Matrimonio oculto con mi CEO imperfecto - Capítulo 147
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- Capítulo 147 - 147 Seducir a los hombres
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147: Seducir a los hombres 147: Seducir a los hombres —Cariño, ¿qué pasa?
¿Ya me extrañas?
Todavía no he terminado de trabajar —bromeó Nico al otro lado del teléfono.
Tara solo pudo resoplar ante el saludo de Nico.
¿Cariño?
Quizás Nico se dirigía a todas las mujeres con la misma palabra.
Tara ignoró el saludo de Nico y fue directa al grano.
Puso el altavoz del móvil para que Anya también pudiera oír lo que decía Nico.
Cuando Anya oyó la voz de Nico, guardó silencio.
No se atrevió a decir nada más, por miedo a que su sobrino descubriera dónde estaba.
—Nico, quiero preguntarte algo —dijo Tara.
—Me gustas mucho.
¡De verdad!
—dijo Nico sin previo aviso.
Tara puso los ojos en blanco.
—No he preguntado eso.
—Entonces, ¿qué quieres preguntar?
¡Pregunta y ya!
—dijo Nico con una risita.
Le gustaba tomarle el pelo a Tara.
La reacción de Tara no se parecía a la de la mayoría de las mujeres.
—Mi amiga se ha peleado con su novio.
¿Puedes darme algún consejo?
—preguntó Tara.
Nico enarcó las cejas.
De alguna manera, su mirada se dirigió inmediatamente hacia Aiden, aunque Tara no mencionó con quién se peleaba su amiga.
Con razón su tío había vuelto a la oficina con cara de pocos amigos.
Resultó que su tío se estaba peleando con su tía.
Al otro lado del teléfono, Anya agarró con fuerza la mano de Tara y negó con la cabeza, exasperada, haciéndole señas para que no dijera nada.
Tara solo le guiñó un ojo a Anya y puso cara de «no te preocupes».
Luego, volvió a hablar por el teléfono.
—A mi amiga le tendieron una trampa.
Alguien hizo deliberadamente que se encontrara con su exnovio y que la pillara su novio actual.
De verdad quiere hacer las paces con su novio, pero no sabe cómo disculparse.
Tú eres un hombre.
¿Qué crees que debería hacer mi amiga?
Nico miró de reojo a Aiden.
Sus labios esbozaron una sonrisa de satisfacción mientras miraba a su tío, haciendo que Aiden quisiera tirar a Nico por la ventana de su despacho.
—Cuanto más quiere un hombre a su pareja, más espera que ella olvide su pasado y no tenga ninguna relación con su ex.
¿Por qué se reunió tu amiga con su exnovio otra vez?
—dijo Nico irritado.
Hablaba mientras miraba de cerca la cara de Aiden y mantenía las distancias por si Aiden le hacía algo.
La cara de su tío daba mucho miedo.
—Mi amiga es muy inocente.
No piensa antes de actuar, así que mucha gente se aprovecha de ella.
Su novio sabía que le estaban tendiendo una trampa, pero aun así se enfadó con mi amiga.
Ahora están en plena pelea.
¿Tienes alguna sugerencia para solucionarlo?
—preguntó Tara.
Anya solo pudo cubrirse la cara de vergüenza.
Tenía ganas de morirse.
Tara no dijo su nombre directamente, pero lo había dejado bastante claro.
Nico debía de saber que la persona de la que hablaba Tara era ella.
—Tengo un truco que garantiza que su novio la perdonará —dijo Nico.
Sin embargo, de repente sintió un aura gélida a sus espaldas y vio que Aiden lo miraba con una mirada asesina.
A Nico le entraron ganas de llorar al verlo.
«¡Tío, estoy intentando ayudarte!
¿Por qué me miras así?
¡Tía es demasiado inocente y no entiende tu actitud, así que pretendo ayudarla!», se lamentó para sus adentros.
Aiden comprendió las intenciones de Nico, pero se limitó a responder con una mirada fría, como diciéndole a Nico que se metiera en sus propios asuntos.
Nico quiso salir corriendo del despacho de Aiden con su móvil, pero Aiden carraspeó.
Se detuvo y no se atrevió a moverse de allí.
—¿Qué debe hacer?
¿Qué debe hacer mi amiga para que su novio la perdone?
¿Debería aclarar primero el malentendido?
—preguntó Tara.
—¿Qué malentendido?
Tu amiga se reunió con su exnovio.
No fue culpa de nadie, sino suya.
¿No fue ella misma la que se dejó tender la trampa?
Nico miró de reojo a Aiden para ver cómo reaccionaba su tío.
Al ver que Aiden no decía nada, continuó: —Su novio la quiere mucho y se preocupa por sus sentimientos, pero parece que tu amiga no siente lo mismo.
Por supuesto que se enfadará.
Pero la verdad es que los hombres son muy fáciles de persuadir.
Hay dos maneras de llegar al corazón de un hombre: o por el estómago o por la cama.
—¿Solo eso?
—Tara pareció dudarlo.
Desde luego, Nico era un auténtico donjuán.
—Los hombres no somos tan complicados como las mujeres.
Si quieres seducirme, también puedes usar esos dos métodos.
Te aseguro que me enamoraré de ti al instante —dijo Nico con una sonrisa.
—¡Ni lo sueñes!
—resopló Tara con frialdad.
Luego preguntó—: ¿No se está pasando el novio de mi amiga?
—Si un hombre quiere a su novia, por supuesto que no quiere a otro hombre en el corazón de su pareja.
Aconséjale a tu amiga que no vuelva a ver a su exnovio y que no tenga ninguna relación con él.
El pasado, pasado está —explicó Nico.
Luego añadió—: Si tu amiga todavía quiere ser amiga de su ex, debería pedirle permiso a su novio actual.
De lo contrario, sería una traición.
Anya asintió e hizo un gesto a Tara para que colgara inmediatamente.
—Está bien, se lo diré —dijo Tara.
Tras una breve pausa, volvió a preguntar—: ¿Cómo se seduce a un hombre?
—Mmm…
Para seducir a un hombre hay que… —Nico vio que la cara de Aiden se volvía cada vez más espeluznante e, inmediatamente, añadió—: mejor búscalo en internet.
—Bien, entonces.
Gracias —dijo Tara, colgando inmediatamente.
Nico miró su móvil, intentando reprimir una sonrisa.
Se acercó a Aiden y se sentó en el borde de la mesa.
—¿Tío, te has peleado con tía?
—No —dijo Aiden con frialdad.
—Tía es muy joven.
Tienes que ser paciente con ella, tío.
Tienes que guiarla, pero tampoco ser demasiado duro —sugirió Nico.
—¿Soy demasiado duro?
—Los ojos de Aiden fulminaron a Nico, asustándolo.
—Tío, ¿podemos hablar de manera informal?
—Nico se bajó de inmediato de la mesa de Aiden y se preparó para escapar—.
Si llegas a casa esta noche y tía te seduce, puedes aprovechar la oportunidad y perdonarla.
—Vete —gruñó Aiden.
—No es asunto mío, pero los problemas de comunicación en la cama…
—¡Lárgate!
—Aiden cogió el documento que había sobre la mesa y se lo tiró a Nico.
Nico dio un salto ágilmente.
Cogió y ordenó el documento, luego lo dejó en el escritorio de Aiden antes de salir corriendo.
…
Exactamente a las siete de la tarde, Hana llamó a Aiden y le dijo: —Señor, esta noche Anya cocinará especialmente para usted.
¿A qué hora llegará a casa?
—¿Quiere contentarme con la comida?
—resopló Aiden con frialdad.
—Señor, Anya está herida, pero aun así está dispuesta a cocinar para usted.
Tiene los pies vendados, pero tiene que estar de pie durante horas en la cocina.
Se cortó la mano por accidente con un cuchillo.
También le saltó aceite caliente por accidente.
Anya se está esforzando mucho para cocinar para usted esta noche —dijo Hana, intentando persuadir a Aiden.
—¿Por qué es tan descuidada…?
—se burló Aiden.
—Anya es todavía muy joven.
Si pasa algo, es mejor hablarlo en persona.
Seguro que Anya querrá escuchar.
Vuelva a casa, señor, acepte la sincera disculpa de su esposa —sugirió Hana.
—Volveré más tarde.
Dile que coma primero —dijo Aiden antes de colgar el teléfono.
Quería ir a casa y ver cómo estaba Anya.
También quería probar la comida de Anya.
Pero se contuvo al pensar en lo que Anya había hecho.
Aiden trabajó hasta tarde en su despacho y no llegó a casa hasta las diez de la noche.
Cuando llegó, eran casi las once.
En cuanto salió del coche, vio una pequeña figura corriendo hacia él.
Sin esperar la reacción de Aiden, Anya se abalanzó inmediatamente para hundirse en sus brazos.
Sus manos abrazaron con fuerza la cintura de Aiden.
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