Más allá de la oscuridad (BeyoND Of The DarKneSs) - Capítulo 43
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- Capítulo 43 - 43 Capitulo 41 – Las primeras sombras
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43: Capitulo 41 – Las primeras sombras 43: Capitulo 41 – Las primeras sombras Caminamos fuera del bosque prohibido bajando la colina.
Nadie habló ya que estábamos muy cansados quería ir a casa de los chicos a ver cómo estaba Won ho pero el alba comenzaba a ocultarse en el horizonte.
Di un largo bostezó al parecer los poderes cansaban mucho.
Pero más que eso aún tenía que asimilarlo así que decidí tomar otro camino para ir a mi casita a descansar que nada de la escuela me iba a salvar.
Mañana había clase a primera hora con el profesor Adermat y seguida la profesora Eclipse.
«Genial, dos clases seguidas con profesores sobrenaturales», Pensé mirando hacia el ocaso.
Mientras caminan Alya se giro suavemente y me vio separarme del grupo.
Le informo a los demás que ella también se iba temprano y llegó a mi encuentro.
— ¿Creíste que te dejaría solo?
—inquirió con una sonrisa cálida y reconfortante.
— Nop, de hecho quería que viniera conmigo, quiero pasar la tarde y noche junto a quien más quiero — dije y ella sonrío emocionada y luego añadí —.
A y contigo también.
Alya hizo un puchero y me dio un zape con gran fuerza.
— Disculpa olvide que eso te puede dejar más tonto de lo que ya eres —dijo burlonamente.
Suspire.
— Por eso prefiero a Moka —dije con indignación y Alya me fulminó con la mirada.
— Es broma a las dos las quiero por igual —dije mientras la abrazaba por los hombros y me recostaba en su hombro izquierdo.
Ambos caminamos hasta su auto.
Subí a él en el asiento del copiloto y ella en el del conductor.
Encendió el auto el cuál había pintando recientemente y apenas me día cuenta.
Su color anterior era negro y ahora era del mismo color que su cabello.
Avanzamos a una velocidad intermedia.
Hoy la ciudad estaba más iluminada y viva.
Los autos iban y venían.
Las calles se iluminaban y enormes pantallas surgían sobre los edificios.
En Amberlath la tecnológica había tenidos muchos avances además de ser la capital del turismo en Zenith gracias a Thar’nöth y las 13 estrellas del firmamento.
Aún faltaba poco para que comenzarán a aparecer.
Seguimos avanzando a través de las calles hasta las zonas menos pobladas.
Avanzamos y avanzamos hasta llegar a mi casa.
Quizás no lo haya dicho pero no era muy grande.
Era de color crema oscuro.
La casa tenía dos pisos pero no muy amplia.
Tenía sala.
Cocina.
Dos habitaciones arriba y el baño.
También un jardín delantero en el cuál tenía solo pasto y uno trasero en dónde tenía 3 árboles, dos frutales un manzano y una manguifera.
El otro árbol era un fresno estacional árbol propio de la nación Zenith.
Son árboles grandes y densos con hojas que toman el color de la estación que este presente.
En primavera verde con flores rosas.
En verano amarillo, en otoño anaranjado y en invierno blanco.
Además es un árbol muy bueno con la sombra y es el mismo que en el que solía leer en la colina a un lado de Thar’nöth.
También tenía unas que otra flores típicas de Amberlath.
Alya se estacionó frente a la casa y ambos bajamos.
Me estiré ya que fue un viaje muy largo.
Ambos avanzamos a través de jardín y al abrirla la puerta Moka salto sobre mi pierna intentando trepar Alya y yo intercambiamos miradas y comenzamos a reír.
Cargué a moka con cuidado y la abracé.
Ella comenzó a lamer mi cara.
Entramos y cerré la puerta detrás de mí con el pie.
Aleje a Moka y su cariño de mi rostro y la lleve a la cocina.
Tome dos tazones y le serví leche en uno y en el otro su comida.
Me incline y la dejé en el suelo, la acaricié con calma y serenidad.
Me levanté de nuevo y fui a la sala en dónde Alya me esperaba.
— ¿Pedimos algo para cenar o cocinamos?
—inquirió mientras se quitaba los zapatos de enfermera para subirse al sofá a su gusto.
— Pedir algo —respondí apresuradamente —.
Estoy muy cansado para cocinar.
Alya sonrió y tomo su teléfono para buscar un sitio en dónde pedir la comida.
Bostece y me acerqué a ella me quite los zapatos y me subí al sofá.
Aprecie su rostro mientras enviaba mensajes di un profundo suspiro y me acosten su regazo ella acaricio mi cabeza con ternura y cariño.
Cerré los ojos y me deje llevar.
Alya continúo buscando y encontró un restaurante en dónde pidió estofado de cerdo y un pastel de chocolate.
Abrí los ojos y la mire detenidamente.
Cada una de las hermosas facciones de su rostro.
Cuando lo notó dirigió su mirada hacia mi.
— Mmm ¿Tengo algo en la cara?
—exclamo con confusión.
— Sip — respondí y añadí —.
Toda mi atención.
Alya se sonrojo y me tomo de la mandíbula con fuerza.
— No me tientes que estamos solo en tu casa y aquí nadie escuchará lo que haga contigo —dijo con un tono sensual y coqueto.
Mis mejillas igual se tiñeron de rojo.
— Emmm, ¿Eso es premio o castigo?
—exclame con un tono burlón.
Alya no dudo y se inclino capturando mis labios en un beso.
Correspondí a su acción y la apague más a mi.
Sus labios fueron más suaves y cálidos que antes no recuerdo que los besos que tuvimos antes fueran tan cálidos y reconfortantes.
Pasaron 5 minutos y nuestros labios siguieron juntos.
Me separé suavemente para tomar aire.
Me levanté.
Alya se levantó y me derribo sobre el sofá de nuevo.
Se subió sobre mi y se inclinó pegando sus labios a mi cuello.
— Creó que esto te gustará más que cuando lo hizo tu profesora para “protegerte de monstruos” además esto la alejará de ti —dijo en un susurró sensual.
Abrió sus labios y pego sus dientes a mi cuello.
Mordió con fuerza pero no tanta como para causar dolor.
Solté un quejido.
Al separarse de mi sentía un ligero dolor en el cuello.
Sus dientes permanecieron mercados en mi piel hasta que está se volvió de un color morado.
Al tenerla alejada de mi fue mi turno.
La empuje contra el sofa y repetí lo mismo que ella.
Me incline y mordí su cuello suavemente.
Al separarme mire como en dónde pose mis dientes tomaba el color morado.
Nos miramos a los ojos y desviamos la mirada sonrojados.
Ambos nos dejamos llevar por el momento.
Nos sentamos de nuevo.
Tome en control de la televisión y puse una película en ella.
Alya se apego a mi y se recostó en mi pecho yo la abrace con cuidado.
Miramos la película hasta que llegara la comida.
Pasaron 40 minutos de espera y llegó la comida.
Alya fue rápidamente hacia la puerta a recibirla.
Pago y fue directo a la cocina, me levanté y la seguí.
Tomo dos platos y comenzó a servir la comida.
Antes de sentarme busque refrescos en mi refrigerador.
Tome dos de sabor limón y le di uno a Alya.
Me senté a su lado y comenzamos a comer tranquilamente.
Al terminar lavamos los trastes limpiamos la mesa y regresamos al sofá a seguir con la película.
Cuando terminó la película di un largo bostezó pues este día fue muy largo.
En serio muy largo sentí que estuve semanas atrapado en ese santuario pero seguía siendo martes.
Alya observo mi bostezó e hizo lo mismo igual parecía muy cansada.
— Si quieres puedes dormir en la otra habitación —dije con una amable sonrisa dibujándose en mi rostro.
— No, yo duermo contigo —replico Alya impulsiva mente.
— Está bien no tienes por qué ser tan agresiva —respondí bajando la voz.
Me frote los ojos con ambas manos y subí a mi habitación seguido por Alya.
Al llegar a ella me deje caer sobre la cama y Alya se acostó sobre mi.
— Pesas mucho —dije mientras me asfixiaba.
Alya se quito de encima de mi y me dio un puñetazo en el rostro.
Me sobe la mejilla rápidamente debido al dolor que me causó.
En sus ojos había enojo y desprecio.
Recuerden chicos nunca le digan a su novia que pesa por qué van a recibir un buen derechazo como yo y terminarán durmiendo en la sala a pesar que sea su casa.
El sol ya se había ocultado y lo único que iluminaba mi habitación era la tenue luz de las 3 lunas y su hermoso color azul cristalino igual a las lágrimas lunares.
Antes de levantarme Alya se abalanzó sobre mi, está vez estaba sentada sobre mi.
Su mirada había cambiado de enojo a una mirada intensa y sensual una mirada que me devoraba completamente.
— Debido a ciertos motivos no puedo hacer lo que quiero contigo pero si puedo besarte hasta estar saciada —dijo en un susurró ardiente y sensual algo que hizo que mi rostro se cubriera de un rojo intenso al punto que mi respiración se cortó.
Alya no lo pensó dos beses y capturó mis labios en un beso profundo y apasionado.
Está vez sus labios estaban ardiendo intenté seguir el ritmo pero sentía que me devoraba entre los besos.
Pasaron 20 minutos.
Ambos teníamos los labios hinchados por los besos y ni mencionar las marcas en mi cuello algo que causaría burlas entre los 5 chiflados que llamo amigos.
