siquiera ponerse en su camino.
No era lo que se podría decir como un matón, pero tampoco era alguien popular.
Pero ese complicado carácter no hizo nada para ahuyentar a Otto, sino todo lo contrario.
Esto había hecho a Otto darse cuenta de ciertas similitudes que tenía con Norman.
Mientras que él protegía ciertas inseguridades bajo un carácter extrovertido y muy sociable, Norman también hacía lo mismo con la única diferencia de que siempre ponía un frente fuerte, agresivo en un modo arrogante y un tanto molesto.
La interacción provocó que forjaran un lazo de compañerismo cercano y que se apoyaran mutuamente siempre que hubo oportunidad.
Norman dio el último trago de su bebida y cerró los ojos.
El cansancio cayó sobre él, haciendo que su conciencia se desvaneciera; el sueño por un día tan ajetreado finalmente había pasado factura.
…
Mientras tanto, Marcus Blaze continuaba contemplando sus opciones.
La información que había recibido fue muy amplia, tanto así que realmente demostró la sinceridad de esta extraña organización.
Gracias a la información obtenida, Marcus dudaba seriamente ya conociendo la forma de actuar de aquellos organismos gubernamentales secretos, de que estas mismas fueran tan abiertas con él al momento de querer reclutarlo.
Rilley pareció darse cuenta de las contemplaciones de Marcus por lo que añadió: —No estás obligado a hacer nada que no quieras.
Incluso si rechazas nuestra invitación, las cosas terminarán aquí y podrás volver a tu hogar continuando con tu vida tal y como lo habías dejado.
Simplemente te pediré que guardes el secreto de nuestra existencia, lo que menos queremos ahora es meternos en el radar de molestas organizaciones potencialmente hostiles.
—Tengo que decir sinceramente que los términos del contrato están siendo muy beneficiosos, demostrando total generosidad para cualquier trabajador.
Y aunque no soy un experto en empleos, me atrevo a decir que este es el contrato soñado por cualquier asalariado —jugueteando con el contrato en sus manos, Marcus continuó—.
Casi pensaría que habría alguna especie de trampa o algún sucio truco, o que todo esto sea en realidad una gran estafa.
—Tienes toda la razón en lo que dices —Rilley mostró su serena sonrisa, totalmente la característica en un negociante—.
El contrato tiene todo lo necesario para ser el trabajo con las prestaciones soñadas por cualquier asalariado, tal como ya lo has mencionado.
Y por lo que nos enseñan nuestros padres, si algo es tan bueno para ser verdad, solo hay dos posibles opciones; o esa oportunidad no es tan buena como se hace ver o simple y sencillamente no es verdad.
Marcus miró a Rilley con ojos extraños.
Rilley ignoró esto y continuó con sus palabras: —No hay truco ni tampoco mentira.
Pero entonces te preguntarás ¿cuál sería el punto malo de todo eso?
Y la respuesta también es sencilla: como ya dije antes, a pesar de no tener tantas misiones como en otras organizaciones secretas, aún así en nosotros recae una gran responsabilidad —los ojos de Rilley parecieron brillar con determinación, tan intenso como un fuego furioso—.
Esto conlleva un riesgo aún mayor, varias veces más que en cualquier otro tipo de empleo.
Por esa razón ofrezco a todos las mejores condiciones laborales, las mejores oportunidades, los mejores salarios y prestaciones más allá que cualquier otro pudiera ofrecer.
Incluso me he comprometido frente a todos los miembros de nuestra organización a cuidar de ellos en caso de sufrir lesiones graves que les impidan trabajar y también de cuidar a sus familias en caso de un muy posible fallecimiento.
Pronto el tono de voz de Rilley se volvió pesado.
—A cambio de todo eso y más, les pido lo único e irremplazable que un ser posee: sus vidas.
No para cumplir mis caprichos sino para proteger este mundo de amenazas inimaginables.
Mi único fin es mantener un orden y control beneficioso para este planeta.
Con todo lo que les ofrezco, deben dar sus vidas por la causa.
Su lealtad y compromiso son pruebas más que suficientes de su aceptación.
El breve silencio provocado por las palabras de Rilley pronto se rompió tras volver a la normalidad y hablar con un tono más despreocupado.
—Por esa razón debes pensarlo bien.
Aún eres joven por lo que no es necesario estresarse en dar una respuesta definitiva.
Puedes volver a casa y pensarlo con más calma.
Frank Castle y su compañero Steadman Sternberger te llevarán de regreso.
Si lo deseas, antes de irte puedes dar un paseo por las instalaciones, solo díselo a esos dos —dijo señalando a Frank y Steadman—.
En aproximadamente una semana llegará a tu domicilio una invitación formal para aceptar una beca estudiantil financiada por el FEES.
Tómalo como una disculpa por todos los problemas ocasionados.
Rilley se puso de pie y le tendió la mano a Marcus, despidiéndose formalmente.
—Puedes conservar la tableta electrónica.
Los documentos físicos son los únicos que deben permanecer aquí, con excepción de los pertenecientes a S.H.I.E.L.D.; aquellos puedes llevártelos sin problemas.
Espero que lo entiendas, solo para evitar una posible filtración involuntaria de nuestros datos.
Marcus también se puso de pie, siguiendo los gestos de Rilley, y le estrechó la mano.
Aunque por sus expresiones y su forma un tanto lenta de actuar, se pudo ver que estaba un poco confundido por el cambio tan rápido de la situación.
Pero Marcus no era el único con la confusión escrita en su rostro; Frank y Steadman tampoco podían comprenderlo.
En un momento parecía que con solo presionar un poco más conseguirían que Marcus se uniera a la organización.
Todos podían ver que con solo unas pocas palabras más, absolutamente juraría lealtad y estaría en sus filas desempeñándose como un miembro más del grupo.
Pero en un solo parpadeo, Rilley había cerrado el tema sin querer hablar más, incluso mostrando cierto arrepentimiento en su rostro por todas las molestias causadas.
Nadie, por más que lo intentaran, podía comprender cómo estaba funcionando por completo su cerebro.
El actuar fue tan difícil de explicar que, si no lo vieran, pensarían que algo le había sucedido.
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