Marvel Multiverse: Cyber-Spider (ES) - Capítulo 78
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78: Capítulo 78 78: Capítulo 78 La puerta se entreabrió con un chirrido apenas audible.
El capitán George Stacy asomó la cabeza.
No alcanzó a ver la máscara, pero sí la proximidad entre ambos, la postura, los ojos enrojecidos.
Su ceño se frunció.
—Se acabaron los cinco minutos —dijo.
No era un grito, pero pesaba como un veredicto.
Peter escondió la máscara en el bolsillo con un gesto torpe.
Gwen se incorporó y trató de interceder para darles más tiempo.
—Papá… —Gwen —cortó su padre con una voz severa—.
He sido muy tolerante; de no ser así, créeme que ese chico ni siquiera habría entrado a esta casa —dijo, lanzando una mirada a Peter.
—Cariño… —habló su esposa, tratando de suavizar la situación.
Pero esta vez George estaba muy firme: su decisión ya había sido tomada y, sin importar quién quisiera interceder, no haría caso.
—Helen —llamó George, sin mirarlas aún, con la vista sobre Peter—.
Acompaña a Gwen a su habitación, por favor.
Gwen dudó un segundo, como si sus pies se hubieran pegado al piso.
—No hice nada malo —murmuró.
—No está en discusión lo que hiciste —replicó George—, sino lo que podría pasar si sigues ignorando las reglas de esta casa.
Helen tocó el hombro de su hija.
—Ven, Gwen.
—Capitán —dijo Peter, dando un paso al frente—.
Solo necesito explicarle… —No me debes explicaciones, Parker.
Me debes respeto.
Y a mi hija, prudencia.
La expresión de Peter era un poco dolida; recordaba que antes el capitán Stacy, si bien no era alguien que lo consintiera como un futuro yerno, todavía se mostraba relativamente amable.
Peter no podía culparlo: entendía perfectamente que, como jefe de familia, su deber era proteger a los suyos, tanto a sus dos hijos, a su esposa y, más aún, a su única hija.
El capitán Stacy era como un león que protegía a su manada, listo para sacar sus garras en cuanto el enemigo se moviera.
Literalmente, el capitán Stacy no pelearía físicamente contra Peter; después de todo, se trataba del respetable capitán de la estación de policía de Nueva York.
Y, tomando en cuenta los años de conocer a la familia Parker, específicamente al tío Ben, no haría nada contra Peter.
Pero toda la historia con la familia Parker no le impediría proteger a su hija.
En su creencia actual, Peter era de todo menos confiable; no se sentía a gusto dejándolo al cuidado de su hija.
Inconscientemente, no pudo evitar compararlo con Rilley: recordaba todavía lo educado que fue tras la visita a su familia; además, no podía olvidar toda su ayuda brindada, no solo a su hija, sino a toda su familia tras el catastrófico incidente con el Duende Verde.
En su mente, a pesar de que Rilley Glass era el hijo de un magnate de los negocios, no demostraba soberbia ni menosprecio alguno.
Al contrario, en sus ojos pudo ver el aprecio y la admiración hacia su trabajo como agente de la ley; estando de acuerdo con sus ideas tras la breve charla que tuvieron, demostró total seriedad y respeto por sus ideales de mantener una ciudad segura, no solo para su familia, sino para cualquier ciudadano.
La situación se había vuelto tensa; la madre de Gwen, Helen, solo pudo suspirar, aliviada de que sus dos hijos menores estuvieran fuera, en casa de un amigo.
De esa manera ellos no presenciarían esta tensa situación que los podría llenar de preocupación.
De pronto, el sonido de la puerta al introducir las llaves hizo que la tensión se aligerara, al menos un poco.
¿Quién sería el que estaba entrando a casa, sino sus hijos gemelos, quienes regresaban de la visita después de la reunión de amigos?
—¡Papá!
¡Mamá!
—las voces sonaron al unísono, llegando hasta el pequeño despacho—.
¿A que no adivinan a quién encontramos en el camino?
—exclamó el mayor.
—¡Es el cuñado Rilley!
—exclamó el menor, con una expresión feliz—.
¡Además trajo regalos para todos!
—Cállate, quería darles una sorpresa a mis padres y a Gwen —reprendió el hermano mayor.
Se escuchó una risa sutil y pronto una voz se expresó con un tono carismático y educado: —No es necesario armar alboroto; yo debería disculparme por venir de visita tan tarde.
La expresión de Peter, tras escuchar las palabras dichas por los hermanos menores de Gwen, no era buena; se sintió algo incómodo, con dudas rondando su mente.
