Más allá de la oscuridad (BeyoND Of The DarKneSs) - Capítulo 48
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- Capítulo 48 - 48 Capitulo 46 – Bajo la lluvia
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48: Capitulo 46 – Bajo la lluvia 48: Capitulo 46 – Bajo la lluvia Era de mañana, la luz de sol entraba por la ventana creo, no mire bien así que posiblemente aún no fuera de día.
De hecho no lo parecía.
Aún así mi cita con Alya sería en la noche así que no hay mucho problema, me siento realmente cansado no quiero salir de la cama solo quiero dormir pero hará lo posible por acompañar a Alya.
Seguí durmiendo.
Desperté cuando ya era de tarde algo que me exaltó y sorprendió.
No por qué fuera tarde ni nada por el estilo si no por qué aún no alimentaba a moka.
Salte de la cama y abriendo la puerta corrí hacia las escaleras.
Una vez a punto de bajarlas algo mi hizo caer, resbale con un objeto y fui directo al piso.
Caí desde la mitad de los escalones.
Suspire y solté un quejido de dolor en ese momento sentí algo húmedo tocando mi mejilla.
Moka lamía mi mejilla como si pudiera aliviar el dolor con eso.
Le mostré una cálida sonrisa y le levanté tomándola en brazos.
— Linda gatita —dije acariciando su pancita mientras la sujetaba en brazos —.
Vamos a darte de comer y bueno ya que fue Alya quien te trajo conmigo te llevaré a la cita.
Pero primero… Desvíe la vista hacia las escaleras y las subí con cuidado ya que si me dolía el cuerpo y me sentía cansado sin caerme ahora después del golpe estaría peor.
Buscaba lo que me hizo caer.
Mire detenidamente y en el escalón que me hizo caer había una muñeca.
Una marioneta para ser más preciso.
Estaba hecha con trapo.
Analizando su vestimenta y apariencia un recuerdo cruzo mi mente.
Eira.
Era Eira.
Una marioneta de Eira.
La chica del auditorio en día de ayer.
Di un paso hacia atrás mientras sostenía la marioneta y caí de nuevo está vez de espaldas.
Cuando me levanté un hilo dorado pareció flotar fuera de mi casa.
Apreté los dientes con y me levanté.
Corrí hacia la ventana y orilla las cortinas.
Mi suposición era cierta.
Fuera colgaba un hilo dorado.
En un árbol.
Entrecerró los ojos y este desapareció.
La intriga inundó mi cuerpo pero decidí no salir regresé aún con moka en brazos y levanté la marioneta de Eira dirigiéndome a la cocina.
Le serví su comida a Moka y me quedé observando la marioneta detenidamente.
Cada detalles era exactamente igual a Eira.
Solté un suspiro y continúe con mi análisis.
Antes de tomar mi teléfono para llamar a mis amigos una visión atravesó mi cabeza haciéndome caer sentado.
En el árbol Thar’nöth de casa una de sus ramas colgaban cientos de marionetas o más bien personas convertidas en marionetas.
Me sujete la cabeza con fuerza y mire a todos lados sabían que la causa de esa visión seguía ahí.
Me levanté y corrí hacia la ventana de la cocina.
Busque por todos lados y finalmente lo encontré.
Arriba de un edificio.
Uno de los hombres como los que estaban cuando atacaron al primer chico.
Quizá no el mismo que alguno de ellos pero su vestimenta era la misma.
Me observó notando que yo lo observaba a el.
Me hizo una señal de adiós colocando su dedo índice y dedo medio juntos a unos centímetros sobre su ojo derecho.
Tras esto se fue.
Me quedé por unos instantes observando y tras esto fui a mi habitación de nuevo.
Me acosté a, ¿Mirar el techo?
Quizá ya que no tenía algo mejor que hacer o más bien no quería hacer nada.
Podía hacer mi tarea pero no me sentía con las ganas de hacerla.
Podía leer pero no pasaría de el primer párrafo.
