Matrimonio oculto con mi CEO imperfecto - Capítulo 218
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- Capítulo 218 - 218 No nos volveremos a encontrar
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218: No nos volveremos a encontrar 218: No nos volveremos a encontrar —Si sigues insistiendo en el divorcio, lo aceptaré.
—¿Qué dijiste?
—Anya miró a Aiden sorprendida.
No podía creer lo que acababa de escuchar.
Anya pensó que sería muy difícil divorciarse de Aiden.
Incluso después de que saldara toda su deuda, Aiden no la dejaría ir sin más.
Pero ahora escuchó del propio Aiden que estaba de acuerdo.
¿Acaso todo era porque Anya le había pedido ayuda a Raka?
¿Y eso al final había entristecido a Aiden y hecho que aceptara el divorcio?
—He dicho que respeto tu decisión.
Estoy de acuerdo con el divorcio —dijo Aiden—.
¿Estás feliz?
—Yo…
solo estoy un poco sorprendida.
¿Lo dices en serio?
—preguntó Anya con expresión confusa.
¿Feliz?
¿Divorciarse de Aiden la hacía sentir bien?
¿Por qué se sintió dolida cuando escuchó a Aiden aceptar el divorcio?
La mirada de Aiden pareció apagarse un poco mientras decía con voz tranquila: —Mmm…
Ya eres libre de mí.
—¿Nos encargamos ahora?
—preguntó Anya—.
Hoy es viernes.
Tenemos que darnos prisa.
Si no nos da tiempo a arreglarlo hoy, tendremos que esperar hasta el lunes.
Aiden se sintió frustrado al ver el rostro de Anya, que parecía feliz porque él estaba de acuerdo con su divorcio.
Su mujercita, que había dicho que reconsideraría su petición de divorcio, no tenía ninguna intención de volver con él.
Solo lo dijo para que Aiden no se enfadara.
Al oír que Aiden estaba de acuerdo con el divorcio, ella insistió de inmediato en tramitarlo todo en ese mismo momento.
«¿De verdad es esto lo que quieres?
¿Divorciarte de mí ahora mismo?»
—¿Tanta prisa tienes?
—dijo Aiden con voz fría.
—Es que tengo miedo de que cambies de opinión —Anya miró a Aiden con ansiedad—.
No te retractarás de lo que has dicho, ¿verdad?
—Dependerá de mi humor —dijo Aiden, molesto, y se levantó para ir al jardín.
—Aiden, eres el presidente del Grupo Atmajaya.
No puedes hacer promesas en vano —Anya se sintió nerviosa.
Tenía miedo de que Aiden se arrepintiera de su decisión y se retractara de su promesa.
Aiden solo soltó una risa despectiva.
La ignoró y siguió caminando hacia el jardín.
Se sentó en el columpio que había hecho para Anya.
—Empújame.
—No quiero empujarte —dijo Anya, mirándolo enfadada.
¿Acaso Aiden estaba jugando con ella?
Hacía un momento, Aiden había dicho que respetaría su decisión y le daría la libertad.
Sin embargo, de repente decía que todo dependía de su humor.
—La Oficina del Tribunal de Distrito está cerrada —dijo Aiden con calma.
—Cuando fuimos a registrar el matrimonio, ¿no estaba también cerrada la oficina del registro?
Puedes solucionarlo por teléfono —dijo Anya con voz impaciente.
Pero esta vez, el corazón de Aiden no se derritió solo porque su esposa pareciera adorable.
Anya le estaba pidiendo el divorcio.
—El lunes, cuando abra la Oficina del Tribunal de Distrito, iremos —dijo Aiden.
—Solo puedo aferrarme a tu promesa —dijo Anya, preocupada.
Todavía era viernes y el lunes parecía muy lejano.
Aiden podía cambiar de opinión en cualquier momento.
—Pero no puedes salir de casa estos dos días —dijo Aiden en voz baja.
Anya se mordió el labio, llena de incertidumbre.
—Puedo quedarme, pero no puedes tocarme para nada.
—Aún no estamos divorciados y sigues siendo mi esposa.
¿Por qué no puedo tocarte?
—replicó Aiden.
Anya lo fulminó con la mirada, irritada.
—Porque nos vamos a divorciar.
¿No es raro que sigamos teniendo intimidad?
—Si no duermo lo suficiente y no me satisfaces, no seré capaz de hacer nada bien —dijo Aiden con expresión compungida.
—Aiden, ahí fuera hay muchas mujeres más guapas que yo.
¿Qué te gusta de mí en realidad?
—preguntó Anya con impotencia.
Aiden enarcó las cejas y dijo en un tono muy despreocupado: —Me encanta cómo lloras y suplicas cuando estás debajo de mí.
Anya se quedó boquiabierta al oírlo.
—¡Desvergonzado!
En otras palabras, si Anya quería liberarse de este matrimonio, no debía salir de casa durante dos días.
En cuanto Aiden se pusiera de mal humor o no estuviera satisfecho con ella, probablemente rompería su promesa de divorciarse el lunes.
No era fácil separarse de Aiden.
Pero Anya no pensaba que las condiciones que él le imponía fueran a ser así.
Satisfacerlo…
—Solo son dos días.
¿De verdad no quieres?
—Aiden la miró con una expresión compleja—.
Después del divorcio, puede que no nos volvamos a ver jamás.
A Anya se le encogió el corazón al oírlo.
¿No volvería a ver a Aiden después de esto?
Los problemas de la Familia Atmajaya eran muy complicados.
Anya no quería verse envuelta en la enemistad entre Aiden e Ivan.
A Bima tampoco le agradaba ella, y al hombre tampoco le gustaba su origen familiar.
Anya no quería vivir en una situación así.
Solo quería vivir con su madre, tener una vida sencilla y sin preocupaciones, y alcanzar su sueño de ser una gran perfumista.
Quería libertad, escapar de la complicada vida de Aiden.
Pero, por alguna razón, le dolía el corazón al pensar que nunca volvería a ver a Aiden después del divorcio.
—¿No podemos ser amigos?
—preguntó Anya en voz baja.
—Si no eres mía, entonces eres una desconocida para mí.
No soy Raka.
No pretendo ser amigo de mi ex —dijo Aiden con frialdad.
Anya se colocó detrás de Aiden y empujó el columpio con tanta fuerza que este empezó a tambalearse.
Después del divorcio, ella y Aiden no volverían a verse nunca más.
Incluso si se cruzaran por la calle, solo serían dos desconocidos.
Eso hizo que Anya se sintiera incómoda…
—Aiden, ¿tienes que ser tan cruel?
—Anya miró a Aiden con tristeza.
—Tú eres mucho más cruel que yo —Aiden miró a Anya por el rabillo del ojo—.
¿En qué te he fallado?
Puedo darte todo lo que quieras.
Puedo satisfacerte en la cama y durante toda tu vida.
Y aun así quieres divorciarte de mí.
—Sé que eres bueno conmigo, pero es que yo…
—¿Es que tú qué?
—Aiden miró a Anya.
—Quiero vivir una vida sencilla, pero me has involucrado en una gran batalla.
Al principio, pensé que después de casarme contigo, intentaría ser una buena esposa y ganarme la aprobación de tu padre.
Pero cuando descubrí que Ivan era tu hermano, empecé a dudar.
Estos dos días, consideraré de verdad si quiero el divorcio o no.
—Anya no creía que Aiden pudiera llegar a ser una persona tan cruel.
—Nunca te convertiré en una víctima de nuestra enemistad.
Nunca he tenido la intención de usarte contra Ivan.
Tú eres tú, y eres la esposa de Aiden Atmajaya.
Siempre te protegeré y nunca dejaré que nadie te haga daño.
Si insistes en el divorcio por miedo a involucrarte en mis problemas familiares, te ayudaré a salir de este lugar.
Todo esto lo he hecho por ti —dijo Aiden.
Anya se dio cuenta de que Aiden tenía razón.
Nunca volvería a ver a Aiden después de divorciarse.
Su vida volvería a la normalidad, como antes.
—Aiden, ¿soy egoísta?
—preguntó Anya en voz baja.
—Solo te sientes insegura —dijo Aiden con una mirada tierna—.
¿Acaso no soy de fiar?
—Te portas muy bien conmigo.
Pero no sé qué hacer en una situación como esta.
La relación entre mi madre e Imel es demasiado complicada…
—Anya bajó la cabeza.
Aiden miró fijamente a su esposa, que parecía una niña aterrorizada.
Entonces, extendió la mano.
Anya se quedó atónita por un momento.
Al final, puso su mano sobre la de Aiden.
Después, Aiden tiró de ella y la sentó en su regazo.
—Este columpio no aguantará el peso de los dos —dijo Anya.
—Si te vas, este columpio desaparecerá.
Y también arrancaré todos los lirios del jardín —le susurró Aiden al oído a Anya.
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