Más allá de la oscuridad (BeyoND Of The DarKneSs) - Capítulo 59
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Capítulo 59: Capítulo 57 – La bruja y la tormenta.
— El placer es mío querido Dark —respondió con aquella voz tan elegante como inquietante y melodiosa al mismo tiempo. Sus ojos entraron en mi alma y comenzaron a buscar dentro de ella. Aquel brillo inquietante y majestuosa al mismo tiempo. Me acerque más a la ventana. La profesora Eclipse también se acercó más a mi.
Un silencio tranquilo y relajante se presentó ante nosotros. La profesora Eclipse miró el móvil en mis manos y sonrío.
— Es una hermosa melodía —dijo mientras se acercaba más mire y asentí suavemente con una expresión de sorpresa —. No esperaba esa reacción profesora. Al profesor Adermat y mis compañeros les inquieto o más bien digamos que les asustó.
La profesora Eclipse sonrió ampliamente mientras comenzaba a acariciar mi cabeza suavemente.
— Eso lo hace aún mejor querido Dark.
— ¿Mmmm? ¿Por qué profesora?
— Por qué la verdadera belleza radica en lo que muchos ven como “raro” o “inquietante” nosotros compartimos ese tipo de belleza. No somos normales en este mundo y eso está bien por qué al romper el molde te conviertes en algo único y bello que debe mantenerse así por siempre.
Le agradecí por sus palabras y la invite a pasar después de todo era noche. La profesora aceptó y entro por la ventana. Observo mi habitación detenidamente como si le recordara a algo. Suspiro tenuemente y me miró durante unos segundos y señaló a Moka.
— ¿Es tuya? —pregunto mientras se acercaba para observarla pero no la acaricio o tocó como esperaba. Asentí y camine hacia Moka cargándola mientras maullaba tiernamente.
— Me la regaló Alya. Hace emmm olvide cuántos días. Me la dio para que no me sintiera solo. Después de todo muchas veces ella no puede venir y mis amigos no recuerdo la última vez que vinieran a mi casa así que tener a Moka me ha ayudado a sentirme en compañía.
Le di a Moka para que la cargará. Moka maulló con miedo intentando alejarse. Comenzó a raparme para escapar la profesora dudo por unos segundos pero acepto tomar a Moka quien aún seguía intentando escapar. Al parecer tenía miedo de la profesora. No entiendo por qué pero quién sabe serán cosas de gatos ls profesora la acarició suavemente. La mire y le hice una pregunta que aún no se por que se me ocurrió.
— ¿Y usted profesora? ¿Lleva mucho tiempo sola?
No hubo respuesta. Solo miro hacia la ventana y permaneció en silencio.
— Llevo miles de años en soledad, ella es la acompañante de aquellos que viven más tiempo del necesario. De quienes poseen una vida prolongada.
Su voz era diferente de la voz que ella siempre ha poseído, está vez sonaba diferente pero no detecté alguna emoción en sus palabras parecía ocultarlas o realmente no tenerlas.
— Debo irme a tampoco habrá clases, se acerca otra tormenta.
Al pronunciar esas palabras me dio a moka y salió por la ventana envuelta en un torbellino de rosas negras y cuervos desapareciendo en la noche. Me quedé observando la ventana dure re un rato y luego volví a acostarme aún con Moka en mis brazos. Suspire profundamente. Acomode a moka a un lado y me quedo dormido.
Al abrir los ojos Moka ya estaba maullando y lamiéndome la cara.
Me levanté y fui a la cocina para alimentar a Moka. La acaricié suavemente y volví a mi habitación para dormir otro rato.
Suspire profundamente. Sentía el cuerpo pesado y me dolían las piernas. Cómo casi todos los días.
— Estoy tan cansado, quiero seguir durmiendo el resto de día —si aún era de día de hecho el día apenas comenzaba incluso acababa de despertar pero tenía sueño aún y quería aprovechar este día para descansar todo lo que quisiera.
Me acosté mirando hacia el techo. No quería salir de ahí. Últimamente casi no presto atención a las cosas que me gustan. Intenté tomar un libro y leer pero no pude concentrarme. Tengo que mantener mi mente ocupada en el destino que me fue otorgado y en qué cargo con el poder de salvar o hundir a mi mundo. Que irónico dejar algo tan importante y peligroso en manos de un adolescente que apenas y logra cuidar de si mismo pero… ahora solo quiero dormir y dejar de pensar en todo esto. Después de todo la profesora dijo que venia otra tormenta y prefiero quedarme aquí que salir y enfrentar cosas extrañas otra vez. Suspire y cerré los ojos para volver a dormir.
