Más allá de la oscuridad (BeyoND Of The DarKneSs) - Capítulo 58
- Inicio
- Todas las novelas
- Más allá de la oscuridad (BeyoND Of The DarKneSs)
- Capítulo 58 - Capítulo 58: Capítulo 56 – Fragmentos de memoria en el espejo roto.
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 58: Capítulo 56 – Fragmentos de memoria en el espejo roto.
Asimilar esa información nos tomo más tiempo de que creíamos, estuvimos una hora en la casa de el señor Aidam. En un silencio y quietud que resultaban un tanto incómodos incluso las aves en los árboles dejaron de cantar. Ninguno de nosotros quiso pronunciar palabra alguna después de todo saber que yo tenía que cumplir una profecía que dictaron cavernícolas y monjes que se quitaron la vida por la locura y ahora un astrónomo loco nos lo revelaba de golpe. Siguieron pasando los minutos y lo único que pudo romper la tensión fue una llamada de Won ho. Dijo que recientemente encontraron el símbolo de los titiriteros en un orfanato antiguo simplemente respondí cortante con un gracias y colgué.
Salimos de la casa de el señor Aidam. El cielo estaba nublado por suerte solo sería un frío o quizá lluvia pero no tormenta ya que estás últimas ya nos han dejado ciertos traumas. Subimos al auto y nos dirigimos a el orfanato en las orillas del sureste de la ciudad.
El orfanato del sauce llorón, un orfanato que fue cerrado hace 10 años por “reestructuración”. Este esta ubicado en un barrio decadente.
Una vez en el lugar observamos la estructura la cual estaba muy descuidada incluso con marcas de moto y humedad en las orillas y paredes más altas. El color blanco ya muy opaco y descolorido sumado a manchas cafés entre otras. El letrero tenia todas las letras caídas y solo quedaban las letras o, f, n y t de orfanato, la d, la s y c de sauce, una l, r y n de llorón. Cuando nos disponíamos a entrar decidimos tomar otra decisión separarnos para cubrir más áreas durante nuestras exploración, Kim con Airi, el profesor con Miriam y Alya conmigo. Xia por su lado prefirió explorar sola aún que se notaba asustada pero intentaba mantener una fachada de desdén y seguridad. Antes de entrar comenzó a llover haciendo que el ambiente se tomará más inquietante.
Di un profundo suspiro y entre junto a los demás. Dentro todo era diferente el ambiente era opresivo por el abandono humano: juguetes rotos, sillas de metal oxidadas, murales descoloridos de soles sonrientes que ahora parecen muecas. Las paredes blancas con manchas de moho y otras amarillentas o cafés. El olor a polvo y humedad era muy evidente en el aire. Caminé junto a Alya por el primer pasillo de izquierda a derecha. Nuestro objetivo era encontrar a el titiritero que se escondía por aquí. Llegamos a una oficina llena de polvo mucho polvo y un grito de Alya me hizo saltar y casi caer. Había ratas en aquel lugar. A Alya le daban asco las ratas y las cucarachas y no la culpo digo a mi no me incomodan en lo absoluto pero lo que si es que Alya casi me causa un infarto con su grito.
Le mostré una tenue sonrisa y comencé a explorar la oficina y los archivos administrativos. Por curiosidad me puse a revisar los archivos de los niños que habían ingresado al orfanato durante el año en que nací quizá encontraría si pude haber ingresado a este lugar durante la ausencia de mis padres. Pero no halle nada. Revise en cada carpeta que encontraba entre los muebles de archivos los cuales ya estaban muy desgastados incluso a punto de caer. Suspire y sentí algo detrás de mi. Alya se recargó contra mi y me abrazó por la cintura. Se recostó en mi hombro y con una voz suave y amorosa me dijo:
— Sabes cariño, no creo que aquí haya mucha información sobre ti. Deberíamos ir a otros orfanatos pero si dices vivir en tu casa desde que eras pequeño puede que alguien cuidara de ti —tenia razón pero aún así quería investigar un poco más.
— Es cierto pero… ¿Quién? No recuerdo vivir con nadie, es todo confuso y extraño.
— Si pero no tienes que hacerlo solo, yo estaré aquí para ayudarte con eso, necesito saber que paso con los padres de mi razón de vivir.
