Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Marvel: Reencarne como Peter Parker - Capítulo 54

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Marvel: Reencarne como Peter Parker
  4. Capítulo 54 - 54 El Novato
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

54: El Novato 54: El Novato La noche era tranquila.

Peter y Gwen estaban sentados en lo alto de un edificio, con las piernas colgando al vacío, disfrutando de lo parecido que era aquel nuevo mundo… y al mismo tiempo de lo diferente.

Las luces de Nueva York brillaban debajo como un océano eléctrico, y el viento movía suavemente el cabello rubio de Gwen.

Peter la observó de reojo.

Sentía que últimamente ella tenía algo en mente.

Algo que la molestaba.

Así que decidió preguntar.

“Has estado callada.

Creí que estarías emocionada por el plan para derrotar a Kingpin”, dijo al fin.

Gwen no lo miró.

Siguió contemplando el paisaje.

Silencio.

Peter apoyó los codos sobre las rodillas.

“¿Estás preocupada por la misión o… hice algo?”, preguntó esta vez más suave.

Gwen suspiró.

“No.” Peter giró el rostro hacia ella.

“Cariño, sabes que somos pareja.

Puedes contarme lo que sea.

Estoy aquí para ayudarte.” Gwen dejó escapar una pequeña risa nasal, pero no tenía nada de divertida.

“Peter…” suspiró, como si debatiera entre hablar o no.

Él sabía que si no insistía, ella se lo guardaría.

“Gwenny”, dijo, poniendo ojos de cachorrito.

Ella frunció el ceño.

“No me digas así cuando intentas manipularme emocionalmente.” “Funciona el 78% de las veces.” Eso logró que lo mirara por fin.

Gwen sostuvo su mirada unos segundos.

Luego apartó la vista otra vez.

“¿Qué pasa?”, preguntó Peter, ahora un poco preocupado.

‘¿Hice algo mal últimamente?’ La pregunta llegó sin aviso.

“¿Por qué no me invitaste a salir antes?” Peter parpadeó.

“¿Qué?” Ella apretó la mandíbula.

“Antes de empezar a salir con Anna.” Silencio.

El viento sopló más fuerte entre los edificios.

Peter no esperaba eso.

De todas las posibilidades… esa no estaba en la lista.

“Gwen…” “No estoy diciendo que ahora esté mal, ¿sí?”, añadió rápido.

“Estamos juntos.

Y me gusta estar contigo.

Mucho.” Su voz bajó apenas.

“Pero no lo entiendo.” Peter la observó en silencio.

“Siempre estuve ahí”, continuó ella.

“Nos conocimos desde pequeños.

Como dirían tus novelas, éramos novios de infancia.

Pero aun así no me pediste ser tu novia.

En cambio, decidiste empezar a salir con la nueva chica que llegó de repente.

Incluso lo aceptaría más si hubieras elegido a MJ.” Sus dedos se cerraron ligeramente sobre la tela del traje.

“Entonces… ¿por qué ella primero?” Peter bajó la mirada hacia la ciudad.

‘No puedo decirle que antes de despertar mis recuerdos era inseguro.

Que no me sentía suficiente para alguien como ella… ni como MJ.

Que Rogue dio el primer paso y yo simplemente acepté.’ Respiró hondo.

“No fue así”, comenzó.

“¿No fue qué?” “No fue que la eligiera sobre ti.” Gwen soltó una risa seca.

“Bueno, técnicamente sí.” Peter negó con la cabeza.

“Cuando empecé a salir con Rogue… tú ya eras demasiado importante.” Ella se quedó quieta.

“Eso no tiene sentido.” “Sí lo tiene.” Peter respiró profundo.

“Contigo todo era real desde el principio.

No era coqueteo.

No era curiosidad.

No era impulso.” La miró directamente.

“Pero no me sentía digno de ti.

Siempre escuchaba los chismes a mis espaldas sobre cómo dos chicas como tú y MJ podían siquiera hablar con un nerd como yo.” Gwen sintió que el corazón le daba un vuelco.

