Marvel: Reencarne como Peter Parker - Capítulo 20
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20: Confrontación P.1 20: Confrontación P.1 Después de clases, Peter decidió —por una vez— no ir a la base.
El mundo podía sobrevivir una tarde sin planes secretos, sin trajes, sin monos armados ni mercenarios parlanchines.
Esta vez eligió algo radicalmente peligroso: pasar tiempo con su hermano.
Caminaban juntos rumbo a casa, el sol cayendo con pereza entre los edificios, cuando Peter empezó a notar algo… inquietante.
Ben lo miraba.
No de reojo.
No disimuladamente.
Lo miraba.
Finalmente, Peter se detuvo en seco y se giró hacia él.
“¿Qué pasa?
“preguntó, ya un poco irritado.
“No, no ” respondió Ben rápido.
“Es solo que… me sorprendió que esta vez volvieras a casa.” Peter arqueó una ceja.
“¿Y…?” “Y no salieras con tus amigos y…” Ben se quedó callado, como si las palabras se hubieran arrepentido de existir.
“¿Y…?” insistió Peter, cruzándose de brazos.
Ben lo observó unos segundos más, ahora sin disimular.
“Te ves diferente.” Peter soltó un suspiro cansado.
“Sí, sí, ya lo sé.
Más relajado.
Me lo han dicho mis padres, mis amigos, el reflejo del microondas…” rodó los ojos.
“No es nada nuevo.” De hecho, Peter estaba convencido de que Ben solo quería molestarlo.
Después de todo, había estado presente durante la gran discusión familiar sobre “por qué Peter ya no parece vivir al borde del colapso nervioso”.
“No” negó Ben.
“No me refiero a eso.” Se acercó un poco más, mirándolo con atención.
“Hablo de tu cuerpo.
No ha pasado tanto desde que empezaste a entrenar conmigo… y esos cambios no son normales.” Sus ojos recorrieron los brazos de Peter, donde los músculos se marcaban incluso bajo la ropa.
Luego, como si fuera a revelar un secreto de estado, Ben se inclinó y le susurró: “Dime la verdad.
Prometo que no le diré nada a papá ni a mamá… ¿estás usando esteroides?” Peter se quedó completamente quieto.
No porque la pregunta lo sorprendiera, sino porque era demasiado razonable.
Sus cambios habían sido tan bruscos que cualquiera con dos neuronas funcionales levantaría una ceja.
Pero Peter sabía que esa no era la única pregunta que Ben quería hacer.
Había otra.
Una que ninguno de los dos había mencionado desde esa noche.
Pero Peter decide no abordar el tema de inmediato, sino que decide hacerle una broma primero y dice: “Tú eres el que ha cambiado” “¿Quién?
¿Yo?” Ben parpadeó, señalándose a sí mismo.
“Sí.
Siempre dices que vas a salir, le mientes a papá diciendo que te irás a dormir temprano… y luego te escapas.
Al principio pensé que era para ver a tus noviazgos secretos.” “¡No son mis novias!” protestó Ben de inmediato, rojo como un semáforo.
“¡Solo somos amigos!” Peter no pudo evitar reír.
Ver a su hermano —el popular, el seguro, el que parecía tenerlo todo bajo control— sonrojado hasta las orejas era un pequeño regalo del universo.
“Claro, claro” dijo con una sonrisa burlona.
“Entonces dime, si no era para ver a tus “amigas”, ¿a dónde ibas?” “Yo…” Ben abrió la boca para mentir… pero se detuvo.
La mirada de Peter lo atravesó.
Ben suspiró, resignado.
Y entonces, sin más, adoptó una pose exagerada, una pierna al frente, el pecho inflado y el puño en alto.
“¡Está bien, tú ganas!” declaró.
“En realidad… soy Araña Escarlata.” Peter lo miró.
En blanco.
Vacío.
Como quien acaba de escuchar que el pan es pan.
Ben frunció el ceño.
“¿No estás sorprendido?” “Oh, muchísimo” respondió Peter con voz plana.
“Casi me desmayo… internamente.” Ben bufó, molesto y avergonzado a la vez.
“Entonces… a ti también te mordió una araña, ¿no?” “Sí” mintió Peter sin dudar.
Sabía exactamente por qué Ben había llegado a esa conclusión: el sentido arácnido.
Para Ben, solo había una explicación posible.
Peter guardó silencio unos segundos.
El ruido de la ciudad los rodeaba, indiferente.
Finalmente, como si hubiera tomado una decisión largamente postergada, Peter se giró y empezó a caminar en dirección contraria a casa.
“Sígueme.” “¿A dónde vamos?” preguntó Ben, confuso.
“A la base secreta.” Ben se quedó boquiabierto.
“¿Tienes una base secreta?” y luego, como si una bombilla se encendiera sobre su cabeza.
“¡Espera!
¿También eres un superhéroe?” “Eh… algo así” respondió Peter con calma.
“Todavía estoy en proceso.
No he debutado.” Ben sonrió como un niño la mañana de Navidad.
“¡Genial!” Aunque ya era un superhéroe… esto era mucho mejor.
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