Marvel: Reencarne como Peter Parker - Capítulo 36
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36: Confrontación 36: Confrontación La noche estaba en calma cuando Peter se detuvo frente a la casa de Gwen.
Las luces del porche estaban encendidas.
‘No hay vuelta atrás.’ Respiró hondo y tocó la puerta.
No pasó ni un segundo cuando esta se abrió.
Gwen estaba allí.
No sonreía.
Sus ojos lo atravesaban.
“¿Vas a entrar o piensas seguir evitando las cosas?” dijo, apartándose para dejarlo pasar.
Peter obedeció en silencio.
La sala estaba ordenada, familiar… pero la tensión flotaba en el aire como electricidad estática antes de una tormenta.
Gwen cruzó los brazos.
“Desde hoy, en la exposición, no me miras igual”, dijo sin rodeos.
“Desapareciste.
Me ocultas cosas.
Y no solo hoy.
Desde el momento de ese accidente… aunque lo ocultaste bien, lo noté.” Peter sintió un nudo en el estómago.
“Te distanciaste”, continuó ella.
“Sutilmente, pero lo hiciste.
Y no solo de mí.
También de MJ.
Tal vez nadie más lo notó, pero yo sí.
Y también—” Peter tragó saliva.
“Gwen, yo…” “No.” Ella alzó la mano.
“Esta vez habla claro.
Ya no soy una niña, Peter.
Y no soy tonta.” Silencio.
Peter cerró los ojos un segundo.
‘Es ahora.’ “Tienes razón”, dijo al fin.
“Te he estado evitando.” Gwen frunció el ceño.
“¿Por qué?” Peter la miró de frente.
“Porque me importas.
Más de lo que debería permitirme.” La respiración de Gwen se detuvo por un instante.
“Eso no es una respuesta”, murmuró.
“Sí lo es.” Peter dio un paso adelante.
“Supe cosas… cosas que podrían pasar si la gente que quiero se acerca demasiado a mí.
He visto finales que no quiero repetir.” “¿Finales?” Gwen negó con la cabeza.
“¿Acaso tienes algún poder para ver el futuro?
Y aun si lo tuvieras… no puedes decidir por mí.” “Lo sé.” Su voz tembló apenas.
“Y por eso estoy aquí.
Porque huir ya no funciona.” Gwen lo observó en silencio, leyendo cada grieta en su expresión.
“Desde el día que me picaron”, dijo despacio, “todo cambió.
No solo mi cuerpo.
Mi forma de ver el mundo.
Y tú estabas en el centro de todo eso.” Peter apartó la mirada un instante.
No estaba mintiendo del todo… pero tampoco decía toda la verdad.
No podía hablar de recuerdos de otra vida, de futuros escritos en viñetas, de tragedias inevitables.
“Gwen…” “Me gustas”, dijo ella sin rodeos.
“No como amigo de la infancia.
Me gustas de verdad.
Y si eso te asusta, dímelo ahora.” El mundo pareció detenerse.
Peter pensó en Anna.
Pensó en MJ.
Pensó en todas las líneas que había intentado no cruzar.
‘Cobarde.’ “Me asusta”, admitió.
“Pero no porque no quiera.
Me asusta porque quiero quedarme.” Los ojos de Gwen brillaron.
“Entonces no te vayas.” Dio un paso hacia él.
“Camina conmigo.” Peter exhaló lentamente.
“Acepto”, dijo.
“No voy a negar lo que sientes… ni lo que siento.” Gwen sonrió.
No triunfal.
Aliviada.
“Eso suena como un sí.” “Lo es.” Peter devolvió la sonrisa.
“Pero hay algo que debes saber.” “Siempre hay algo”, bromeó ella.
“No estás sola en esto.” Peter dudó un instante.
“Hay alguien más.” Gwen ladeó la cabeza.
“¿MJ?” Peter parpadeó.
“¿Cómo—?” “Porque no soy ciega”, dijo con media sonrisa.
“Y porque la vi mirarte igual que yo.” Silencio.
Peter se sintió un poco idiota.
Entre la adrenalina y el miedo, había olvidado por completo la conversación con Anna… y el hecho de que ella ya había hablado con ambas.
“No te estoy pidiendo exclusividad”, añadió Gwen.
“Porque tampoco puedo.
Soy la segunda.” Lo miró con firmeza.
“Pero sí te estoy pidiendo honestidad.” Algo dentro de Peter se acomodó.
“Entonces seré honesto”, dijo.
“Ahora mismo, aunque estoy en una relación con otra mujer… te amo.” Gwen alzó una ceja.
“¿Y eso te da miedo o culpa?” “Antes, ambas.” Sonrió de lado.
“Ahora… solo responsabilidad.” Gwen lo miró largo rato.
Luego extendió la mano.
“Entonces hagámoslo bien.” Peter la tomó.
La base estaba en silencio cuando llegaron.
MJ ya estaba allí.
Peter le había enviado la dirección antes.
Ella los vio entrar, de la mano, y lo entendió todo sin que nadie dijera una palabra.
“Vaya”, dijo apoyándose en la mesa.
“Supongo que la conversación fue interesante.” Peter se rascó la nuca.
“Lo fue.” El ambiente se volvió incómodo, así que Peter se apartó, encendió una computadora y empezó a trabajar, tecleando con rapidez.
Gwen y MJ se sentaron juntas, susurrando entre ellas.
MJ suspiró y luego sonrió con cansancio.
“Bien.
Ya era hora de que dejaran de fingir.” Gwen la miró con atención.
“Siempre supe que terminarían juntos”, dijo MJ en broma.
“Incluso sentí que Anna solo logró salir con Peter porque se adelantó… que ustedes dos eran el verdadero amor.” Gwen negó con una sonrisa.
“¿Estás… bien con esto?” preguntó.
MJ se encogió de hombros.
“No voy a mentir.
Es raro.” Luego miró a Peter.
“Pero si vamos a entrar en este mundo… prefiero hacerlo juntas.” Peter, que no estaba tan lejos y gracias a su oído mejorado había escuchado todo, sintió una oleada de alivio.
‘Esto podría salir muy mal… o muy bien.’ Dejó esos pensamientos de lado y activó un holograma.
“Entonces”, dijo, “es momento de dar el siguiente paso.” Los diseños aparecieron en el aire.
Trajes estilizados.
Patrones arácnidos.
Tecnología integrada.
“Spiderwoman”, murmuró Gwen.
“Spiderwoman”, repitió MJ, sonriendo.
Peter asintió.
“Como ya habrán notado, tienen poderes.
Y esos poderes provienen de las arañas que las picaron.” Señaló los diseños.
“Necesitarán aprender a usarlos.
Entrenamiento.
Disciplina.
Y lo más importante…” Pausó.
“Equipo.
Protocolos.” Peter las miró a ambas.
Había miedo.
Confusión.
Dudas.
Pero también entusiasmo.
Expectativa.
Y la certeza de que, desde ese momento, nada volvería a ser igual.
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