No sabía que él había cargado con eso.

Peter continuó.

“Cuando conseguí mis poderes empecé a ganar confianza”, dijo con sinceridad.

No mentía.

Aunque había despertado recuerdos de otra vida, aún no se sentía completamente seguro de estar cerca de chicas normales como Gwen o MJ.

Temía alguna maldición Parker.

Temía que terminaran sacrificadas solo para que él pudiera decir la icónica frase.

‘Un gran poder conlleva una gran responsabilidad.’ Por eso se sentía más cómodo con Rogue.

Una chica con poderes, fuerte, con potencial.

Alguien que podía defenderse.

Hizo una pausa.

Por un instante pensó que actualmente vivía prácticamente mantenido por Kyle y Harry.

‘Tengo que empezar a independizarme… ganar mi propio dinero.’ Sacudió la cabeza, alejando el pensamiento, y volvió a centrarse en Gwen.

“Al ganar poderes temía que si te tenía cerca, a ti o incluso a MJ, podrían salir lastimadas.” Gwen no respondió.

Pero sus hombros ya no estaban tan tensos.

“Y Anna… teniendo poderes y siendo incluso más peligrosa que yo”, añadió con una pequeña risa nerviosa, “era la única que sentía que podía estar a mi lado sin correr ese riesgo.

Sé que fui un tonto por intentar alejarme de ustedes.

Y agradezco no haberlo hecho… porque sé que me habría arrepentido el resto de mi vida.” Gwen lo miró con más calma.

“Entonces elegiste a Anna porque era más seguro.

¿O porque era más fácil?” Peter asintió una vez.

“Sí.” Honesto.

Sin excusas.

Había enojo aún en los ojos de Gwen… pero también comprensión.

“¿Sabes lo frustrante que fue?”, dijo en voz baja.

“Verte mirar a otra persona cuando yo estaba justo ahí… y luego verte intentando alejarte de mí.” Peter sintió el peso de esas palabras.

“No fue justo”, admitió.

“Me hacía pensar que quizá nunca me viste de esa forma.

Que incluso empezaste a odiarme.” Peter negó de inmediato.

“Eres la primera persona que siempre vi de esa forma.

La primera que amé.” Era cierto.

Siempre lo fue.

Y cuando despertó sus recuerdos, esos sentimientos no desaparecieron.

Se intensificaron.

Porque ella ya era importante antes… y lo siguió siendo después.

Silencio otra vez.

Más suave.

“Entonces dime algo”, dijo Gwen finalmente.

“Si pudieras volver atrás… ¿me invitarías primero?” “Sí.” No necesitó pensar.

Sabía que, si hubiera nacido con todos sus recuerdos desde el principio, ella habría sido su primera elección.

Incluso antes que MJ.

Gwen lo observó buscando duda.

No encontró ninguna.

“Te habría invitado el primer día que nos conocimos”, añadió él.

Gwen puso los ojos en blanco y sonrió.

“Éramos solo niños cuando nos conocimos.” El viento volvió a mover su cabello.

Pero esta vez ella sonrió de verdad.

Pequeña.

Vulnerable.

“Te amo”, dijo Peter.

“Lo sé.” Se quedaron en silencio.

Luego Gwen apoyó la cabeza en su hombro.

“No estaba realmente enojada”, murmuró.

“Solo… necesitaba aclarar esa pequeña duda.” Peter inclinó ligeramente su cabeza hacia la de ella.

“Bueno, casi me matas del susto con esa pequeña duda tuya.” Sonrió.

Luego miró al cielo y volvió el rostro hacia ella.

“Ha sido un día largo.

Vamos a descansar.” Y por primera vez en toda la noche, el peso entre ellos desapareció por completo.

Al Día Siguiente Casi todos habían terminado de desayunar cuando el Peter rubio regresó… acompañado.

