Marvel Multiverse: Cyber-Spider (ES) - Capítulo 74
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74: Capítulo 74 74: Capítulo 74 Entrando a la casa, Johnny se hizo a un lado llegando hasta lo que era un pequeño despacho u oficina, lugar en donde revisaba los documentos que recibía; desde las facturas de sus gastos mensuales, correo diverso e incluso los estados de cuenta de su hipoteca.
Tomando asiento detrás de un viejo escritorio, se sentó sobre una desgastada silla con recubrimiento de cuero.
El crujido de la madera resonó en la silenciosa habitación tras acomodarse en la silla.
Tras sentirse cómodo,abrió el sobre con ayuda de un abrecartas.
Desplegó los documentos sobre su escritorio y observó todo lo que había.
Encontró viejas fotografías, algunos reportes y bitácoras acerca de su vida, redactadas por lo que parecía haber sido un detective que al parecer lo seguía con absoluta atención, redactando cada punto con total detalle.
No se podría decir que era exagerado, esa palabra se quedaba corta frente a la dedicación de aquel sujeto que escribió todos esos reportes.
Desplazando las hojas, podía ver reportes de la actualidad, y conforme pasaba más hojas se veían aquellos más antiguos en los que podía describir eran sus inicios como Ghost Rider, un esclavo del señor del infierno; alguien se había colocado los grilletes por su propia voluntad.
Sus acciones no fueron justas; algunos ameritaban su actuar, pero en otras ocasiones aquellos culpables no lo eran por decisión propia, al igual que él se habían visto envueltos por sus propias circunstancias que cerraban toda salida, dejando solo un único camino.
Pero a pesar de todo eso, sus acciones estaban envueltas en el karma que más tarde los golpearía de regreso.
Por lo tanto, a juicio del castigo, ellos no eran menos culpables que aquellos desalmados que podían equipararse a los mismísimos demonios del infierno.
Johnny leía los documentos con atención, y poco a poco su mente divagó en variados pensamientos, evocando así viejos recuerdos que creía haber olvidado.
Desde la firma de su contrato infernal, hasta la pérdida de sus seres queridos; su vida estaba pasando una crisis tan grave que no cualquiera podría haber soportado.
Pero todo ese caos de su vida no se había quedado ahí; posteriormente, el dolor seguía creciendo, esta vez no solo perdiendo a más seres cercanos, sino también al amor de su vida.
En aquel punto más bajo de su vida, aquel demonio había aparecido tan repentina como la primera vez de su encuentro; lo había tomado como esclavo, separándolo así de su vida, dejando solo la identidad de un ejecutor del castigo para el infierno.
Vivió tantos años separado de su amada, aún guardando los buenos recuerdos de su vida, pero también continuando con el remordimiento de sus acciones; aquel camino que había elegido y que no tenía más opción que continuar.
No fue sino hasta su posterior reencuentro con aquella persona que siempre estuvo en su corazón, que su vida, tan llena de altibajos tan abruptos como las curvas de las montañas rusas, había dado un giro inesperado.
Tras luchas, finalmente había podido salir de la intensa oscuridad, alejándose cada vez más de los tentáculos que se extendían para volver a aprisionarlo.
La mente de Johnny Blaze dejó de divagar y se centró en el presente; su mirada intensa observó el emblema usado como membrete; un águila con las alas extendidas con las siglas S.H.I.E.L.D.
en la parte inferior.
Aquellos archivos no eran un simple registro; todo esto era prueba de que, sin que se diera cuenta, alguien estaba siguiéndolo demasiado cerca.
Debido a este membrete, la situación había dado un giro inesperado.
Antes, Johnny tenía confianza de poder encargarse él mismo si aquel que había enviado estos documentos se tratara de un investigador común y corriente, pero ahora estaba claro que en realidad se enfrentaba a algo más grande; sabía entonces que difícilmente podía encargarse con sus propias manos.
Ahora, pensándolo con la cabeza fría, las dudas rondaban su mente; tenía dudas acerca de los motivos ocultos que esta organización tenía, no solo para él, sino también para su familia.
…
De entre los documentos, un sobre cayó; tras recogerlo, Johnny lo abrió y leyó su contenido.
La carta decía lo siguiente: Jonathan Blaze.
Me dirijo a ti como el líder de la Dirección de Intervención Estratégica en Riesgos, Espionaje y Logística (Strategic Hazard Intervention, Espionage and Logistics Directorate).
Probablemente hayas escuchado de nosotros por rumores, y entiendo que con información superficial no puedas comprender totalmente acerca de nuestras actividades, alcance y autoridad.