Alya se bajó de encima de mi y se acostó a mi lado.
Sus ojos se cerraron y los míos le siguieron el paso.
Ambos quedamos profundamente dormidos.
La luz del sol entro tenuemente por la ventana.
Me levanté de la cama con grandes ojeras en ellos, suspire profundamente y camine entre la habitación.
Me mire en un espejo que colgaba a un lado de la pared.
Debido a la oscuridad de mi habitación anoche no lo noté bien de hecho no sentí que fueran tantas pero en mi cuello tenía 7 marcas moradas y 8 con la del sofá que casi la olvido.
Algo que empeoraba la situación era lo blanco de mi piel.
Siempre me he preguntado por qué mi piel es así de blanca.
En toda la ciudad he notado que soy el único que tiene una piel tan blanca como la nieve algo que sin duda haría resaltar las marcas de Alya en mi cuello.
«Genial todos en la escuela me van a mirar raro», pensé.
Di un largo suspiro desanimado.
«Y, ¿Si faltó a la escuela?
No, no sería posible tendría que faltar mínimo una semana o quien sabe cuánto tardan en quitarse estás marcas», Coloqué la mano derecha en mi barbilla mientras analizaba.
Tarde en notar que Alya no estaba junto a mi cuando desperté.
Solo escuché su melodiosa voz llamándome.
Mire el reloj y me di cuenta que faltaba poco para ir a clases o perdía calificaciones o la poca dignidad que me quedaba.
Ya estaba en problemas por no prestar atención así que a sacrificar mi dignidad.
Fui a buscar mi uniforme.
La camisa blanca con un borde negro en el cuello, la corbata negra.
El negro con el escudo de la escuela que constaba de un cuarto de luna y tres estrellas sobre ella rodeadas por un círculo dorado con el nombre bordado en color negro “Preparatoria nocturna” y no olvidar los pantalones azul marino y los zapatos negros.
Termine de ponerme el uniforme y baje a la cocina en dónde Alya ya había preparado el desayuno.
Lo cual eran panqueques.
— Buenos días cariño —le dije con voz suave.
— Buenos días —respondió con una amplia sonrisa.
— Muchas gracias por el desayuno — dije y me senté a comer los panqueques acompañados de un vaso de leche con chocolate.
Alya comió junto a mi al terminar fui a cepillarme los dientes y por mi mochila.
Baje de prisa y Alya ya me esperaba en su auto.
Cargué a Moka y la lleve a la cocina en dónde le serví un taxi de leche y su comida.
La acaricié y salí.
— Nos vemos en la tarde Moka.
Cerré la puerta y subí al auto de Alya.
Durante el camino intenté ocultar las marcas con el cuello de la camisa pero me resultó imposible.
Alya son se reía.
Solté un gruñido y cruce los brazos molesto con mi uniforme.
Seguimos avanzando hasta llegar a la escuela.
Baje del auto cerré la puerta para evitar que me besara ya que lo de anoche fue mucho.
— Oye Dark te digo algo —dijo con una sonrisa burlona.
— ¿Qué cosa?
—exclame con desdén.
— Recuerda que mis poderes son de sanación —encendió el coche de nuevo y rápidamente comprendí a que se referia —.
Adiós.
Piso el acelerador y se alejo de mi.
— Hija de… Me contuve y me empecé a reír solo atrayendo las miradas de quienes pasaban a mi lado.
Mi teléfono vibró.
Era un mensaje específicamente de Alya.
Al abrirlo era un emoji sacando la lengua seguido de un mensaje que decía: “pude haberte sanado pero al menos así todos en tu escuela sabrán quién soy por cierto te amo”.
Comencé a reírme con más fuerza y contesté con un yo también.
Al pasar unos segundos me calme y entré a la escuela.
Los jardines estaban muy deslumbrantes.
Me sentía muy calmado y serenó al estar en un lugar así de nuevo.
Lo del santuario fue una tortura horrible no quería volver a pasar por eso nunca.
Mientras caminaba escuché pasos rápidos alguien corría hacia mi dirección.
Cuando gire la cabeza Won ho saltó hacia mi abrazándome con tal fuerza que sentía que mi cuerpo explotaría.
Las lágrimas salían a mares de sus ojos.
— ¡Gracias Dark!
¡Gracias por salvarme!
¡Nunca debí de haberlos convencido de ir a ese bosque la primera vez!
—Exclamo con arrepentimiento.
Correspondí a su abrazo y me separé rápidamente de el.
— Tranquilo Won no es para tanto —dije con una sonrisa.
De hecho si era para tanto ya que estar en ese maldito lugar casi me hace perder la cabeza aún que bueno creo que si la llegué a perder en algunas muertes que ya no recuerdo.
