Más allá de la oscuridad (BeyoND Of The DarKneSs) - Capítulo 32
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- Capítulo 32 - 32 Capitulo 31 – La marca de la bruja
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32: Capitulo 31 – La marca de la bruja 32: Capitulo 31 – La marca de la bruja Kim aceleró sus pasos la furia era notable en ellos, logro salir de la escuela ya que no había guardia creó que debería mejorar la seguridad.
Pasaron los minutos mientras jadeaba con cansancio en la entrada del hospital alzó la mirada, de su rostro caía un río de sudor sus pupilas dilatadas su respiración era lenta y su cuerpo le pesaba.
Siguió buscando con la mirada a Alya, logro verla en la recepción y dio un fuerte jadeo para seguir caminando.
Una vez dentro Alya se giro hacia la entrada y fue rápidamente hacia Kim.
— ¡ Hermanita!
¿Qué te pasó?
¿Estás bien?
Pregunto mientras sostenía a Kim entre sus brazos.
— Si solo… mira esto… esa maldita bruja… está planeando algo… Dijo entre jadeos mientras sentía como sus pulmones ardían, y, finalmente se desplomó en el suelo.
— Te hace falta hacer más ejercicio hermanita.
Dijo Alya mientras tomaba la cámara para revisar.
— Veamos que querías mostrarme.
Dijo y observó con atención el vídeo al llegar al punto que Kim quería mostrarle Alya apretó con rabia la cámara sus ojos se tornaron oscuros su mandíbula se tensó y lanzo la cámara hacia Kim.
— ¿Ya termino mi turno?
Preguntó con un tono frío y seco a su compañera de turno la cual tembló ante la pregunta.
— E-e-e s-s-si y-ya pu-pu-pu-puedes -ir-irte.
Respondió su compañera mientras pasaba saliva con fuerza.
— Gracias.
Dijo Alya mientras levantaba a Kim y salía de la enfermería hacia el estacionamiento.
— Gracias por cargarme hermanita.
Alya no respondió solo lanzo a Kim en el asiento trasero de su auto con tal fuerza que este se sacudió y Kim se golpeó la cabeza con gran fuerza en la puerta.
— ¡Auch!
¡Eso me dolió!
Le dijo Kim pero luego solo se encogió de hombros al ver que Alya no le prestaba atención y solo se subía y arrancaba el auto, aceleró saliendo del estacionamiento viniendo deprisa a la escuela.
Al llegar salió de su auto deprisa, Kim salió tambaleándose.
— Ay mi cabeza escucho borroso.
Dijo Kim antes de desplomarse en el suelo inconsciente.
Alya siguió caminando sin prestarle atención.
— ¿Alya?
Preguntó Xia al ver a Alya dirigirse hacia la entrada.
— O no ya se que está por pasar, Won ho ven conmigo.
— Ok.
Ambos salieron de la enfermería dejando a Minho y Airi.
Los dos bajaron deprisa hacia la entrada y se interpusieron enfrente de Alya.
— ¿Qué?
Preguntó Alya en un tono serio y con un dejo de molestia.
— Alya sabemos que estás molesta por lo que te enseño Kim pero tienes que aguantar más tiempo recuerda que la profesora Eclipse es una bruja tenemos que atacar todos juntos.
Alya suspiro y cerró los ojos reflexionando.
— Mmm es cierto creó que será mejor venir mañana por cierto díganle a sus profesores que Kim tuvo que retirarse por qué enfermo.
Dijo Alya mientras salía de la escuela y curaba a Kim.
“No te preocupes Dark yo evitaré que esa mujer te haga daño”.
Alya subió a su auto a Kim aún inconsciente y se fue a su casa.
Por otro lado las clases siguieron una tras otra hasta finalizar el horario escolar, salí de la escuela sosteniendo mi mochila entre las manos la acomodo en mi espalda, caminé entre las calles mientras la luz del sol se tapaba con una nube alcé la vista hacia el lugar y sonreí suavemente mirando la belleza del cielo, seguí mi camino y me cruce con el parque en el que solía jugar con Kim, sonreí y comencé a correr me quite la mochila y la arrojé dentro del parque, una amplia sonrisa se dibujo en mi rostro subí y subí cuando ya no quedo camino di un gran saltó, el viento soplo meciendo mi cabello y acariciando mi rostro, sentía mi caída en cámara lenta las aves volando los árboles danzando y mi cuerpo flotando a un par de metros del suelo, finalmente caí apoyándome sobre mis rodillas jadeando suavemente, pude caer en el lugar esperado.
— Espero poder hacer esto de nuevo con Kim.
Dije jadeando mientras me levantaba del suelo y caminaba recogiendo mi mochila del suelo colgándola sobre mi hombro izquierdo, me senté en una banca a mirar el cielo.
— Me quedaré un rato aquí.
Suspiré y puse mi mochila en la banca si un bostezó y me recosté sobre mi mochila cerré los ojos suavemente quedándome profundamente dormido.
Abrí los ojos mirando en varias direcciones me levanté suavemente, me estiré y di un profundo suspiro, el atardecer se hizo presente.
— Es un hermoso atardecer, aún me siento cansado y ya me duele el cuerpo pero… debo llegar a casa y cuidar de Moka aún que… quiero seguir aquí un momento más.
Levanté los brazos y sonreí suavemente tras unos segundos di un suspiro mi mirada seguía fija en el atardecer.
— Me preguntó… ¿Cuándo dejó el mundo de tener sentido?
Antes, las ecuaciones tenían respuestas claras.
Los versos de Baudelaire hablaban de dolor, pero un dolor humano… No de… cosas que susurran en lenguas místicas.
Los chicos me dice que niego lo evidente.
Pero yo creó y juro que todo está en mi cabeza.
Aun así he visto las sombras retorcerse en los espejos.
He sentido ese frío que no viene del viento, Sino de algo que respira detrás de las paredes.
¿Será más fácil creer que estoy enloqueciendo?
¿Qué todo esto es solo el colapso de una mente cansada de buscar respuestas donde solo hay vacío?
Pero entonces… ¿Por qué mis ojos se vuelven dorados cuando nadie me mira?
¿Por qué mis sueños están llenos de rosas negras?
¿Por qué cada vez que Alya me mira, siento que el mundo se desenreda?
Pero cuando no estoy cerca de ella vuelve a tejerse con hilos de pesadilla.
A veces pienso que la realidad es solo un consenso.
Que todos acordamos ignorar las grietas, para no tener que admitir que el abismo nos devora lentamente.
Pero yo… Yo ya no puedo dejar de ver las grietas.
Y lo peor no es el miedo… Es la nostalgia de cuando creía que eran solo sombras.
Qué soy si todo lo que estudié, todo lo que creí sólido… ¿Era solo un frágil velo sobre el caos?
Soy un estudiante que ama la lectura y sobre monstruos… pero no cree en ellos.
Me siento como un ángel caído que aún cree poder volver a volar.
El sol se hunde.
La oscuridad gana.
Y yo sigo aquí, Aferrado a mi negación como a un clavo ardiente… por qué soltarlo sería admitir que el mundo siempre tuvo razón y yo nunca quise abrir los ojos.
Seguía con la vista fija en el atardecer relajándome y dejándome llevar por el momento y el suave viento pero en ese momento sonaron pasos a la distancia las ramas y hojas crujían con cada pisada fije mi vista en el punto de dónde venían las pisadas en ese momento emergió una sombra, tenía forma humanoide no tenía rostro, solo era oscuridad aquella criatura se lanzo sobre mi rápidamente reaccione y antes de llegar a mi me tire al suelo y se estrelló contra la banca haciéndola estallar.
Comencé a correr tomando mi mochila del suelo mi corazón latía con gran fuerza sentía que se salía de mi pecho mi respiración se agitó comencé a ver todo borroso, mis piernas temblaban pero seguí apresurando el paso.
La criatura no tardó en seguirme volviendo a embestir contra mi este vez se estrelló contra un árbol rompiéndolo por la mitad, la parte de arriba cayó sobre el produciendo un estruendo, el polvo se levantó por todos lados me cubrí el rostro con los brazos cerrando los ojos.
“¿Ya pasó?” Me quite los brazos del rostro suavemente mientras abría los ojos, di un suspiro de alivio.
— Por fin termino.
Este día no ha sido muy bueno conmigo.
Termine de pronunciar esas palabras y la criatura de levantó de nuevo mis pupilas se dilataron, intenté correr pero no podía, quise mover los brazos pero mi cuerpo estaba paralizado la criatura me observó o eso creó.
