Matrimonio Primero, Pareja Después - Capítulo 11
- Inicio
- Todas las novelas
- Matrimonio Primero, Pareja Después
- Capítulo 11 - 11 Capítulo 11 Un asunto entre Alfas
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
11: Capítulo 11 : Un asunto entre Alfas 11: Capítulo 11 : Un asunto entre Alfas Un sonido molesto me saca de mi ensimismamiento.
Zumba y zumba a mi alrededor, como una abeja.
Me hace gruñir y abrir los ojos hasta que finalmente veo que es mi teléfono.
—Mierda —digo, viendo quién es.
Levi está a mi lado.
Está profundamente dormido.
Con cuidado me levanto de la cama y agarro mi bata, me la pongo apresuradamente y salgo al balcón para poder hablar.
A mis pies yacen las ropas de la noche anterior, recordándome exactamente lo que he estado haciendo durante las últimas horas y la razón por la que Levi está tan exhausto como yo me siento.
—¿Hola?
—contesto en un susurro.
—No puedo creer que me hayas hecho esto —dice Rose al otro lado de la línea.
Su voz está quebrada.
Obviamente ha estado llorando.
Rose siempre ha sido así, una chica muy sensible y dulce a la que siempre he cuidado, porque tiene la capacidad de emular ese tipo de aura, como si necesitara protección.
Siempre la he cuidado, y por la misma razón, somos muy cercanas.
Al sonido de su voz mi corazón se rompe y no puedo evitar preocuparme.
—Rose, ¿qué pasa?
—pregunto preocupada.
—¿Cómo es posible?
—dice, sorbiendo—.
Te casaste con él y pensé que sería una farsa.
Pero luego todo el mundo empezó a hablar de la boda, y de lo que pasó anoche en el baile, ¡ese matón golpeó a Sebastián!
—se queja Rose—.
Y aquí pensaba que él era el amor de tu vida.
Y no, resulta ser Levi Grant, de quien nunca me dijiste ni una palabra.
—Rose, por favor cálmate —le pido, suspirando.
—No.
No lo haré.
No puedo creer esto de ti.
Eres mi mejor amiga, casi mi hermana.
¿Cómo pudiste tener una relación con este tipo durante un año sin contarme nada?
—argumenta.
Me muerdo el labio culpablemente y cierro los ojos.
Me siento terrible por estar mintiéndole a todos, pero por ahora ha sido la única manera de lograr esta especie de misión imposible.
—Las cosas no son como piensas —le digo a Rose.
—¿No lo son?
—Su tono es sarcástico—.
Entonces dime, ¿qué hay entre tú y Levi Grant?
Suspiro.
Finalmente decido que debo contar un poco de la verdad.
De lo contrario nunca estará en paz.
—Está bien, te lo diré.
Pero esto tiene que ser un secreto entre nosotras —le digo.
—Sabes que puedes confiar en mí —me presiona.
Suspiro.
—De acuerdo.
Bueno, la verdad es que…
Mi matrimonio con Levi es un poco una mentira.
—¡Lo sabía!
—grita Rose, al otro lado de la línea.
—¡Cállate!
—le urjo—.
No puedes decir nada de esto.
Recuérdalo.
Le espeto.
Ella ignora mis palabras.
—Sabía que tú y Levi solo estaban fingiendo —dice.
—No es ninguna farsa…
—admito, pero omito lo que sucedió entre nosotros.
Lo confundida que a veces me siento cuando estoy con él y lo fuertemente que mis instintos parecen reaccionar ante su presencia—.
Discutimos cómo nuestra unión era lo mejor para las manadas, así que decidimos casarnos.
—¿Y todo eso de que ustedes dos llevaban saliendo un año?
—pregunta Rose.
—Todo mentiras —admito.
—Oh, Amber…
¡Lo sabía!
Te conozco bien.
Sabía que no podrías estar con alguien sin contármelo.
Y por supuesto, sigues locamente enamorada de Sebastián y lo hiciste todo por despecho.
No hay otra explicación.
Mis labios se curvan en una mueca.
—Eso no es del todo cierto —la refuto—.
No podría olvidar a Sebastián en dos días, pero él ha sido horrible conmigo.
Además, te dije que lo hice por el bien de las manadas, no por despecho.
—Por favor, Amber.
No tienes que fingir conmigo —dice riendo—.
¿Sabes?
En parte te entiendo.
Sebastián está buenísimo, y ese tal Levi da miedo, pero es atractivo.
Si a mí me dejaran plantada en el altar, yo también querría darle al cabrón que me lo hizo una cucharada de su propia medicina.
Mis labios se curvan en un mohín.
Decido que seguir intentando explicarle la situación es imposible.
—Estoy segura de que lo harías.
Solo cuídate.
Ese hombre tiene una horrible reputación.
Temo que te haga daño.
—No te preocupes —susurro, mientras me vuelvo para mirar a Levi, acostado en la cama.
Su espalda desnuda ocupa una gran parte de ella.
Me hace añorar de alguna manera el calor de sus brazos, pero pronto me deshago de esa idea—.
Levi no me haría daño.
Lo sé.
Me levanto entonces, colgando la llamada.
Entro silenciosamente a la habitación y me siento en la cama, intentando alinear mis pensamientos.
Tan pronto como lo hago, una mano tira de mí.
Levi me jala a su lado, enterrando su rostro en mi cuello y hundiendo una de sus manos bajo mi bata para rozar mi piel.
—¿Qué haces?
—pregunto.
—Dándole los buenos días a mi esposa —afirma.
Su boca encuentra la mía.
Su beso es dulce, lento y pausado.
Su lengua se enreda con la mía mientras sus manos se mueven hacia arriba en busca de mis pechos.
Un latigazo de calor me recorre.
Inmediatamente me aparto de él y lo miro, tratando de mantener la compostura.
—No soy tu esposa.
No realmente, ¿recuerdas?
No tienes que tomarte esto tan en serio —le digo.
Me mira con una ceja levantada, en medio de una pregunta silenciosa.
Su mano no se aleja, lo que me hace sentir nerviosa.
Su toque es suave y cargado de pasión.
Me hace perderme en recuerdos de la noche anterior, anhelando lo que sé que nunca podré tener de nuevo.
Debo poner orden a mis sentimientos y los enredos que Levi causa dentro de mí, o de lo contrario, no dejaré de sentirme confundida cuando estemos juntos.
Está a punto de decir algo, pero entonces hay un golpe en la puerta.
Una de las criadas abre y nos mira ligeramente avergonzada al encontrarnos en medio de una situación tan íntima.
—Señorita Amber, buenos días.
Tiene una visita.
Un joven llamado Matthew…
Dice que es su hermano.
—¡Lo es!
—afirmo inmediatamente, poniéndome de pie—.
Enseguida voy.
La criada se marcha y yo corro al baño, por suerte había hecho traer mi ropa el día anterior, así que tengo ropa en el armario esperándome.
Luego me visto apresuradamente, decidiendo ignorar la mirada de Levi, que me sigue en cada paso que doy.
En el último momento, antes de salir de la habitación me detengo, y miro a Levi.
—Es importante que tú y Matthew se lleven bien —afirmo—.
Él será el próximo Alfa de la manada, y mi padre toma muy en serio su opinión.
Si él piensa que no estoy segura contigo me llevará a casa sin dudarlo.
Levi se levanta, pasa una mano por su cabello color miel quemada y asiente, mientras se dirige directamente al armario.
—No te preocupes.
Causaré una buena impresión —dice.
Lo miro sin convencimiento, pero no tengo tiempo para tener esta conversación con él.
Salgo corriendo de la habitación y bajo las escaleras.
Tan pronto como llego a la sala encuentro a mi hermano, sentado en el sofá.
Matthew es tres años menor que yo, pero no parece un niño.
En cambio, tiene el porte de un Alfa grabado a fuego en su rostro.
Sus ojos son del mismo tono verde esmeralda que los míos y tiene la piel bronceada, como la mía.
Es un hombre guapo que atrae todas las miradas de las chicas con facilidad.
—Vaya, si es mi perfecta hermanita —dice, abriendo sus brazos para mí.
Sonrío y me arrojo a sus brazos.
Él estalla en carcajadas y nos hace girar en el aire.
Aunque Matthew es menor, es mucho más alto que yo, casi tanto como Levi.
Se detiene y me baja.
Me besa las mejillas y me mira con dulzura.
Desde que éramos niños, Matthew me ha amado locamente.
Siempre decía que ningún chico era digno de mí, y de hecho, nunca estuvo de acuerdo con ninguno de mis novios.
—Te traje un regalo —dice, colocando una caja negra y un enorme ramo de lirios blancos en mis manos.
—Mis favoritos —digo sonriendo después de mirar las flores.
Abro la caja y encuentro dentro una hermosa pulsera de diamantes y esmeraldas.
—Hace juego con tus ojos —dice.
—Es hermosa —le agradezco a mi hermano.
Él besa mi frente con cariño y coloca la pulsera en mi mano.
Tan pronto como termina de colocarla, escucho pasos detrás de nosotros, e inmediatamente, Matthew mira hacia arriba.
Su ceño entonces se oscurece mientras lleva una mano protectora a mi cintura.
—Matt, basta —le digo, pero me ignora.
Me pone detrás de su espalda y mira a Levi, como si estuviera a punto de transformarse.
Levi, por otro lado, lo mira con calma.
Está impecablemente vestido.
Pantalones negros, camisa blanca arremangada sobre brazos tatuados y pelo impecable.
No podría verse más atractivo si se esforzara más.
—Matthew, es un placer conocerte por fin —dice Levi.
Le tiende la mano a Matt, pero mi hermano no la toma.
En cambio, mira a Levi con odio.
—No voy a estrechar tu mano.
No después de lo que le has hecho a mi familia —dice Matt.
Le doy un puñetazo en el brazo a mi hermano.
—¡Compórtate!
—le digo, pero me ignora.
—No, Amber.
Esto es entre él y yo.
Matt da un paso hacia Levi.
Inmediatamente, mi respiración se acelera.
No dejo de pensar en la forma en que Levi reacciona cada vez que alguien lo desafía o lo hace enojar.
—Te casaste con mi hermana sin siquiera pedir la bendición de mis padres, o la mía.
Al menos en eso Sebastián no tuvo tal osadía, aunque fuera un pelele que no merecía el afecto de mi hermana.
—¡Matt, basta!
—exijo.
—Pero esto es peor.
Podría perdonar a Amber por casarse con un tipo con aspecto de matón, incluso uno como tú, que tiene de su lado toda la reputación de ser un asesino.
Lo que no perdonaré es que te la llevaras de casa como si fuera una plebeya, sin antes rendir cuentas a nuestra familia.
Me acerco a él y le doy un puñetazo en el pecho, molesta.
—No digas una palabra más —le digo.
—No, Amber.
Déjalo hablar —pide entonces Levi, metiendo las manos en los bolsillos de sus pantalones con expresión seria, pose calmada, pero con un aire peligroso que me pone alerta—.
Me interesa saber qué más tiene que decir.
Doy un paso, tratando de ponerme en medio.
Sé que Levi no golpearía a Matt si yo estoy allí…
Pero mi hermano me detiene.
—Mantente al margen de esto —me pide Matt—.
Es un asunto entre Alfas.
Levi asiente entonces, lentamente, convencido de que Matt tiene razón.
Dentro de mí siento que todo mi mundo empieza a temblar.
Otra palabra de Matt y estoy segura de que Levi lo acabará.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com