George soltó un resoplido.
—Esto no termina todavía; continuaremos una vez que termine estos asuntos —el capitán Stacy hizo una seña para que su esposa lo siguiera.
Al llegar a la puerta de entrada, ambos miraron a sus hijos cargando unas cajas.
En una de ellas se veía la imagen de una de esas famosas consolas de última generación que últimamente anunciaban por distintos medios.
Incluso el capitán Stacy, que no veía nada relacionado con ese tipo de noticias, e incluso su esposa, que era ama de casa, sabían acerca de esos artículos.
Antes, sus hijos habían insistido en que les compraran esa consola para sus cumpleaños; cosa que había pensado en hacer, pero, tras ver su elevado precio de preventa, consideró que no valía tanto la pena.
Además, no quería que sus hijos perdieran mucho el tiempo y terminaran descuidando sus estudios.
Ambos parecían tan emocionados que el capitán Stacy dudó en decir algo para regresar los regalos.
Sabía que Rilley era muy atento y considerado hacia su familia.
El señor Stacy no sabía si esto era porque estaba interesado en su hija o si solo era pura amistad y aprecio a la familia; cualquiera que fuese el caso, el capitán Stacy no estaba en contra.
No podía evitar mirar a Rilley, quien sostenía una bolsa decorada en sus manos, con aún más aprecio.
Al mirar a la pareja, Rilley saludó cortésmente: —Señor, señora Stacy.
Buenas noches —dirigió sus palabras a ambos padres.
Notó la mirada apreciativa del capitán Stacy y se sintió un poco avergonzado, desconociendo totalmente la razón de ese mirar.
—Lamento las molestias que pueda ocasionar.
George habló: —Buenas noches.
No te hubieras molestado.
No podemos aceptar tan costosos obsequios —dijo, mirando a sus hijos.
Estos bajaron la cabeza, sin tener valor de replicar a su padre.
Rilley entonces intercedió: —No es ninguna molestia.
Estos son pequeños regalos.
La empresa fabricante de las consolas tiene algunas relaciones de colaboración con nuestro grupo industrial, por lo que enviaron un artículo conmemorativo de edición especial.
Conmigo lo único que haría sería acumular polvo, por lo que es mejor darlo como un obsequio a quienes sí le den uso.
Rilley trató de expresar sus palabras de tal manera que minimizara el regalo y así fuera más fácil de aceptar para el capitán Stacy.
Pensando en la preocupación típica de los padres, también añadió: —Además, no solo se trata de videojuegos; también les traje algunos libros, físicos y digitales, cuidadosamente seleccionados, tomando en cuenta el grado de sus estudios actuales hasta el nivel universitario.
Estoy totalmente seguro de que esto les ayudará mucho en sus estudios.
Dando un paso al frente, Rilley sacó obsequios de la bolsa en sus manos y entregó un ramo de rosas blancas acompañado de una caja con decoraciones delicadas de chocolates para la señora Stacy.
La señora Stacy los recibió.
—Agradezco el gesto, pero no te hubieras molestado.
—Claro que no es ninguna molestia —reiteró Rilley con total sinceridad.
La señora Stacy se acercó y le dio un fuerte abrazo, mostrando su agradecimiento.
Rilley respondió el gesto.
Tras ser soltado, volteó hacia el gemelo menor y tomó una de las cajas que sostenía.
—Gracias —le dijo al joven, mientras le revolvía el cabello.
Entregando la caja en manos del capitán Stacy, añadió: —Escuché que dará un importante discurso para toda la ciudad.
Me tomé la libertad de escoger un conjunto acorde a la situación.
Rilley y el capitán Stacy estrecharon sus manos en un gesto de agradecimiento de hombre a hombre.
—Como dije, no es necesario tomarte tantas molestias.
Eres bienvenido en esta casa; no estás obligado a venir con regalos.
—Esto es algo totalmente sincero; acostumbro a hacer esto para demostrar mi respeto —dijo Rilley, soltando las manos—.
Vine a ver a Gwen para entregar algunos documentos por parte del Dr.
Connors.
Son muy importantes, por lo que no pudo enviarlos a través de medios electrónicos.
La voz no era fuerte, pero podía ser escuchada por Gwen.
Todavía no había podido explicar a Peter las palabras de sus hermanos, pero primero tuvo que atender a Rilley, creyendo que el doctor Connors le había encargado un trabajo muy importante; de lo contrario, había pocos motivos por los que vendría una vez más.
