Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Matrimonio Primero, Pareja Después - Capítulo 24

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Matrimonio Primero, Pareja Después
  4. Capítulo 24 - 24 Capítulo 24 Fortuna
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

24: Capítulo 24 : Fortuna 24: Capítulo 24 : Fortuna La arena blanca se hunde bajo mis pies.

Está cálida al tacto y llena mi cuerpo con un agradable calor.

—¿Estás disfrutando de la vista?

—pregunta Levi mientras se acerca.

Su torso está desnudo.

Solo lleva puesto su traje de baño y gafas de sol, dejando su pecho y brazos al descubierto.

Los tatuajes quedan expuestos y se dibujan con nuevos matices bajo el sol, haciéndolo verse completamente deseable; su cabello grueso ondea con la brisa marina, que seguramente dejará un sabor salado en sus labios.

Se acerca a mí y rodea mi cintura con sus brazos.

Sus manos trazan líneas por mi abdomen; sus labios besan mi hombro, mientras las olas del mar acarician mis pies.

—El agua está helada —digo, riendo, sintiendo cómo Levi sube lentamente por mi cuello.

Él sonríe contra mi piel.

—¿Qué estás haciendo?

—digo.

Tan pronto como hago la pregunta, Levi me levanta.

Me carga como si fuera nuestra boda otra vez.

Comienza a adentrarse en el mar mientras las olas salpican contra nosotros.

La espuma blanca roza mis muslos y me hace erizar.

No puedo evitarlo, grito.

—Para ya —exijo con una risa.

—¿No es por eso que vinimos al mar?

Tenemos que hacer más que solo mirarlo —dice Levi.

Las olas me llegan a la cintura.

Cada vez que da un paso se agitan alrededor nuestro, empapando mis glúteos y piernas.

—¡Está helada, detente!

—le suplico.

Me aferro a su cuello, intentando trepar por su pecho, pero es imposible.

Levi estalla en carcajadas, pero finalmente se detiene.

—Te voy a soltar —dice con una ceja levantada.

El juego evidentemente le divierte.

—No serías capaz —lo desafío.

Levi me mira, como retándome con los ojos.

Sé que habla en serio.

—¿Qué me darás para que no te suelte?

—pregunta desafiante.

—¡Lo que sea!

—respondo de inmediato—.

Lo que me pidas, pero no me sueltes.

Hace demasiado frío.

Levi sonríe un poco más amplio.

Me acerca a su rostro y susurra contra mis labios.

—Entonces bésame.

Obedezco sin pensarlo.

Su boca encuentra la mía con facilidad.

Sus labios son firmes y suaves, con sabor a mar.

Su lengua se enreda con la mía.

La muerde mientras la atrae dentro de su boca.

Pega mi cuerpo al suyo y me hace gemir, deseando que el beso pueda ser más profundo, que podamos ir más lejos.

Entonces, cuando empiezo a excitarme de verdad, Levi se deja caer hacia atrás contra las olas.

Inmediatamente, el frío me invade.

Me sostiene, para que no pierda el equilibrio, pero por un solo instante se siente como perder la orientación.

Olvidas dónde está “arriba” y dónde está “abajo”.

Tras un tenso momento, Levi se levanta, sacándome del mar.

Respiro exaltada mientras él estalla en carcajadas.

—¡¿Por qué hiciste eso?!

—grito mientras paso las manos por mi cabello para peinarlo.

—Necesitabas refrescarte —dice Levi.

Luego sale del mar, pero no deja de sonreír.

Tan pronto como me baja sobre la arena, me alejo de él, fulminándolo con la mirada, justo como lo haría una niña pequeña.

—Eso fue bajo de tu parte.

—Quizás —dice él.

Su mirada recorre mi cuerpo de arriba abajo—.

Pero vaya, valió la pena.

Entonces miro mi traje de baño.

Es blanco y se adhiere a mi cuerpo como una segunda piel.

Debido al frío mi cuerpo se ha erizado, haciendo que mis pezones sean evidentes a través de la tela.

Levanto una ceja, mirándolo con suspicacia.

—Eres un pervertido —declaro.

—Puede ser —dice, avanzando hacia mí.

Su mano mojada recorre mi espalda húmeda.

Siento la tensión de su cuerpo contra el mío—.