No tuve tiempo de reaccionar cuando ella me giro y me recargo sobre el escritorio. Sus labios escasos centímetros de los míos. Está vez no dude y cerré la distancia con un beso. Alya respondió con intensidad y mucha pasión paso sus manos por mi pecho y espalda mientras yo la atraía hacia mi tomándola de la cintura. La tensión entre nosotros era más fuerte con cada segundo del beso pero esa oficina era un mal lugar para hacerlo que nuestros cuerpos deseaban. Ambos irradiando calor un calor tan fuerte como hierro al rojo vivo. Nos separamos del beso y tomamos algunas carpetas para seguir analizando.
Kim y Airi caminaron por el pasillo principal, directo hacia los dormitorios. Mientras caminaban Airi filmaba todo con su cámara como si estuviera en una exploración urbana. En aquel pasillo lo único que se escuchaba eran sus pasos, una quietud absoluta las rodeaba como una jauría de lo os acechando a su presa por qué en aquel lugar un silencio así era algo que tenía que mantenerte alerta. Ambas entraron en unos dormitorios a explorar lo que había dentro. Encontraron camas oxidadas y más juguetes viejos. Cobijas llenas de polvo al igual que muebles pero sobre todo más cucarachas que Kim quemó antes de que Airi gritará como Alya envidió los poderes de Kim. Ambas salieron del dormitorio y continuaron explorando los demás. En uno, se detuvieron y buscaron pistas de que un titiritero había ahí. Kim se acercó a una cama y al intentar sentarse su teléfono cayó al suelo con un golpe sordo Airi se inclino para tomarlo y al echar un vistazo debajo de la cama encontró dibujos infantiles. Se agachó por completo para sacarlos y analizarlos. Al tenerlos en sus manos pudo ver que aquello dibujos eran de figuras altas y delgadas con muchos ojos rodeando el orfanato. Airi se quedo petrificada por unos segundos Kim miro los dibujos y un escalofrío recorrió su espalda. Se levantó de la cama y fue hacia el baño del dormitorio. Al entrar encontró un espejo roto. Kim se inclino para tomarlo y no reflejo nada solo una niebla gris. Luego, por un segundo, reflejo a un niño pequeño con el cabello negro y un ojo brillante sentado en el suelo, mirándola fijamente. Kim se quedó paralizada. Un escalofrío mayor al otro recorrió todo su cuerpo. Sus ojos se abrieron de par en par sudor frío recorrió su frente y trago saliva ante aquella mirada tan penetrante. Su piel se puso como de gallina y tras 37 segundos de tensión el reflejo desvaneció.
Airi suspiro al recomponerse de ver los dibujos. Kim salió de el baño completamente muda. Estaba pálida tanto que el color de su piel era parecido al mío. Airi al verla sintió una sensación difícil de explicar aún así se las arregló para hablar.
— Pareciera que viste un fantasma Kim —dijo tenuemente casi como un susurró. Kim no respondió y Airi comprendió que su comentario fue algo asertivo. Las dos salieron corriendo de esa habitual pero Kim aún llevaba en espejo y Airi los dibujos.
Xia por otro lado exploraba sola un pasillo que conducía a un almacén, dicho almacén era para las cosas de limpieza y otras cosas como cobijas para los niños. Xia caminaba sosteniendo su teléfono para iluminarse a pesar de que quiso ir sola temblaba con cada pequeño ruido que escuchaba. Observo el almacén lleno de polvo y más ratas y cucarachas.
— Maldita sea por qué tuve que elegir venir sola —dijo en voz alta y continúo maldiciendo mientras revisaba los estantes con cobijas —. Está es bonita —dijo mientras tomaba una cobija con un diseño floral. Continúo revisando cada estante con cobijas y sábanas. Suspiro suavemente y se dirigió a la salida trasera que daba con el pasillo principal. Sujeto la puerta para abrirla pero antes de escuchar el clic que hace al abrirse un grito la hizo detenerse. Abrió la puerta y Kim y Airi se estrellaron contra ella. Al verlas Xia grito y ellas también bueno solo Airi Kim seguía sin poder hablar lo cual era un beneficio para todo el grupo. Las tres de levantaron y corrieron de regreso por la entrada principal del almacén.
El profesor Adermat y Miriam por otra parte se quedaron en la entrada dudando en si ir a explorar afuera o al segundo piso durante su decisión se encontraron con alguien inesperado.
Mientras Alya y yo continuamos investigando el profesor y Miriam nos pidieron que fuera con ellos mediante un mensaje. Airi, Xia y Alya ya habían llegado casi muertas y muy pálidas. Antes de que Alya y yo pudiéramos preguntar que les pasó el profesor y Miriam. Nos indicaron ver hacia las escaleras que daban con el segundo piso. Una sombra de alzaba sobre los escalones. El miedo inundó a todos menos el profesor y Miriam. Quiénes no tardaron el alzar la voz.
— ¿Quién eres? —preguntaron clavando la mira en aquella sombra listos para enfrentar a este si se trataba de un titiritero pero el respondió:
— Mi nombre es Elías jóvenes visitantes —dijo con voz ronca y cansada, mientras más se acercaba se notaba que era un hombre de la tercera edad. Vestía ropas de colores grises y algo desgastadas. Tenía barba y cabello canosos —. Soy el antiguo conserje de este orfanato, ahora soy un anciano que vive como ocupante entre las ruinas.
Al principio tuvimos desconfianza pero al ver que el hombre no era un iluminado decidimos confiar un poco en el. El profesor Adermat sería quien hablaría con el.
El profesor se acerco a las escaleras y se presentó obviamente ocultando nuestra principal razón de venir pero usándome para cubrir está.
— Mucho gusto señor Elías —dijo con voz tranquila pero firme —. Mi nombre es Adermat. Soy profesor de historia en la preparatoria nocturna. Ellos son mis alumnos y vinimos a hacer una exploración de este lugar. Ellos son Kimberly, Alya hermana mayor de Kimberly, Miriam, Xia jing, Airi y el chico de cabello negro es Dark. Y bueno vinimos por qué Dark quiere saber si estuvo aquí ya que es alguien huérfano.
El señor Elías me miró detenidamente estudiando cada uno de mis rasgos como si revisará una obra en construcción. Se acercó bajando los escalones y continúo su observación.
— Mmm tengo una memoria nublada por el tiempo pero no… recuerdo a muchos niños pero no a uno tan… tan interesante alguien como el lo recordaría por el resto de mi vida… Sus ojos es como ver un agujero negro… pero si recuerdo algo extraño de hace 16 años. Lo llame la noche silenciosa —hizo una pausa durante medio minuto. Se dirigió a una silla y se sentó a relatar —. No recuerdo bien el día pero… era durante la noche. Yo estaba haciendo un recorrido en los jardines y un zumbido atravesó el aire como si el mundo estuviera siendo afinado para algo grande. Y las sombras… se hicieron profundas. Demasiado profundas. Seguido de eso un fuerte estruendo sacudió toda la ciudad y las lunas de Balerin se tiñeron de rojo.
Aquellas palabras generaron más preguntas que respuestas. Mi nacimiento fue tan impactante que causo que las lunas se tiñeran de rojo. Es algo sorprendente pero también inquietante.
El señor Elías miró hacia la puerta durante unos minutos.
— También pasaron muchas cosas extrañas aquí. Cómo saben este mundo siempre ha estado rodeado de misterios y sucesos inexplicables pero… —hizo una pausa más larga mientras se aclaraba la garganta —. Tras ese día las cosas se volvieron más activas. Los niños decían ver criaturas altas y delgadas. Con muchos ojos. Sin boca con muchas bocas pero sin ojos. Sombras que no coincidían. Sombras que devoraban otras sombras. Quizá todo esté relacionado contigo hijo. Debes cuidarte mucho por qué una vez formas parte de el caos no hay vuelta atrás tienes que afrontarlo. Pero nunca lo hagas solo o eso te destruirá.
El señor Elías busco entre una caja que estaba detrás suyo y nos mostró un móvil de madera que se usa para colgar sobre las cunas pero había algo inquietante. No tiene animalitos como lo haría una de esas cosas normalmente en su lugar tenía símbolos tallados: el “ojo sin párpado”, una espiral, un árbol.
— Mientras caminaba por el bosque me encontré con esto. Lo traje para los bebés de aquí pero a ninguno le gustaba. Lloraban o se asustaban al estar cerca.