—Espérame un momento; continuaremos cuando escuche lo que el doctor Connors me ha encargado —le dijo Gwen, dejando a Peter en espera dentro del despacho de su padre.
Peter, no muy convencido, se negó a esperar.
Siguió detrás de Gwen con la intención de escuchar lo que Rilley tenía que decir.
Dudaba seriamente de las intenciones de Rilley, no creyendo que estuviera allí por asuntos netamente profesionales.
Podía verlo en sus ojos: reconocía que ese mirar era similar al que él mismo dirigía a Gwen antes de estar juntos.
Rilley Glass parecía sentir algo más por Gwen, no solo una amistad incondicional o la cercanía de un simple colega de trabajo.
Pronto, Rilley miró a Gwen, que se acercaba.
Mostrando una sonrisa, habló: —Gwen, buenas noches.
Rilley se acercó y le dio un abrazo.
Tras una breve duración, se separó y le entregó la bolsa que sostenía.
—Esto es para ti, un pequeño obsequio.
Los archivos del Dr.
Connors también se encuentran dentro.
Hizo una pequeña pausa y dudó por un momento.
—También quería invitarte a una cena informal para abordar unos pequeños temas del trabajo —Rilley volteó hacia los padres de Gwen—.
Claro que es solo si tus padres y tú están de acuerdo.
De lo contrario, simplemente te escribiré un correo informativo antes de salir de viaje.
La palabra clave estaba en “salir de viaje”, lo que significaba que Rilley no estaría presente por cierto tiempo; por lo menos estaría fuera de la ciudad, si no es que del país.
Los padres de Gwen escucharon y entendieron la razón por la que Rilley invitaba a Gwen: como colegas que trabajan juntos, dejaría el soporte para el Dr.
Connors en manos de ella y le explicaría todo lo necesario.
Para los oídos de Gwen, esto fue como dejar una ayuda para no sobrecargarla con el trabajo que ella sola estaría realizando junto al Dr.
Connors.
Gwen, una vez más, confirmó la amabilidad de Rilley.
Para ella, este momento no era extraño, ya que en ocasiones pasadas ya había sido invitada por Rilley a desayunos o cenas; era inevitable, pues tenían relativa cercanía por ser colegas.
Pero para Peter Parker, quien, debido a la situación por la que estaba pasando, ya tenía los nervios sensibles, esas palabras y acciones por parte de Rilley fueron como una avalancha estrepitosa en su cabeza.
En sus oídos, el significado era totalmente distinto, más aún al observar esas acciones.
Vio y escuchó todo; por un momento, la mirada que dirigía a Rilley no era buena: se sintió amenazado.
Ciertamente, no creía que Gwen cayera tan fácilmente solo porque él era alguien rico e influyente, pero la amenaza estaba allí presente.
Tarde o temprano, Rilley Glass aprovecharía la situación en algún mal momento para acercarse cada vez más a Gwen.
La situación actual era prueba de sus temores: Rilley intentaba avanzar, tomando ventaja de la complicada situación que había pasado con Gwen.
Aprovechó que Gwen estaba deprimida, aprovechó que el capitán Stacy lo miraba con desaprobación y evidente desagrado hacia los intentos de Peter de acercarse a Gwen.
Había tomado ventaja acercándose a la madre de Gwen e incluso a sus hermanos.
La mirada aguda de Peter Parker, producto de su mejora sobrehumana tras obtener los poderes de Spider-Man, podía ver con claridad el aprecio y la aprobación del capitán Stacy; incluso la madre de Gwen, quien no se oponía abiertamente a que Peter buscara a su hija, esta vez había cambiado su mirada.
Para Peter, aquellas miradas que dirigían a Rilley demostraban abiertamente su pensamiento: claramente, Rilley era mucho mejor como pretendiente para su hija.
Sabía, lo sabía totalmente, que Gwen no lo dejaría por cualquier objeto material que el heredero de un rico conglomerado le ofreciera.
Pero, como ser humano con debilidades e imperfecciones, no podía evitar que el miedo y los celos nacieran en su corazón.
En cualquier otra situación, Peter podría ser generoso y no tomarlo en serio, pero Gwen… Gwen era lo que más le importaba en esos momentos.
Rilley pareció sentir una extraña mirada opresiva, que lo mantuvo inmóvil.
Al voltear hacia el lugar de donde provenía esa sensación, su expresión cambió sutilmente.
Cierta sorpresa se reflejó en su rostro; tanto así que el cambio fue visible para todos los presentes.