Pero no soy el único que disfruta esto —dice.

No puedo evitar sonreír ante su afirmación.

Me besa los labios solo una vez y luego se aleja de mí.

—¿Voy por algo para beber?

—pregunta.

—Más te vale —respondo.

Caminamos hacia el toldo, donde Sophie está leyendo un libro.

Tan pronto como nos ve llegar, levanta la mirada.

Levi me entrega una toalla y me envuelve con ella.

Me besa la frente y luego se dirige a la casa en busca de nuestras bebidas.

Yo suspiro y extiendo la toalla bajo el sol.

Sophie me imita y se acerca a mi lado.

Me acuesto de espaldas, dejando que el sol seque el agua y deje solo la sal en mi pie.

Me pongo las gafas de sol y al hacerlo, miro a Sophie con interés.

—No creas que no he notado lo que está pasando —afirmo.

Ella no me mira, pero tiene el rostro levantado para que el sol broncee su cara, hombros y pecho.

—No tengo ni idea de qué estás hablando —dice mi amiga.

Suelto una risa sarcástica.

—Tú y Elliot.

Me debes una explicación.

Ella suspira.

—No hay nada que explicar.

Él simplemente…

malinterpretó la situación.

Mi mirada es tan escéptica como curiosa.

Me volteo, siguiendo el camino hacia la mansión, y entonces veo a Elliot, que está apoyado en la barandilla de la terraza, observándonos.

Lo saludo y él me devuelve el gesto, pero es evidente que su atención no está en mí.

—Es tu pareja, ¿verdad?

—le digo a Sophie mientras miro al guapo chico de cabello oscuro.

La verdad es que él y Sophie van tan bien juntos que no puedo entender por qué no pensé en presentarlos antes.

Ella frunce el ceño y finge estar distraída.

—Un malentendido, eso es todo —dice.

—¡Lo es!

—chilló y le doy un golpecito en el brazo—.

Sophie, eso es maravilloso.

—¡Cállate!

—se quita las gafas de sol y me mira consternada.

Yo sonrío.

Sophie le teme al amor, y por eso evita cualquier referencia a relaciones, compromiso o amor.

Pero lo hace solo porque tiene miedo.

Su corazón es enorme; se llena de ilusiones con facilidad y luego, cuando se rompe, no hay vuelta atrás.

Así que toda su vida, Sophie ha huido del amor, pensando que si lo consigue, la dejará hecha pedazos.

—Te lo dije: todo es un malentendido.

Lo entenderá tarde o temprano.

—Sophie, no hay ningún malentendido en eso.

No en cuanto al amor.

—No estoy enamorada de él —dice inmediatamente.

—Quizás ahora no, pero él es tu pareja.

La diosa lo puso en tu camino por alguna razón.

¿No crees que vale la pena intentarlo y ver qué pasa?

Ella se muerde el labio.

Se da la vuelta y sus ojos se encuentran con los de Elliot.

En cuanto él pasa, ella cambia la dirección de su mirada y en lugar de eso, se fija en el mar.

—No quiero salir lastimada —confiesa entonces.

Sus ojos se encuentran con los míos—.

No soy tan fuerte como tú.

—Cariño, tu historia no tiene por qué ser la mía —digo con ternura, sentándome a su lado—.

Sebastián no era mi pareja destinada, lo sabes.

Él podía lastimarme.

Pero esto…

es diferente.

Has oído cómo funciona.

Dudo que Elliot quisiera lastimarte.

Sería como lastimarse a sí mismo.

Ella mira sus manos, que están entrelazadas en su regazo.

Le doy un suave golpe con mi hombro e insisto.

—¿Por qué no le das una oportunidad?

Podría ser todo lo que te mereces.

Más de lo que jamás has soñado.

—¿Tú crees?

—susurra.

—Lo creo.

De verdad lo creo —respondo.

Sophie respira lentamente y luego asiente.

—Está bien.

Una oportunidad —afirma.

Se levanta, se sacude la arena de las piernas y se gira, buscando a Elliot.

Su mirada lo encuentra en el acto.

Lo mira durante largo tiempo y luego comienza a caminar, siguiendo el camino del mar.

Después de un momento, Elliot decide seguirla.

Baja por las escaleras de madera y va tras Sophie, alcanzándola en la distancia.

