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Más allá de la oscuridad (BeyoND Of The DarKneSs) - Capítulo 23

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  4. Capítulo 23 - 23 Capítulo 22 – El parque de los recuerdos distorsionados
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23: Capítulo 22 – El parque de los recuerdos distorsionados 23: Capítulo 22 – El parque de los recuerdos distorsionados La tenue luz del sol comenzó a entrar por mi ventana, abrí los ojos suavemente al levantar la vista lo primero que vi fue a moka durmiendo bajo mi mano, esbocé una leve sonrisa y quite los libros del sofá poniéndolos en la mesa.

Me levanté suavemente y me estiré dando un gran bostezo suspire y me levanté caminando hacia la cocina.

Busque en el refrigerador encontrando solo una botella de leche.

— Parece que no tengo muchas cosas debería ir a comprar aún que no tengo dinero, quizás debería buscar un trabajó.

Dije para mí mismo y me senté frente a la mesa di otro suspiro y me recosté en esa mesa en ese momento escuche los leves maullidos de Moka.

— Me preguntó cómo llegaste junto a mi durante la noche.

Tome la leche que estaba en el refrigerador y le puse en un tazón me senté a mirar como tomaba la leche suspire y busque la comida que me dejó Alya le di un poco y me recosté en la mesa.

— ¿Qué haré ahora?

Suspire con frustración, moka dio un leve maullido y se subió a la mesa frotando su mejilla con mi mano, de nuevo sonríe suavemente y comencé a acariciarla suavemente, me levanté y cargué a Moka saliendo de la cocina de regresó al sofá me senté y me acosté de nuevo.

— Hay que dormir otros momentos.

Le dije a moka con suavidad y se acomodo en mi pecho y se durmió puse una mano sobre ella y me quedé dormido gracias a Alya ya no estoy tan solo.

Me desperté por el sonido de mi teléfono lo tome suavemente y leí un mensaje de Alya diciendo que venía para acá y antes de contestar vi Alya entrar.

— Buenos días cariño.

Dijo con una sonrisa yo la mire aún enseñado.

— Buenos días.

Tras una instantes me di cuenta y la mire con confusión.

— Espera ¿Cómo entraste?

Me miró durante unos instantes y sonrió.

— Tome prestada tu llave y le saqué una copia para poder entrar.

— Mmm bueno.

Me acosté de nuevo en el sofá Alya suspiro y se acerco tomo a Moka suavemente y la dejo en la mesa y cuando menos los esperaba salto sobre mi sonrió y me beso.

— ¡Vamos lindo no te deprimas tu puedes!

La mire y sonríe suavemente.

— No sabes cuánto me hace feliz estar contigo.

— No eres el único que se siente así.

Sonrió y se quito de encima de mi fue directo a la cocina a buscar.

— ¿Por qué no me has dicho que no tenías nada?

— Mmm no te preocupes por eso conseguiré trabajo para poder comprar cosas además no siento hambre solo quiero dormir.

Regreso y me tomó de las mejillas con una expresión levemente molesta.

— ¡Tu condición física y mental no te permite trabajar no necesitas hacerlo solo dime y yo te compraré lo que necesites soy tu novia y te apoyaré en todo lo que necesites solo confía en mí yo siempre seré tu luz al final del túnel!

Dijo con gran entusiasmo y me dio un beso en la frente le sonríe suavemente.

— Ve a cambiarte para que vallamos de compras.

Di un leve suspiro y subí a ponerme mi ropa de siempre ya que me dormí con el uniforme salí y mientras bajaba las escaleras mire a Alya jugando con Moka, sonreí y abracé a Alya por la espalda se sorprendió y pude notar un sonrojo en sus mejillas me miró suavemente y le di un suave beso en la mejilla.

— E-e- es-espera ¡no me tomes por sorpresa!

Dijo con un leve temblor en su voz me reí suavemente.

— Tranquila solo quiero ser lindo contigo ¿Nos vamos?

Asintió con la cabeza y dejamos a Moka en el sillón dio un maullido antes de irnos le sonreí.

— Vuelvo en unas horas.

Salimos de la casa y subimos al auto de Alya.

— Bueno veamos iremos al mercado a comprar algunas cosas para que pueda comer en la semana.

— Muchas gracias pero no es necesario.

Respondí y ella me dio un zape.

— Si lo es niño tonto.

