Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Matrimonio Primero, Pareja Después - Capítulo 19

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Matrimonio Primero, Pareja Después
  4. Capítulo 19 - 19 Capítulo 19 Inténtalo
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

19: Capítulo 19 : Inténtalo 19: Capítulo 19 : Inténtalo —¡Levi, espera!

—le pido.

No se detiene.

Me deja caer en la cama.

Sus labios bajan desde mi pecho hasta mi abdomen.

Me va desvistiendo a medida que avanza.

—¡Para!

—susurro—.

No podemos hacer esto.

Me ignora deliberadamente.

Su boca desciende y me muerde en las costillas.

Dejo escapar un gemido, sintiendo su lengua trazando círculos sobre mi piel.

No puedo pensar en este momento.

Nada parece importar mientras él avanza.

Intento formar frases y tener claro lo que pienso decirle.

Pero por más que lo intento, no puedo.

Levi desabrocha mi falda.

Me la quita en un fluido movimiento y luego se saca la camisa.

Su boca alcanza mi sexo por encima de mi ropa interior antes de que pueda protestar.

—Levi…

—le imploro entre gemidos, con los puños apretados contra la colcha.

Me quita la ropa interior, ignorando todas mis peticiones.

Sus manos se cierran alrededor de mis caderas, empujándome contra su lengua, que se extiende para rodear mi sexo.

Tan pronto como lo hace, mis gemidos se intensifican.

Una parte de mí no puede evitar estar agradecida de que mi habitación esté tan alejada del resto de la casa que mis padres apenas pueden oír el alboroto que estoy haciendo.

Su nombre sale de mi boca nuevamente, pero lo hace con un tipo diferente de súplica.

Levi separa mis piernas para tener mejor acceso a mi coño y su lengua se hunde entre mis piernas.

Gimo.

Envuelvo mis piernas alrededor de su nuca y una de mis manos se aferra a su cabello.

Comienza a aumentar el ritmo mientras me empujo contra él.

En este instante todo en lo que puedo pensar es en continuar.

No quiero que se detenga.

Mis gemidos se intensifican.

Me mira de manera tranquila, sabiendo perfectamente lo que me está provocando.

Cuando mi espalda se curva y mis labios se abren en medio de un gemido que presagia el final, Levi se levanta.

Y justo en ese momento, mientras alcanzo el orgasmo, me penetra.

Su hombría se hunde en mí con fiereza.

Se baja los pantalones.

Sus manos toman mis muslos y los levantan, enredándolos alrededor de sus caderas.

Luego se incorpora en la cama, con el peso de su cuerpo descansando sobre sus rodillas.

Una de sus manos se estira y agarra mi sujetador, destrozándolo para liberar mis pechos.

—Di mi nombre —me pide Levi entonces, empujándose con fuerza dentro de mí.

Una y otra vez lo digo, sintiendo que mi respiración se entrecorta y se acelera.

Él va más y más rápido, más y más profundo.

Y aun así siento que no puedo tener suficiente de él.

—Oh, por la diosa…

—gimo, sintiendo que podría enloquecer de placer y deseo.

Levi cae entonces, su cuerpo contra el mío.

Me besa apasionadamente y justo cuando quiero gritar más fuerte, su lengua se hunde en mi boca.

Antes de que tenga tiempo de pronunciar su nombre una segunda vez, el segundo orgasmo me invade, justo cuando él obtiene el primero.

Un gemido ronco escapa de sus labios.

Lo siento caer laxo encima de mí.

Su rostro se hunde en mi cabello y nos hace girar para que yo quede recostada contra su pecho.

Ambos jadeamos en busca de aire.

Levi se estira y tira del edredón sobre nosotros.

Me sostiene con fuerza, apretando mi cuerpo contra el suyo.

—Si sigues así me vas a dejar sin lencería —le bromeo, haciendo una clara referencia a su tendencia a romper mi ropa interior, y mientras intento recuperarme, él se ríe, llevando uno de sus brazos detrás de su cabeza y levantando su rostro para mirarme mejor.