Antes de volver a atacar explotó en mil pedazos.
Detrás de ella la profesora Eclipse tenía una mano levantada de la cual salía humo camino hacia mi.
— ¿Estás bien querido Dark?
Preguntó con un tono suave, la mire aún aturdido.
— S-s-si muchas gracias profesora.
Respondí con confusión, me tomo de los hombros y me miró a los ojos.
— Se que hace rato hice algo que te molestó pero tendré que hacer algo similar de nuevo, tengo que mantenerte ocultó de ellos.
Se inclino suavemente yo aún seguía en trance la profesora Eclipse poso sus labios sobre mi cuello, los separó suavemente y clavo sus dientes en mi cuello, una enorme cantidad de rosas negras cubrió el suelo a nuestros pies el viento soplo con fuerza creando un torbellino de pétalos negros.
La profesora Eclipse me tiró al suelo aún tenía sus dientes encajados en mi cuello apretando con fuerza solo sentí un líquido escurrir por mi cuello ella se separó, se lamió los labios y me cerró los ojos las marcas en mi cuello volvieron a formar las mismas runas que tenía en los labios las runas brillaron en color violeta con gran intensidad.
— Descansa mi Ángel caído, aún si el universo te reclama seguirás conmigo.
Desde las sombras un par de ojos azules brillaron con intensidad observando la escena con rabia contenida sus ojos se clavaron como navajas en la profesora Eclipse antes de cerrarse.
Una habitación oscura y desordenada, basura por todos lados ropa sucia, era tenuemente iluminada por la luz de una computadora frente a ella Won ho tecleaba con fuerza y velocidad.
— Muy bien solo esto, luego aquí y solo le damos clic aquí.
Dijo entre susurros y presionó enviar, y su mensaje fue enviado a una dirección encriptada, una sonrisa se dibujo en su rostro.
— Ya está listo mañana será el gran día, mañana empieza la revelación, su llegada está más cerca de lo que creemos.
Se levantó y fue a su cama, se lanzo sobre ella sonriendo.
Suaves golpes, casi imperceptibles sonaron en su puerta repetidamente.
— ¿Dime?
Preguntó Won ho.
— E-e-emm Won… ¿Vienes a cenar?
Preguntó Airi, Won ho se levantó de su cama y camino hacia la puerta.
— Si ya voy.
Respondió abriendo la puerta, salió y cerró la puerta a sus espaldas, camino junto a Airi hacia su cocina bajando las escaleras.
— Solo duerme.
— No te preocupes por nada.
Sonaron susurros en mi cabeza podía ver cristales por todos lados en casa uno de ellos había una habitación manchada en líquido carmesí.
Abrí los ojos de par en par y mis manos temblaron, en uno de los cristales un cuchillo se clavo desde el otro lado y un hilo partió a la mitad otro.
Volvieron los susurros está vez en Luminari pero eran imperceptibles en ese momento un disparo atravesó mi cabeza, abrí los ojos levantándome de la cama bruscamente, respire con dificultad tragando grandes bocanadas de aire.
— ¿Qué?
¿Cómo llegué aquí?
No había tiempo para preguntas seguía respirando con gran dificultad así que me levanté de la cama de un salto, corrí al baño, abrí el grifo y me lave la cara con agua fría durante un minuto, mire mi reflejó mojado en el espejo aún respirando con dificultad sin darme cuenta de la mordida con runas en mi cuello, salí del baño y baje a la cocina sirviéndome un vaso de agua lo bebí deprisa, me serví otro, otro y otro hasta saciar mi sed, me senté aún respirando con dificultad.
— Rayos… ¿Qué mierda está pasándome?
Moka bajó desde la habitación de un salto subió a mis piernas la acaricie suavemente.
— ¿Te desperté?
Discúlpame por eso solo tuve una pesadilla.
Seguí acariciándola mientras se dormía lentamente, la cargue y fui de regreso a mi habitación.
— Mañana hay que ir a la escuela de nuevo.
Bostece y subí las escaleras.
— Hay que dormir un poco más.
Al llegar a la habitación cerré la puerta y me acosté dejando a Moka a un lado mío, cerré los ojos suavemente quedando dormido al instante.
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