Podría ver una película pero me distraería viendo mi teléfono que también terminaría aburriéndome.
Suspire y me gire hacia la derecha mirando la puerta.
Solté un suspiro y solo me quedé así.
Volví a suspirar y me levanté para ir al baño, si tendría una cita con Alya no podría ir sin darme un buen baño.
Me quite toda la ropa y entre en la regadera.
Deje que el agua tibia fluyera sobre mi por un largo momento mientras me dejaba llevar por mis pensamientos.
Comencé a lavarme.
Salí de la regadera secando mi cuerpo.
Me puse una playera negra, pantalón deportivo negro, calcetines negros y zapatos igual negros, mi vestimenta siempre se compone del color negro.
Finalmente me sudadera que no hace falta decir su color.
Me fui a peinar y colocarme perfume.
Salí de mi casa cargando a Moka.
Un mensaje llegó a mi teléfono.
Al revisarlo era Alya quien me cito en el parque.
Ya estaba por caer la noche y el cielo se nublo.
Subí a un taxi.
Entre pensamientos note que llovería en cualquier momento de la noche algo que no me gustaba después de enfermar un día antes y aún tener estragos.
Le indiqué la ubicación al taxista y el me llevo.
Al llegar baje con moka en brazos.
Gracias a que las bolsas de mi sudadera eran grandes podría ponerla ahí para evitar que se mojara.
El lugar era el parque de diversiones “Sueños de Amberlath”.
Se ubicaba en una enorme colina a 1 km del parque de Thar’nöth.
Caminé buscando a Alya junto a Moka.
Ella soltó un maullido bajo hacia una dirección.
Al ver hacia aquella dirección encontré a Alya.
Mis ojos se iluminaron y solté un suspiro.
Llevaba puestos unos jeans azul marino, zapatos blancos y una sudadera negra similor la mía al igual.
Tenía el cabello suelto algo que siempre resaltaba su belleza.
Caminó hacia mí y cargo a Moka mirándome con una sonrisa cálida y llena de cariño.
Su sonrisa hizo que mi corazón se acelerara y mis mejillas se pusieran rojas algo que intenté cubrir al instante.
— Te vez muy lindo —señalo con un tono amable y cariñoso algo que me hizo sentir aún más apenado y sonrojado.
Alya ni siquiera lo dudo y me tocó el hombro.
Sentí fluir su energía por mi cuerpo.
Estaba sanando mi enfermedad —.
Al ser mi novio puedo notar cuando estás enfermo —señalo con aquella cálida sonrisa que tengo hacia latir mi corazón.
— Gracias —agradecí por curarme y luego por el cumplido añadiendo mientras ocultaba mi vergüenza —.
Tu igual te vez realmente hermosa —ella soltó una risa alegre y me tomo de la mano.
— Ven vamos a divertirnos —dijo mientras me llevaba de la mano a el interior del parque.
Ambos caminamos entre los puestos de comida, los juegos de premios.
Mire a todos lados y Alya se apego a mi tomándome del brazo.
Señaló un punto.
La primera parada de nuestra cita, la montaña rusa más antigua del parque, el gusano de hierro.
Nos dirigimos hacia el lugar.
— Toma mi mano, Dark —bromeó mientras sabíamos al vagón de metal oxidado.
Me aferré a su mano, pero tan pronto como el carro comenzó su ascenso crepitante, Alya liberó un grito de emoción pura.
Simplemente cerré los ojos y Alya se rio a carcajadas cuando la bajada nos lanzó en picada, el viento helado golpeando nuestros rostros.
Cuando nos detuvimos, tenia cabello despeinado y me sentía exsltado, mientras Alya solo se tocaba el cabello.
Nunca solté a Moka de mis brazos de hecho estaba durmiendo.
— ¿Ves?
¡El mejor comienzo!
—exclamó Alya y yo solo asentí nervioso.
Alya me dio un pequeño golpe juguetón en el hombro al no irme hablar pero tras una segundos decidí alzar la voz.
— Solo si prometes que lo siguiente será algo que no involucre que mi estómago intente escapar por mi garganta.
Alya soltó una carcajada alegre y melodiosa que me hizo exaltarme aún más.
Ver la naturaleza divertida de Alya me revolvió el estómago en el buen sentido.
No quería perder esa imagen de ella así que tome mi teléfono y le tome una foto ella sonrío suavemente y me llevo de la mano.
Seguimos con un paseo más tranquilo.
Alya me llevo rápidamente hacia la rueda de la fortuna.
Suspire al ver que era algo más tranquilo así que subimos a ella.
Alya se sentó en la izquierda y yo en la derecha.
La rueda comenzó a girar lentamente y llegamos a la cúspide donde el silencio era tan grande que podíamos escuchar nuestra respiración mientras admiramos la ciudad extenderse como un tapete de luciérnagas.
Alya me señaló lo bella que era la ciudad de noche y asentí recostándome en su hombro derecho.
Bajamos de la rueda de la fortuna y el hambre se hizo presente.
Me reí de el sonido que hacía el estómago de Alya y me dio un golpe en la cabeza que me hizo moverme de mi lugar.
Cruzamos el laberinto de puestos iluminados, donde el olor a azúcar quemada y aceite caliente flotaba en el ambiente.
Nos detuvimos en un puesto que vendía manzanas bañadas en caramelo.
Mire detenidamente cada una y elegí una roja brillante, y Alya, con una sonrisa nostálgica, eligió una verde cubierta de chocolate blanco.
Mientras comíamos Alya me jalo del brazo hacia otro puesto.
Mire a Moka despertando y para evitar que Alya me hiciera tirarla la puse sobre mi cabeza.
Alya sonrió y compro un par de churros con azúcar y canela, ambos rellenos de crema de avellana.
Alya sonrió y me mancho la mejilla con la crema de su churro antes de que pudiera protestar se lanzo a lamer mi mejilla.
Sin previo aviso su acción hizo que todo mi rostro se pusiera extremadamente rojo.
Alya comenzó a reírse mientras Moka intentaba lanzarle un arañazo intentando dejar en claro que solo ella podía hacer eso.
Ante las acciones de Moka Alya sonrió maliciosamente.
— Tienes un poco aquí —dijo acercándose y limpiando una mota de canela cerca de la comisura mi boca de la misma forma haciendo que Moka se enojara más y diera tiernos maullidos intentando advertirle que no hiciera eso de nuevo.
La cercanía y el gesto de Alya hicieron que mi corazón de diera un vuelco.
Continuamos comprando comida en varios puestos más.
Algodón de azúcar entre otros dulces y comidas.
Me quedé pensando y recordé la vez que vine con Won ho.
Ambos vinimos para estudiar, su planeamos estudiar en el peor lugar posible ya que terminaríamos distrayéndonos pero… efectivamente terminamos jugando y divirtiéndonos.
Perdimos la calificación pero ninguno de arrepintió.
Recordando lo competitivo que es Won ho y sus consejos arrastre a Alya a un puesto de tiro donde había que derribar una pila de latas con una pelota.
Busque una lágrima lunar mediana y pague una ronda.
Intente tres veces.
A diferencia de cuando lance libros contra Xia está vez falle miserablemente, ganando solo un consolador llavero de plástico.
Alya, se vuelo a carcajadas de mi y, con una concentración silenciosa y un movimiento de muñeca inesperadamente certero, derribó todas las latas en su primer intento.
El encargado, asombrado, le entregó el premio gordo: un gigantesco peluche de un Kaelen con un lazo morado.
Kaelen es un oso endémico de la nación de Echelon una nación ubicada al oriente del continente.
Tiene un pelaje de color blanco perlado y brillante, suave como la seda de araña.
También un color verde musgo profundo, casi como jade oscuro.
El pelaje alrededor de sus hombros y cuello es muy más espeso y parece estar hecho de hojas petrificadas.