Encendió el coche y fuimos directo al mercado bajamos de su auto y comenzamos a caminar entre los múltiples puestos, ya fueran verduras, frutas, comida, carnes, pescados entre otros cosas para comer.

— Bueno primero hay que comprarte algunas frutas y verduras estás muy débil y pálido.

— ¿Si sabes que así es mi cuerpo y piel no?

Dije mirándola fijamente.

— O si lo olvidaba cariño.

Caminamos y comenzamos a comprar frutas verduras, entre otros alimentos para esta semana al terminar fuimos a su auto y regresamos a mi casa ahí bajamos las cosas y comenzamos a organizarlas al terminar ella me abrazo.

— Quisiera quedarme más tiempo pero tengo que ir al trabajo Kim dijo que quería hablar de algo contigo así que vendrá en cualquier momento nos vemos cariño.

— Está bien no te preocupes cariño.

Respondí suavemente y ella se acercó dándome un beso en los labios durante algunos segundos y luego se separó me sonrió y dijo adiós con la mano antes de irse cerro la puerta y se fue, camine al sillón y me tire en el sonriendo suavemente.

“Realmente deseo poder estar con ella por siempre es la persona que más me apoya y yo la amo con toda mi alma y corazón”.

Sonríe y cerré los ojos suspirando con satisfacción.

— Realmente me hace muy feliz estar con ella haré lo posible por qué ella se sienta igual, cuando me siento mal ella es la mano que me levanta.

En ese momento escuché a alguien llamado a la puerta.

“Debe ser Kim” Me levanté y fui a abrir la puerta al mirar ahí estaba Kim.

— Buenos días Dark.

Dijo con un tono suave.

— Buenos días Kim.

Respondí con un tono alegré.

— Quería que me acompañaras.

— ¿A dónde?

— Solo ven conmigo.

Me tomó de la mano y me saco de mi casa cerré la puerta y fui tras ella, caminábamos entre las calles y personas, el medio día se hacía presente tras una media hora Kim sonrió y le llevo corriendo.

— ¿Listo?

Dijo con una sonrisa.

— ¿Para qué?

Respondí confundido mientras ella sonreía.

— Solo salta conmigo.

Dijo aún sonriendo y corrió rápidamente subiendo unos escalones y dio un gran salto llevándome junto a ella el tiempo parecía lento mientras caíamos a 6 metros del punto inicial al caer ella sonrío girando su mirada hacia mi suavemente.

— Aquí es Dark, el lugar en donde nos conocimos hace 6 años.

Mire el lugar y lo reconocí de inmediato los columpios y los caminos de piedra junto a otros juegos como resbaladillas, toboganes, balancines, estructuras trepadores, tirolinas, circuitos de cuerdas, etc.

Es el parque en donde nos conocimos hace 6 años s diferencia de ese entonces los juegos están despintados y oxidados parecen llevar un par de años sin ser arreglados.

Me llevo hasta una banca donde nos sentamos y me miro sonriendo.

— Recuerdo muy bien ese día.

Dijo con una sonrisa tierna dibujada en su rostro.

Caminaba por el parque mirando a otros niños jugar me senté en una banca a leer un libro de cuentos de terror infantiles.

— Esto no da miedo como es que niños de mi edad se asustan con ellos.

Dije y en ese momento escuché el llanto de una niña me levanté y busque de dónde provenía y al mirar había una niña que parecía tener mi edad con el cabello de color naranja era corto y tenía las puntas pintadas de rojo o eso creía.

— ¿Estás bien?

Pregunté con una expresión de confusión ella levantó su mirada hacia mi.

— Es que me caí y me duele mucho la rodilla.

Señaló su rodilla en la cuál tenía un enorme raspón incluso tenía sangre suspire suavemente y me puse de rodillas y tomé su pierna suavemente.

— E-e-e ¿Qué-qué haces?

Preguntó con un tono tímido la mire suavemente.

— Ayudarte.

Respondí con sarcasmo mientras buscaba en mi mochila encontré una botella de agua y le puse un poco en la herida tome un pañuelo y limpie la herida luego envolví otro en su pierna.

— ¿Ya no te duele tanto?

Pregunté mientras ella se limpiaba las lágrimas.

— No muchas gracias por cierto ¿Cómo te llamas?

Preguntó con una leve sonrisa.

— Nighthos Dark.

Respondí con desdén.

— Que nombre tan lindo y extrañó yo soy Kimberly, Kimberly Aiory.

Dijo con entusiasmo yo desvíe la mirada.

