Marvel: Reencarne como Peter Parker - Capítulo 37
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37: Confrontacion pt.2 37: Confrontacion pt.2 En clases, aunque todo parecía normal… Anna no necesitó que nadie se lo dijera.
Lo supo en el instante en que los vio llegar juntos a clases como siempre lo habían hecho: Peter y Gwen, caminando uno al lado del otro, demasiado cerca como para que fuera casualidad.
No se tomaban de la mano en ese momento, pero había algo más evidente que cualquier gesto físico.
Confianza.
Decisión.
Una elección ya hecha.
La noticia seguía repitiéndose en segundo plano en las pantallas del aula: análisis del caos reciente en la ciudad, menciones a Spider-Man y a nuevas figuras emergentes.
Anna apenas escuchaba.
‘Así que… ya pasó.’ Apoyó la espalda contra la silla y dejó escapar un largo suspiro.
Ella misma lo había permitido.
Ella misma lo había dicho en voz alta, con una sonrisa serena, con palabras maduras: compartiré a Peter.
Había sido racional.
Lógica.
Incluso generosa.
Después de todo, era una mutante.
Sus poderes no solo la separaban del resto del mundo; también la separaban de él.
El simple contacto prolongado era peligroso.
La intimidad… imposible.
Recordó la vez que Peter intentó tomarle la mano sin pensar.
Cómo ella se apartó de inmediato.
Cómo él se disculpó, como si hubiera hecho algo mal.
‘Nunca fue tu culpa.’ Cerró los ojos.
Había aceptado que Peter necesitaba algo que ella no podía darle.
Calor humano sin riesgo.
Cercanía sin consecuencias.
Un futuro que no implicara miedo constante.
Entonces, ¿por qué dolía?
Anna deslizó lentamente hasta sentarse en el suelo, apoyando la espalda contra la pared.
No era celos, se dijo al principio.
No del todo.
Había algo más retorcido, más silencioso.
Satisfacción.
‘Te ves… feliz.’ La imagen de Peter sonriendo junto a Gwen regresó a su mente.
No una sonrisa nerviosa o cansada, sino una real.
Ligera.
Viva.
Eso le provocó un calor extraño en el pecho.
Ella lo había empujado hacia eso.
Ella había sido quien dijo está bien.
Quien abrió la puerta y dio un paso atrás.
‘Así que esto es lo que se siente… cuando una decisión correcta también duele.’ Pero junto a esa satisfacción, algo oscuro se deslizó despacio, como una sombra bajo el agua.
No odio.
No resentimiento directo.
Era más parecido a una posesividad silenciosa.
‘No olvides que fui la primera en conocer todas tus grietas, Peter.’ Anna apretó los dedos contra el pupitre.
Gwen podía tocarlo.
Abrazarlo.
Besarlo sin miedo.
Ella no.
Pero Anna lo conocía de otra forma.
Conocía su cansancio cuando nadie miraba.
Su culpa.
Su miedo a fallarles a todos.
Y una parte de ella —una parte que no se atrevía a nombrar— disfrutaba sabiendo que, aunque Gwen estuviera a su lado, Peter siempre cargaría con cosas que solo ella entendía.
‘No quiero separarlos.’ El pensamiento fue firme.
‘Pero tampoco quiero desaparecer.’ Se puso de pie y respiró hondo, recuperando el control.
No iba a competir.
No iba a reclamar lo que no podía sostener.
Pero tampoco iba a romper el vínculo que había construido con él.
Anna miró su reflejo en el vidrio oscuro de la ventana.
Una sonrisa leve, ambigua, se dibujó en sus labios.
“Peter me avisó que hablaríamos después de clases sobre lo que sucedió ese día”, murmuró, recordando el mensaje que él le había enviado esa mañana.
Sabía que tenían que hablar.
Además, ya había notado algunas diferencias en él: un aumento de músculo, una presencia más pesada, distinta.
Pero decidió no preguntar.
Esperaría a que él mismo se lo dijera.
Después de clases “Oye, ¿no crees que sería mejor acompañar a tu novia?” dijo Harry con tono sarcástico.
“Me refiero a Anna, no a Gwen.
Ya que se nota un poco… em, ¿molesta?” añadió en broma.
Peter suspiró.
“Ya hablaré con ella luego.
Además, quedé en reunirme con las chicas en la base en una hora”, respondió, fingiendo calma.
“Sabes…” intervino Kyle, cruzándose de brazos.
“No puedo creer que sigan trayendo personas al lugar que se supone que es la base secreta.” Estaba claramente molesto.
Sabía que la noche anterior Peter había llevado a MJ y a Gwen sin avisar.
“Es cierto”, añadió Harry.
“Por lo menos deberías habernos dicho algo.” “Tú no hables”, replicó Peter con molestia.
“Tú también trajiste a tu novia sin avisar.” Harry dio un paso atrás y levantó las manos en señal de rendición.
“Touché.” “Entonces”, dijo Kyle, más serio, “¿de qué querías hablar?” Peter dudó un segundo.
“Ayer no tuve tiempo de decirlo, pero el ataque de Rhino provocó que un grupo de arañas radiactivas escapara… y picara a las chicas con las que estaba.” Kyle y Harry se pusieron serios de inmediato.
Harry más que nadie.
La culpa le atravesó el pecho.
El ataque, Oscorp, las arañas… todo estaba ligado a su familia.
“¿Están bien?” preguntó con urgencia.
“¿No les pasó nada, cierto?” “Están bien”, respondió Peter.
“Les picó a las chicas… bueno, menos a Anna.
Pero por lo que vi y noté, no hubo efectos negativos.” Hizo una pausa.
“Aunque de las otras no sé mucho todavía.
Solo nos conocimos ese día.” “Entonces…” Kyle frunció el ceño.
“¿Ahora ellas tienen los mismos poderes que tú y tu hermano?” Peter asintió lentamente.
“Eso parece.” Kyle se llevó una mano al mentón.
“Y hablando de eso…” añadió.
“¿De dónde salieron esas arañas?
Según ustedes dos, así obtuvieron sus poderes.” Peter exhaló.
“Lo explicaremos en la base cuando estén todos”, dijo finalmente.
“Será más fácil hacerlo de una sola vez.” Harry y Kyle se miraron.
“De acuerdo”, dijeron ambos al mismo tiempo.
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