No será necesario explicarte tanto, ya que para el tema que tocaremos será irrelevante.
Déjame decirte que desde hace mucho tiempo has sido observado.
Sabemos acerca de la historia de tu vida, al menos lo que pudimos descubrir tras un arduo trabajo, aunque te seré sincero al revelarte que, sin importar cuánto buscáramos, no pudimos descubrir el origen de tus extrañas habilidades; nada más que simples teorías que no dejan nada concreto, por lo que hasta ahora tenemos más dudas que respuestas.
Mi antecesor también siguió tus movimientos con total atención y cautela; gracias a él pudimos conocer aquellos juicios en los que participaste como ser sobrenatural, incluso logramos deducir ciertas debilidades.
Todo, sin excepción, ha sido registrado con precisión por nosotros y guardado en nuestros archivos secretos, absolutamente resguardado bajo la más alta seguridad.
Sin dar tantas vueltas, centraré el tema una vez más.
Seré directo y te digo que no importa cuánto intentes ocultarte detrás de esa calavera en llamas, detrás de ti siempre habrá ojos que vigilarán cada uno de tus movimientos.
Incluso ahora, aún con tu bajo perfil durante tantos años, continúas siendo considerado como un riesgo demasiado grande como para ignorarte; tras tu retiro y posterior ocultamiento, nunca bajamos nuestra guardia.
El monitoreo y seguimiento siempre ha sido constante, pero ciertamente nada intrusivo.
Te has comportado bien hasta ahora, pero eso no significa que puedas caminar libremente sin la debida supervisión.
Se te ha dado libertad, y nosotros nos mantuvimos en vigilancia desde la distancia sin intervenir.
Pensamos que esto continuaría así por mucho tiempo, pero hasta hace pocos días, tras descubrir que una organización espía proveniente del extranjero tenía planes para actuar en tu contra, no solo intentando actuar contra tu persona sino también hacia tu familia, nos dispusimos a actuar inmediatamente.
Por eso nos preparamos lo suficiente para entrar al rescate antes de que la situación tuviera oportunidad de descontrolarse; nos adelantamos y capturamos a tu hijo para desviar la atención de aquellas otras organizaciones, lo que al menos por el momento dejó espacio para que pudieras respirar y, de ser posible, prepararte para lo que viene.
Los tiempos actuales son turbulentos; no es seguro lo que nos depara el futuro, pero estoy seguro de que, sea lo que venga, nosotros estaremos en posición para defendernos de lo que sea que intente esparcir el caos.
El motivo de esta carta no es solo dejar un mensaje, sino advertirte.
No se trata de lo que hiciste en el pasado, sino de lo que aún puedes hacer.
No estoy tratando de colocarte grilletes, ni tampoco usar la moral para manipularte.
Siendo claro y directo, solo necesito que te mantengas al margen; no queremos tener que lidiar con una fuente de llamas andante totalmente descontrolada; si actúas fuera de lo permitido, tendremos que intervenir para mantener el orden y control para que nuestra sociedad continúe con su funcionamiento normal.
Si algún día llegara el momento, y todavía das un paso fuera de los límites, entonces no tendré más remedio que usar todos los medios que tenga disponible con el fin de reprimirte.
No le temo a los trucos, dado que yo estoy acostumbrado a usarlos.
Las raíces que te aferran a lo poco de humanidad que conservas, al menos por ahora.
No subestimes lo que esto significa.
No estamos hablando de ti únicamente, sino de quienes respiran a tu lado.
Tu familia.
Tu hogar.
Las raíces que te aferran a lo poco de humanidad que conservas.
Si persistes en jugar al verdugo del infierno, no habrá escondite que pueda protegerte de las consecuencias.
Escucha con atención: el mundo cambia, con o sin tu aprobación.
Cuando llegue el momento, se te pedirá elegir.
Cooperar con la única organización capaz de contener lo que eres… o convertirte en el enemigo más peligroso de todos.
—Director Nick Fury.
…
Tras su lectura, Johnny dejó la carta sobre el escritorio, pero no apartó la mirada de ella.
El papel en las orillas parecía algo chamuscado, resultado de una pérdida momentánea en el control de su poder.
Sus manos comenzaron a temblar, no de miedo, sino de la rabia que lo recorría.
La piel de su rostro se tensó y, por un instante, la calavera ardiente se asomó bajo la carne.
Llamas aparecieron en el fondo de sus ojos, siendo tenues, apenas suficiente para equipararse al brillo de una luciérnaga.