Su cuerpo es más esbelto y fuerte que el de otros osos, diseñado para moverse con agilidad.
Tiene zarpas de un color verde esmeralda que parecen de piedra pulida, capaces de cortar árboles delgados con un solo golpe.
También tiene un detalle único y magistral.
Una enredadera de un árbol conocido como Byun según Xia en su mundo y país al árbol se le conoce como bambú y el oso es parecido a una especie llamada panda que es endémica de su país.
La enredadera es dorada y crece mágicamente alrededor de su brazo derecho, como un brazalete natural.
Sus ojos son de un ámbar líquido que brilla con sabiduría antigua y destellos verdes cuando se concentra.
Al moverse, pequeñas partículas de luz verde (esporas mágicas) flotan momentáneamente a su alrededor.
Suspire profundamente.
Alya se rio al ver mi expresión de frustración.
Mientras maldecía mentalmente a Won ho y sus consejos inútiles.
Mientras tanto en su casa Won ho estornudo mientras miraba su teléfono.
— Quizá alguien se acuerda de mi, deben de ser cosas buenas —dijo con gran orgullo sin saber que lo estaba maldiciendo.
De vuelta con nosotros Alya se recargó en mi.
— Parece que el caos y la oscuridad que llevas no te sirven para esto, cariño —menciono haciendo referencia a mis poderes y solo desvíe la mirada mientras ella sonreía cálidamente.
— Pero el panda es tuyo, para que te proteja de los ‘grandes y malos’ titanes de las latas —dijo burlándose y respondí sarcásticamente —.
Jajaja que graciosa.
Continuamos caminando y pasando a más juegos de premio.
En un para reventar una botella y ganar un peluche de animales marinos logré ganar a la primera.
Pedí el peluche de un Aethelgard.
El animal favorito de Alya es una orca mágica que vive en los mares y océanos de Cryon.
Su piel base es de un azul zafiro profundo, casi negro.
Sus manchas son de un plateado iridiscente que parece reflejar la luz de las lunas o de las estrellas.
Estas manchas plateadas y el contorno de sus aletas y cola brillan suavemente con una luz azul glacial cuando está sumergida en la oscuridad, como un mapa de constelaciones.
Su piel tiene una textura sutil, casi como si estuviera cubierta de escamas diminutas y nacaradas.
Sus aletas dorsal y pectorales son alargadas y afiladas, con bordes que parecen de cristal de hielo translúcido.
Posee una serie de runas luminari grabadas a lo largo de su mandíbula y a lo largo de su lomo, que destellan brevemente con un color turquesa cuando usa sus poderes mágicos (por ejemplo, para comunicarse telepáticamente o generar corrientes marinas).
Una vez entregué el peluche a Alya ella grito de emoción y me abrazó con alegría.
Mientras caminábamos incluso mientras jugábamos pude notar algo.
En cada uno de los juegos de premio había una marioneta.
La marioneta de Eira.
También notaba hilos dorados flotando entre los árboles y juegos pero decidí no prestar atención y enfocarme en Alya y nuestra cita.
Continuamos caminando y, cerca del carrusel, con sus caballos de madera inmóviles y su música suave sonando, una serie de gotas frías cayeron del cielo.
Cuando el primer sonido fue un susurro seco en el pavimento.
Segundos después, las gotas se hicieron más densas, más pesadas, hasta que una lluvia repentina y fuerte cayó sobre el parque tome a Moka y la puse dentro de mi sudadera.
La gente gritó, corriendo a buscar refugio bajo las lonas de los puestos.
Mire a Alya.
Ella no corrió.
Simplemente se quedó quieta, inclinando la cabeza hacia el cielo.
El agua corrió por su rostro, lavando el brillo de las luces de neón en su piel.
— Ven, Dark —dijo ella, tendiéndome la mano, la voz un poco más fuerte para superar el sonido de la lluvia —.
Bailemos.
Sonreí un brillo sincero iluminando mis ojos.
Tomé su mano.
El carrusel comenzó a girar, sin jinetes, pero con su música de órgano sonando de forma hermosa.
Bajo el parpadeo de las luces mojadas, en medio de la gente que se refugiaba, Alya y yo comenzamos a bailar en el pavimento resbaladizo.
No era un baile de pasos perfectos; era un baile de movimientos sencillos y risas honestas.
Nos abrazamos estrechamente evitando apretar a Moka.
giramos lentamente, sintiendo el frío del agua pero el calor del cuerpo del otro.
Alya se inclinó sobre mi hombro.
su voz suave junto a mi oído: — Esto es perfecto.
El mundo se detuvo, y solo estamos nosotros y la lluvia.
Sentí una oleada de afecto y lealtad que no podía expresar en palabras.
Solo la apreté más fuerte, besando suavemente su frente mojada.
El peluche de Kaelen, ahora empapado, colgaba de la mano de Alya, testigo de el momento.
Nos quedamos ahí, empapados, con el corazón latiendo con más fuerza de lo normal, nos tomamos de la mano y salimos del parque, dejando atrás el neón y el ruido, listos para cualquier cosa que viniera.
Alya me señaló una banca fui hacia ella y ella me quito los peluches y a Moka.
Me dijo que esperará y salió corriendo.
Tras unos 3 minutos regreso.
Fue a dejar los peluches y a Moka a su auto.
Me tomo de la mano y me llevo a unos columpios viejos ubicados entre las bancas y árboles.
Mientras la lluvia caía sobre nosotros solo sonreímos y subimos a los columpios comenzamos a jugar en ellos por varios segundos.
Después bajamos y comenzamos a correr entre el lugar.
Toda la fatiga, el dolor se fue al estar con Alya solo sentía felicidad a su lado.
Alya me tomo de la mano y comenzamos a bailar.
Dando pasos hacia atrás y hacia delante.
Le di una vuelta y la cargue de la cintura intentando no morir en el intento o romperme un hueso gracias a que era más pesada que yo y obviamente no tenía tanta fuerza pero gracias a los poderes de mi LC pude cargarla sin problemas.
Gire con ella mientras reíamos.
Comenzamos a caminar y correr entre el agua encharcada haciendo que salpicará por todos lados.
Comenzamos a patear el agua hacia el otro entre carcajadas y alegría.
Alya salto hacia mi abrazándome por el cielo mientras cerraba sus piernas alrededor de mi cintura.
La tome suavemente y comencé a bailar con ella mientras la cargaba de esa forma.
Alya se alejo un poco y regreso el rostro hacia mi besándome con gran intensidad y urgencia como si se hubiera contenido durante todo este tiempo.
Correspondí al beso.
Pasaron 10 minutos y nos separamos respirando profundamente.
Alya se bajó de mi y me llevo a los columpios una vez ahí se sentó.
— Dark… —dijo en voz baja su mirada estaba fija en sus manos las cuales movía nerviosamente, levantó la vista hacia mi y continúo —.
Tengo miedo de perderte.
Prométeme que estarás a mi lado… que nunca te irás de mi lado.
Pase lo que pase estarás conmigo y yo contigo.
Suspire profundamente.
— Lo prometo —sellamos la promesa con otro largo beso.
Salimos de los columpios y fuimos al auto Alya.
Subimos y fuimos a mi casa una vez ahí antes de que se fuera le pedí que se quedara más tiempo ella no se negó y bajo del auto.
Bajamos a Moka y los peluches.
Dejamos los peluches en una esquina.
Subimos a cambiarnos después de tod9 Alya tenía ropa aquí.
Se cambio colocándose una camisa roja que tenía aquí y un pantalón deportivo y yo pues no hace falta especificar.
Ambos estábamos exhaustos así que una vez cambiamos nos lanzamos a la cama.
Nos fundimos en un abrazo y finalmente quedamos completamente dormidos.
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