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Marvel: Reencarne como Peter Parker - Capítulo 43

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43: El nacimiento de Hulk femenina.

43: El nacimiento de Hulk femenina.

“Es un milagro que tengas tiempo para ayudarme.

Pensé que estabas ocupado ayudando a tus noviecitas”, comentó Daisy con un tono aparentemente tranquilo.

Peter levantó una ceja, intrigado.

‘¿O es idea mía… o suena un poco celosa?

Mm… debe ser mi imaginación.

No hay razón para que lo esté.’ “Ya sabes, me tomé un descanso para ayudarlas”, respondió con naturalidad.

“He estado ocupado entrenando a las chicas, a mi hermano… y a mí mismo también.

De hecho, estoy practicando kendo.” Daisy alzó una ceja, interesada.

“Vaya.

Spider-Man con katana… no puedo imaginármelo.

Pensé que serías como tu hermano, ya sabes, nada de armas.” “Jejeje, ya sabes cómo soy”, dijo Peter encogiéndose de hombros.

“Me adapto a la situación.” “He notado que tu hermano siempre se asegura de no lastimar a los demás… bueno, no demasiado”, añadió Daisy con una sonrisa ladeada.

“Tú no pareces igual, si planeas usar katanas.” “Jeje.” Peter solo rió, sin responder.

Pero por dentro, su mente se volvió seria.

‘Sé que, si llega el momento… si tengo que actuar para salvar a alguien que amo… lo haré.

Aunque me cueste.’ No era como esos protagonistas que, tras reencarnar, empiezan a matar sin remordimiento alguno.

Venía de una sociedad pacífica.

Pero conocía este mundo.

Sabía que tarde o temprano se enfrentaría a una decisión así.

‘Solo puedo agradecer no estar en DC… diablos, incluso ahora me pregunto cómo alguien puede mantener el “no matar” en un mundo tan oscuro.’ Sacudió la cabeza, expulsando esos pensamientos.

“Bueno”, dijo en voz alta, girándose hacia Daisy.

“Vamos al laboratorio.

Muéstrame lo que han logrado.” Daisy sonrió.

“Ok.

Sígueme.” ⸻ Dentro del laboratorio, suspendido en un fluido translúcido, flotaba un pequeño vial.

Sangre verde.

Peter lo supo desde el instante en que cruzó la puerta.

“Esto es… ilegal en al menos diez niveles distintos”, murmuró, observando el contenido.

Sabía que habían planeado robar sangre de Hulk, pero no esperaba que fuera tan pronto.

Solo pudo suspirar.

‘Digno de Daisy.

Una de las mejores hackers de Marvel.’ Daisy Johnson cruzó los brazos, apoyándose contra una mesa metálica.

“Si Tony Stark lo descubriera, ya estaríamos esposados… o muertos.

O ambas cosas.” Peter puso los ojos en blanco ante su intento de asustarlo.

‘Con mis poderes actuales, mientras no me enfrente a pesos pesados como Hulk o Thor, puedo salir ileso… aunque no pienso enfrentarme a los Vengadores.’ “Jejeje.

Entonces ya consiguieron su tesoro”, dijo mirando a April.

“¿Cómo piensan continuar?” April no respondió de inmediato.

Estaba de pie frente al contenedor, ceño fruncido, puños cerrados.

Su respiración era lenta, controlada… forzada.

“Es sangre de Hulk”, dijo con anhelo, sin apartar la vista del vial.

“Muestra original.

Por suerte, Stark la guardó.” Peter abrió los ojos.

‘Pobre Harry… a este paso, la sangre verde terminará dándole un nombre verde también.’ Daisy suspiró, preocupada.

“Cuidado, o terminarás convirtiéndote en un monstruo.” Aunque había ayudado a April —era su amiga, y ella la había acogido cuando no tenía a dónde ir—, Daisy no aprobaba este camino.

April ignoró el comentario.

Preparó el equipo con movimientos firmes y luego se giró hacia ellos.

“Lo necesito ahora.” Peter dio un paso adelante.

“April, espera.

Esto no es una transfusión normal.

Es peligroso.

Déjame ayudarte, estudiar la sangre, intentar crear un suero seguro.” No intentaba detenerla por miedo.

Lo decía en serio.

Él mismo había estado tentado.

Sabía lo peligrosa que era esa sangre.

Ella alzó la mirada.

“Créeme, Peter.

Me he preparado durante mucho tiempo.” Silencio.

‘Claro que no te creo.’ El zumbido del contenedor se volvió más intenso.

Daisy se enderezó.

“Si haces esto, no hay vuelta atrás.” April extendió el brazo.

“Entonces no mires.” Peter estaba a punto de insistir… incluso de llamar a Harry.

No tuvo tiempo.

April activó el inyector.

El fluido verde recorrió el tubo.

Y entró en su cuerpo.

Al principio… nada.

April frunció el ceño.

“¿Eso es todo?” Entonces gritó.

Cayó de rodillas, su cuerpo arqueándose violentamente.

Las venas comenzaron a brillar bajo su piel, líneas verdes expandiéndose como raíces vivas.

“¡April!” gritaron Peter y Daisy al mismo tiempo.

Los huesos crujieron al alargarse.

La espalda se ensanchó.

Los músculos crecieron de forma antinatural.

La ropa se desgarró bajo la presión.

“¡Detén el proceso!” gritó Daisy.

“¡No puedo!” respondió Peter.

Ya era tarde.

April gritó de nuevo… pero el sonido cambió.

Se volvió más grave.

Más profundo.

Más poderoso.

Su piel adoptó un tono verde intenso.

Su cabello se volvió canoso, salvaje.

Sus ojos brillaron con una luz verde furiosa.

Cuando el temblor cesó, el laboratorio quedó en silencio absoluto.

Frente a ellos ya no estaba April.

Sino algo más grande.

Más alto.

Más fuerte.

Una versión femenina de Hulk.

Respiraba pesadamente.

Puños cerrados.

Mirada salvaje.

Peter la observó, inmóvil.

“…wow.” La Hulk giró la cabeza hacia él.

“¿Eso es todo lo que tienes que decir?” gruñó con una voz grave.

Peter levantó las manos.

“Solo… no estaba preparado para esto.” Daisy sonrió, nerviosa.

“Definitivamente no estaba en el plan que te transformaras en otro Hulk.” La Hulk miró sus manos.

Apretó los dedos.

El metal del suelo se hundió bajo sus pies.

“Puedo sentirlo”, dijo.

“Todo.

La rabia.

La fuerza.” Luego los miró.

“Y puedo controlarlo.” Antes de que Peter pudiera responder, su comunicador vibró.

Una señal urgente.

La voz de Gwen irrumpió, tensa, acelerada.

“¡Peter!

¿Estás ahí?” Peter activó el canal de inmediato.

“Sí, Gwen.

¿Qué pasa?” Un segundo de silencio.

Luego: “Es Connors.

Está fuera de control.”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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