*
Minho miro a Won ho mientras caminaban por una avenida un tanto desolada solo uno que otro auto subiendo y bajando pero muy escasamente.
Ambos siguieron caminando hacia una zona específica de la ciudad, un invernadero con plantas que en Aethra son comunes pero en su mundo sería algo impresionante.
— Oye Won, tu…tu… ¿Tu extrañas nuestro mundo? —pregunto Minho con voz cargada de nostalgia y algo parecido a la tristeza. Won ho lo miro por una segundo y luego regreso la mirada hacia el camino.
— No sabría responderte después de todo este mundo no es muy diferente bueno si no contamos tantos dioses, poderes, animales extraño, dioses locos, criaturas que te dejan con pesadillas por semanas incluso meses y las plantas como las que veremos, después de todo algunos países de allá parecen estar en otra época igual que aquí, hay lugares como este que parecen digamos modernos pero no tanto y hay algunos como Japón, China y Corea y hay otros que simplemente es como ir al futuro es como…
— Como ver películas de ciencias ficción —respondió Minho con un tono ya más calmado y alejado de la nostalgia —. Me gustaría visitar alguno de esos países.
— Cierto además que nuestro mundo estaba siendo atrasado por la tercera guerra mundial. Aún que me gustaría poder ir y ver si todo cambio, aunque en eso este mundo no es tan diferente según los libros durante la octava edad fue como estar en nuestro mundo durante las guerras mundiales.
Ambos continuaron su camino en silencio por unos instantes. Después de todo Won ho estaba en lo cierto la octava edad de Aethra fue un punto en el que la humanidad de Aethra estuvo cerca de su extinción gracias a las guerras entre naciones y continentes.
Los cielos eran iluminados por explosiones que hacían parecer que el día estaba llegando a media noche, los estruendos tan fuertes que parecían partir el mundo en dos de no ser por qué lo realmente letal eran las causas de aquellos estruendos, armas químicas tan brutales que podrían borrar naciones enteras sin dejar rastro.
Minho y Won ho siguieron caminando, sus pasos eran no rápidos ni lentos, llevaban un ritmo normal pero con cierta urgencia, el aire a su paso estaba cargado de los olores del café recién hecho en las cafeterías, los panes recién horneados, y el canto de las aves sobre los árboles que rodeaban su camino.
El cielo teñido de un hermoso azul libre de manchas blancas. Las calles tintadas del pavimento tan gris como las nubes que traen la lluvia. Sus pasos continuaron, mientras la ciudad moderna pero no tan futurista de Amberlath se desvanecía detrás de ellos.
Fue mucho camino pero llegaron al invernadero que buscaban.
Los arcos metálicos cubiertos de aquellos mantos blancos, algunos enormes cristales oscuros y opacos en formas de arcos. Eran tan altos como los pinos frescos que los rodeaban. Aquellos pinos que emitían una suave melodía al ser acariciados por el viento que soplaba suavemente diciendo cosas, cosas que no se entendían pero se sentían al rozar las pieles de ambos. El olor a tierra húmeda y hierva persisten el aire, aire cargado de el roció de las lluvias de días anteriores.
Ambos se miraron y comenzaron a dar pasos decididos hacia el lugar. Para adentrarse en una parte desconocida de Aethra. Una parte desconocida al menos para ellos.
Se acercaron a la entrada del invernadero y dudaron de entrar por unos cortos segundos. Sus miradas parecían temblar pero finalmente dieron el paso. El paso que los llevarían a el lado no tan mágico de Aethra o en otras palabras no tan misterioso o al menos eso creían ellos por qué no todo es lo que parece menos en un lugar como Aethra, por qué en la tierra ellos no fueron preparados para enfrentar horrores como los que navegan en las tormentas de Aethra y en las profundidades de sus bosques y mares.
Al cruzar el umbral de cristal opaco, el aire se volvió denso, cargado con un aroma dulce y metálico que recuerda a la sangre fresca mezclada con almizcle. El calor es una presencia física, una humedad palpitante que se adhiere a la piel como un sudor tibio. Bajo la estructura de hierro, las plantas no esperaban pasivamente, no eran cualquier planta, eran del tipo más inquietante y fascinante. Plantas carnívoras, extendidas como enredadera entre tubos metálicos de color cobrizo, sus fauces, recubiertas de una vellosidad que vibraba al menor movimiento, emitiendo un siseo rítmico mientras segregaban jugos gástricos de colores neón.