“Permítanme presentarles: Miles Morales.” El chico miró a todos con asombro.

Demasiados Spider-Man para procesar.

Peter lo observó en silencio.

Peter no dijo nada durante un buen rato.

Sabía perfectamente quién era el chico.

O, mejor dicho… quién podía llegar a ser.

Lo observó con curiosidad, analizando sus gestos, su postura, la forma en que intentaba no parecer abrumado frente a tantos Spider-Man.

Hubo un tiempo en que Miles había sido la raíz de sus miedos.

Durante semanas soñó con un futuro que no quería aceptar: él cayendo derrotado, la ciudad en ruinas… y un adolescente sosteniéndolo mientras le decía la frase que marcaba a todos los Parker antes de pasarle el traje.

‘Un poder conlleva una gran responsabilidad.’ Se había despertado más de una vez con el corazón acelerado, preguntándose si ese era su destino inevitable.

Si Miles era su reemplazo.

Si su historia estaba escrita para terminar en sacrificio.

Pero eso fue antes.

Antes de romper el ciclo en su cabeza.

Antes de decidir que no permitiría que el miedo dictara su futuro.

Ahora, mientras veía al chico intentar mantenerse firme frente a las dudas del grupo, Peter no sentía ansiedad.

Ni fatalismo.

Solo curiosidad.

Y una ligera chispa de interés.

‘Esta vez no estoy muriendo en ningún sueño.’ Se cruzó de brazos, relajado.

Si había algo que iba a pasar allí… Iba a disfrutar el espectáculo.

“Hola a todos”, dijo Miles, levantando la mano con timidez.

“¿Qué significa esto?” preguntó Peter B.

Parker, confundido.

“Este chico es como nosotros”, respondió el Peter rubio, dándole una palmada en el hombro.

El sentido arácnido vibró en todos al mismo tiempo.

Confirmación.

“¿Quieres que se una al plan?” preguntó Peter.

“¿Un chico?” Peter frunció el ceño.

Traer a un novato a una misión contra Kingpin… Era imprudente.

Incluso Peter consideró si aquello era una especie de intento de corrección de la trama, forzando la muerte de Peter para que pudiera decirle su frase a Miles y pasarle el manto.

Gwen habló primero.

“No estoy de acuerdo.

Esto no es un juego.” Miles se fijó en Gwen; su llamativo cabello rubio atraía con facilidad la atención de cualquiera a su alrededor.

Spider-Ham apareció señalando dramáticamente.

“¡Cuidado con el chico!

Ese rubio musculoso de allá es su novio.” Miles se puso rojo.

“¿Qué?

¡No!

¡Espera!

¡Yo no!” Miles, sorprendido, intentó explicarse, pero los demás negaron con la cabeza, interpretando su torpeza como otra señal de inmadurez y falta de experiencia.

“Un adolescente…” suspiró Peter B.

Parker.

“Está claro que no está listo.” “Llevarlo a la batalla es una locura”, añadió Penny, también negando con la cabeza.

“Se asustará.” “De verdad que no pensaste bien las cosas, Peter.” Dijo Peter En cuanto terminó de hablar, los tres Peters giraron el rostro hacia él.

Peter parpadeó.

“Me refiero al rubio…” hizo una pausa, como si acabara de recordar que él también era rubio.

“Bueno… al de este mundo.” Soltó un suspiro.

‘Necesitamos nombres en clave.

Urgente.’ “Luego iremos al campo de batalla.

Nadie tiene el tiempo ni la paciencia para cuidar a un novato.” “No necesito que me cuiden.

Puedo cuidarme solo”, gritó Miles de repente, indignado.

El Peter de este mundo lo miró fijamente.

Y sonrió.

Una sonrisa lenta.

Peligrosa.

“¿Ah, sí?

Entonces… ¿por qué no lo demuestras?” Silencio.

Todos levantaron una ceja.

Y poco a poco, comenzaron a sonreír.

Definitivamente, se avecinaba un buen espectáculo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo