Matrimonio Primero, Pareja Después - Capítulo 25
- Inicio
- Todas las novelas
- Matrimonio Primero, Pareja Después
- Capítulo 25 - 25 Capítulo 25 Solo tuyo
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
25: Capítulo 25 : Solo tuyo 25: Capítulo 25 : Solo tuyo —¿Cómo me veo?
—le pregunto a Sophie, girando lentamente frente a ella.
Llevo puesto un vestido que compramos esta misma tarde, ideal para la ocasión.
Es una elegante pieza color champán.
La tela es transparente, pero está cubierta por cientos de adornos enjoyados, de modo que crea la ilusión de desnudez.
Para hacer juego con el vestido, llevo unos pendientes de diamantes que Levi me regaló.
He puesto mucho empeño en mi apariencia esta noche, ya que quiero causar la mejor impresión.
Y con suerte, creo que lo he conseguido.
—Te ves hermosa…
Más que eso.
Te ves perfecta, Amber.
Sophie se acerca y me arregla el cabello, que cae liso por mi espalda, hasta por debajo de mis hombros.
La miro a través del espejo y sonrío.
—Tú tampoco te ves mal, señorita Pharrell —le digo a Sophie en broma, usando el apellido de Elliot en lugar del suyo.
Sophie hace una mueca y me saca la lengua, pero luego sonríe.
—Impresionarás a todos esta noche —dice.
—Sinceramente eso espero.
Quiero evitar los rumores que podrían estar circulando sobre Levi y yo, ya he tenido suficiente de chismes.
—Ya verás, todo saldrá bien —dice Sophie, después de terminar de arreglarse.
Me entrega mi bolso y salimos juntas del dormitorio.
—Estamos listas —le digo a Levi, quien me mira de arriba a abajo antes de acercarse.
Él está tan bien vestido como yo.
Lleva un traje completamente negro con el único toque de color siendo la corbata, de color dorado, haciendo juego con mi vestido.
—Te ves radiante —dice.
Toma mis manos y me hace girar.
Sonrío mientras él hunde su rostro en mi cuello.
—Y hueles bien.
Sería un crimen si te dejara salir así.
Estallo en carcajadas y por el rabillo del ojo veo cómo Sophie está obteniendo los mismos resultados positivos con Elliot, quien no deja de halagarla mientras ella se sonroja.
—Bueno, ¿estamos listos para irnos?
—dice Andrew, el Omega de Levi después de entrar en la habitación.
Andrew no solo es un mujeriego, sino que es un tipo extrovertido y con estilo.
Lleva un traje plateado con una corbata extravagante y tiene el pelo hacia atrás.
Se ve genial, pero admito que no es un estilo que le quedaría bien a cualquiera.
Levi lo mira de arriba abajo, sacude la cabeza y toma mi mano.
—Todo listo —dice entonces.
—¡Vamos!
—dice Elliot, emocionado.
Nos dirigimos hacia el lujoso auto negro que nos espera.
Sophie se ve tan nerviosa como yo puedo estar por dentro, pero su emoción es evidente, mientras que yo logro tragar mi ansiedad.
Esta noche es quizás una de las noches más importantes del año.
Alfas de todo el país se reúnen para un elegante baile que se celebra después de que termina la ronda de reuniones de casi dos semanas.
A este baile asisten muy pocas personas.
Como la familia directa de los Alfas, sus Betas y Omegas.
No muchos han visto lo que sucede dentro de las paredes de la sala donde se celebra la reunión.
Es un evento tan importante, y quizás tan privado como la Gala MET.
Solo para Cambiaformas.
Y este evento en sí es la ocasión perfecta para que Levi y yo pongamos fin a los rumores que nos han rodeado después de nuestro matrimonio y después de que Rose revelara algunos detalles sobre nuestro acuerdo.
El baile nos permitirá presentarnos ante todos los Alfas como una pareja unida, y creará una mejor reputación para la manada.
Así que nuestros nervios son comprensibles.