—¡Te compraremos más!

Un conjunto por día, si quieres.

Sonrío.

Sus hermosos ojos están serenos ahora que está conmigo.

Sus dedos comienzan a trazar círculos alrededor de mis pechos en una suave caricia que me eriza la piel.

—¿Cómo te colaste en la propiedad?

—le pregunto con una ceja levantada.

Su sonrisa es enigmática.

—Tengo mis medios —dice como si fuera algo obvio.

Su respuesta no me dice realmente nada, pero decido no insistir.

Suspirando, me bajo de él y me acuesto a su lado.

—Bueno, espero que sean buenos, porque vas a tener que usarlos para salir de aquí —afirmo con un gesto amargo.

—Lo haré si es necesario —Levi comienza a decir con voz lenta y seria—.

Pero no me iré sin ti.

—Tendrás que hacerlo —suspiro y lo miro con una mirada de circunstancia—.

Mi padre ha usado su voz de Alfa sobre mí.

Me prohibió seguir casada contigo.

Una mueca curva sus labios.

Sabe bien a qué me refiero.

Solo los Alfas tienen el poder de imponerse contra los miembros de la manada.

—Hablaré con él —dice entonces.

Niego con la cabeza.

—No vale la pena —le aseguro—.

Es obvio que no quiere este matrimonio.

—¿Y tú?

—pregunta con una ceja levantada—.

¿Tú quieres seguir casada conmigo?

Su pregunta me acelera el pulso.

—No importa lo que yo quiera —murmuro, tratando de irme por la tangente—.

No puedo ir contra la orden de mi padre.

Y a él no le importan mis deseos.

Levi entonces toma mi barbilla.

Me hace mirarlo a los ojos.

—A mí sí me importan —dice.

La pregunta sigue impresa en sus ojos.

Sé que no la dejará pasar.

—Sí.

Quiero seguir casada contigo —susurro, y de inmediato añado, como para zanjar el asunto—.

Digo…

es lo mejor para las manadas.

Levi sonríe antes de besarme.

Sus manos recorren mi espalda, siguiendo la línea de mi columna hasta mi trasero.

Sé muy bien lo que planea hacer.

Antes de que tenga oportunidad de hacerme caer en su juego nuevamente, me aparto de su boca.

—Pero no sirve de nada.

Papá no parará hasta que tengamos el divorcio firmado.

Lo mejor es ahorrarnos las malas sangres.

Por favor, simplemente…

déjame ir.

Me mira con seriedad.

Suspira.

Se levanta y comienza a vestirse.

—¿Qué haces?

—le pregunto.

—Voy a hablar con tu padre —dice como si nada.

Inmediatamente me levanto y voy tras él.

—¡Levi, no lo hagas!

No sabes de lo que es capaz —intento advertirle.

Su mirada me deja claro lo obvio: No le tiene miedo.

—Solo será una charla entre Alfas.

Como la que tuve con tu hermano —afirma.

De manera inexplicable consiguió ganarse el corazón de mi hermano.

Pero papá es diferente.

—No servirá de nada —lo detengo, tomándolo por el brazo—.

Papá es terco.

Impondrá su voluntad sin importar lo que digas.

—Ya veremos qué sucede —responde, besando castamente mis labios y dirigiéndose a la puerta.

Una maldición sale de mis labios.

Me visto apresuradamente con mi ropa esparcida y corro tras él sin importarme nada más.

Las puertas dobles del despacho de mi padre se están abriendo en el momento exacto en que llego a ellas.

—¿Qué está pasando aquí?

—pregunta papá mientras nos mira.

La habitación de Matthew está cerca.

Se acerca a nosotros al escuchar el tono de voz de papá.

Es obvio para todos que está molesto.

Su rostro se ha enrojecido hasta el tono exacto de un tomate.

—¿Qué haces tú aquí?

—grita papá.

De inmediato los guardias vienen hacia nosotros.

Rodean a Levi, esperando solo una orden para echarlo.

Temerosa de lo que puedan hacerle, corro hacia él, me aferro a su mano y miro a los guardias con fiereza.