Más allá, las orquídeas de la superficie han sido reemplazadas por flores de pétalos carnosos, cuya textura imita la suavidad de la piel humana y se contrae al tacto, revelando venas azuladas que laten bajo su epidermis vegetal. En el centro de la estancia, la lógica se quiebra: enredaderas de obsidiana crecen en espirales imposibles, flotando en el aire sin raíces que las aten al suelo, desafiando la gravedad mientras sus hojas se enroscan en dimensiones que la vista no alcanza a comprender del todo. Es un jardín, un invernadero o un lugar de experimentos de la propia naturaleza que no solo se observa, sino que parece observarte de vuelta con un hambre milenaria.
Minho y Won ho, tenían expresiones que combinaban sentimientos como una receta culinaria, era una expresión de asombro tras ver algo tan magnífico que resulta difícil de creer una fascinación tan grande que podría llenar hasta los rincones más alejados y oscuros de Amberlath incluso las ciudades vecinas y, un dejo de… ¿Miedo? Si, miedo un miedo muy interesante y fascinante, no era cualquier miedo, para ellos era uno de los miedos más profundos y antiguos del ser humano. El miedo a lo desconocido. Miedo sl estar ante algo nunca visto, algo completamente nuevo que causa una reacción automática de su instinto, algo completamente diferente y ajeno a ellos que los hacía activar el sentido de alerta y sentir el peligro que podría representar.
Los dos se deslizaron con cautela, como si no quisieran ser vistos por las plantas, no querían ser detectados. Por qué sabían que ahí había algo más, algo más estaba con ellos, algo los acechaba, los vigilaba desde las sombras, desde los rincones del invernadero.
Entre mas se acercaban al centro más lograban visibilizar una silueta, la silueta de un árbol muerto, un árbol corrompido por los años, por el paso del tiempo, aquel enemigos que todos ser vivo tenía en común, aquel que se alejaba de tus manos como un suspiro de tus labios. Aquel árbol tenía sus ramas más marchitas que papel arrugado pero en casa pequeña rama y palo colgaban ligeros hilos de colores vividos. Colores que brillaban tenuemente ante la poca luz que atravesaba los mantos blancos que cubrían los enormes rieles y arcos metálicos sobre ellos.
Una vez estuvieron a escasos metros de los árboles un ligero crujido los hizo girar la vista hacia los lados. Nada. Quietud absoluta. Un silencio total. Un silencio que más que reconfortante resultaba inquietante. Un silencio que resultaba peligroso, un silencio que sonaba a muerte, un silencio que anunciaba la llegada de los horrores de Aethra.
No pasaron ni tres segundos y de las sombras de algunas plantas emergió una liana. De un tono tan ver qué se fundía con las demás plantas pero se distinguía por su movimiento. Era suave, movimientos serpentinas. Minho y Won ho quedaron quietos. Tan quietos que parecían fundirse con el lugar. Una quietud que incluso haría que el mejor observador no logres notarlos pero tristemente eso no servía aquí. Su enemigo sentía el calor. Su enemigo tenía visión térmica. Una serie de 6 lianas más emergió junto a la otra. Tras unos dos minutos estás mostraron su apariencia por completo.
Altos. Con cuerpo humanoide como un ser de otro mundo, su cuerpo, una obra compuesta por cientos de ramas, hojas y partes de plantas, arbustos y árboles, eran criaturas hechas de vegetación, que se arrastraban como caracoles dejando rastros de un líquido viscoso que pareciera seré ámbar, también tenían lianas saliendo de todo su cuerpo en lugar de extremidades y en su cabeza dos cavidades que les permitían rastrear lo que estuviera cerca con sensación térmica.
Una de ellas se lanzo a través del aire contra Minho quien con miedo corriendo por su cuerpo y un enorme temblor recorriendo sus músculos y cada rincón de su cuerpo salto y conecto una patada contra la cabeza de la criatura. Won ho salió corriendo hacia adelante y pareciera que escaparía pero en realidad conecto un poderoso golpe contra una de las criaturas que se dirigía a atacarlos por la zona norte. Aquella criatura estallo en una esfera de ramas y hojas. Minho comiendo a golpear a la que tenía al suelo hasta lograr convertirla en una montaña de hojas. Las últimas cuatro comenzaron a moverse lentamente por debajo, entre las plantas, Minho no se dio cuenta hasta que una liana se enredo en su pierna izquierda y lo jaló tirando lo contra el suelo en un golpe seco que le abrió el labio superior al impactar con una piedra. Minho se levantó como pudo antes de ser arrastrado pero fue derribado de nuevo y jalado hacia las criaturas.
Won ho salto y con un golpe explosivo redujo a cenizas las lianas. Minho se libero y ambos se miraron. No hubo palabras. Los dos comprendieron al otro solo con su mirada. Minho corrió hacia delante y Won ho hacia atrás, Minho se impulso dando un salto que lo elevó sobre aquellas criaturas que parecían medir unos 2.40 m. Cuando estás alzaron la mirada Minho levantó la pierna izquierda lo más que pudo y la dejo caer con todas sus fuerzas sobre una de estas. La criatura se redujo a un monto de ramas y hojas tal como si fuera un día de otoño.
Cuando las otras estaban cerca de atacar a Minho Won ho apareció como un rayo delante de ellas y con un golpe con su puño derecho las hizo estallar en pedazos gracias a la onda expansiva.
Los dos se miraron por unos segundos y sonrieron. Después de todo ya eran iluminados de nivel 1. Era más fácil enfrentar a criaturas menores como estás. Los espanta jardines. Criaturas hechas de vegetación y sentimientos oscuros como el rencor y el odio. Criaturas que navegan por invernaderos como este o bosques. Los dos comenzaron a salir del invernadero con pasos lentos y cuidadosos para no hacer aparecer a más espanta jardines.
Una vez fuera del invernadero. Se quedaron petrificados. El cielo estaba completamente cubierto por un manto gris oscuro. Otra tormenta había llegado. Otra tormenta que albergaba los horrores de Aethra comenzaba a cubrir la ciudad.
Xia Jing y Airi, miraban sus teléfonos en la sala de su casa. Ambas se levantaron para revisar si Minho y Won ho ya venían de regreso a su casa pero se encontraron con lo mismo que ellos. Una nueva tormenta que empezó a formarse sobre el bosque prohibido.
Adermat y Miriam quienes comían en una cafetería junto a Alya y Kimberly presenciaron la formación de la tormenta y lo masiva que era. Estos rápidamente se dirigieron a la casa de Xia Jing y Airi. Minho y Won ho corrigieron por la ciudad para llegar a su casa lo más rápido mientras maldecían en voz alta al ver la magnitud de esa tormenta. Tenían que prepararse por si esta tormenta sería igual o incluso más extraña y peligrosa que aquella que los aisló hace un par de días en el distrito industrial.
Pero algo más estaba pasando, algo tan grande como la tormenta. En los alrededores de la ciudad los cuervos danzaban incontrolablemente, emitiendo graznidos de alerta. Graznidos que anunciaban a aquella bruja tan antigua como peligrosa. Eclipse caminaba entre árboles cerca de el parque que yacía vacío. Muy vacío. Tan vacío como el alma de aquella mujer. Tan vacío con su mirada al encontrarse con otro ser vivo. El vacío y soledad eran tal que incluso las almas de los muertos se habían marchado.
Adermat envío a Miriam junto a Kimberly y Alya a casa de Dark para que lo llevarán con ellas y encontrarán en el bosque prohibido. El fue en busca de los cuatro chicos provenientes de otro mundo. Encontró a Minho y Won ho corriendo a toda prisa a unas calles al verlos acelero su auto y fue por ellos los hizo subir y se dirigió a su casa para buscar a Xia Jing y Airi.
*
Desperté suavemente ante los sonidos de m8 teléfono. Llamadas y mensajes perdidas de Alya y Kimberly. Fruncí el ceño ante tantas llamadas así que decidí asomarme a la ventana encontrándome con la noticia o más bien directamente una enorme tormenta que se formó en el bosque prohibido y ya había cubierto toda la ciudad. Observé el auto de Alya viniendo a toda prisa hacia acá así que salí de mi habitación baje las escaleras lo más rápido que pude y una vez fuera cerré mi casa al salir y subí al auto.
Las alertas sonaban mientras el auto avanzaba. La gente desaparecia de las calles entre las sirenas que anunciaban la tormenta. Aquella tormenta que podría abrazar con pueblos pequeños peroa a Amberlath la dejaría muy mal si llevaba a envolverla por completo lo cual estaba por pasar.
Llegamos a las afueras del bosque prohibido encontrando que, el fondo de este estaba cubierto por una gigantesca niebla que llegaba a cubrir kilómetros de altura y de largo. Era de un gris oscuro. Pero lo que vimos después fue el punto de quiebre de todos nosotros después de todo el profesor y los demás chicos ya estaban ahí.
Del epicentro de la tormenta, iluminado por un rayo que atravesó el cielo. Un caminante del velo comenzó a tomar descenso. Era como en la fotografía, una criatura de pesadilla. Eran tan alto que superaba a Thar’nöth por un kilómetro de altura. Su cuerpo era una nebulosa retorcida incluso na descripción queda corta con lo majestuosa y aterradora que era esa criatura y tenía extremidades como raíces de galaxias muertas, con miles de puntos de luz que parpadean como ojos agonizantes. Su mera presencia distorsionaba la gravedad y el sonido. Si esto era una pesadilla hubiera deseado despertar. No habría nada que pudiera hacerle daño a esa cosa.
Una vez la criatura toco tierra comenzó a emitir un sonido… Un pitido.. y con lo que fuera que tuviera para sostenerse en tierra firme comenzó a drenar los colores y el sonido del bosque, dejando un vacío gris y silencioso a su paso.
Estaba drenando la vid. No habría nada que se le compare o al menos que pudiera detenerlo en ese momento. Comencé a sudar y temblar mientras mi cabeza daba vueltas y mi respiración se cortaba los demás tragaron saliva con dificultad y el profesor quien intento usar su poder para detener en el tiempo a la criatura no podía pues sus manos temblaban para permitirle dar el chasquido. Miriam por primera vez en usar sus púas y cuando ninguno quería usar sus poderes por miedo a que algo pasara a que aquella criatura acelerara su proceso o nos destruyera con su pensamiento… un pétalo de rosa cayó sobre mi rostro. El olor de las rosas se hizo presente junto a los graznidos de los cuervos. Ella ya estaba aquí. Un torbellino de rosas negras y cuervos atravesó el cielo nublado y gris pasando por sobre nosotros.
*
Eclipse Se detuvo en seco en el aire y las rosas y cuervos de dispersaron. Su mirada era fría. Su mirada era vacía. Aquella mirada era tan fría que helaba la sangre. Eran tan cruel y fría que causaba escalofríos. Hacia temblar huesos y el frío en ella eran tan inmenso que podría congelar el planeta entero. Y devorar toda luz y rastro de vida con el vacío que venía junto a ella. Pero… también había algo más…. Indiferencia. Por la criatura que tenía delante ya que para ella era algo… insignificante… Si insignificante. Para los mortales era casi un Dios por qué incluso entre cientos de iluminados de alto nivel serían imposible tocarlo o hacerle daño pero para un ser tan antiguo como ella era el pan de cada día. En aquella mirada también había un… un… un enorme desprecio. Desprecio por la vida. No por la criatura delante de ella si no desprecio por la razón que la obligaba a estar ahí. ¿El aburrimiento quizá? No lo podemos saber. La mente de una bruja es un remolino incomprensible para un ser humano. Ellas actúan bajo sus propias reglas. Ellas intervienen por deseo. No por qué realmente les interese el mal que pueda pasar. Después de todo ellas siguen siendo uno de los más grandes males que pudo darse como castigo al hombre.
Levantó la mano y una especie de barrera invisible cubrió la zona en dónde el caminante del velo yacía y ella se coloco dentro. No pronunció palabras alguna. No suspiro. Ni siquiera se movió tras alzar la mano. Solo con aquel gesto el espacio alrededor de la criatura se plegó cual hoja de papel durante una manualidad. Pareció contraerse en un punto como el papel siendo arrugado tras fallar la manualidad. Luego, un silencioso destello de luz blanco. El destello eran tan intenso y brillante que opacaba a la luz del sol que era cubierta por las nubes. Si esto ocurriera de noche el destello haría creer no solo a la ciudad de Amberlath si no a todo el resto del lado del mundo en el cuál era de noche que el día había llegado con anticipación. El destello blanco estaba de no. No era solo blanco. Era blanco pero también todos los colores era un blanco que es todos los colores y ninguno. El destello fue tan grande que la barrera se volvió oscura y aún así la luz salía de ella. La luz atravesaba la oscuridad de la barrera. Los ojos ante tal destello cegador podían freírse por lo cual todos los presentes se cubrieron estos para evitar tan trágico destino.
Cuando la visión se aclaro, el Caminante había desaparecido. La tormenta se disipo lentamente y Eclipse se volvió hacia ellos, flotando. No parecía fatigada. Ni si quiera mostraba interés o alguna emoción tras haber borrado a una criatura proveniente del cosmos. Sus ojos, por un instante, reflejaron un cansancio de eones. Luego, la máscara de la mujer fría volvió a su lugar.
— Esta ciudad —pronuncio con una voz que no pareciera salir de su boca por con ese tono frío y elegante característico de ella—. Está construida sobre un cementerio de dioses. Y ustedes están pateando las lápidas —al pronunciar esto último desapareció en su característico torbellino de rosas negras y cuervos.
Todos quedaron congelados. Sin palabras alguna. Parecían estatuas ante el espectáculo que presenciaron y las palabras finales de la bruja milenaria.
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