El señor Elías le dio el objeto al profesor Adermat quien quedó fascinado por el diseño. Este lo dio a Miriam y lo fueron pasando de uno en uno hasta llegar a mi lo toque suavemente. Recuerdos borrosos llenaron mi mente. Yo en una cuna y esa cosa sobre mi. Es… Es mío… Esa cosa era mía. Mientras la sostenía en mis manos comenzó a emitir una tenue melodía en Luminari. Todos giraron la cabeza y el señor Elías pareció temblar con si esa melodía le inquietara de hecho todos actuaron de esa forma pero a mí no me molestaba en lo absoluto, todo lo contrario me resultaba relajante y tenía ganas de dormir pero… ¿Luminari? Esa melodía estaba en Luminari… o bueno al menos una palabra de entendía como Luminari lo demás era solo sonido solo decís una palabra al azar ahora tenía otro misterio más. El señor Elías comenzó a aclarar su garganta.
— Esa cosa… esa melodía me causo pesadillas durante años. Es como si anunciará el fin del mundo. Quizá tú serás clave para que eso suceda hijo.
Mientras todos me miraban algo fascinados y asustados por ese melodía tétrica un sonido llegó a mi cabeza. O más bien oídos. Un golpe sonó contra la puerta. Miriam salió rápidamente abriendo está y revisando. Al observar bien la puerta giro hacia la otra y pareció tomar algo. Regreso con un objeto que estaba clavado en la puerta con un cuchillo: un espejo de mano antiguo, roto en siete pedazos, pero cuidadosamente re ensamblado con hilos dorados.
Incluso el señor Elías dejo escapar un suave jadeo de sorpresa al ver algo así. Todos nos acercamos a ver. El espejo no reflejo nada. Kim rápidamente se lanzo hacia atrás al notar esto aún traumatizada por su experiencia anterior con el espejo del baño. Los demás hicieron lo mismo por instinto incluso Miriam quería dejar caer el espejo pero yo le detuve y lo sujete cuidadosamente.
Cuando mire bien el espejo este me mostró dos imágenes superpuestas y fantasmales:
Primero lo que parecía ser una persona. Solo se podían ver sus ojos y estos eran dorados dichos ojos transmitían una infinita tristeza y poder. Era tanto asombroso como trágico.
La siguiente imagen era de una figura de una mujer un tanto borrosa sosteniendo a un bebé, cantando.
Mientras observaba detalladamente para estudiar cada detalle con precisión las imágenes comenzaron a desvanecerse y, tras unos segundos a desaparecer. Una vez estaban un 90% eliminadas comenzaron a aparecer palabras escritas con vapor en el cristal, las palabras estaban escritas en una elegante caligrafía:
“Querido Puente:
Los espejos rotos muestran más verdades que los enteros. Una mitad te muestra lo que temes ser. La otra, lo que anhelas haber tenido. Ese orfanato es un espejo roto. No busques tu reflejo ahí; solo encontrarás fantasmas y las dudas de quienes te rodean.
Tu cuna no estaba en este lugar de abandono humano. Estaba en las ramas del árbol Thar’nöth, bajo la luz de las lunas. Yo soy la Sombra con Sabor a Jazmín. Pero no soy tu carcelera. Soy la guardiana de la cerradura. Y tú, sin saberlo, tienes la llave en la sangre.
Deja ese lugar. Antes de que los fantasmas que buscas… te encuentren a ti.
-E”
Ese mensaje es una mezcla entre una advertencia y una revelación. Continúe mirando el espejo. Y suspiré profundamente.
En solo un instante el ambiente del orfanato cambio. La temperatura comenzó a descender de una forma abrupta. Los fantasmas que menciona el espejo no son almas humanas son Ecos de Trauma Dimensional: recreaciones psíquicas de los miedos de los niños que alguna vez vivieron en el orfanato, potenciados por la energía oscura que emergía de mi o la presencia de alguna criatura cósmica o extradimesional.
Kim se sujeto la cabeza y comenzó a retroceder. En su mente comenzaron a surgir versiones futuras de sí misma, siendo consumida por sus propias llamas por no ser suficiente para proteger al grupo. Cayó de rodillas jadeando on los ojos bien abiertos mientras las visiones inundaban su mente.
Xia rápidamente se inclinó para intentar ayudarla pero ella también fue alcanzada. Atormentada por su propia sangre comenzó a ver su linaje familiar repitiéndole “fracaso” en coro. Xia abrazo a Kim ambas intentando luchar contra las visiones.