Mientras me abrazaba Won ho fijó su mirada en mi cuello una sonrisa se formó en su rostro nuestras miradas se cruzaron y yo moví la cabeza señal de que no se atreviera ignoro mi advertencia y se giro hacia los demás que estaban sentados en una banca.
— ¡Oigan vengan a ver a Dark!
—dijo eufórico y todos vinieron corriendo al llegar Minho comenzó a reírse, Airi tomó una foto y se alejo.
Kim por su parte también empezó a reírse y Xia se enojo.
— Alya si que es salvaje —dijo Kim entre carcajadas.
— Eso no es correcto Dark —dijo Xia con un tono frío y seco.
— Tranquila son solo unas marcas —respondí apresuradamente.
Xia dio un gruñido y respiro profundamente calmándose.
— Está bien pero que sea la última vez esas cosas son peligrosas —dijo en un tono más frío y yo asentí.
El lugar se mantuvo en silencio por un largo tiempo.
Tras unos segundos todos comenzamos a reírnos haya ser interrumpidos por Miriam quien venía de prisa.
— Necesito que vengan conmigo, mas bien el profesor Adermat quiere verlos —dijo apresuradamente lo cual nos puso alertar y añadió—.
Es necesaria su presencia.
Won ho y yo nos levantamos del suelo y todos fuimos detrás de Miriam.
Caminamos por los pasillos hasta llegar a la parte trasera de la escuela en dónde el profesor nos esperaba.
— Les tengo una noticia —dijo mientras pasaba las páginas de un libro antiguo.
Todos nos mantuvimos atentos.
— Hoy al amanecer fui a la biblioteca a investigar algunas cosas estuve buscando libros sobre el pasado de la ciudad cuando de repente tire un libro y al inclinarme para recogerlo note una piedra extraña entre los estantes.
Cuando la toque un sonido de rocas moviéndose cruzó el lugar.
Al lado de había abierto un pequeño pasadizo.
Fui rápidamente hacia el antes de que se cerrará.
Al cruzarlo ahí había un solo estante.
Y lo que había en el eran.
¡Libros sobre el LC!
Pero no solo información.
Kimberly.
Encontré los rituales para que asciendas de nivel a nivel 1.
El libro es sobre los rituales.
Poderes y posiciones para la familia Aiory y las llamas 0.
Los ojos de Kim se iluminaron de emoción al escuchar las palabras del profesor y comenzó a saltar y gritar de emoción.
Mientras celebraba escuché algo extrañó.
Caminé con cuidado hacia los árboles y arbustos.
Detrás de ellos un chico de otro grupo se encontraba inmóvil.
Sosteniendo algo.
— ¡Profesor, chicos!
¡vengan rápido!
—exclame eufórico y todos corrieron hacia mi dirección.
El profesor comenzó a analizar al chico y notó que su mirada estaba fija sobre la pared de la escuela y parecía sostener algo.
El profesor tocó sus manos y notó un hilo invisible conectado a el.
— ¿ Matusalén?
—exclamo Kim con miedo y el profesor negó con la cabeza.
— Esto es obra de un LC no recuerdo bien su nombre pero si se que es muy peligroso.
Quien sea que este detrás de esto parece que intentará algo grande.
Mantengamos en secreto esto y Kimberly cuando sea la hora de salida llama a tu hermana ella podrá sanarlo y así podremos preguntarle a el que paso.
Todos asentimos.
Algo estaba por suceder.
Ninguno de nosotros esperaba que en las sombras de la nación Zenith se alzaba un peligro inminente.
Sobre un edificio a varios metros de la escuela dos hombres con trajes elegantes estilo vintage–steampunk compuestos por camisas blancas hechas de lino.
Chaquetas de color negro hechas de seda con líneas blancas y elegantes.
Sobreros de copa negros.
Pantalones elegantes color negro.
Para complementar llevaban máscaras de teatro blancas con lágrimas negras pintadas bajo los ojos.
Ellos observaban nuestros movimientos.
Los dos hombres se mantenía inmóviles hasta que una voz les llamo por lo que parecía ser un audífono que los conectaba.
— Vuelvan a la base.
Es hora comenzar a movilizarnos, luego podemos seguir investigando a los iluminados de la preparatoria.
De momento debemos de permanecer lejos y alerta —dijo la voz.
Tenía un tono gutural y se distorsionaba por el audífono.
Sentí a alguien observándonos así que levanté la vista hacia el edificio y solo pude notar dos figuras desapareciendo entre el techo de aquel edificio y entre cerré los ojos.
Para intentar ver mejor.
Al no notar nada volví a mirar a el chico que yacía parado frente a mi.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES DarkseidMiguel Este es el inicio del primer arco titulado el titiritero esperó sea de su agrado
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