“¿Y yo soy el del nombre raro?” Ella me miro con una expresión de duda.

— ¿Pasa algo?

— No nada.

Respondí.

— ¿En dónde vives?

Le pregunté.

— Mmm a unas cuantas calles de aquí.

Suspire y la tome de la mano la levanté suavemente.

— Ya es algo tarde ven te llevaré a tu casa.

La lleve de la mano y en un punto sonreí.

— Te enseñaré algo.

Comencé a correr y al llegar a las escaleras si un gran saltó con ella detrás de mi caímos a un metro de distancia del punto de inicio.

— Eso es emocionante ¿No crees?

Dije con una sonrisa y Kimberly también sonrió.

— ¡Si!

Respondió con entusiasmo la lleve de la mano rápidamente a través de las calles mientras la luz del sol empezaba a esconderse al llegar a su casa salió su madre y la abrazo.

— Hay Kim otra vez te escapaste de tu hermana.

Dijo su madre con un tono serio y estricto era una mujer de aproximadamente 34 años tenis el cabello largo y del mismo color que ella y detrás de ella una chica de unos 16 años con el uniforme de una preparatoria y a diferencia de ellas ella tenía el cabello color cereza con mechones Moka mirando.

— Perdón mamá es que era divertido correr pero me caí y el me ayudó.

La mujer me miró y una suave sonrisa se dibujo en su rostro.

— Gracias por ayudar a mi hija.

Dijo con tono amable y después me acaricio la cabeza.

— ¿Cuál es tu nombré?

— Soy Dark, Nighthos Dark.

Respondí con un tono suave.

— Muchas gracias Dark.

Suspire y mire a Kim.

— Si yo también lo recuerdo.

Sonreí suavemente mientras comenzaba a recordar cada día que iba al parque Kim aparecía.

— Buenas tardes Dark.

Kim me abrazo y la mire suavemente.

“Ha pasado un mes desde que la conocí ahora somos amigos o eso creó”.

Di un suspiro.

— Buenos días Kim.

Respondí suavemente y Kim sonrió alegremente.

— Mi mamá me dijo que comiera me quitará el uniforme y si terminaba temprano mi tarea podría venir a jugar contigo ¡y aquí estoy!

Dijo con gran entusiasmo.

— O que bueno.

Dije mientras intentaba salir de su abrazo.

— Fueron buenos tiempos ¿No crees?

Dije mientras recordaba todos los momentos y travesuras que hicimos.

— Si fue algo muy divertido.

Respondió mientras se recostaba en mi hombro.

— Oye Dark hay algo que no me gusta.

La mire suavemente.

— ¿Qué cosa?

Pregunté y ella me miró y se alejo de mi.

— La profesora Eclipse ella misma lo confesó ella no es humana además huele a muerte.

Dijo con un tono de miedo mientras temblaba yo suspire y desvíe la mirada.

— Kim deja de decir esas cosas de ella puede que sea misteriosa y todo pero es una persona amable.

Kim suspiró.

— Mejor no hablemos de eso.

Dijo mientras miraba los árboles en ese momento miré algo extraño.

— Oye Kim.

Señale los columpios los cuales comenzaron a moverse solos y con cada movimiento en la arena debajo de ellos se dibujaba una runa.

Eran cuatro columpios el primero tenía la misma runa que el tercero y el segundo y cuarto la misma.

“𖦃,𖥹,𖦃,𖥹”.

Me levanté y me acerqué hacia los columpios caminando lentamente y al llegar debajo de el primer columpio la runa brillo en un color violeta intenso me incline suavemente y por instinto comencé a escarbar entré la arena y a 10 cm había un colgante de una cadena negra y el símbolo de un ángel caído lo mire durante unos segundos y lo tome al tocarlo vi una visión una mujer no se miraba su rostro solo su espalda y cabello color negro azabache era perseguida por sombras negras como la noche rápidamente recupere la consciencia y Kim se acercó a mirar conmigo.

— Deberíamos irnos.

Dijo con voz suave la mire suavemente y asentí con la cabeza me lleve el colgante y comenzamos a caminar hacia la salida al llegar levantamos la vista y entre las sombras de los árboles la profesora Eclipse nos observaba vestían un vestido negro que se fundía con las sombras y finalmente sonrió y desapareció entre los árboles.

— Esto me da mala espina.

Dijimos al mismo tiempo y el viento soplo advirtiendo nos de algo, algo malo que estaba por pasar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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