Johnny Blaze cerró los ojos, apretando los puños hasta que sus nudillos crujieron.
Respiró hondo, forzando a su fuego interior a replegarse.
Pero era como contener un volcán a punto de estallar.
—¿Así que se atreven…?
—murmuró con la voz quebrada por el rugido interior—.
¿Se atreven a tocar a mi hijo… a mi familia?
El viejo escritorio tembló cuando lo golpeó con la palma abierta.
Las fotografías sobre la madera se estremecieron y una de ellas cayó al suelo: una imagen de Roxanne y Marcus, sonriendo en un día de campo.
Johnny se inclinó para recogerla, pero al hacerlo, el cráneo volvió a manifestarse, esta vez completo, envuelto en llamas intensas.
El Espíritu de la Venganza pedía salir, quemar, destruir.
Era un hambre que conocía demasiado bien.
Y, por primera vez en mucho tiempo, Johnny estuvo a un suspiro de dejarlo tomar el control.
Pero no lo hizo.
Se obligó a levantar la foto con manos humanas; sus huesudas manos poco a poco volvieron a cubrirse con la carne, dejando solo unos destellos y humo de carne quemada.
La sostuvo frente a él, observando el rostro inocente de Marcus y la ternura de Roxanne.
Su respiración se volvió un gruñido bajo, sofocando al monstruo que quería tomarlo.
—No ahora… —susurró, su voz grave reverberando con fuego contenido—.
Pero si vuelven a ponerlos en peligro… si vuelven a probar mi paciencia… El fuego recorrió sus venas una vez más, y el cráneo llameante se reflejó en el cristal de la ventana antes de cubrirse con carne y volver a su rostro humano habitual.
—…les enseñaré lo que significa el Infierno.
El despacho quedó en silencio, solo con el olor a madera quemada y el eco de una promesa que pronto podría cumplirse.
De sus dedos lanzó pequeños destellos que redujeron a cenizas toda la documentación sobre el escritorio, incluyendo la carta y fotos esparcidas por el suelo tras su posterior arrebato.
Todo papel se quemó sin transferir las llamas a cualquier otra superficie; ni el escritorio o el suelo tapizado se vio afectado por el calor del fuego sobrenatural.
Con esta acción, Johnny Blaze demostró el total control de sus poderes, ya que las llamas infernales no tocaron nada más; con tantos años de familiaridad con ellos, ese pequeño control era más que esperado.
Saliendo de su despacho, encontró a su hijo terminando con la comida servida en su plato y a su esposa, quien lo acompañaba mirándolo con cariño.
Johnny no planeó contar lo que había leído de la carta, ya que no quería generar preocupación en su familia; tomando una silla, tomó asiento.
—Ya que has terminado de comer, es tiempo de hablar.
Te dije que te contaría todo para dejar en claro lo que sucedió en aquella época.
Pero primero dime todo lo que sucedió, cómo te trataron y con quiénes tuviste contacto.
Marcus recordó las palabras de Steadman, por lo que habló con la verdad, con la única omisión de su charla con Rilley y el nombre de la organización a la que pertenecían.
Las palabras de su hijo le dieron una idea general de su situación; dio un suspiro al saber que al menos lo habían tratado bien y no como un delincuente o algún ser peligroso al que tuvieran que reprimir de inmediato.
Tras escuchar a su hijo, era momento de que Johnny hablara.
Entonces contó todo lo sucedido de principio a fin.
Sus palabras fueron coherentes con lo leído en los expedientes e investigaciones mostradas por Rilley durante su estadía en la base del Security Corps, aunque con aún más detalles, dado que la información provenía de la fuente.
Incluso confirmó algunas teorías y descartó ideas planeadas en la documentación escrita por el Security Corps.
Por un momento, pensó en actualizar esta información en la base de datos de la organización, pero después de unos segundos descartó esa idea, sintiéndose en conflicto por haber pensado eso.
Marcus sabía que no podía simplemente revelar asuntos de su padre por el bien de esa organización; aunque demostraron ser sinceros, eso no quitaba que todavía eran extraños y aún no se decidía a formar parte de ellos.
La charla de padre e hijo transcurrió sin ningún problema; su madre, de vez en cuando, añadía pequeños detalles que su padre pasaba por alto.
Aunque para Johnny esos detalles eran insignificantes, su esposa creía que debían contar todo lo sucedido durante aquel tiempo de esa manera.
Demostrando así su total sinceridad hacia su hijo, quien ya tenía la edad suficiente para pensar por sí mismo y tomar sus propias decisiones.
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