Matrimonio oculto con mi CEO imperfecto - Capítulo 286
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- Capítulo 286 - 286 Alquiler de una casa
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286: Alquiler de una casa 286: Alquiler de una casa Aiden enarcó las cejas mientras miraba a Anya.
—¿Pretendes vender esta casa?
—Es cierto que los recuerdos de mi infancia están guardados en esta casa, pero con mi situación actual no tengo dinero para pagar todos sus gastos.
Tampoco puedo venderla porque el nombre de mi madre figura en la escritura —dijo Anya, respirando hondo.
—Puedes limpiarla y alquilarla.
En nuestra casa hay muchos muebles viejos sin usar.
Puedes trasladarlos a este lugar —dijo Aiden.
No le dijo a Anya que, mientras Diana siguiera inconsciente, y siendo ella su único familiar, podía ser su representante.
Si Anya se encargaba de todo en los tribunales, podría ser la representante de Diana y vender la casa sin tener que esperar a que Diana despertara.
Cuando se divorció de Deny, a Diana solo le quedó una hija: Anya.
No tenía más familia.
Solo Anya podía ser la representante de Diana, por lo que también tenía derecho a controlar todos los bienes de su madre.
Pero Aiden no quería que Anya se enterara de esto.
Si Anya descubría que en realidad podía ganar mucho dinero en poco tiempo, a Aiden le daba miedo perderla.
Anya estaba muy interesada en la sugerencia de Aiden de alquilar la casa de su madre.
Preguntó con cuidado: —¿El precio de los muebles sin usar que tienes en casa es muy caro?
—Te haré un descuento del cincuenta por ciento sobre el precio original y te permitiré pagar a plazos.
Después de todo, los muebles no se usan.
Puedes pagarlos con el alquiler de cada mes —dijo Aiden.
Anya se sintió un poco aliviada al oír eso.
Se habría sentido mal si Aiden no le hubiera puesto un precio y la hubiera dejado llevarse esas cosas gratis.
Probablemente lo habría rechazado.
Si lo aceptaba, ¿acaso Aiden no la menospreciaría aún más?
—¿Cuánto cuesta alquilar una casa como esta al mes?
—preguntó Anya.
—Este lugar está bastante cerca de la ciudad y el tamaño también es lo suficientemente grande para una familia.
Creo que… —Aiden observó la zona a su alrededor por un momento y continuó—: Quizá puedas cobrar sesenta millones al mes.
Anya se quedó de piedra al oírlo.
Era cierto que la casa de su madre no era pequeña, pero no podía imaginarse recibiendo sesenta millones cada mes.
¡Si alguien la alquilaba por un año, conseguiría setecientos veinte millones!
—¡Compraré los muebles!
—dijo Anya con una sonrisa.
Aiden abrazó a su esposa con afecto.
—Muy bien.
Entonces llamaré a un diseñador de interiores para que organice todo en la casa de tu madre.
Anya se sintió muy feliz al oírlo.
Aiden no solo la había ayudado a recuperar la casa de su madre, sino que también la estaba ayudando a reformarla y alquilarla.
¡Ahora tenía otra forma de ganar dinero!
Lo único en lo que tenía que pensar era en cómo buscar inquilinos para alquilar la casa.
—Cuando la casa esté lista, Harris te ayudará a contactar a un agente inmobiliario para alquilarla.
El agente negociará el precio con los posibles inquilinos.
Tú solo tienes que venir en el momento de firmar el contrato para demostrar que de verdad eres la hija de tu madre —dijo Aiden.
—Gracias, Aiden.
¡Estoy deseando que llegue el momento!
—dijo Anya, feliz.
—Cuando quieras, señorita —dijo él, pellizcándole la nariz a Anya—.
¿También quieres limpiar tu casita y alquilarla?
—Aiden sintió que era una pena que Anya tuviera que abandonar la casa.
—Ya te hipotequé la casa.
¿Puedo alquilarla?
—preguntó Anya con cara de confusión.
—No necesito esa casa.
Puedes tirarla si quieres —dijo Aiden con indiferencia.
—Vuelve a la oficina.
Yo me voy a casa.
—Tras oír las palabras de Aiden, le entraron unas ganas irrefrenables de ir directa a su casita para limpiarla.
No podía esperar más.
Aiden solo soltó una risita.
—Si quieres ir a esa casa, no te olvides de llevar a la Sra.
Hana contigo.
Ese lugar no es seguro.
Aiden abrió la puerta del coche y protegió la cabeza de Anya para que no se golpeara con el techo del vehículo mientras la dejaba entrar primero.
Una vez en el coche, Anya miró a Aiden con cara de sorpresa.
—¿Cómo sabías que iba a ir a esa casa a limpiarla?
—¿Cómo podría no entender lo que tienes en mente?
—Aiden acarició la cabeza de Anya, sintiendo que su amor por su pequeña esposa se hacía cada vez más grande.
Anya era muy inocente.
Con ella, Aiden se sentía libre y sin cargas.
Se sentía completamente tranquilo y relajado, capaz de olvidar todos los problemas que afrontaba en el mundo.
Quería que Anya madurara para bien, que tuviera la capacidad de protegerse a sí misma.
Pero también esperaba que Anya no perdiera esa inocencia suya.
Aunque Anya no pudiera protegerse, Aiden podía protegerla y cuidarla toda la vida.
¡Sus corazones eran completamente opuestos!
No importaba qué tipo de persona fuera Anya, a Aiden le seguiría gustando, siempre y cuando fuera Anya.
Anya hundió la cabeza en los brazos de Aiden.
—Aiden, tú siempre sabes lo que pienso, pero yo no sé lo que piensas tú.
¿No es injusto?
—Pienso lo mismo que tú.
Quiero vivir una vida sencilla sin que la gente se entrometa —dijo Aiden con calma.
—¿Es verdad?
—Los ojos de Anya brillaron.
—Mmm… —Aiden besó suavemente la coronilla de Anya—.
No pienses en otras cosas.
Solo te necesito a ti.
Tú eres suficiente para mí.
—Parece que a Keara le gustas mucho —dijo Anya, sin poder evitarlo.
—Es asunto suyo, no mío —respondió Aiden con voz fría al oír mencionar el nombre de Keara—.
No tienes por qué preocuparte por ella.
Aun así, Anya seguía pensando en el beso entre Aiden y Keara.
Vio, con sus propios ojos, que Aiden estaba besando a Keara.
Pero ¿por qué Aiden fingía que no le importaba Keara delante de ella?
¿Acaso Aiden tenía dos personalidades?
¿Una que amaba a Anya y otra que amaba a Keara?
Realmente no podía entender por qué Aiden hablaba como si no le importara Keara, pero la había besado no hacía mucho en el jardín de la casa de la Familia Atmajaya.
Anya no se atrevía a preguntarle.
Tampoco quería que Aiden supiera que había visto a su marido besar a otra mujer.
—Vámonos.
¿Estará todo bien?
La Sra.
Mona parece estar bastante malherida —dijo Anya.
—No se morirá.
Haré que Harris le envíe flores para expresar mi pesar —respondió Aiden con indiferencia.
—No dejará pasar este asunto.
Tenemos que tener cuidado —dijo Anya.
Aiden rodeó los hombros de Anya con su brazo y le dio dos palmaditas.
—No te preocupes.
Aunque esa mujer es muy astuta, no podrá conmigo.
No podrá hacer nada, ya que no quiere arruinar el matrimonio de Natali.
No actuará precipitadamente hasta que Natali forme parte de la Familia Mahendra.
Antes de que llegue ese día, puedes desahogar todas las frustraciones que has estado conteniendo hasta ahora.
—Esa mujer me golpeó, me dejó llena de moratones, pero ya ha pagado por todo lo que hizo.
Estoy lo bastante satisfecha con haber recuperado la casa de mi madre.
No quiero volver a tener contacto con su familia.
Aiden sonrió y volvió a besar la coronilla de Anya.
Su pequeña esposa era verdaderamente indulgente.
—¿Adónde vamos ahora?
—preguntó Anya.
—Primero iremos a mi oficina.
Haré que uno de los guardaespaldas te lleve a casa —dijo Aiden.
—Si consigo alquilar las dos casas, quizá pueda pagarte toda mi deuda antes de año nuevo —dijo Anya, emocionada.
—¿Y luego qué?
¿Pretendes divorciarte de mí después de eso?
—preguntó Aiden en voz baja.
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