De hecho, estaba extremadamente sorprendido, y eso porque pensó que Peter tomaría distancia de Gwen al menos durante unas cuantas semanas para darle algo de espacio.
Jamás pasó por su mente que Peter fuera tan insistente como para acercarse a pesar de la delicada situación.
El capitán Stacy, sin duda, no estaría de acuerdo con dejarlo ver a Gwen, al menos hasta que pasara el desaire.
Aún era muy temprano para eso, por lo que pensó que se debía a la insistencia de Gwen o a la intervención de su esposa.
Su sorpresa pasó rápidamente, sin dejar prueba de ello, y regresó a su expresión habitual.
Habló con tono sereno: —Parker… Buenas noches.
Disculpa por no traer un regalo para ti; no pensé encontrarte en esta ocasión.
Tal vez podamos posponerlo para un próximo encuentro —sus palabras eran respetuosas, con la suficiente etiqueta.
Para Peter, estas palabras no fueron más que burlas disfrazadas de respeto.
Y, ciertamente, tenía razón al pensarlo: verdaderamente, Rilley lo dijo con la intención de sembrar un poco de discordia, lo suficiente solo para provocarle cierta incomodidad al joven arácnido.
La expresión de Peter no era buena; Gwen se dio cuenta de eso.
Acercándose a él, le dijo: —Peter, te dije que me esperaras en el despacho de mi padre… Es solo un amigo y compañero de trabajo; no tienes que pensar demasiado —esas últimas palabras fueron lo suficientemente bajas para que solo Peter las escuchara en la habitación.
Pero Rilley, quien había recibido mejoras genéticas, ¿cómo podría no escucharlo?
Una sonrisa sutil se formó en sus labios, casi invisible si no ponías atención.
Pero, para la vista aguda de Peter, fue tan clara como el agua.
El capitán Stacy y su esposa miraron esta situación, dándose cuenta de los evidentes celos de Peter.
El capitán Stacy aún continuaba molesto, pero sonrió al ver esto; no porque tuviera malicia hacia Peter, sino porque quería que se diera cuenta de como era valorar a su hija y tratarla como se merece.
Por su parte, la madre de Gwen tenía una expresión complicada: tenía aprecio tanto por Peter, quien había sido la pareja de su hija hasta antes del incidente, como por Rilley, quien había tendido una mano de ayuda cuando la familia sufrió una crisis.
Hasta el momento, Rilley siempre se había mostrado amable y atento.
Los hermanos gemelos no hicieron caso de la situación y solo se limitaron a hablar entre ellos, emocionados por los juegos con los que iniciarían primero.
Rilley no solo les había traído esa consola de última generación, sino también varios títulos famosos.
Rilley notó que el ambiente se estaba estancando, por lo que, haciendo un leve carraspeo, dijo: —Creo que llegué en un momento no tan conveniente.
Me disculparé por hoy; contactaré a Gwen por videollamada mañana.
Antes de que Rilley pudiera dar un paso atrás, comenzando con su despedida, el capitán Stacy lo interrumpió: —No te molestes.
Parker ya se estaba por ir.
La expresión de Gwen cambió, queriendo interceder, pero antes de que dijera algo el capitán Stacy miró a Peter con su típica mirada severa.
—¿No es cierto, Parker?
Te escuché decir que tenías prisa por terminar unos asuntos.
Peter se sentía acorralado.
No quería irse, pero tampoco quería meterse en problemas con el capitán Stacy, quien creía sería su futuro suegro.
Tener malas relaciones con la familia traería cierto pesar a Gwen, y Peter no quería ser el causante de eso.
A pesar de no ser sus deseos, tuvo que dar un paso atrás y tomar las palabras del padre de Gwen.
Con una sonrisa algo incómoda, dijo: —Tiene razón, señor Stacy.
Me despido por hoy y, en verdad, le agradezco su recibimiento.
Visitaré otra vez en otro día.
Peter se despidió de Gwen; ella le había prometido hablar en otra ocasión, confirmando para su tranquilidad que estaban casi reconciliados.
Solo necesitaban un poco más de tiempo para una charla más larga.
Caminó hacia la salida, despidiéndose con educación, mostrando su respeto hacia la familia, pero más dirigido al capitán Stacy, con el fin de demostrar su madurez y también su determinación: demostrar que, sin importar el trato que recibiera, no abandonaría a Gwen y continuaría buscándola hasta lograr la total reconciliación y el perdón de la familia.
Al único al que no le dirigió una sola palabra, de principio a fin, fue a Rilley.
Peter Parker, sin decir nada más, salió, cerrando la puerta detrás de él.
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