Pero en realidad, Levi no parece estar ansioso en absoluto.
Toma mi mano mientras saborea una bebida a un ritmo lento, esperando llegar a nuestro destino.
Tan pronto como llegamos, baja galantemente frente a mí, extendiéndome su mano para ayudarme a bajar.
Sonríe tan pronto como los flashes y las luces de la noche comienzan a llenarnos y posa junto a mí para que las revistas capten nuestros mejores ángulos.
A su lado me siento hermosa y poderosa.
Sostengo su mano, respondo a algunos reporteros cuando nos hacen preguntas sobre nuestra relación y matrimonio y le dedico un beso a Levi frente a todas las cámaras, para evadir cualquier posible duda de que no somos una pareja feliz.
A estas alturas, incluso yo dudo que no seamos lo que decimos ser, ya que cada día se me hace más evidente que tengo sentimientos por Levi.
Algo real que me hace feliz a su lado.
De la mano subimos las largas escaleras y entramos en la sala.
Como hija del Alfa, esta no es mi primera vez en este baile, pero es la primera vez de Sophie.
—¿Puedo comprarte una bebida?
—dice Elliot, después de tomar su mano.
Ella sonríe emocionada y se va con él, mientras Andrew divisa a algunos conocidos.
Después de pedir permiso a Levi, se aleja para saludar a sus amigos.
—Por si no te has dado cuenta, te estás robando todas las miradas —dice Levi en mi oído, haciéndome sonreír.
—¡Amber, cariño!
—grita mamá, viniendo inmediatamente hacia nosotros.
Ella, junto con mi padre y mi hermano han asistido al evento.
Llegaron a la ciudad hace dos días y tuvimos la oportunidad de almorzar con ellos.
Levi y yo llevamos juntos en California una semana, pero mi madre trata de salir lo menos posible de casa porque no le gusta mucho el sol.
—Pero qué hermosa te ves, hermanita —dice Matt, acercándose a mí y dándome un gran abrazo.
Se ve tan guapo con su traje azul oscuro.
—Tú también —digo orgullosa de él, mirando la gran sonrisa que se forma en su rostro—.
Has crecido tan rápido, a veces no puedo creerlo.
—No es el único que ha crecido.
Casi no te reconozco —dice una voz fuera de nuestra familia que me hace girar.
Detrás de mí hay un chico alto, de pelo oscuro y con rasgos atractivos, indudablemente latinos.
Sus ojos chocolate combinan con su cabello oscuro y su piel bronceada.
—¡Por la diosa, Diego!
—grito emocionada.
Con Matt, abrazamos y saludamos a nuestro viejo amigo, quien inmediatamente estalla en carcajadas.
Diego me agarra por la cintura, me aprieta contra su cuerpo y me abraza, haciéndome girar en el aire mientras giramos.
—¡No puedo creer que seas tú!
—digo emocionada.
Me besa en las mejillas y le da un fuerte abrazo a Matt.
Tan pronto como me suelta siento la mano de Levi cerrarse alrededor de mi cintura.
—¿Con quién tengo el placer de encontrarme?
—pregunta, sin un ápice de emoción en su voz.
Al mirarlo noto inmediatamente su expresión seria.
La forma dura en que mira a mi amigo.
Diego no parece darse cuenta; extiende una mano de manera amable y amistosa hacia Levi y se presenta.
—Mi nombre es Diego Andrade.
Es un placer conocerte.
Levi devuelve el apretón de manos.
Por la expresión de Diego, es un poco más fuerte de lo que espera.
—El placer es mío —murmura Levi en lo que suena más como un gruñido.
—Diego es un amigo de la infancia muy querido —le digo a Levi, poniendo una mano en su pecho para calmarlo—.
Éramos inseparables de niños, pero él se mudó hace años a California con su manada.
—Ahora soy el Beta —dice con orgullo.
—¡Felicidades!
—digo mientras trato de abrazarlo de nuevo, pero Levi me retiene.
—Tenías que verlos —dice Matt, mirando a Levi—.
Él y Amber eran tan cercanos que todos pensábamos que terminarían casándose.
—Te propuse matrimonio una vez, ¿no?
—recuerda—.
Si no me equivoco, fue con uno de esos anillos de caramelo.
—¡Lo hiciste!
Lo conservé durante semanas, hasta que se llenó de hormigas.
La anécdota nos hace reír a todos.
Mis padres se acercan y saludan cálidamente a Diego.
Pero cuanto más hablamos, más frunce el ceño Levi.
—¿Por qué no vienes a sentarte con nosotros?
—Matt y mi padre lo invitan—.
¡Nos pondremos al día!
—¡Claro!
—dice Diego encantado.
Mira a Levi con alegría en su rostro—.
Podría contarte muchas historias sobre tu esposa.
Nadie la conocía mejor que yo.
Sonrío y decido seguirlos a la mesa, pero entonces Levi me detiene.
—Si nos disculpan, me gustaría mostrarle algo a Amber primero.
Lo miro con el ceño fruncido, pero Levi no me da tiempo a protestar.
Toma mi mano y me arrastra en la dirección opuesta, hacia las sombras.
“””
Al principio pienso que nos dirigimos al baño, pero pronto me doy cuenta de que en realidad estamos atravesando un pasillo secundario y doblando una esquina hacia una sala de fiestas secundaria que está cerrada al público.
Levi arranca el cerrojo de la puerta usando solo una mano y lo tira a un lado.
Abre las puertas dobles, me lleva adentro de la habitación y luego la cierra con llave.
—¿Qué crees que estás haciendo?
—protesto.
Me mira con la cara llena de ira.
Sin esperar, viene hacia mí y me besa.
No es un beso suave, sino uno duro, lleno de pasión y deseo.
La impresión me gana al principio, pero pronto reacciono.
Cierro los ojos y abro los labios cuando su lengua encuentra la mía, dejándola deslizarse en mi boca.
Sus dientes muerden mi labio inferior ferozmente y me inmoviliza contra la pared, acorralándome entre su cuerpo y ella.
—Levi, ¿qué estás haciendo?
—susurro casi sin aliento.
No se detiene para responder.
Baja por mi cuello y me muerde, enviando placer a través de mí.
Su mordida se siente como una buena imitación del vínculo de pareja, de esa mordedura que marca a las parejas.
Gimo, sintiendo los pulsos recorriendo mi cuerpo desde su éxtasis, y enredo mis manos en su cabello.
Levanta mi vestido por mis muslos, tocando mi sexo y dejando que uno de sus dedos se deslice entre mis piernas para acariciarme.
—No podemos…
No podemos hacer esto aquí.
Nos descubrirán —susurro.
Pero mis protestas caen en oídos sordos.
Levi introduce primero uno, luego dos dedos dentro de mí y me hace gemir contra su oído.
Tan pronto como me siente lo suficientemente húmeda, baja la cremallera y desabrocha sus pantalones, liberando su miembro erecto.
Levanta mi muslo y se deja presionar contra el mío.
Su mano libre sube hasta mi rostro, sosteniendo mi barbilla y acariciando mi labio inferior con su pulgar.
—¡Eres mía!
¿Me oyes?
¡Solo y completamente mía!
Gimo, mientras Levi toma su pene y frota la punta contra mi sexo.
Mis ojos se cierran, mi rostro se eleva y mis labios se abren.
Deseo tanto sentirlo dentro de mí.
—Dilo —pide contra mi oído—.
Di que eres mía.
—Soy tuya…
—respondo entre súplicas—.
¡Solo tuya!
Levi Grant.
Lo que no le digo es que ahora mismo, sé que mi afirmación no es por lo mucho que quiero que me tome.
Pero es verdad.
Le pertenezco, así como él me pertenece a mí.
No sé cuándo sucedió, o cómo, pero ahora mismo, es una realidad que ya no puedo evitar.
“””
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com