—Ni se atrevan a tocarlo —ordeno.

—Amber, cálmate —susurra Levi con tranquilidad.

Es obvio que no tiene miedo de los quince o más cambiaformas que lo rodean.

Para protegerme, toma mi mano y me hace a un lado un poco.

—Alfa Magnus, necesitamos hablar —dice Levi en un tono calmado.

—No tengo nada que hablar contigo.

¡Sal de aquí, ahora!

—grita.

Levi mira a los guardias, que avanzan hacia él con gesto imponente.

Tan pronto como lo hacen, Matthew los detiene.

—¡Deténganse!

¡No lo lastimen!

Mi hermano avanza hacia nosotros.

Mira a los guardias con la autoridad de un Alfa.

Inmediatamente se detienen.

—Creo que deberías escuchar lo que Levi tiene que decir, papá —dice Matt, mirando a nuestro padre.

—¿Cómo te atreves a darme órdenes?

—dice papá, pero Levi vuelve a atraer su atención hacia él.

—Alfa Magnus, me parece que este es un asunto entre usted y yo.

Su hijo sabe que no me detendré hasta conseguir lo que quiero.

Sabe que es mejor zanjar esto de una vez por todas.

Los labios de mi padre están apretados, pero hay algo en sus ojos, una evidente molestia.

Parece intuir que Levi no se detendrá hasta lograr su objetivo.

—Bien.

Pasa.

Y más te vale hablar rápido.

Respiro lentamente.

Solo el hecho de que papá haya aceptado hablar con Levi es un gran paso.

Mi mirada se encuentra con la suya mientras mi mano aprieta la suya.

—No tienes que hacer esto, de verdad —digo entre susurros.

—Dijiste que quieres quedarte a mi lado —responde Levi.

Asiento.

Un rubor se apodera de mi rostro.

—Sí, eso quiero.

—Entonces lo arreglaré.

Te quedarás conmigo —añade.

Levi entra en el estudio de papá.

Matthew y yo lo seguimos de cerca, cerrando las puertas tras nosotros.

Papá decide ignorarnos.

Centra su atención y aparentemente toda su ira en Levi.

—Tienes cinco minutos para hablar antes de que decida echarte de mi propiedad.

Sus palabras hostiles no parecen afectar a Levi, mi esposo se posiciona frente a mi padre, que está sentado frente al escritorio.

Noto que él permanece de pie.

Algo me dice que lo hace por la autoridad extra con la que se maneja al obligar a mi padre a mantener los ojos en alto para ver su rostro.

—Iré directo al punto.

Quiero seguir casado con Amber, y haré lo que sea necesario para que así sea.

Papá estalla en carcajadas.

—No hay nada que puedas ofrecer o hacer para que ceda a esa petición —afirma.

—No es una petición —dice Levi, su voz es tranquila, pero hay un ritmo peligroso en sus palabras—.

Ella es mi esposa, y la quiero a mi lado.

—Es mi hija —grita—.

Y también parte de mi manada.

Te casaste con ella mediante engaños.

No te permitiré que te quedes con ella.

—Nunca la engañé para que esté a mi lado, ni la he obligado a estar conmigo —afirma Levi.

—Es cierto, papá.

Lo hice por mi propia voluntad —afirmo.

—¡Silencio!

—grita con su mirada cargada de veneno—.

Esto es entre Levi y yo.

—Bien —argumenta entonces Levi—.

Entonces dime tu precio.

—¿Quieres comprar a mi hija?

—dice con una ceja levantada, obviamente molesto.

—No.

Ella ya es mía —afirma Levi, con una pequeña nota de victoria en su voz, como si no tuviera dudas de que mi corazón le pertenece—.

Lo que quiero es tu bendición y paz entre nuestras manadas.

Papá escucha a Levi.

Después de un momento ríe con sarcasmo.

—No tienes suficiente dinero para comprar mi bendición —dice papá.

La sonrisa confiada de Levi es evidente.

Su gesto es decidido.

—Pruébame —lo desafía.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo