Marvel: Reencarne como Peter Parker - Capítulo 11
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- Capítulo 11 - 11 El beso de Gwen
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11: El beso de Gwen 11: El beso de Gwen Siempre hay días en los que deseas que el tiempo pase lentamente… pero, lastimosamente, ocurre todo lo contrario.
Hoy era uno de esos días.
“¡Riiing, riiing!” El timbre sonó con fuerza, anunciando el final de las clases y, al mismo tiempo, el momento inevitable de afrontar esa situación.
Afuera del colegio se encontraban Peter, Harry y Kyle, reunidos como de costumbre.
“Peter, ¿estás bien?
Has estado actuando raro todo el día”, preguntó Harry con el ceño fruncido, genuinamente preocupado.
“Creo que es por esa aparente reunión con su novia”, intervino Kyle con una sonrisa ladeada.
“No veo por qué deberías estar nervioso, a menos que sea cierto que nuestro pequeño Peter y su novia pelearon”, bromeó Harry.
“Claro que no peleamos”, respondió Peter con un suspiro cansado.
Luego les dedicó una sonrisa tranquilizadora.
“Estoy bien.
Es solo que… he estado un poco nervioso.
Ya saben, llevo días sin hablar con ella en persona.” Y era verdad.
No la había visto desde el día en que despertó los recuerdos de su vida pasada, aunque se habían mantenido en contacto por mensajes.
En su vida anterior, había sido un simple estudiante universitario.
Leía cómics de superhéroes, miraba anime y… poco más.
Nunca tuvo tiempo —ni valor— para una relación.
Y de pronto despertó en este mundo.
Con novia incluida.
Y para colmo… siendo Peter Parker.
En ese momento, aun sabiendo que ella estaba pasando por un mal momento, no había tenido la fuerza para apoyarla.
Demonios, él estaba incluso peor.
Confundido, desorientado, creyendo por momentos que sufría algún tipo de trastorno de identidad.
No fue hasta días después, cuando todo se calmó y sus recuerdos terminaron de fusionarse, que logró recuperar algo de estabilidad.
Peter miró a su alrededor.
Anna aún no había llegado.
Eso lo tranquilizó… un poco.
Entonces miró a los chicos.
“Bueno, aquí nos separamos.
Ya saben, nos vemos en la tarde en la base de—” No pudo terminar.
Una voz femenina lo interrumpió.
“Tigre, ¿estás bien?” Peter se giró.
Mary Jane estaba frente a él, con expresión preocupada.
Gwen la seguía de cerca, observándolo con la misma inquietud.
“Estábamos preocupadas por ti.
Notamos que no te sentías bien en clase”, añadió MJ.
‘Genial… incluso ellas lo notaron.
Espero que nadie más se haya dado cuenta’, pensó Peter con una mueca interna.
Harry y Kyle intercambiaron miradas.
Asintieron al unísono.
Y se retiraron tácticamente, dejándolos solos.
Las chicas no notaron la maniobra, pero Peter sí.
No pudo evitar poner los ojos en blanco ante la obviedad.
“Chicas, estoy bien, se los aseguro”, dijo con calma.
“Solo estaba un poco nervioso porque mi novia me escribió, pidiéndome que nos viéramos después de clases.” En ese instante, Peter notó algo extraño.
La expresión de Gwen y Mary Jane cambió.
Fue sutil, pero real.
Mary Jane dudó unos segundos antes de hablar.
“Peter… si tienes algún problema con tu novia, sabes que estoy aquí para ti…” Se detuvo al notar la mirada de Gwen.
Rápidamente corrigió: “Quiero decir… que no estás solo.
Nos tienes a Gwen y a mí.” Gwen asintió en silencio.
Peter se sintió conmovido.
“Chicas… de verdad, estoy bien.
Solo vamos a hablar de algunas cosas pequeñas.” Aun así, la preocupación no desapareció de sus rostros.
Mary Jane parecía querer decir algo más… pero se contuvo.
Entonces, sin previo aviso, Gwen dio un paso al frente.
Y besó suavemente a Peter en la mejilla.
El mundo se congeló.
Mary Jane se tapó la boca, completamente sorprendida… y ligeramente sonrojada.
Peter se quedó inmóvil.
Mirando al vacío.
Con la mano tocando la mejilla donde aún sentía el contacto.
‘…¿Eh?’ Desde la distancia, Harry celebró en silencio con expresión orgullosa.
Kyle solo asintió, con una leve sonrisa cómplice.
Gwen, dándose cuenta de lo que había hecho, se tapó el rostro por completo.
“¡L-lo siento!” murmuró antes de darse la vuelta y salir corriendo.
“¡Espera, Gwen!” gritó Mary Jane, persiguiéndola, no sin antes mirar a Peter.
“Nos vemos, Tigre.
Y no olvides asistir a la práctica en la tarde.” Las dos desaparecieron entre la multitud.
Harry y Kyle regresaron rápidamente, cada uno apoyándose en un hombro de Peter.
“Vaya… nuestro Peter es todo un galán”, dijo Harry con tono burlón.
“Sí, parece que va a seguir los pasos de su hermano y formar su propio harén”, añadió Kyle.
“Chicos, basta, fue solo un—” Peter se detuvo en seco.
Su rostro se volvió pálido.
“¿Eh?
¿Qué pasa?”, preguntó Harry… antes de quedarse también en silencio.
“¿Por qué se callaron?”, preguntó Kyle, confundido.
Entonces la vio.
No muy lejos, Anna María estaba allí.
Mirando directamente hacia ellos.
Con el rostro inexpresivo… pero con una tensión evidente que no necesitaba palabras.
Kyle y Harry se miraron.
Asintieron lentamente.
Si no estaban equivocados… ella había visto el beso.
Ambos, con movimientos perfectamente sincronizados, le dieron unas palmadas en el hombro a Peter y se retiraron en silencio.
Tácticamente.
Cobardemente.
Peter no reaccionó.
En ese momento, solo un pensamiento ocupaba su mente: ‘Estoy muerto.’
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