Marvel: Reencarne como Peter Parker - Capítulo 26
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26: Peter va al Dojo.
26: Peter va al Dojo.
Dojo Wing – Chinatown, Nueva York El dojo olía a madera antigua, incienso suave y sudor seco acumulado por años de entrenamiento constante.
Peter cerró la puerta con cuidado detrás de él.
‘Bien… no es una trampa ninja.
De momento.’ “Llegas puntual” dijo una voz femenina desde el centro del tatami.
Colleen Wing estaba de pie, brazos cruzados, vestida con ropa de entrenamiento negra.
Su postura era relajada, pero cada músculo de su cuerpo parecía en tensión, listo para moverse en cualquier instante.
Peter tragó saliva.
No fue por Colleen.
Fue por la mujer a su lado.
Zarda Shelton.
No era su belleza aunque la tenía, sino lo que representaba.
Su identidad pesaba más que cualquier aura visible.
Hacía unos días, Peter se había puesto en contacto con Colleen para cumplir la promesa hecha al profesor… y, de paso, aprender kendo.
Antes de venir, le pidió a Daisy que investigara el dojo.
El resultado había sido inquietante.
Solo había una persona inscrita oficialmente.
Zarda Shelton.
La versión marvelita de Wonder Woman.
Peter había intentado investigar más.
Sin éxito.
No había registros.
No pasado.
No huellas digitales.
Nada.
Era como si nunca hubiera existido.
O bien su historia era casi idéntica a la de los cómics, pero alguien muy poderoso se había encargado de borrar cada rastro… O su historia era completamente distinta.
Y acababa de aparecer de la nada.
Colleen arqueó una ceja al notar su distracción.
“Estás distraído.” ‘Genial.
Ahí va la primera buena impresión.’ “Mi padre habla bien de ti” continuó.
“Dice que eres inteligente… y que haces demasiadas preguntas.” Peter se rascó la nuca, incómodo por el cumplido.
Colleen soltó una risa breve, casi imperceptible.
“Bien.
Antes de empezar, una cosa” dijo, caminando en círculos a su alrededor.
“Aquí no me importa quién seas fuera del dojo.
No hay héroes, no hay genios, no hay excusas.” Peter asintió.
“Y otra cosa más” añadió, deteniéndose frente a él.
“Si traes un arma maldita al dojo… quiero verla.” El silencio cayó como un martillo.
Peter parpadeó.
‘Mierda.’ Claro.
No había sido la mejor idea andar por ahí con una katana legendaria, maldita y absurdamente peligrosa.
Pero tampoco tenía dónde dejarla.
¿En casa?
Claro, para que Harry jugara con ella.
¿En la “base”?
Para que Deadpool se aburriera y decidiera usarla “solo un poquito”.
No, gracias.
Al ver que Peter no respondía, Colleen simplemente extendió la mano.
Peter dudó un segundo… y luego sacó la Muramasa, envuelta en tela.
Apenas la hoja quedó parcialmente expuesta, el ambiente cambió.
El aire se volvió denso.
Pesado.
Colleen inhaló con cuidado.
“Muramasa” murmuró.
“Pensé que solo eran leyendas.” “Créeme… no lo es” respondió Peter torpemente, aún sorprendido de que Deadpool hubiera conseguido algo así.
Ella rodeó la espada sin tocarla.
“¿Sabes lo que tienes entre manos?” “Sé que corta casi cualquier cosa.” ‘Y que es el terror absoluto de cualquiera con regeneración,’ añadió en su mente.
Colleen asintió.
“Bien.
Entonces empieza por esto.” Se movió.
Peter apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que ella le barriera la pierna y lo lanzara al tatami con una precisión quirúrgica.
“¡Ouch!” “Eso fue sin arma” dijo Colleen.
“Ahora levántate.” Peter se incorporó, sacudiéndose.
‘Tienes suerte de que no quiera exponer mis poderes.’ “¿Siempre recibes así a los alumnos nuevos?” preguntó con sarcasmo.
“Solo a los que creen que el poder viene del objeto” respondió ella.
“El arma amplifica.
No sustituye.” Peter quiso replicar, pero se contuvo.
‘Claro que no confío en esa cosa.
La llevo conmigo para que nadie más la use.’ Colleen tomó una bokken de madera y se la lanzó.
“Muéstrame cómo empuñas.” Peter la sostuvo.
Mal.
Colleen suspiró.
“Como un estudiante de cine empuñando una katana en Halloween.” “Hey… eso fue innecesariamente preciso.” ‘¿Qué esperaba que hiciera?
Nunca he usado una.’ Ella corrigió su postura con movimientos rápidos y firmes: muñeca, hombros, pies.
“Relaja el agarre.
Si aprietas así, la espada te controla a ti.” Peter sintió algo extraño al escuchar eso.
Se calló… y obedeció.
“Ahora ataca.” Lo hizo.
Un solo movimiento.
Colleen bloqueó, giró y respondió.
Cada golpe suyo era una lección.
Cada error de Peter terminaba contra el tatami.
Minutos después, Peter cayó de rodillas, jadeando.
‘Aunque sea malo, tampoco ayuda que tenga que contenerme.’ Colleen le ofreció una botella de agua.
“Tienes talento” dijo.
“Pero estás… fragmentado.” Peter bebió.
“¿Fragmentado?” “Cuerpo en un lado.
Mente en otro” explicó.
“Es como si algo te estuviera frenando.” Peter no respondió.
‘Me estaba frenando para no dejarte inconsciente de un solo golpe.’ Colleen lo observó unos segundos más.
“Bien.
Mañana empezamos de verdad.” ‘Genial,’ pensó Peter.
‘Y ni siquiera pude hablar con la copia de Wonder Woman por estar siendo arrojado al suelo.’ Zarda, que no había dicho una sola palabra en todo el entrenamiento, lo miró entonces por primera vez.
Sus ojos… evaluaban.
Como si ya supiera que Peter Parker no era solo un chico que quería aprender kendo.
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