Alya comenzó a ver futuros en dónde yo me alejaba de ella. En dónde yo moría y en dónde nunca nos conocimos. La abracé con fuerza cerré los ojos con fuerza esperando que las visiones no me hicieran tanto daño pero no pasó nada. Miriam y el profesor Adermat tampoco parecían afectados. Tampoco el señor Elías pues este había vivido ahí tengo tiempo que se volvió parte de ello.
Cuando creía que encontraría la forma de ayudar a los chicas yo también tuve una visión pero fue fugaz. Aún así fue una sensación inquietante. Una versión de sí mismo como un ser vacío y neutral, un mero canal para fuerzas mayores, sin amor, sin amigos, sin dolor… y sin significado. Me quedé paralizado. ¿Y si ese era mi destino? Convertirme en un ser sin nada que me mantuviera humano.
Mire la salida y comencé a correr hacia ella sujetando a Alya. Salte con ella hacia el jardín cayendo sobre el pasto algo amarillento. Las visiones desaparecieron. Miriam trajo a Kim y Xia. El profesor Adermat y le explicó al señor Elías que nosotros cuatro sufríamos de dolores de cabeza repentinos el señor Elías solo le aconsejo cuidarnos bien y luego se despidió mientras subía de regreso al segundo piso el profesor Adermat agradeció y salió del lugwrcis nosotros.
Kim y Xia jadeaban por aire mientras yo me aferraba a Alya.
— No salió como esperábamos —dijo Miriam con un tono sutil y algo desconcertado. Los demás asentimos.
— Bueno tenemos ese juguete y el espejo. Deberíamos estudiarlos un poco para averiguar su origen y quizá más información de ayuda —dijo el profesor Adermat mientras sostenía el espejo que se encontraba tirado en el jardín trasero mi salto junto a Alya.
Yo tomé una decisión y era conservar el móvil necesita tiempo para pensar en el y estudiarlo. Necesitaba recordar o al menos sentirme en casa de nuevo en casa con mis padres.
El profesor Adermat analizó el espejo detalladamente antes de hablar con un tono de curiosidad y algo parecido al asombro:
— Los hilos dorados… no son de los titiriteros. Son hilos del destino usados como sutura. No solo envían un mensaje. Demuestran que quién está detrás de ellos puede manipular el tejido del destino como otros manipulan tela.
Escuchar eso fue aún más inquietante. Saber que alguien podía manipular el destino como si fuera tela era aterrador y fascinante a la vez.
— Creo que ya deberíamos ir a nuestras casas a descansar —sugirió Miriam con voz cansada. Todos la miramos y asentimos. Fuimos al auto de regreso. Todos y cada uno fuimos llevados a nuestras casas. Una vez en la mía subí a mi habitación a dormir. Me quedé dormido hasta que llegó la noche. Una vez despierto fui a la cocina pero no a comer si no a alimentar a Moka quien dormía sobre mi. Le di sus croquetas y leche. Una vez se alimento la lleve de regreso a la habitación. Me senté en mi cama a leer un rato. Pasaron las horas alrededor de dos y dejé el libro a un lado de mi cama.
Suspire profundamente y sujete el móvil en mi mano derecha mientras acariciaba a Moka con la izquierda. La melodía comenzó a sonar. Comencé a tararear esta mientras la escuchaba. Al hacerlo, fuera de la ventana, las lunas de Balerin parecieron brillar con un fulgor azul más intenso por un instante. Me levanté de mi cama para observar las lunas y, en un poste de luz frente a mi casa había un cuervo con un ojo blanco lechoso me observaba, graznando suavemente. Parecía atraído por la melodía pero también venía acompañado de algo más.
El viento comenzó a soplar con fuerza. Mientras comprendía, con una certeza que me heló la sangre, que mi búsqueda de orígenes había comenzando a distorsionarse. También había comenzado una invitación. Y el universo entero estaba empezando a reaccionar. Mientras el viento soplaba sonreí tenuemente y mire cálidamente frente a mi. Un torbellino de rosas negras comenzó a disiparse en pétalos por todos lados mientras aquella figura comenzaba a mostrarse. Cuervos volando mientras se paraba en árboles y postes cercano dando leves graznidos como una serie de cantos.
— Es bueno verla de nuevo —dije en un tono suave y cálido mientras el viento hacia danzar mechones dorados con una suavidad que hacía parecer la escena una obra de arte. Los mechones interceptaban con la luz de las lunas de Balerin —. Profesora Eclipse —la profesora Eclipse sonrió suavemente mientras sus ojos violenta brillaban intensamente.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com