Los veo hablar y sé que las cartas están echadas para ellos.

Solo queda esperar.

Sintiéndome feliz por lo que he hecho, me doy la vuelta, buscando a Levi en la distancia.

Pero tan pronto como lo veo, la felicidad se borra de mi rostro.

Una chica lo ha detenido en su camino de regreso hacia mí.

Alta y de piel bronceada, la rubia, que obviamente es surfista, coquetea descaradamente con él.

Está batiendo las pestañas con tal ferocidad que seguramente causará un tornado en algún lugar del mundo.

Inmediatamente me pongo de pie, dirigiéndome hacia ellos.

Oigo reír a la chica y noto la forma en que coloca una mano en su brazo, con evidente confianza, como si lo conociera de toda la vida.

Mi sangre hierve y no estoy segura de qué es lo que me domina.

—¿Me puedes ayudar con el protector solar?

—pregunta la chica.

Se da la vuelta y lleva una mano al ajustado traje de baño, deslizando los dedos para aflojarlo.

Los cordones caen sueltos y ella sostiene la parte delantera con un brazo, apenas cubriendo sus voluminosos pechos.

—Señorita, lo siento.

Odio decirlo, pero mi esposo es un poco torpe con estas cosas.

¿Necesitas que te ayude yo?

—pregunto al acercarme.

La rubia me mira de arriba abajo, luciendo ligeramente desconcertada.

Evidentemente no esperaba mi aparición.

—Oh, lo siento…

no sabía que estaba casado.

—No pasa nada —digo, sonriendo—.

Sucede a veces.

El anillo en su dedo no es para nada obvio —bromeo.

Ella se sonroja visiblemente y se sube apresuradamente el traje de baño.

—Lo siento —responde y se va sin mirar a Levi otra vez.

—¿Qué fue eso?

—pregunta él entonces.

Lo miro tan pronto como me tiende mi bebida.

Camino con él hacia nuestro toldo y me acuesto de nuevo en la toalla, bajo el sol.

—¿Eso?

No fue nada.

Solo estaba ofreciéndole ayuda a esa pobre chica, eso es todo.

Doy un sorbo a mi bebida, que afortunadamente está fría.

Levi sonríe y viene a sentarse a mi lado.

—Estabas celosa —declara.

—¡Qué tontería!

—río—.

¿Por qué estaría celosa de ella?

—pregunto.

Él levanta una ceja y toma el bloqueador solar.

—Tienes razón —murmura, acercándose a mí para besar mis labios.

Devuelvo el gesto y dejo que su lengua se hunda en mi boca, suspiro tan pronto como se aparta de mí.

¿Estaba celosa?

Sé que sentí algo cuando vi a esa mujer coqueteando con él, tal vez fue miedo.

Mi mente regresa a mis pensamientos anteriores cuando hablamos sobre las parejas destinadas, y la idea de que alguien me lo arrebate.

Alejo ese pensamiento e intento concentrarme en el ahora.

—Date la vuelta.

Te pondré protector solar —afirma.

Obedezco y él baja el traje de baño.

Dejando mi espalda al descubierto.

Levi se acomoda sobre mí y unta sus manos con crema.

Luego comienza a masajear mis hombros y pasea sus dedos, recorriendo toda mi espalda.

—Oh.

Podría acostumbrarme a esto —ronroneo.

—Espero que lo hagas —afirma.

Sus manos bajan un poco más, recorriendo mis muslos.

Lentamente baja mi traje de baño y masajea mis glúteos.

—¿Qué estás…?

—murmuro.

—Protegiéndote del sol —responde como si no fuera gran cosa.

Dejo escapar una risita, pero inmediatamente miro a un lado y al otro, notando que no hay nadie a la vista.

Las manos de Levi continúan masajeando mis glúteos.

Suspiro lentamente entonces y me dejo llevar, perdida en el placer que me recorre mientras sus manos acarician mi piel.

Tal vez tenga razón, pienso.

Puede que estuviera un poco celosa de esa chica.

Pero ahora mismo, es ella quien podría estar celosa de mí.

Todas las mujeres del mundo podrían estarlo.

Con Levi a mi lado para hacerme sentir como él lo hace, dudo que haya alguien más afortunada que yo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo