Matrimonio oculto con mi CEO imperfecto - Capítulo 281
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281: Comprometidos 281: Comprometidos Anya se quedó atónita cuando Aiden salió del probador.
¿Era ese de verdad su marido?
—¿Soy el único que ha pensado que salía una celebridad?
¡Tío, es una pena que no trabajes en el mundo del espectáculo!
—exclamó Nico, halagando a Aiden para que lo perdonara.
Aiden eligió un par de gafas de sol del armario y se las puso.
Parecía relajado, pero aun así desprendía un aura dominante, nada juvenil.
Una autoridad absoluta seguía irradiando de todo su cuerpo.
—¡Mi marido es tan guapo!
—Anya no pudo evitar alabar a Aiden.
—¡Porque mis colecciones de vestuario son muy buenas!
—dijo Nico con orgullo.
—Es porque mi marido es tan guapo que puede llevar ropa normal y seguir pareciendo una superestrella, no por tu ropa —dijo Anya mientras se acercaba a Aiden—.
Yo elegí esto para ti.
¿A que elijo bien?
Aiden asintió.
—Vamos —dijo mientras acariciaba la cabeza de su esposa.
Nico se sintió ignorado y reunió el valor para preguntar: —Tío, ¿y yo?
Aiden fingió no oír las palabras de Nico.
Tomó la mano de Anya y pasó de largo a Nico mientras salía de la habitación.
—Tío, lo siento.
Me equivoqué.
De verdad que lo siento —dijo Nico, rogándole a Aiden.
—No deberías disculparte conmigo, sino con tu tía —respondió Aiden con frialdad.
—Tía, lo siento.
Yo…
—No me enfado con los niños tontos.
Piensa de nuevo en el plan anterior de tu tío.
¿No sería mejor cooperar con él que intentar persuadir a tu abuelo?
—Antes de irse, Anya le dio una sugerencia a Nico.
Era cierto, si Aiden se convertía en el cabeza de la Familia Atmajaya, tanto su vida como la de su madre serían más fáciles.
A Nico ni siquiera le importó que Anya lo llamara niño tonto, porque la verdad es que ya había hecho bastante el tonto ese día.
Nico los siguió escaleras abajo y los guio hasta el coche.
Luego, se dirigió hacia el salón.
Maria salió de la cocina y le dedicó una mirada confusa a Nico.
—¿Qué pasa?
¿Tu tío sigue enfadado contigo?
—preguntó.
—No, madre, por favor, organízame una cita a ciegas —dijo Nico de repente.
A Maria le enfadó la decisión de Nico.
—¡Este niño!
Solo porque no encuentres la manera, no significa que puedas rendirte.
En el desayuno, dijiste que te gustaba Tara.
¿Por qué quieres tener una cita a ciegas ahora?
Nico llevó a su madre al sofá para hablar.
Le susurró al oído: —El tío me ha dicho que me comprometa de inmediato y que pida el cinco por ciento de las acciones de la empresa como regalo por mi compromiso.
De esa forma, el tío se convertirá en el mayor accionista de la compañía.
Maria pensó un momento e intentó asimilar el plan de Aiden.
—No creo que tu abuelo lo dé.
—Cuando el tío Ivan y Keara se comprometieron, el abuelo les dio una participación del cinco por ciento en la empresa.
Tu trabajo, madre, es encontrar una pareja adecuada como prometida para que yo pueda negociar con el abuelo —dijo Nico.
Maria negó con la cabeza.
—Para conseguir acciones, estás dispuesto a comprometerte con alguien que no te gusta y luego cancelarás el compromiso más adelante.
No es justo para tu pareja.
—Entonces, búscame una pareja que esté dispuesta a hacerlo.
Este compromiso es solo un juego —dijo Nico con indiferencia.
Maria pensó un momento, y entonces un nombre le vino a la mente, el nombre de la pareja que Nico había pedido.
—Si eso es lo que quieres, tengo una candidata adecuada.
Ella no te gusta y tú tampoco le gustas a ella —dijo Maria con una sonrisa.
—No estarás hablando de Lisa, ¿verdad?
—Nico supo inmediatamente lo que su madre estaba pensando.
—Exacto.
Ya sabes, como a ti te gusta una doctora, Lisa saltó por la ventana del segundo piso y se rompió una pierna.
Ahora no puede ir a ninguna parte —dijo Maria.
—¡Tiene a otro hombre en el corazón!
¡Eso es!
—exclamó Nico emocionado.
—Según tus requisitos, Lisa es la mujer más adecuada para ti.
Es solo que Lisa es prima de Keara.
Si Lisa se convierte en tu prometida, ahora deberá llamar tía a Keara.
—¿Acaso puede encontrar en esta ciudad a alguien que le convenga más que yo?
Si no puede encontrarlo, no debería importarle llamar tía a Keara —respondió Nico con confianza.
—Está bien.
Madre te ayudará.
Pero no quiero que sigas los pasos de tu tío.
Tu abuelo fue muy cruel.
Es capaz de ignorar las relaciones familiares solo por los beneficios.
Si tu tío está al frente de la familia Atmajaya, podremos vivir más cómodamente —dijo Maria con calma.
Nico abrazó el brazo de su madre.
—Madre, no te preocupes.
Te protegeré cuando sea mayor.
—No puedo depender de ti.
Siempre me preocupas.
Tu padre no está aquí.
Sin tu tío, puede que tu abuelo nos hubiera echado a ti y a mí a otra parte —dijo Maria con un profundo suspiro.
—Siempre dices que tengo favoritismos y que trato a tu tío mejor que a ti.
¿Te das cuenta de que el puesto tan alto que tienes en la empresa es gracias a tu tío?
Él te da la oportunidad de ganar experiencia, de abrirte camino en la compañía.
Tu tío es quien siempre te respalda.
¡Aprende a ser agradecido!
—le aconsejó Maria a Nico.
A Nico siempre lo habían mimado desde niño, tanto que podía conseguir todo lo que quería.
Ahora era el momento perfecto para que su hijo madurara.
Nico se rio y apoyó la cabeza en el hombro de Maria.
—Sé que eres muy buena conmigo.
Pero no pude contener mi enfado.
El tío sabe lo que se siente al estar comprometido con una mujer a la que no ama, pero me hizo lo mismo a mí.
Maria le dio una palmada un poco fuerte en el muslo a Nico, haciendo que este se sobresaltara por el dolor.
—Nico, ¿por qué eres tan codicioso?
Tu tío era superior a ti en todos los sentidos, pero ni él mismo pudo escapar del compromiso.
¿Y tú?
¿Cómo puedes evitarlo tú?
—lo regañó Maria.
—Sé que me equivoqué, mamá.
Volveré a disculparme con mi tío cuando vuelva de la oficina más tarde —dijo Nico.
—Deja que organice la cita a ciegas con Lisa —dijo Maria.
—Avísame cuando lo hayas organizado.
Me voy a trabajar —Nico abrazó a su madre con suavidad—.
Madre, te prometo que te daré la felicidad en esta vida.
—Esperaré a verlo —sonrió Maria y le dio una palmada a Nico en la espalda.
Se conmovió al ver el desarrollo de su infantil hijo.
A Nico todavía le quedaba un largo camino por aprender sobre la vida, ya que la vida misma no estaba hecha solo de felicidad y alegría.
De camino al trabajo, Nico recibió una llamada de Raka.
—Nico, ¿puedes persuadir a Anya de que no se quede con la casa de la Familia Tedjasukmana?
Compraré la casa, sea cual sea el precio.
La salud del tío Deny no es buena y está acostumbrado a vivir allí.
No es apropiado echarlos ahora mismo —dijo Raka desde el otro lado del teléfono.
Nico solo pudo hacer una mueca de vergüenza.
—No puedo persuadir a mi tía porque mi tío la acompañó hasta allí.
Esta mañana, acabo de ofenderlos a los dos con las palabras equivocadas.
Así que no querrán escucharme ahora.
—¿Aiden también ha ido?
Iré para allá ahora mismo a ver la situación —Raka colgó inmediatamente el teléfono y se dirigió directamente a la casa de la Familia Tedjasukmana.
…
Mientras tanto, Anya y Aiden habían llegado frente a la casa de la Familia Tedjasukmana.
Habían pasado dos meses, y volvía a estar de pie frente a la puerta de su casa.
Todavía recordaba cómo dos meses atrás Mona la había golpeado tan fuerte que no la dejó entrar en la casa.
Esta casa pertenecía a su madre, y ella ni siquiera podía poner un pie dentro.
Qué irónico.
—¿Quieres que te acompañe dentro?
—preguntó Aiden en voz baja.
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